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Las denominaciones y la verdad
Lorenzo Gonzalo
Los fieles , la Semana Santa y el Papa Benedicto XVI
Félix Sautié Mederos
Cafe en Optica Burguesa
Eligio Damas
No son emigrados ni exiliados
Lorenzo Gonzalo
Cruce de armas
Ciro Bianchi Ross

Venezuela bajo los regimenes de Cipriano castro y Juan v
Gomez

Eligio Damas
"Dialogo" con Cuba
Lorenzo Gonzalo
En la cuaresma Cubana del 2012, sea bienvenido al Papa
Félix Sautié Mederos
Los enormes peligros del cambio climatico
Hedelberto Lopez Blanch
La repulsa popular ante un ultraje a Marti
Ciro Bianchi Ross
Lo que algunos no alcanzan a comprender
Félix Sautié Mederos

Cuba: Esperanza, credibilidad y sentimientos
Félix Sautié Mederos
Las Matematicas y la Politica
Eligio Damas
Washington y Bruselas contra Teheran
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Pasaje a Matanzas
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Elecciones cubanas en USA
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Grato momento con Federico Brito Figueroa
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Extravagancias informativas contra Venezuela
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Primaria de Florida
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Cuando La Habana era chiquita
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SPD No. 81 (3/ año 4). La Habana, 13/Enero-2012
Félix Sautié Mederos
Brasil el gigante latinoamericano economico
Hedelberto Lopez Blanch
En el 2012, las esperanzas y un jubileo extraordinario
Félix Sautié Mederos

Historia del despojo
Eligio Damas
Ese rigido sentido de obra perfecta que se proclama...
Félix Sautié Mederos
Bloqueo, Ley de Guapo
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La ultima pelea de Kid Chocolate
Ciro Bianchi Ross
Una noche de lluvias e Historia
Froilan Gonzalez y Adys Cupull
El cojo de la bocina
Ciro Bianchi Ross

Dr. Francisco Carone Dede
Manuel Pereira
Los hombres de la Sierra Maestra
Roger Redondo Gonzalez
Democracia en Hialeah y "democratas cubanos"
Lorenzo Gonzalo
Opinando sobre la Opinión
Pedro Fraga
Una larga cita de Eduardo Liendo
Eligio Damas

La gratitud de la educacion
Eligio Damas
La protesta y el futuro de nuestras socieddes
Lorenzo Gonzalo
Cinco hombres de honor y racionales convicciones
Lorenzo Gonzalo
Crisis Economica Mundial
Hedelberto Lopez Blanch
¿Razones para preocuparse?...
Sí, y muchas…
Félix Sautié Mederos

El Proyecto Frankestein, una historia adeca, apta para "Empresarios Socialistas"
Eligio Damas
Mientras el tiempo transcurre
Félix Sautié Mederos
Historia del America
Ciro Bianchi Ross
Cogito ergo impidio
Gustavorodriguez
El movedizo pantanal europeo
Hedelberto Lopez Blanch
 


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Las denominaciones y la verdad

 


Por Lorenzo Gonzalo, 12 de abril del 2012

Una vez terminada la insurrección cubana en contra de la dictadura de Fulgencio Batista en 1958, la palabra socialismo devino en expresión común de la mayoría de las personas que se identificaban con una nueva era de prosperidad y trabajo en el país.

Durante algunos años la palabra comunismo no era aceptada popularmente. Sin dudas que existían prejuicios en relación a Rusia, toda vez que el referente de esa palabra era, fue y sigue siendo el estalinismo, independientemente que conceptualmente nada tenga que ver con esa etapa gris de la Rusia de entonces.

Irónicamente, anterior al triunfo insurrecto a nadie se le ocurría hablar de socialismo, a pesar de que autores muy leídos entre la intelectualidad y las juventudes y que nada tenían que ver con las ideas soviéticas, empleaban el término y se definían como tales.

Durante la insurrección esas denominaciones no se escuchaban. Lo más usual en ese entonces era autocalificarse como revolucionario. Quizás eran contadas las personas que se sumaron a la lucha en contra de la injustificada dictadura de Batista, bajo la bandera del marxismo.

El objetivo planteado durante la lucha insurrecta, con la participación de más del 90% de la población cubana, se centraba en la restauración del orden Constitucional y en materializar la reforma agraria aprobada en la Constitución de 1940, la cual fue constantemente postergada, entre otras cosas, por las presiones de Estados Unidos. En ese tiempo la palabra socialismo no era pronunciada por quienes todos los días exponían sus vidas para traer de nuevo las libertades perdidas. Algunos quizás se llamaban cristianos pero la mayoría se autonombraban revolucionarios.

Por cierto, la palabra revolucionario era más bien empleada para identificar la actitud insurrecta asumida por aquella población, cuando las vías institucionales y el derecho al voto, se perdieron tras la violación Constitucional del Golpe de Estado.

Dicha palabra tampoco implicaba cambios radicales encaminados a subvertir el orden económico conocido. Más bien se refería a una actitud de condena al Golpe de Estado y de rechazo a las normas políticas utilizadas para elegir a los administradores estatales. Las personas en general, pensaban en la necesidad de reformar, los procedimientos políticos existentes, eliminando de la vida pública a la mayoría de los políticos tradicionales, para que no volviesen a participar en las cuestiones de Estado.

Al momento del triunfo de la insurrección en contra de Batista, existía un ambiente general de desprecio hacia los políticos, aun para quienes se identificaron con la lucha armada, porque predominaba un deseo colectivo por erradicar el pasado de prebendas y abusos que siempre ocurrieron, aun con los gobiernos más “democráticos” electos antes del mencionado Golpe.

Al triunfo, hubo un alivio generalizado porque las direcciones del Estado, a todos los niveles, pasaron a ser ejercitadas por personas que nunca se habían dedicado a los menesteres electorales de triste recordación. Fue entonces, en esos primeros meses que la palabra socialismo fue incorporada al léxico popular de forma generalizada.

Luego llegaron las aguas turbias del Norte y comenzaron sucesos que ocasionaron grandes pesadumbres.

Estados Unidos enseñó las uñas y la gente comenzó a reaccionar. Se acordaron que durante los treinta primeros años de la llamada república, aquel país condicionó el retiro de sus tropas del suelo cubano a la aprobación de una Constitución que tenía que contener, por mandato expreso de Washington, un Apéndice llamado Enmienda Platt, el cual autorizaba a los marines estadounidenses a desembarcar cuando lo estimasen conveniente. El nombre de la Enmienda se debe al autor e impulsor de la misma, el senador estadounidense Orville H. Platt.

Cuando llegaron las primeras noticias de las agresiones y la hostilidad del Norte, hacia un país que contaba con toda la aprobación popular, las personas se pusieron en guardia, porque sobraban los antecedentes agresivos para pensar que lo pero ocurriría.

La labor reformadora, los planes de trabajo participativo, la sociedad donde los políticos profesionales desaparecerían para ser sustituidos por dirigentes electos de las entrañas mismas del profesorado, de los obreros, de los profesionales, amas de casa, del campesinado y los estudiantes, todo aquel sueño se vino abajo. En lo adelante la defensa del país sustituyó aquellas esperanzas y las diversas complicaciones surgidas dieron al traste con un movimiento nacional que había tenido como base, durante la lucha en contra de la dictadura, poner la economía sobre sus pies, transformándola sin cambiarla y la política al servicio de todos.

No fue un determinado credo el que estimuló la lucha en contra de aquella dictadura que al poco tiempo de vencida cedió el paso a un complicado proceso revolucionario, encasillado entre la dinámica de las ideas nacionalistas expresadas por líderes como Nasser en Egipto, el argelino Ben Bella, Sandino en Nicaragua, Rómulo Gallegos de Venezuela, junto a una larga pléyade de pensadores latinoamericanos, sumado esto a una interpretación socialista con gran dosis de zarismo, que se desarrollaba en Rusia.

Cincuenta y tres años de entuertos no han permitido aún poner al país sobre sus pies y si ha sobrevivido el proceso, es porque una mayoría ciudadana ha participado en las esferas de los poderes centrales, en el entendimiento y la discusión de una problemática que la inmensa mayoría de la población considera asunto de responsabilidad común. Más allá de la denominación marxista, difícil de definir porque la misma se refiere en esencia a un instrumento teórico tendiente a producir un amplio margen de opiniones y de las concepciones cristianas tendientes a sentar dogmatismos morales, Cuba ha mostrado ser un fenómeno sui géneris en el camino de hallar nuevos rumbos y en contra de toda confesión de las partes involucradas, está más allá de cualquier precepto doctrinario.

De no haber existido esta fusión popular, debilitada a veces, fortalecida otras, el proceso andaría hoy por los caminos de la URSS, Libia y el resto de la Primavera Árabe. A gran distancia del totalitarismo que algunos malintencionados han querido imputarle, el protagonismo de la ciudadanía ha sido el factor definitivo de esa supervivencia. En ese balance, donde por un lado, la represión social nunca ha podido inmovilizar a un movimiento civil armónicamente organizado y por el otro, un Poder Central que se ha cuidado mucho de no negar sus prédicas sobre el respeto ciudadano, se ha ido conformando un tipo de Estado y sociedad, que han hecho posible esa supervivencia y han desarmado las intrigas del enemigo.

De otra manera no se explica que Cuba haya sobrevivido al derrumbe soviético, cuyo poder, todos consideraban su mentor y único soporte. Si no nos creen que vengan los expertos y expongan sus criterios. Lo decimos como observadores, a quienes no nos ata ninguna obligación hacia ese gobierno o hacia esa dirección.

Lo expresado hasta aquí es una realidad y la única explicación objetiva de los hechos. Por tanto, debemos pensar que esta misma fusión de sociedad y Estado, junto a la ponderación de su dirección política, serán las únicas capaces de devolverle fluidez y traer de nuevo la esperanza a una población que hasta el momento, la ha postergado en aras de los deberes.

No hay primeras ni terceras vías. Solamente existe una segunda que en los últimos años ha sido escogida por la sociedad y el Estado cubano en su conjunto y donde por razones obvias, el Estado tiene la mayor influencia pero también las probabilidades de ser el causante mayor de cualquier equívoco.

Ojalá el mundo termine por entender que la dinámica poder – oposición, en Cuba se produce de maneras diferentes al de otras naciones, pero con probabilidades de mejores resultados y un mínimo de contradicciones. Esa dinámica es una cazuela donde se cocina, junto a lo que incorrectamente se ha llamado marxismo, el socialismo (no materializado aún en ningún lugar), los revolucionarios de antaño, demócratas y por encima de todas estas marcas y etiquetas, la confianza y deseos por obtener justicia y equidad. Denominaciones más o confesiones menos, no serán las vías para encontrar finalmente la verdad, sino la organización de la economía objetivamente existente y las relaciones a que da lugar, junto a los nuevos factores que han sido agregados por el devenir.

Cuando así sea comprendido ese proceso por el mundo hostil que asedia la Isla, estamos seguros que entonces su dinámica se multiplicará mucho más, al influjo de sus propias fuerzas.
 



Los fieles, la Semana Santa y el Papa Benedicto XVI

 




Félix Sautié Mederos

Crónicas cubanas

A partir de la proclamación en Cuba del estado laico, en sustitución del ateísmo científico como política de estado, procuro apreciar la participación del pueblo en las jornadas litúrgicas de los templos habaneros y también busco información sobre el resto del país. En estas circunstancias, puedo decir que se observa un ritmo de recuperación en la asistencia a los cultos no sólo católicos, con un sensible incremento después de la visita del Papa Juan Pablo II en enero de 1998.

Me ubico desde muy adentro, incluso como participante y estudioso de la teología, porque me empeño en escribir sobre el tema con propiedad y conocimiento de causa, tratando de diferenciarme de quienes expresan criterios profanos sobre las religiones en general, sin tener en cuenta los sentimientos de sus fieles, así como del pueblo que busca en el sentido espiritual de la vida. La religión, aunque no se puede negar su interrelación con la política, no se debería juzgar sólo sobre la base de lo político sin tener en cuenta la fe de los creyentes, porque se incurrirían en errores de fondo muy significativos, tal y como en mi criterio está sucediendo en estos momentos con muchos que quisieran haber visto reflejados en los últimos acontecimientos con motivo de la visita del Papa sus opiniones por muy justas que pudieran ser, lo cual incluso no las pongo en dudas y las respeto.


Así es que la participación en las misas y oficios religiosos se han ido incrementado en los términos de iglesias casi llenas o llenas aunque no siempre, dejando atrás los viejos tiempos de los ámbitos semi vacíos. Además en esas coyunturas cada “Domingo de Ramos”, al inicio de la “Semana Santa”, los templos católicos se desbordan de fieles y en otras etapas del año litúrgico las procesiones que de nuevo se han autorizado reúnen grandes cantidades de participantes; muy especialmente las de la Peregrinación Nacional de la Virgen Mambisa por todo el país, recientemente culminada. Asimismo, las tradicionales conmemoraciones de San Judas, la Virgen de Regla, la Virgen Milagrosa, la Virgen de las Mercedes y muchos santos patronos se colman de fieles y creyentes, incluso de los cultos populares cubanos. Especial interés tiene la sincrética celebración de San Lázaro en La Habana cada 17 de diciembre, así como las de Santa Bárbara y San Francisco de Asís. Esta relación podría ser muy extensa y considero que debería ser apreciada desde adentro, antes de ponerse a emitir juicios correspondientes a un pasado que ya no es presente.

Los criterios profanos sobre la Iglesia Católica se han intensificado con motivo de la visita del Papa Benedicto XVI a Cuba, como peregrino de la Caridad, en la conmemoración del Año Jubilar 2012 por el 400 aniversario del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre. Ha habido de todo: juicios acertados, desacertados incluyendo insultos y groserías muy al uso, como consecuencia de las pasiones desatadas por causa de las circunstancias que estamos viviendo, en las que se manifiestan represiones, violencias y enquistamientos que tanto daño hacen a la sociedad cubana contemporánea. Quiero decir que no soy un “ingenuo” ni mucho menos un “baboso”, tal y como algunos han clasificado a los que hemos seguido con especial aprecio esta visita papal. Yo respeto el pensamiento diferente y no me canso de afirmarlo en mis crónicas y artículos, por lo que no puedo aceptar esas descalificaciones e insultos. Con independencia de su persona en si misma, Benedicto XVI es el Pastor Universal de los católicos y como tal lo respetamos; en tanto que desde el punto de vista teológico en última instancia, entre Dios y el hombre hay una interrelación única y directa de Padre Creador a criatura o viceversa, que comporta múltiples lazos místicos y religiosos, sin la necesidad de alguna mediación especial que no sea la de Jesús de Nazaret como Dios y hombre verdaderos, camino, verdad y vida según el mismo se definió.

La Iglesia católica cubana no es el sistema político-social, el gobierno o los disidentes; tampoco se le debería confundir sólo con su jerarquía, porque la Iglesia es la expresión en su conjunto del pueblo de Dios. Los que no conocen estas prácticas, esencias y definiciones conceptuales deberían estudiarlas y tratar de comprenderlas para ser más objetivos en sus análisis y no herir a los creyentes. En una anterior crónica, dije algo que ahora debo reiterar sobre lo que hayan hecho durante la visita del Papa, el gobierno, la jerarquía católica o incluso los disidentes, constituye una responsabilidad de conciencia y de obra por la que tendrán que rendir cuentas ante Dios y ante su pueblo. En lo personal repudio la violencia, el uso de la fuerza contra el pensamiento diferente y que se le limite a las personas las libertades de expresión, de movimiento y de asociación. Cada vez que suceda, lo condeno. Eso lo he reiterado en mis escritos y crónicas.

La Iglesia católica es, dentro del país, una importante expresión de la sociedad civil, más allá de las precisiones de cifras porcentuales dentro de la población cubana. Lentamente ha ido ganando espacios y abriendo ámbitos de encuentro, diálogo y reconciliación que si bien quizás no sean los más abarcadores y efectivos, son, en cambio, muy importantes en medio de nuestras circunstancias y coyunturas. Su descalificación e incluso las adjetivaciones y los insultos, así como muy en especial los ataques que algunos han expresado, considero que no benefician a las soluciones que tanto necesitamos en Cuba. Los que sin real conocimiento de causa han vaticinado una disminución generalizada de la feligresía y la influencia católica después de la Visita del Papa Benedicto XVI, deberían haber asistido a la Misa en la Catedral de La Habana con los peregrinos cubanos y de otros países que viajaron a Cuba con motivo de la visita papal; aquella fue una experiencia inolvidable para los que allí estuvimos. También me refiero a las liturgias colmadas de fieles del pasado “Domingo de Ramos” y de “Semana Santa” 2012; o a la reciente convocatoria de la Revista Espacio Laical para un diálogo con el cubano-norteamericano Carlos Saladrigas, repleta de participantes de todas las tendencias e ideas en el más amplio espectro de los últimos tiempos. En ese encuentro todos no estábamos de acuerdo en ideas y proposiciones, pero dialogamos. ¿Eso es desprestigio o aumento de influencia…? Así lo pienso, así lo afirmo y así lo pregunto. fsautie@yahoo.com
Publicado en Por Esto! el lunes 9 de abril del 2012.
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=159257

 



CAFÈ EN ÒPTICA BURGUESA

 



Eligio Damas

Especial para Apicalternativa.Com. Secciòn Miscelàneas.
Venezuela, 23-04-12
Durante uno de los gobiernos copeyanos de la IV repùblica, el oficialismo derechista llevò a la Càmara de Diputados - recordemos que el congreso lo formaban dos salas, diputados y senadores- un proyecto de ley de naturaleza fiscal que preveìa un fuerte impuesto al cafè.
Un diputado de apellido Rodrìguez Iturbe, quien por cierto sonò mucho en el golpe de abril del 2002 y luego como integrante del gabinete del fugaz gobierno de Pedro Carmona Estanga o “Pipino El Breve”, muy ligado, sus apellidos le denuncian, a la extrema derecha venezolana, al solicitar aquel fuerte pechaje al producto, alegò còmo razòn que se trataba de un producto, no de primera necesidad, sino casi como un lujo.
Venezuela, uno nunca se cansarà de decirlo aunque en veces nos dè pena por correr el riesgo se nos tilde de arrogantes, es un espacio que pareciera haber sido una bucòlica y particular creaciòn de Dios. Entre sus virtudes, està la de haber sido, junto a Brasil y Colombia, de los màs grandes productores de cafè. Privilegio que perdimos por la riqueza petrolera y el modelo que nos fue impuesto desde fuera, en nuestras relaciones con la economìa capitalista a partir de la segunda mitad del siglo veinte. Aunque es bueno advertir, que uno de los grandes esfuerzos del gobierno actual, consiste en volvernos a colocar en puesto aquel de productor y exportador cafetalero y cacaotero. Pero ademàs, y seguimos en lo de elogiar lo nuestro, con la mejor buena fe, amor y respeto, los granos nuestros son de una excelente calidad; por eso se cotizan bien en el mercado y la gente nuestra bastante sabe del asunto.
Aparecimos en el mercado mundial, en los primeros años de nuestra historia republicana, como productores y exportadores de cafè y cacao de excelente calidad y exquisita y abundante demanda. Esos dos granos, en gran medida definieron la cultura venezolana desde sus inicios. Por eso sabemos de cafè y cacao. Y tambièn, como es natural, somos grandes consumidores de esos productos.
Para el venezolano comùn, sobre todo aquel que tiene los pies en la tierra y ancestral cultura, el cafè, le es lo mismo que para el boliviano la hija de coca. Lo primero que consumimos al levantarnos de la cama, antes de iniciar la diaria faena, es por lo menos “una ñinguita de cafè”. De modo que para nosotros la infusiòn es algo de primera necesidad.
Por lo anterior, cuando el copeyano Rodrìguez Iturbe, de quien uno no sabe hasta donde tiene hundidos los pies en la madre tierra soberana, dijo aquello para pedir se pechase fuerte al producto, un diputado se levantò de su silla o curul, como impulsado por una fuerte palanca, para replicarle.
El ya viejo profesor Domingo Felipe Maza Zabala, economista brillante y pensador profundo, ligado a las luchas de la izquierda y del movimiento popular, dijo entre otras cosas, palabras màs o menos, lo siguiente:
Es natural que el diputado copeyano califique asì al cafè. Las clases altas no saben lo de tener que mitigar el hambre con cafè. Tampoco que un pan de a locha* y una taza de cafè, suelen ser el desayuno de los pobres de Venezuela. Por eso piensa en el cafè como un lujo que, de tarde en tarde, entre los grupos oligarcas se toman para amenizar las reuniones.
Por supuesto, la mayorìa de diputados fue sensible a aquella prèdica y la propuesta fue rechazada. Pero es ùltil la historia para ilustrar como las clases dominantes ignoran, desconocen y hasta rechazan lo que el pueblo bien valora y ansìa, sea por amor, deseo, necesidad o simple sentido cultural.

 



No son emigrados ni exiliados

 



Por Lorenzo Gonzalo, 17 de abril del 2012

En la historia de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, hay que hacer de vez en vez un alto en el camino de los múltiples deberes que tenemos quienes escribimos, para señalar asuntos delicados que parecen inofensivos.

No solamente debemos hacerlo para hablar del presente, sino para recalcar cosas del pasado, de manera que entendamos mejor las cosas que hoy nos disgustan o agradan.

En vísperas de la batalla de Yorktown, el General George Washington y sus tropas estaban en condiciones deplorables por falta de fondos. Fue entonces que el Almirante de Grasse, perteneciente al ejército francés que ayudaba a las Trece Colonias en la Guerra de Independencia, fue a Cuba a buscar donaciones. Las damas ricas de la ciudad y millonarios de La Habana donaron el equivalente actual de 300 millones representados entonces por 1.200.000 libras tornesas.

En 1902 Estados Unidos decide retirar las tropas de ocupación que mantenía en Cuba, luego de declararle una Guerra injusta a España, que más que dirigida a la Península, fue el pretexto para demostrarle a Europa que el Norte se había convertido en un factor internacional decisivo.

No resistiéndose al hecho de que estratégicamente era más conveniente retirarse que mantenerse en el territorio, idearon una Enmienda que debía ser parte de la Primera Constitución elaborada por los cubanos luego que Cuba se desprendiera de España. Por medio de esta Enmienda recibían autorización permanente para desembarcar tropas y ocupar la Isla, algo que volvieron a hacer antes de que finalizara la primera década del Siglo XX. De no haber sido aprobado dicho Apéndice, las tropas de ocupación habrían permanecido y el desarrollo del pensamiento nacional, posiblemente habría sido truncado.

Estos hechos, acompañados de múltiples más, donde se incluyen estadounidenses peleando en la Guerra de Independencia Cubana para expulsar a los españoles, marcan un punto de referencia que explican las relaciones históricas entre ambos pueblos.

Estas relaciones fueron distorsionándose en la medida que avanzó la globalización de las relaciones entre las naciones especialmente cuando aparece Estados Unidos en ese juego de poderes.

Una veces más y otra menos, Estados Unidos no cedió un ápice en su deseo de controlar la Isla.

Llegado el proceso revolucionario, desencadenado por una insurrección que nunca hubiese sucedido de no haber sido violado el orden Institucional con el Golpe de Estado perpetrado por un General llamado Fulgencio Batista y un grupo de militares y civiles corruptos, se hicieron más palpables las distorsiones de las relaciones con el Norte, quien mostró, casi de inmediato sus garras, una vez que el proceso indicó una marcada tendencia nacional.

Entonces como ahora, Estados Unidos planteaba un orden político específico que, más que una cuestión de principios, intenta imponer determinados requisitos que le permitan a Washington acceso libre a los recursos, ubicación estratégica y fuerza laboral del país.

Las relaciones dependencia – independencia entre ambos países son tales, que, por un lado el Estado cubano elabora políticas difíciles y complejas, para impedir que Estados Unidos se apropie de los destinos del país y por el otro personas aisladas dentro de Cuba, le hacen coro a las pretensiones del Norte, mientras Washington insiste en imponer condiciones, que ya ni siquiera se advienen a los nuevos tiempos ni a sus posibilidades reales.

Entre las personas aisladas que le hacen coro a Estados Unidos debemos mencionar el comportamiento absurdo y bochornoso de un grupo de presos cubanos que escogieron viajar a España hace unos meses, luego de gestiones realizadas por la Iglesia Católica para que los pusieran en libertad.

Es bochornoso que existan supuestos militantes políticos, insurrectos, combatientes, pidiendo que los mantengan económicamente y los atiendan como si se tratase de los únicos emigrantes que se van de su país por razones políticas o disgustos de otro tipo.

En la historia de los exiliados cubanos, desde la época de España, hasta la lucha en contra de la dictadura de Batista, nadie había recurrido al método de exigir de otro país beneficios personales, como es el caso de estas personas.

Estos personajes han aparecido reiteradamente en la prensa exigiendo ayuda del gobierno español, como si este gobierno tuviera la obligación de darles lo que ni siquiera les pueden conceder a sus propios ciudadanos.

Es bueno destacar que se trata de marginales cubanos. Los ciudadanos de Cuba, los emigrados en buena lid, quienes no recurren a subterfugios oportunistas para mejorar sus condiciones de vida, no apelan a semejantes recursos.

Bochorno ajeno produce que una prensa se preste a hacerle el juego a gente poco escrupulosa que han asumido una supuesta actitud política, cuando en realidad no es más que una jugarreta para salir de su país con condiciones especiales y a expensas del erario público de otro Estado.

Es importante que la gente no se confunda con esta propaganda barata de una prensa que responde a obscuros intereses.

En Cuba han existido personas que han combatido al gobierno cubano, con dignidad y afrontando las consecuencias de quienes toman el camino de las armas o el de agentes extranjeros, en contra de un gobierno.

Estas personas que andan por España y salen en la prensa a instancias de un periodismo comprometido con la infamia, no reflejan al cubano real, trabajador, emigrado o verdadero opositor del gobierno.

No es bueno decir de otros, sobre todo cuando lloran desgracia o como en este caso, tratándose de unos marginales claramente demostrado por sus actitudes, entre las que se incluyen morder la mano que les ha dado de comer y ofendiendo al país que se ha gastado los recursos que no tiene, ofreciéndoles la oportunidad de buscar otras vidas que, obviamente, no saben buscársela por sí solos.

Es una pena, pero por favor, que las personas no confundan a estos cubanos como exiliados o emigrados reales.

Algunos son unos pobres infelices y otros no son otra cosa que seres mal intencionados. También los hay que son simples servidores de terceros intereses, contrarios a una Cuba independiente.

Pero que quede claro: no son emigrados, ni políticos y muchos menos exiliados, son simplemente marginales sociales o en el mejor de los casos, unos buenos oportunistas.


 



Cruce de armas

 


Ciro Bianchi Ross • 7 de Abril del 2012 20:37:14 CDT


Un triunfo resonante se anotó la esgrima cubana en 1922, cuando, en
una competencia internacional que tuvo lugar en el Athletic Club de
Nueva York, el equipo del patio, que contendió en las tres armas
—florete, espada y sable— derrotó en toda la línea a los esgrimistas
norteamericanos.

Formaban parte de la delegación cubana Ramón Fonst, Silvio de
Cárdenas, David Aizcorbe y Eduardo Héctor Alonso, entre otros, y como
capitán iba Manuel Dionisio Díaz, deportista de técnica impresionante.
Buena parte del éxito correspondió al maestro José María Rivas, que
trabajó con tesón en el entrenamiento de nuestros compatriotas. La
preparación del equipo se llevó a cabo en la sala de armas de la
Asociación de Dependientes del Comercio de La Habana, ubicada en su
edificio social de Prado y Trocadero, donde radica desde hace unos
años la Escuela Nacional de Danza. Fue en ese mismo lugar, en el mismo
año de 1922, donde, al calor del maestro Pío Alonso, se fundó la
Federación de Esgrima de Cuba.

No finalizaron en el Athletic Club los triunfos cubanos. Se repitieron
en Washington y en Boston y, en esa misma ciudad, volvieron a
imponerse en los encuentros que sostuvieron en la Universidad de
Harvard. Tal cadena de victorias tuvo un resultado inmediato: hizo que
se desbordara el entusiasmo en las salas de armas que existían en la
Isla.

El primer gimnasio
La esgrima como deporte organizado parece haber surgido en Cuba en
1867-1868. Fue entonces cuando se inauguró, en San Rafael e Industria,
la sala de armas del Casino Español. Por aquellos días se instalaban
salas similares en el Círculo Militar, en Prado y Trocadero, donde
después estuvo el Centro de Dependientes, y en el Unión Club, sito
todavía en Zulueta y Neptuno, en los altos del Café Alemán, y no en el
bello edificio de las cariátides de Malecón 17.

El primer director de la sala de armas del Casino Español fue el
italiano Juan Galletti, que permaneció al frente de la instalación
hasta 1874. El francés Pedro Cherembau, que lo sustituyó, la dirigió
por poco tiempo; falleció cuatro años más tarde. Ocupó su lugar, hasta
1907, su hijo Julio. Mientras eso sucedía, el Casino Español, con su
sala de armas a cuestas, cambiaba de domicilio una y otra vez. Pasó de
San Rafael e Industria a San Rafael entre Zulueta y Monserrate, donde
estuvo después el teatro Albizu, y luego al Centro Asturiano, espacio
que ocupan hoy las salas europeas del Museo Nacional. De ahí se
trasladó para el antiguo palacio de Villalba, en Egido entre Monte y
Dragones; sede del efímero Senado de la colonia en los días del
régimen autonómico de 1898. Otro nuevo desplazamiento hacia Prado y
Neptuno y otro más, en 1901, hacia Prado y Trocadero, hasta que seis
años después inauguró su bello edificio de Prado y Ánimas, que fue
Palacio de los Matrimonios y no sé qué fin tiene ahora.

Se conserva una foto de la apertura de la sala de armas en el último
de los edificios mencionados. En esta aparece, ya muy anciano, el
maestro Julio Cherembau. Lo rodea un grupo numeroso de discípulos.
Entre ellos, un hombre que luce una abundante cabellera negra peinada
con una raya al medio. Es el doctor Ramón Grau San Martín. Un joven
médico, entonces sin aspiraciones políticas, que ocuparía sin embargo
la presidencia de la República en dos ocasiones.

Otra sala de armas de aquellos días fue la del Club Gimnástico, en
Prado 86, por la numeración antigua. Su apertura el 30 de mayo de 1891
fue un sonado acontecimiento esgrimístico y una fiesta lucidísima.
Sala y gimnasio fueron punto de reunión de hombres muy notables y
valiosos. Un grupo muy heterogéneo en el que sobresalían Enrique
Hernández Miyares, el poeta del célebre soneto La más fermosa; el
periodista Héctor de Saavedra; el millonario Juan Pedro Baró y el
patriota Manuel Sanguily… Con todo, las figuras más notables, en lo
referido estrictamente a la esgrima, que en aquella sala tomaron
lecciones con el maestro Aurelio P. Granados, fueron Filiberto Fonst,
hombre de fuerza hercúlea y deportista consumado, padre de Ramón, y
Francisco Varona Murias, que legaría un libro en el que relata los más
de cien lances de honor en los que tomó parte. Su récord nadie lo
superó. Fue el hombre que más veces se batió a duelo en Cuba. Se
tomaba como propias las ofensas aunque no le tocaran. Bastaba que un
amigo suyo fuera agraviado y allí estaba Varona Murias para sacar la
cara en su nombre.

El gimnasio de Prado 86 no es el más antiguo de Cuba. Ese lugar
corresponde al que estuvo emplazado en la esquina de Consulado y
Virtudes, espacio que ocuparían sucesivamente el teatro Alhambra y el
cine Alkázar.

Aparece Ramón Fonst
El triunfo de Ramón Fonst en París trae un aire favorable para la
esgrima cubana. Apenas tiene 16 años de edad, pero logra imponerse
ante esgrimistas de reconocida fortaleza. Sorprende por su forma de
manejar la espada y las victorias se las anota una tras otra ante el
asombro de todos.

Es de elevada estatura, sus piernas son largas y ágiles y con su mano
izquierda asesta golpes de arresto sin reparar en los ataques del
contrario. Su velocidad impone pavor al contrincante.

Fonst revoluciona los cánones espadísticos imperantes, dice David
Aizcorbe. Hasta entonces, se afirma, la espada se practicaba casi como
el florete, y los tiradores clásicos, en su mayoría, iban a la parada.
El cubano se apropió de la lección de los grandes maestros en cuanto a
que la esgrima es el arte de tocar sin ser tocado y sorprendía en sus
ataques a los rivales al meter su punta por donde quiera que
encontrara un espacio, por estrecho que fuera. Esa técnica le dio
renombre mundial.

El deporte lo había atraído siempre. Su padre no solo sobresalía en la
esgrima, sino también en el tiro de pistola, y el hijo quería ser como
él. Sus condiciones físicas lo ayudaban. Vivían en Francia entonces y
eso decidió que el muchacho empezara a entrenarse con el francés Juan
Ayat y el italiano Antonio Conte, ídolos de la esgrima en París en
aquellos días. Pocos años después sería el cubano quien conquistara a
Francia con sus éxitos sobre los más reputados ases de la espada
mundial.

Recorrió Fonst, luego del triunfo de París, las principales salas de
armas europeas y en Madrid, esgrimistas de la talla de Carbonell y
Sanz se maravillaron con el juego dificilísimo que el genial cubano
había implantado con la espada.

Todas esas noticias llegaban a Cuba y estimulaban la práctica de la
esgrima entre nosotros. Pero nadie había visto aquí batirse a Ramón
Fonst. Había verdadera expectativa por verlo, y Fonst vino, cargado de
laureles, en compañía de su padre, el hombre que había hecho al
campeón obligándolo al ejercicio metódico y bien dirigido de las
armas.

Cruce de maestros
Sucedió entonces algo interesante. Tal era la fama internacional de
Fonst que muchos maestros de la esgrima pensaron que en cada cubano
había un as de la espada en potencia. Eso resultó positivo por ingenuo
que pueda parecer. Porque destacados esgrimistas de otros países se
instalaron en La Habana, que se convirtió en un verdadero cruce de
maestros y campeones. Cobraban sumas exorbitantes por sus lecciones.
Hasta el conde Athos de San Malato, autor de uno de los códigos que
regían los duelos, estuvo por aquí.

Se multiplicaron entonces las salas de armas. Eduardo Alesson, llegado
de España, abrió la suya en los entresuelos del teatro Payret. Y Jules
Loustalot, otra en Monserrate entre Empedrado y Tejadillo. Pío Alonso
se consolidó en el Centro de Dependientes. El cubano Desiderio
Ferreira, que en los años 40 moriría baleado ante la puerta de su casa
en el apacible reparto San Miguel —un pase de cuentas por su pasado
machadista— instaló su sala en el local que fue del Unión Club, en
Zulueta y Neptuno, un espacio al que dio un tono rojo, que lo hacía
atractivo y original.

Hubo asimismo salas de armas en el Miramar Yacht Club y en el Colegio
de Arquitectos; en la sede de la Cruz Roja; en el Instituto de Segunda
Enseñanza y en la Universidad de La Habana. Las hubo también en el
Ejército y en la Marina de Guerra. Los políticos que en un momento se
entrenaron y practicaron preferiblemente con Loustalot, contaron con
la sala de armas del Capitolio, una de las más bellas de la ciudad, a
cargo del ya aludido José María Rivas. Los periodistas dispusieron de
la suya en la sede de la Asociación de Reporters, en la calle Zulueta.

No todos los que acudían a las prácticas de esgrima lo hacían por amor
al deporte o por el honor de poder representar algún día los colores
del país. Todavía en los años 40 del siglo pasado bastaba con que
alguien se sintiera ofendido para que planteara la llamada cuestión de
honor. Designaba entonces a sus representantes, que visitaban al
ofensor, y este a su vez designaba los suyos. Los padrinos de una y
otra parte se reunían para pactar las condiciones del lance: lugar y
fecha del encuentro, el arma con que se dirimiría el asunto y la forma
en que transcurriría el enfrentamiento.

El arma escogida podía ser la espada o la espada francesa, el sable
con punta o sin ella, o con filo, contrafilo y punta… Una vez decidida
el arma establecían los padrinos a cuántas reprisses sería el combate,
lo que duraría cada una de estas y el tiempo de descanso entre una y
otra. Si seleccionaban la pistola —el revólver estaba terminantemente
prohibido— se fijaba cuántos disparos harían los contendientes y a
cuántos pasos y si dispararían a discreción o a una voz de mando. La
cosa se ponía fea cuando se acordaba que el duelo fuera con todas las
consecuencias o a todo juego, como se decía, pero aun así los
duelistas debían obedecer las órdenes del juez de campo y acatar sin
chistar su determinación de dar por finalizado el lance.

Periodistas y políticos
Periodistas y políticos eran de los más retados a duelo y figuraban
entre los que más se batían. Entre los primeros, por nuestra cuenta,
Wifredo Fernández se batió cinco veces y en uno de esos lances hirió
de gravedad al general Loynaz del Castillo; Santiago Claret, ocho;
José M. Muzaurrieta, nueve, y Antonio Iraizoz, 16. Orestes Ferrara se
batió muchas veces a sable, espada o pistola. No existe constancia de
que Grau San Martín se haya batido nunca, aunque sí llegó a retar a
duelo al director de Bohemia por una información que apareció en la
sección En Cuba. Famoso fue el duelo de Ricardo Núñez Portuondo,
político liberal y médico de cabecera del tirano Machado, en que
propinó a su rival, ante la curiosidad morbosa de 200 espectadores,
una herida de 15 centímetros que lo tajó desde la frente hasta el
pecho. El maestro Rivas se especializó en los lances de honor y fueron
muchos en los que intervino como juez de campo. Puede decirse que no
hubo político sobresaliente que no utilizara sus servicios. Entre
ellos Eduardo Chibás, que se batió nueve veces con figuras tales como
Tony Varona, Alberto Inocente Álvarez y Francisco y Carlos Prío
Socarrás. En ocasión del duelo de Chibás con el senador José Manuel
Casanova, el Zar del Azúcar, senador y presidente de la Asociación de
Hacendados de Cuba, advirtió Rivas al primero que no bastaba el
coraje, sino que se requería de un poco de técnica. Es preciso,
arguyó, seguir con la vista la punta del arma del rival.

—Mire, Rivas, esa será la preocupación del contrario, porque yo no veo
ni la punta de la mía —respondió Chibás, que padecía de una miopía
bárbara y salió herido de casi todos sus duelos.

 



VENEZUELA BAJO LOS REGÍMENES DE CIPRIANO CASTRO Y JUAN V. GÓMEZ

 


Relaciones con las grandes potencias

Eligio Damas


Para Apicalternativa.Com. Sección Misceláneas.

El periodo de los andinos Cipriano Castro y Juan V. Gómez, va de 1899 a 1936.
A finales del siglo XIX, el capitalismo ya ha llegado a una etapa de alto desarrollo y en las sociedades que primero iniciaron el camino capitalista, se fue acumulando un capital sobrante que exigía áreas de inversión pata continuar multiplicándose. Esos capitales comienzan a trasladarse a las áreas periféricas, iniciándose la etapa imperialista. El imperialismo pues, se distingue básicamente por el desplazamiento de los capitales de las áreas donde se han acumulado, hacia áreas periféricas, en búsqueda de mayores beneficios.
Con anterioridad y desde su nacimiento, como nación independiente, Venezuela había estado dependiendo de los países desarrollados a través de la importación de mercancías, la exportación de productos agrícolas y de los empréstitos.
Para el período de Cipriano Castro, ya se han hecho las primeras inversiones de capital en la minería y en la construcción de ferrocarriles. Así existían en el país consorcios de capital foráneo como la New York Bermúdez Company. , la compañía ferrocarrilera alemana, la red telegráfica, ésta representada por el cable francés.
Castro mantiene una política de cierta resistencia al capital internacional y tímidos arrestos de nacionalismo. Así entra en conflictos con la New York Bermúdez Co. , filial de la General Asphalt of Philadelphia, porque esta empresa había incumplido sus contratos, mediante los cuales estaba comprometida a explotar las riquezas de los estados Monagas y Anzoátegui.
La Bermúdez Co., como respuesta, financió la llamada "Revolución Libertadora" de Manuel Antonio Matos, a quien le costeó los gastos de la guerra con 145 mil dólares.
Del mismo modo, se generan conflictos con el Cable Francés, quien ponía al tanto, de los movimientos del gobierno, al ejército de Manuel Antonio Matos.
Del otro lado, la deuda externa de Venezuela había venido creciendo y para el año 1900, alcanzaba la astronómica cifra de 189 millones de bolívares. Es cierto que la totalidad de la deuda no podía ser achacada al gobierno de Castro, sino que se venía acumulando desde la independencia.
Castro estaba imposibilitado de pagar la deuda externa, por ello lo declaró al mundo, lo que ocasionó el bloqueo de nuestras costas y puertos y la ocupación de las aduanas, por las potencias propietarias de la deuda, con el objeto de pagarse la misma.
No obstante sus proclamas y arrestos nacionalistas, Castro pone en manos de Mr. Bowen, Ministro Plenipotenciario de Estados Unidos, poderes para estudiar fórmulas de solución al problema.
Los protocolos de Washington, firmados por Bowen en representación de Venezuela, fueron un bochorno y denuncian una contradicción en la presunta política nacionalista de Cipriano Castro.
Las contradicciones de Castro con el capital internacional se debieron quizás a que aquel no había sido capaz de organizar al Estado y crear condiciones internas propicias para la entrada en grande de las inversiones foráneas.
Así mismo, las dificultades económicas heredadas, le hacen entrar tempranamente en conflicto con las potencias extranjeras. Es cierto que se niega a satisfacer las pretensiones exageradas de ingleses y alemanes en defensa de decoro e interés nacionales; no obstante, se contradice al nombrar a un funcionario imperialista para que decida por Venezuela en lo referente al protocolo de Washington.
Para 1908 se produce el golpe de estado que eleva a Juan Vicente Gómez a la presidencia. Para definir las causas de las buenas relaciones que éste establece con las grandes potencias, bastaría con señalar que el nuevo gobierno adoptará una actitud diferente frente a ellas.
Al tomar posesión del gobierno, Gómez pide a través del representante de Brasil, encargado de los asuntos de Estados Unidos - con cuyo gobierno había roto relaciones Cipriano Castro - la intervención de la escuadra norteamericana. Así se envían los buques "El Maine", el "Des Moines" y el "North Caroline".
Además, Gómez propone:
a.- pagar la deuda externa,
b.- respetar los bienes de los ciudadanos naturales de los países con
los cuales Castro se había querellado y
c.- entregar a los intereses del capital internacional grandes ventajas en
inversión.
Así tenemos que el 13 de febrero de 1909, se firman en Caracas los protocolos Buchanan- Gómez. De acuerdo con éstos, el trust del asfalto se vio libre de cancelar la deuda a que lo había condenado el poder judicial venezolano por su intromisión en los asuntos internos, al apoyar el movimiento de Manuel Antonio Matos.
Es decir, desde el inicio de su gobierno Gómez, pudo comprender que el destino de los gobiernos de los países atrasados que giraban dentro de la órbita capitalista, dependía de la actitud que asumieran frente al capital internacional. Los conflictos de Castro con las empresas foráneas, su negativa a aceptar las condiciones impuestas por las potencias referentes al pago de la deuda externa, la caótica situación financiera de la nación, la inseguridad política aún existente que no ofrecía seguridades a la inversión extranjera, tuvieron como epílogo el acuerdo entre las potencias imperialistas y Gómez para derrocar a Castro.
Por eso el caudillo de “La Mulera”, se apresura a tomar las primeras medidas y hacer serios ofrecimientos, para darle garantías al inversionista extranjero y asegurar su estabilidad.
Dentro de esa línea de comportamiento, sumiso frente al capital internacional, se moverá Gómez.
Entre 1908 y 1914, hay prosperidad económica en el país, como resultado de los buenos precios a que se cotizan nuestros productos en el mercado internacional. Al mismo tiempo Gómez comienza la política de concesiones abiertas y fáciles para la explotación del petróleo. Comienza también a crear la infraestructura necesaria e indispensable que facilite la operación de esos capitales y crea un ejército profesional identificado con los intereses del Estado. Estas son medidas dentro de la estrategia de penetración a fondo del capital foráneo.
A partir de 1917, Gómez entra en una política de concesiones petroleras sin ninguna discreción, que le garantiza el respaldo y aplauso de las potencias extranjeras.
Un indicador de la actitud de Gómez frente al imperialismo, está dado con el acontecimiento relacionado con el Ministro Gumersindo Torres. Para 1918, Torres fue designado Ministro de Fomento; en la memoria presentada ese año, afirmó:
"Hasta hace poco, verdaderamente a ciegas se procedió en los contratos, que para exploraciones y explotación de petróleo se celebraron, por lo que de ellos pocas o ninguna ventaja ha obtenido la Nación."
Este criterio lo llevó a presentar la Ley de Hidrocarburos de 1918 en la cual mejoraba la posición del Estado en cuanto a la industria petrolera; esto se tradujo en aumentos de impuestos y eliminación de contratos hasta por 50 años.
No obstante, para 1920 prepara un proyecto de Ley en el cual aspiraba a aumentar los impuestos a las petroleras y limitar el número de hectáreas en concesión.
La posición de Gumersindo Torres podría expresar las primeras manifestaciones del ascenso de ciertos grupos identificados con una nueva concepción del Estado y los intereses nacionales que aún no tenían una base sólida.
Las empresas se movilizaron y en una demostración de su poder impusieron a Gómez sus puntos de vista y Torres fue destituido. En el año 1921, el Congreso aprueba una Ley, que como dice Edwin Lienwen en la obra "Petróleo de Venezuela", citada por Héctor Malavè Mata, "incorporaba la mayoría de las modificaciones sugeridas por las compañías".


 

 



“Diálogo” con Cuba

 

Sin edición
Por Lorenzo Gonzalo, 5 de marzo del 2012

Varios amigos me han enviado un artículo del periodista de la BBC Fernando Ravsberg, donde critica a un tal Haroldo Dillas, a quien las emociones parecen obliterarle su formación sociológica y su visión política para el análisis. Este sociólogo dice que se niega a participar en un diálogo con el gobierno cubano porque dice que no es una representación legítima de la nación y que los invitados no representan a la emigración.

Decir que el gobierno cubano no es legítimo es como decir que la Luna no existe e interpretar como representación de la emigración a un grupo de emigrados cubanos invitados a Washington por el gobierno de Cuba, es no haber leído bien las invitaciones.

Por consiguiente voy a obviar al sociólogo Dillas, quien parece demasiado cargado emocionalmente y no quiere soluciones para su país y mucho menos para los emigrados que permanecemos en un limbo.

De Fernando Ravsberg tampoco diré mucho, porque insinúa que Cuba no requiere de los emigrados cubanos. No vamos a presentar situaciones y disyuntivas para demostrar que en este mundo, todos necesitamos de todos y que los estados representan a sus sectores sociales y ellos por sí solos no son nada. Por supuesto tampoco vamos a destacar que la emigración cubana, muy a nuestro pesar, se ha constituido en un sector con vida propia, aun cuando no esté institucionalizada (ojalá nunca llegue a estarlo), porque su nacimiento comenzó por una cadena de confrontaciones que la convirtieron en instrumento de Estados Unidos de América. A partir de esta observación podríamos destacar que es una emigración muy diferente a la de otros países, con otra gran desventaja: que carece de los derechos que se les reconocen a esos otros emigrados.

La emigración cubana además no solamente participa del fenómeno del envío de remesas a su país sino que es la única que se ha convertido en un porcentaje mayoritario, en términos absolutos, de su flujo de viajeros. Este año ese sector viajó 400,000 veces, lo cual significa que más de un cuarto de millón de personas visitaron la Isla en el año.

Independientemente de esto y muy a pesar de lo que hubiésemos querido quienes queremos a nuestro país, esa emigración, como sector ha sido convertida en una fuerza política en Estados Unidos, que según tengo entendido es un país poderoso, agresivo e inescrupuloso, con prácticamente un dominio total de la tecnología mundial del momento. Nos referimos que como segmento activo de la sociedad cubana también es una fuerza política del país agresor de la Isla. Toda emigración es un segmento de su estado pero no es un elemento activo, importante, con presencia como lo es la emigración cubana en su país.

Un grueso de la emigración cubana existente en Miami en la década de los años sesenta, fue convertido en punta de lanza para combatir el “comunismo” en América Latina.

La confrontación no concedió a Cuba el tiempo necesario para trazar una línea divisoria entre quienes emigraban víctima de las manipulaciones y quienes realmente respondían a las políticas de Washington. La urgencia provocada por la agresión estadounidense no dejaba espacio a otra política de estado que no fuese aquella que permitiera la supervivencia del poder. El resultado final fue que el fenómeno migratorio convirtió a simples emigrados en la fuerza política de un país que, no solamente es el más poderoso del mundo, sino que además nos odia y si no nos odia, nos ambiciona. Constituyendo esto último algo que, a estas alturas, por su obsolescencia, es casi un capricho infantil de peligrosas dimensiones.

En 1978, el gobierno cubano entendió la complejidad que podía significar una emigración con representatividad social dentro del cuerpo nacional y poco antes de 1978 ya intentaba cómo buscar vías para normalizar aquella situación, convirtiéndola en una emigración como la existente en el resto de los países.

El tiempo, implacable continuó su labor y llegó a convertir a aquellos cientos de miles de emigrados, que ya sobrepasan el millón, en un grupo con conciencia de sí, con existencia propia y que ha llegado a representar entre otras cosas, un factor económico de peso, hasta el punto que con sus pagos consulares en Estados Unidos, prácticamente mantiene la operación del Ministerio de Relaciones Exteriores del país y mal que bien, tendrá por muchos años representaciones en el Congreso en Washington. Quizás exageramos al decir que financia las relaciones exteriores nacionales, pero solamente el precio de casi 600 dólares por un pasaporte de seis años, representa 30 millones por año. Si a esto se le suma una infinidad de trámites migratorios más, la suma es sustancial.

Pero debemos agregar además que estos emigrados tienen un sentido de “cubanos con derechos ciudadanos” al que no renuncian, mantienen permanentemente un pie sentimental en la Isla y para rematar sostienen relaciones con todos los sectores económicos de Estados Unidos y son referencia para muchos y con seguridad lo serán por muchas décadas.

O sea, los emigrados, querámoslo o no, “son una relación comercial de gran peso para Cuba”. Ya quisieran países como Perú, Venezuela y en cierta medida México, contar con ese apoyo económico. Menciono tres países pero puedo abreviar espacio y decir que es envidiable para cualquier país de Suramérica.

Ravsberg de un plumazo le quitó esa importancia.

Por supuesto que esa no es la única razón por la cual el gobierno cubano otorga importancia a los emigrados cubanos. Ya cuando comenzó su aproximación con los más sensatos de ellos en 1978, probablemente la idea era evitar que se convirtieran en una fuerza de esa naturaleza. Cuando aquello, este segmento no representaba una fuerza, ni tampoco eran predecibles los beneficios económicos que podrían significar, pero sobre todo, era imposible prever el peso social que alcanzaría dentro del conglomerado ciudadano en Cuba. Era evidente que las políticas aplicadas por necesidad de la defensa, estaban haciendo más complejos los componentes sociales de la naciente nueva sociedad cubana, entre ellos su emigración y lo adecuado era detener aquel rumbo.

Washington quien ya contaba con todas las bases se adelantó y llevó un grupo de ellos a los más altos cargos políticos del país. Esta situación ha alcanzado un grado tan elevado, que ya hoy se habla de un Vicepresidente de origen cubano para Estados Unidos.

Como consecuencia de todo esto, el gobierno cubano lidia en la actualidad con una fuerza emigrada cuya existencia no hubiera deseado y Estados Unidos tiene respondones dentro de su “propia casa” que no estuvieron jamás contemplados dentro de ningún plan.

Que el gobierno cubano se reúna con los emigrados, es bueno, aunque solamente sea para degustar una tacita de café. Entre otras cosas, los emigrados cubanos se han convertido en el Departamento de Relaciones Exteriores más importante de Cuba, tanto es así que posiblemente Estados Unidos, que tiene ciudadanos emigrados en todo el mundo, donde la mayoría cooperan y defienden los intereses nacionales de Estados Unidos, se ha quedado corto en ese sentido.

En realidad la cita de Washington no es para un diálogo. No hay dos partes, sino una sola. Es una reunión compuesta por cubanos que representan una comunidad muy rica en dinero, pero sobre todo en cultura y hábitos, muy diversa y con grandes influencias dentro de Estados Unidos y funcionarios de la Patria común agredida. Son una sola gente, un mismo país. El tema será como siempre, compartir experiencias en la tarea común de convencer a Estados Unidos para que suspenda sus agresiones. La contradicción de esta cita, como la de las anteriores, exceptuando 1978, es que la agenda se confecciona unilateralmente, dejándose un “espacio de discusión libre” para el final de la reunión. Esto le resta seriedad a los ojos de muchos.

La cita cubana de Abril no tiene nada de novedoso. No están citando a nada nuevo y mucho menos se trata de la convocatoria a un diálogo. El Presidente Raúl Castro no ha dicho que va a comenzar un “diálogo” con los emigrados. Ha dicho que va a enmendar y a promover nuevas regulaciones migratorias para una comunidad que ha demostrado amar a su país. Hasta ahora el gobierno, que no es solamente su Presidente, no lo ha hecho.

Lo que ocurrirá en Washington en Abril es una continuidad de las reuniones migratorias de 1978 y especialmente del proceso que muy novedosamente fue retomado en la década del noventa.

Decir hoy que el gobierno cubano no es legítimo o que el gobierno cubano no necesita a la emigración cubana de Estados Unidos, es un horror de gran envergadura, tanto como decir que en este año 2012 ese gobierno está citando a un diálogo.

No hay diálogo. No hay dos partes. Los diversos segmentos del país seguimos conversando para analizar objetivos y resolver tareas pendientes para que Estados Unidos mejore las relaciones con el país. Esto es importante, pero también lo es la normalización migratoria y aunque es repetitivo, recuerden, el gobierno cubano es quien tiene la última palabra.

Respecto al estado cubano, hace tiempo que los emigrados tenemos con sus representantes una relación normal, aunque a la inversa…bueno a la inversa ya lo sabemos, no vemos aún un resultado similar.

A propósito, no sé si para Cuba son importantes las remesas de los emigrados y otros gastos mayores en los que acostumbra incurrir, pero para Brasil, que en breve sustituirá a España como potencia económica, las remesas representan un factor económico de envergadura.



 


EN LA CUARESMA CUBANA DEL 2012, sea bienvenido el Papa.


Félix Sautié Mederos.

CRÓNICAS CUBANAS


En medio de las contingencias, polarizaciones y angustias tan acuciantes para el pueblo cubano asentado dentro y fuera de nuestras fronteras, de nuevo me ha sorprendido, por así decirlo, la vertiginosa sucesión del 2012 que recientemente iniciamos. Parece ser que mientras más años me pasan por encima, presiento que el tiempo corre con mayor prisa, como si mi ser interior estuviera apurado por llegar al momento del tránsito definitivo; no obstante, me esfuerzo insistentemente por coadyuvar en la medida de mis posibilidades a la reconciliación y el diálogo entre cubanos, sin dejarme amedrentar además por las advertencias, insultos y veladas amenazas que algunos pierden el tiempo en hacerme llegar.

Esas fueron mis sensaciones existenciales durante la celebración litúrgica del miércoles de cenizas del 2012 en la Catedral de La Habana, provocadas por el recuerdo sacramental de ser polvo y que al polvo regresaremos. En tanto que las cenizas bendecidas por el Arzobispo de La Habana, Cardenal Jaime Ortega, con el agua viva de la creación y la naturaleza que nos lavará, dieron inicio al período penitencial de la Cuaresma preparatoria para la Semana Santa y la Pascua de Resurrección, etapas de hondo misticismo en el calendario cristiano en cuyos días previos visitará Cuba el Papa Benedicto XVI.

Me refiero a dos hechos de honda trascendencia espiritual que se manifestarán muy a pesar de quienes no pueden ocultar sus odios hacia la Iglesia, así como de otros detractores monotemáticos que solo aceptan las cosas en una única dirección convergente con sus ideas. Voces que por demás escamotean al pueblo cubano, el derecho a solazarse espiritualmente en sus devociones y actividades de espiritualidad. Por otra parte, considero imprescindible tener muy en cuenta que las festividades y conmemoraciones religiosas, constituyen derechos inalienables de las personas que por voluntad propia opten por participar. Así pues, el hecho histórico de la visita a Cuba que habrá de realizar el Papa Benedicto XVI en peregrinación por motivo del 400 aniversario del hallazgo en 1612 de la imagen de la Virgen de la Caridad, Patrona y Reina de Cuba, es su derecho como sucesor de San Pedro, así como del pueblo cubano creyente o no, recibirlo con regocijo, respeto y dignidad.

En medio de tanto más de lo mismo, tantos desengaños y desesperanzas, un acontecimiento de esta índole en mi opinión constituye un cambio del ritmo existencial y un estímulo cargado de esperanzas que se transformarán en un motor para la lucha por la vida. En estas circunstancias y coyunturas considero que la visita Papal tendrá importantes repercusiones positivas para la autoestima del pueblo cubano que vive adentro e incluso afuera de nuestras fronteras, porque nunca deberíamos olvidar a la diáspora que ha salido de nuestras entrañas. Y, por encima de todo, será de especial significación su mensaje de amor intrínseco propio de la devoción a la Virgen de la Caridad, así como propiciador de paz, diálogo, reencuentro, reconciliación más allá de cualquier consideración política.

Además, un 400 aniversario se celebra solo una vez; y, si es estrictamente religioso, entonces supera las contingencias económicas, políticas o históricas del momento. En esta ocasión, los creyentes cubanos muy especialmente los católicos de todas las ideas políticas y sociales, de adentro y de afuera de nuestras fronteras, tenemos el derecho inalienable de recibir al Papa que es el Pastor Universal de nuestra Iglesia, y hacerlo con satisfacción máxima y sin ningún tipo de limitaciones, ni condicionantes, que algunos poniendo la carreta delante de los bueyes, están planteando con juicios y criterios incluso insultantes y/o despreciativos para quien piense distinto a ellos, así como para la iglesia Católica cubana, los creyentes, el pueblo cubano y muy en especial para quien es el Pastor de la Iglesia Católica universal.

Lo que SS Benedicto XVI vaya a plantear o exponer en Cuba, tanto a las autoridades gubernamentales, como a los católicos y al pueblo en general, es una responsabilidad exclusivamente suya, emanada de su conciencia y de su alta investidura religiosa e incluso estatal. Pienso que solo después de su visita podrían evaluarse las repercusiones esenciales para Cuba que, en lo concerniente a la población católica, así como a los devotos de la Virgen de la Caridad, de por sí mismas, serán enriquecedoras y de júbilo espiritual, por cuanto constituye un viaje pastoral plenamente justificado con motivo de un aniversario trascendente para nuestra identidad nacional, porque la Virgen de la Caridad es un símbolo indiscutible de nuestra nacionalidad.

No obstante, en mi opinión personal, es también de correcta lógica existencial e histórica identificar, reconocer y manifestar públicamente las complejas circunstancias del momento de inflexión en que nos encontramos inmersos los cubanos, así como las angustias que estamos atravesando adentro y afuera del país y que en consecuencia proclamemos nuestros reclamos y problemas en esta dirección; pero las imposiciones conceptuales, las condicionantes y los insultos están fuera de lugar; y dañan sensiblemente las necesidades de reencuentro, diálogo y reconciliación tan urgentes para la Nación cubana hoy.

Los insultos y las condicionantes extemporáneas que se están manifestando coinciden con las acciones amenazadoras y de advertencias así como con el uso de la fuerza y la represión contra el pensamiento diferente. Estos hechos controvertidos propician el enrarecimiento del ambiente y la creación de situaciones complicadas e insostenibles.

Considero que en la Cuaresma 2012 y en el Año Jubilar del 400 aniversario del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad, recibir la visita pastoral de SS Benedicto XVI es nuestro derecho que coincide con nuestras urgencias actuales. Así lo pienso, así lo afirmo y así lo defiendo. ¡Bienvenido sea el Papa!

E-Mail: fsautie@yahoo.com

Publicado en Por Esto!, Sección de Opinión, Mérida, Yucatán, México, el lunes 5 de marzo del 2012.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=151905


 

 



Los enormes peligros
del cambio climático

 


Kiribati un archipiélago que desaparece

Hedelberto López Blanch
Rebelión


El gobierno de Kiribati sabe que no tiene tiempo, o mejor dicho, comprende que le falta tiempo y recursos económicos para salvar su país. El mar se está tragando el territorio de sus 104 000 habitantes por la subida del nivel de agua impulsadas por el cambio climático.
La República de Kiribati esta formada por 33 islas en el océano Pacífico, los grupos insulares de Gilbert y Fénix, ocho islas del grupo Line y la isla Ocean o Banaba donde radica la capital, Tarawa. En total tiene una extensión de 811 kilómetros cuadrados.
Durante una reciente transmisión radial y televisiva, Filimoni Fau, secretario de Tierras y Recursos Minerales, anunció que su país se encuentra en negociaciones para comprar una zona de 20 kilómetros cuadrados en Viti Levu, la mayor y más montañosa de las islas del archipiélago de Fiji, con el fin de trasladar, en un futuro, a la población de Kiribati.
Ya desde 1989 un informe sobre el nivel del mar realizado por las Naciones Unidas, reveló que Kiribati era uno de los países que podría desaparecer completamente bajo el mar.
En los últimos años, los expertos han insistido en esa posibilidad, mientras sus gobernantes se han lanzado a buscar soluciones, todas muy costosas, para una nación que solo depende de la llegada de algunos turistas y la venta de pescado y copra (masa de coco).
Entre estas aparecen la de construir, solo como una solución temporal, un muro en las costas de las islas más pobladas para amainar la subida del mar; otra parece de ciencia ficción: albergar a los habitantes sobre una gigantesca plataforma flotante como las usadas por las compañías petroleras.
Centenares de personas que vivían en zonas bajas costeras ya han emigrado hacia otros países y se han convertido en los primeros refugiados climáticos, (estatus reconocido por ONU) motivado por el calentamiento global.
El ministro Kau explicó que aun no se ha llegado a un acuerdo para adquirir los terrenos, por unos 10 millones de dólares, propiedad de un conjunto de iglesias en Fiji, distante a 2 250 kilómetros de Tarawa.
Por su parte, el presidente Anote Tong, explicó en otra transmisión radio televisiva que si al final se logra el acuerdo, la población no será trasladada de una sola vez, sino que primero se necesitará “encontrar empleos, no como refugiados sino como inmigrantes con habilidades que ofrecer, gente que tiene un lugar en la comunidad, personas que no sean vistas como ciudadanos de segunda”.
Mientras las autoridades de Kiribati se devanan los sesos para tratar de resolver el grave problema, las noticias sobre el cambio climático a nivel mundial son cada vez más aterradoras.
Un estudio realizado por científicos del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK) y del Departamento de Física de la Tierra II de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) publicado el pasado febrero en la revista Nature Climate Change, asegura que el casquete polar de Groenlandia es más vulnerable al calentamiento global de lo que se pensaba.
El artículo señala que el umbral de aumento del manto de hielo se sitúa entre 0,8 a 3,2 grados centígrados, con la mayor probabilidad estimada en 1,6 grados. Actualmente, el calentamiento global se sitúa ya en 0,8 grados por encima de los niveles preindustriales.
Alexander Robinson, investigador del Departamento de Física de la Tierra II y autor principal del estudio, explicó que el tiempo que transcurra antes de una pérdida sustancial del hielo de Groenlandia depende en gran medida del nivel de calentamiento que se alcance pues “cuanto más se supere el umbral, más rápido se fundirá el hielo”.
Con los parámetros existentes de emisiones de gases de efecto invernadero, la humanidad se enfrenta a mediano-largo plazo al aumento de la temperatura mundial cercano a ocho grados centígrados que provocaría la pérdida de una quinta parte de la superficie helada de Groenlandia en los próximos 500 años y su desaparición total en 2 000 años.
Robinson aclara que aunque parezca bastante el tiempo, en comparación con lo ocurrido en la historia de la tierra, se debe considerar rápido y ya se esta rozando el umbral crítico.
En la Cumbre sobre el cambio Climático de Durban, Sudáfrica, efectuada en diciembre pasado, no se consiguió obtener un marco legal sólido para obligar a los grandes emisores a cumplir sus compromisos y dejó para la próxima Cumbre, que tendrá lugar en Catar, en noviembre de 2013, la discusión sobre recortes de emisiones más ambiciosos.
Ese posible acuerdo, deberá ser adoptado en 2015 y entrar en vigor en 2020, y será conocido como un segundo periodo del Protocolo de Kyoto, que expira en 2012 y que ahora se prolongará hasta 2017 o 2020.
En Durban organizaciones ecologistas como Oxfam Irtermon y delegaciones de países en desarrollo criticaron la falta de un acuerdo sobre el tema, lo cual “tendrá dolorosas consecuencias para los pobres del mundo entero pues un aumento de la temperatura de cuatro grados centígrados supondrá la destrucción total para los pobres agricultores que sufrirán más hambre y pobreza”.
También esa cita dejó para Catar la captación del dinero necesario para nutrir el Fondo Verde para el Clima, que en 2020 debe proporcionar a los países más desfavorecidos, 100 000 millones de dólares anuales para hacer frente a los estragos. Pero todo ha quedado en el aire.
Mientras se prorrogan las medidas objetivas por parte de las naciones desarrolladas para detener el cambio climático, los desastres proliferan por toda la tierra: crecen los desiertos, se reduce la superficie cultivable en el planeta, escasean y aumentan los precios de los alimentos, se expanden las enfermedades, suben los índices de pobreza.
En un documental con argumentos científicos irrebatibles, el francés Yann Arthus-Bertrand señala que como Groenlandia se calienta rápidamente, el agua dulce de todo un continente fluye hacia el agua salada de los océanos. Su superficie contiene el 20 % de toda el agua dulce del planeta. Si se derrite el nivel del mar va a subir cerca de siete metros.
Docenas de islas y millones de kilómetros cuadrados de litorales están amenazados de quedar sepultados bajo las aguas.
El Efecto Invernadero es un fenómeno atmosférico natural que permite mantener la temperatura del planeta al retener parte de la energía proveniente del sol. El aumento de la concentración de dióxido de carbono proveniente del uso de combustibles fósiles, ha provocado la intensificación del fenómeno y consecuente aumento de la temperatura global, derritiendo los hielos polares y aumentando el nivel de los océanos.
Además, el hielo refleja una gran parte de la radiación solar hacia el espacio. Cuando el área cubierta por el hielo disminuye, más radiación es absorbida y se suma al calentamiento regional.
La actividad humana entre las que se destacan las industrias, calefacción, desfoliación, agricultura y transporte son causas principales del crecimiento de los gases invernadero (motivado en gran medida por el dióxido de carbono).
No solo las autoridades y los habitantes de Kiribati estan en la incertidumbre de perder sus hogares y hasta la patria, sino que también lo acompañan en esa tragedia sus similares de Islas Marshall, Tuvalu, Cocos, Tokelau, Nauru y otras en diferentes mares y océanos.
Hoy más que nunca, se necesitan poner en acción las palabras pronunciadas por el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro cuando en 1992, en la Cumbre sobre Medio Ambiente y Desarrollo realizada en Río de Janeiro señaló. “Mañana será demasiado tarde para hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo”. Seamos sensatos.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



 



La repulsa popular ante un ultraje a Martí

 



Ciro Bianchi Ross • 31 de Marzo del 2012 21:16:46 CDT

El Parque Central habanero ofrecía esa noche del viernes 11 de marzo
de 1949 su aspecto habitual. Sentados en los bancos, algunos veían
pasar la vida. Otros conversaban y no faltaban los que esperaban que
con el avance de la noche la casa botara el calor del día para volver
a ella. Alguna que otra pareja, en el lugar más oscuro y recóndito, se
juraba un amor eterno que tal vez no tardaría en romperse, mientras
otros trataban de componer los desaguisados de la jornada. No pocos
transeúntes, apremiados por la hora, recorrían la explanada a grandes
trancos y otros, en cambio, se movían lentamente, como si les
perteneciera todo el tiempo del mundo.

Pronto quedaría rota la calma. Había entrado en el área un grupo de
marinos norteamericanos, de los llegados a La Habana el día antes como
parte de la dotación de una flotilla conformada por un portaviones,
tres barreminas y un remolcador. Achispados por el alcohol, los
marinos del barreminas Rodman no tardaron en hacer de las suyas y
provocaban o se ponían pesados con los que encontraban a su paso, poco
dispuestos a soportarles la malacrianza. Uno de los marinos reparó en
el monumento que se alza en el Parque Central. No tenía por qué saber
que perpetuaba la memoria de José Martí, Apóstol de la Independencia
de Cuba, pero debió percatarse de que representaba algo grande y
reverente para los cubanos. Casi sin ponerse de acuerdo, la estatua
pareció ideal al grupo de marinos para mostrar sus habilidades de
acróbatas y en pocos minutos Richard Choinsgy, el más hábil de ellos,
hacía visajes sentado sobre la cabeza de la escultura mientras sus
compatriotas lo ovacionaban y los cubanos se arremolinaban en torno al
monumento sin ocultar su indignación. Fueron inútiles las
exhortaciones para que los visitantes pusieran fin al ultraje; hubo,
en una discusión bilingüe, palabras gruesas de parte y parte, y los
más agresivos entre los que presenciaban la escena, pertrechados de
«proyectiles» en un café cercano, la emprendían a botellazos con el
marino profanador.

Intervino al fin la policía. Las perseguidoras estacionadas, con
motivo de unas elecciones estudiantiles, frente al Instituto de
Segunda Enseñanza de La Habana, volcaron su personal sobre el parque.
Ya para entonces, Choinsgy, convencido por los botellazos, había
descendido de la egregia figura y el sargento Herbert D. White y el
marino George J. Wagner, que lo habían secundado en el ultraje,
trataban de protegerlo de la ira popular creciente. Sucedió entonces
lo inconcebible: el único propósito de la intervención de los agentes
del orden parecía ser el de disolver a toletazos y empujones a los
indignados. Solo procedió la Policía al arresto de los profanadores
cuando se percató de que ni siquiera los disparos efectuados al aire
lograban dispersar a la multitud.

Los marinos quedaron tras las rejas del calabozo de la Primera
Estación de Policía. Se multiplicaban las llamadas misteriosas y las
carreras de los apaciguadores, y la calle se hacía hostil para los
norteamericanos sin excepción. Marinos que bebían tranquilos sus
tragos en bares y al aire libre tuvieron que marcharse
precipitadamente y hasta los turistas debían sustraerse al desafío
criollo. En el café El Dorado —Prado esquina a Teniente Rey— los
parroquianos intentaban desalojar a un grupo de marinos cuando la
Policía, a palos, disolvía a los indignados.

Reacción súbita y unánime
En la madrugada, la radio dio detalles del incidente, pero la mañana
trajo el bombazo cuando la información, de primera plana, se ilustraba
con una foto elocuentísima. Fernando Chaviano, un fotógrafo
aficionado, había captado al marino mientras usaba como asiento la
cabeza de Martí y la imagen sublevaba a cuantos no habían presenciado
el ultraje.

Escribía Enrique de la Osa en la sección En Cuba correspondiente a la
edición de la revista Bohemia del 20 de marzo de 1949:

«Pocas veces —tal vez nunca— se había visto en la Isla una reacción
tan súbita y unánime. De todas las provincias, de todos los ámbitos de
la capital llovieron sobre las redacciones de los periódicos y las
estaciones de radio telegramas y declaraciones. Veteranos, obreros,
campesinos, intelectuales, mujeres, asociaciones de toda índole,
dieron constancia de su protesta y pidieron condigna sanción para los
escarnecedores».

La indignación ciudadana creció cuando se supo que el capitán Thomas
Francis Cullens, agregado naval de la embajada norteamericana, había
conseguido que la Policía le entregara a los marinos presos a fin de
juzgarlos según las leyes estadounidenses. Se bifurcaba el encono de
la población y en un momento no se supo a quiénes se acusaba con mayor
ímpetu, si a los profanadores o a los rectores de la Policía Nacional.

El día 12, en la mañana, un grupo numeroso de estudiantes
universitarios se dio cita frente al edificio de la embajada
norteamericana, en la Plaza de Armas. Algunos de ellos, como Alfredo
Guevara y Baudilio Castellanos, resultaban fácilmente identificables.
Fidel Castro, que fue de los primeros en arribar a la Plaza, daba
muestras de su arrojo y acometividad. A pedradas la emprendieron los
manifestantes contra la sede diplomática, cerrada, en previsión, a cal
y canto. Centenares de personas se sumaron espontáneamente a los
estudiantes. Exigían que los marinos culpables fueran devueltos a fin
de que los juzgaran tribunales cubanos.

El embajador Robert Butler salió al balcón del edificio. Se disponía a
hablarles a los congregados y no pudo hacerlo porque en ese momento
desembocó en la Plaza de Armas un contingente policial bajo las
órdenes del jefe de la Policía Nacional, teniente coronel José Manuel
Caramés. Desplegando toda su capacidad ofensiva, los agentes del
orden, entre los que se destacaba el teniente Rafael Salas Cañizares,
cargaron sobre la multitud a palos y fustazos. Como uno más de los de
su grupo, Caramés se afanaba en la vejaminosa tarea, lo que provocó
que desde los balcones cercanos lo tildaran de «porrista» y
«abusador».

Nada había realizado la Policía por impedir el escarnio a Martí.
Protegió a los marinos de la cólera ciudadana y los entregó luego a
sus superiores en lugar de retenerlos para someterlos al proceso legal
correspondiente. Ahora, una vez más, trataba de sofocar la justa
repulsa popular. Poco después Fidel y sus compañeros declaraban a la
prensa: «Paradójicamente, policías cubanos atacaron a estudiantes y al
pueblo que solo trataban de defender la dignidad de la patria
mancillada. ¿Por qué no desplegaron esa agresividad y celo frente a
los osados marineros que ultrajaron a nuestro más grande prócer?».

En la cancillería
Cuando Butler comprendió que no aplacaría a los manifestantes, partió
raudo hacia el Ministerio de Estado. Lo siguieron funcionarios de la
sede diplomática y también dirigentes de la Federación Estudiantil
Universitaria.

En la vieja casona de la familia Pérez de la Riva, en la calle
Capdevila No. 6, frente al monumento a Máximo Gómez, el canciller
Carlos Hevia esperaba al diplomático norteamericano. Lo acompañaban
los embajadores Oscar Gans y Justo Carrillo, el viceministro Oscar
Ruiz, el jefe de despacho… El estudiante Alfredo Guevara, que conocía
al Ministro, logró colarse en la oficina.

Visiblemente contrariado, el diplomático pidió excusas por el
incidente. Enseguida sometió a la consideración del ingeniero Hevia
unas declaraciones escritas en las que lamentaba lo ocurrido. Los
funcionarios cubanos lo escucharon con caras serias. Hevia sugirió
algunas modificaciones al documento a fin de que las disculpas
resultaran más digeribles y satisfactorias a los cubanos.

Con la plana enmendada, salió Butler al salón donde aguardaban
periodistas y dirigentes estudiantiles. En presencia de funcionarios
del Ministerio leyó el Embajador la nota que sería dada a la
publicidad. Aludió el diplomático a la participación de su país en la
lucha cubana por la independencia y el estudiante Guevara le salió al
paso para recordarle que Wa-

shington con la Enmienda Platt conculcó la soberanía cubana y le echó
en cara la impuesta base naval norteamericana en Guantánamo.

El ambiente era de franca tensión. El embajador Gans, famoso por sus
eyaculaciones verbales, hablaba un rato con el diplomático Butler y
otro con los estudiantes en un intento de suavizar la situación. Los
universitarios por su parte insistían en restar cualquier connotación
partidista a un movimiento ampliamente nacional.

¿Esto se queda así?
Desde el Ministerio partieron todos hacia el Parque Central. Al pie de
la estatua ultrajada, Butler volvió a dar lectura a su pedido de
disculpas y colocó, en nombre de su pueblo, una ofrenda floral, que
con mucha discreción y en un esfuerzo inútil de que nadie lo
advirtiera, compró y pagó el hermano del Canciller cubano, de lo que
se percató Alfredo Guevara. En ese momento los heridos y contusos
dejados por la represión policial en la Plaza de Armas seguían siendo
asistidos en las casas de socorro. Se conserva una foto en la que se
aprecia al estudiante Baudilio Castellanos en el momento en que
mostraba a la prensa las marcas de la salvaje golpeadura de que fue
objeto por parte de la Policía. Fidel Castro observa la escena. Cuatro
años después, Castellanos participaría en el juicio por los sucesos
del cuartel Moncada como uno de los abogados de los atacantes.

Tras las palabras del Embajador y la colocación de la ofrenda floral,
que no apagaron la protesta cívica, un joven cubano, visiblemente
emocionado, exclamó en alta voz: «Bueno, pero ¿esto se va a quedar
así?».

El 13 de marzo, el editorial del diario Prensa Libre declaraba
liquidado el incidente. En la nota, firmada por su director, Sergio
Carbó, se decía que la insolencia de cuatro marineros borrachos no
podía empañar las buenas relaciones entre Cuba y Estados Unidos.
Tachaba de demagogos y patrioteros a los que insistían en mantener en
alto la protesta y decía que «mejor sería emplear fructuosamente el
patriotismo en hacer un monumento grandioso al mártir de Dos Ríos».
Porque, añadía Carbó, la culpa de todo la tenía el monumento del
Parque Central, chato, feo, carente de valores artísticos. Precisaba
el editorial de Prensa Libre:

«Posiblemente los profanadores exhibirán una excusa: ¿cómo íbamos a
saber que se trataba de la figura más portentosa de la historia cubana
con una estatua tan pobrecita? Si los cubanos no ponemos su glorioso
recuerdo a la altura merecida, ¿cómo extrañarnos de que los borrachos
extranjeros, acostumbrados a medir los méritos históricos por las
proporciones ciclópeas, se encaramen en la cabeza de nuestros
héroes?».

El mismo día 13 levaba anclas la flotilla de guerra norteamericana,
como medida adicional para echar tierra al asunto. Pocos días después
se sabía de la sanción dictada contra Choinsgy, el principal culpable.
Una corte militar lo condenaba a 15 días de confinamiento en el
barreminas donde cumplía servicio.

(Fuentes: Textos de Enrique de la Osa y Julio García Luis e
información oral de Alfredo Guevara)

--
Ciro Bianchi Ross
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Lo que algunos no alcanzan a comprender…

 



Crónicas cubanas

Félix Sautié Mederos

Hace algunos días, caminando por Centro Habana como parte de una procesión, no pude apartar la mirada de las expresiones sensibles pero adustas que aparecían indistintamente en los rostros de los participantes e incluso de muchos que se nos unían o se agolpaban a nuestro paso. Eran inocultables gestos inducidos por sus sentimientos religiosos generalmente no manifestados en lo externo como consecuencia de los mecanismos de autodefensa heredados de los años del ateísmo científico en Cuba; también puedo decir, que aquellas personas mostraban sus tristezas y angustias en un medio tan empobrecido como el que transitábamos. Peregrinábamos a través de la muy conocida calle Estrella en la profundidad del populoso barrio de Los Sitios (cuyo nombre oficial es Enrique Barnet, algo muy común del urbanismo tradicional en nuestra capital). Íbamos tras uno de los Vía Crucis públicos previos a la visita del Papa Benedicto XVI, organizados por la Iglesia Católica cubana en la Archidiócesis de La Habana.

Durante aquel recorrido, en las intersecciones de vías y esquinas, nos cruzábamos además con personas aparentemente indiferentes pero a todas luces movilizadas, que nos observaban con mal disimulada discreción. Entre ellos había los que no podían ocultar sus sonrisas irónicas y agresivas; mientras que otros trataban de esconder un cierto miedo interior y un asombro que se les escapaba de sus muy abiertos ojos. Posiblemente ninguno comprendía en realidad lo que estaba ocurriendo en aquel barrio, que no es un escenario habitual de procesiones de esa índole, aunque mayoritariamente sincrético. Resultaba evidente que lo que allí sucedía no formaba parte de las vivencias cotidianas de aquellos muy especiales “participantes”, algunos de apariencia recalcitrante con las expresiones religiosas de su entorno.

Además, quiero añadir que cuando al inicio de aquel extraordinario Vía Crucis estuvimos concentrados en el Parque Finlay, en la intersección de las calles Estrella y Belascoaín, los rezos y cánticos de las primeras 7 estaciones, tuvieron de fondo a los ritmos de unos tambores y elementos de percusión característicos de la santería cubana. Asistimos entonces a una mezcla propia de nuestra espiritualidad sincrética; un verdadero ajiaco de creencias y tradiciones ancestrales, al decir de don Fernando Ortiz. Y, aquellas expresiones musicales de religiosidad popular que venían de mucho antes, se incluyeron sin pedir permiso en el universo auditivo de quienes allí participábamos.

Quizás la causa del incidente fue la misteriosa coincidencia de un conjunto de mundos místicos, que siempre han estado insertos en el alma del pueblo cubano, pero que habían sido ahogados durante mucho tiempo por la acción del ateísmo institucional. Aquellos ritmos milenarios se expresaban con una extraordinaria vitalidad mestiza, como para que todos los participantes en el Vía Crucis estuviéramos conscientes de su presencia ancestral entre nosotros.

Me refiero a cuestiones muy importantes que no alcanzan a comprender los que a partir de una vieja concepción derivada del refrán que plantea palos porque bogas y palos porque no bogas, se han erigido en críticos de cualquier paso que decida dar la Iglesia Católica cubana. La Iglesia no es solo el Papa ni tampoco su jerarquía Vaticana o local, la Iglesia es según una definición explícita del Concilio Vaticano II que se convierte en una realidad diaria incontrovertible en todos los ámbitos de nuestro planeta: “el pueblo de Dios”. Concepto que comprendo puede estremecer a los que se consideran indiscutibles conciencias críticas de lo humano y lo divino. Nuestra espiritualidad consubstancial, en muchas personas genera además el don de la fe que es una expresión que Dios les concede. Algo que no se puede acallar fácilmente porque anida en las profundidades íntimas de nuestras conciencias y de nuestro ser interior siempre presente, aún cuando nos propongamos negarlo.

Lo que estaba sucediendo en aquella procesión de Vía Crucis que pretendo testimoniar en esta crónica, era precisamente eso, una explosión de espiritualidad y de fe religiosa del pueblo de Dios que en nuestro caso, se encuentra cansado de las certezas absolutas que le prometen futuros luminosos que nunca llegan, así como de las concepciones recalcitrantes procedentes de uno y de otro bando que condenan a quien piense distinto, de los Mesías de uno u otro signo que plantean que solo a partir de ellos habrá salvación, de las concepciones duras e intransigentes que no admiten ninguna otra alternativa que no sean las que por sí mismas proclaman y de otras muchas cosas más.

Puedo testimoniar que en aquella marcha acompañé a un pueblo sediento de reconciliación, de justicia, de paz y de concordia, que caminaba con sus cánticos, rezos y angustias pasando sin turbarse a través de quienes se habían erigido en “vigilantes” de aquel evento litúrgico. Cuando la espiritualidad y el sentido religioso de la fe salen al exterior con la fuerza y la vida que se estaban manifestando entonces, no hay “miedos” inducidos que puedan contenerlos. Unos y otros, deberían comprenderlo. En estos casos los signos y los símbolos espirituales son muy importantes para el pueblo de Dios, que busca en ellos la autoestima y la esperanza que tanto necesita para seguir adelante. Eso será la visita de Benedicto XVI, un signo espiritual extraordinario más allá de cualquier concepción política temporal o incluso de su persona en sí misma, porque él es un ser tan humano como San Pedro y como lo somos todos, pero significa mucho para el pueblo que cree y que busca en lo religioso las fuerzas necesarias que le permitan lograr su redención temporal y espiritual.

Quizás algunos no lo alcanzan a comprender: El pueblo de Dios, espera y recibirá al Papa sin distingos institucionales políticos, religiosos ni sociales o de ninguna otra índole, en búsqueda de esperanzas y ánimos para enfrentar la vida. Así lo pienso, así lo afirmo y así lo defiendo. E-Mail: fsautie@yahoo.com

Publicado en el periódico Por Esto! , de Mérida , Yucatán, México, sección de Opinión, el lunes 12 de marzo del 2012.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=153364

 



Cuba: Esperanza, credibilidad y sentimientos

 



Crónicas cubanas

Por Félix Sautié Mederos

Los procesos de credibilidad, esperanzas y sentimientos a favor o en contra constituyen manifestaciones íntimas de los seres humanos propias de su conciencia, que condicionan muchas veces de manera imperceptible o inconsciente, las acciones y las formas de ser de las personas. Comprender la importancia de avivar y/o recuperar positivamente estos fenómenos, así como auscultarlos con objetividad debería ser una tarea de primer orden para la política y la economía; que de no procurarla en nuestras actuales circunstancias, sería hundirse en el precipicio que se está bordeando.

Cuando se confunden los planos de la realidad con lo que se desea que sean o con lo que se pretende imponer como expresión única por encima de lo que verdaderamente son, se debilitan las esperanzas, se pierden las credibilidades y los sentimientos de aprecio disminuyen y se transforman en desengaños, indiferencias o vacíos. Estas pérdidas, disminuciones y vaciamientos se están manifestando entre los cubanos hoy; y, para superarlos o contrarrestarlos, no serán realmente efectivos el autoritarismo, el uso de la fuerza, las promesas sin plazos fijos y comprobables, ni las prédicas de consignas acuñadas. Con tales prácticas, esos efectos en las formas de pensar y de actuar, sólo se podrán contener por un tiempo, pero nunca solucionarlos positivamente.

En cambio, para avivarlos o recuperarlos, se necesitaría un reconocimiento cabal de lo erróneo de las imposiciones así como una efectiva depuración de responsabilidades, ya sea en los campos de la política, la economía o la sociedad en general. Además, para validar este reconocimiento objetivo de lo que piensan y sienten las personas, se requerirá como condición imprescindible, hechos concretos a favor de sus anhelos, sentimientos e intereses.

En distintas oportunidades, he apostado en mis escritos a favor de los cambios y las reformas aún en medio de mis esperanzas defraudadas. No me oculto para plantearlo como tampoco me oculto para expresar críticamente, de frente, sin subterfugios ni seudónimos lo que pienso sobre las realidades que estamos viviendo en Cuba, porque creo en la eficacia del diálogo civilizado, del respeto al pensamiento diferente y a la diversidad biosocial de la cual formamos parte. En este orden de cosas, considerarse únicos, indiscutibles e incuestionables, nunca serán concepciones viables, capaces de avivar la esperanza, la credibilidad y los sentimientos de aprecio debilitados o perdidos por causa de los errores, del desgaste, del secretismo, del burocratismo y de los procesos de corrupción que tan extendidos se encuentran. En este orden de pensamiento, concuerdo con lo expresado por el Presidente Raúl Castro en “…que lo único que puede conducir a la derrota de la Revolución y del Socialismo en Cuba, sería nuestra incapacidad para erradicar los errores cometidos en más de 50 años transcurridos desde el primero de enero de 1959 y los nuevos en que pudiéramos incurrir en el futuro”. Estas son realidades que en la política de presente y de futuro no se deberían ignorar.

A tales efectos, los cambios y reformas y acuerdos que se han adoptado en la recién culminada Primera Conferencia Nacional del PCC por mínimos e indirectos que pudieran considerarse, así como sus insuficiencias, necesariamente afectarán de una forma u otra (positiva o negativamente), las sinergias del movimiento social. Reconocerlo en mi criterio es ser objetivos con las realidades que se viven en la Cuba de hoy. Considero que aunque resultó ser una última oportunidad, defraudó algunas de las esperanzas que muchos nos planteamos. En estas circunstancias, apostar por los derrumbes totales también podría ser el caos y la desolación que no beneficiarían a nadie.

Por otra parte, las prácticas de criminalización de las opiniones y del pensamiento diferente tan al uso, así como la exclusión de quienes se atrevan a expresarlo o ejercer la crítica necesaria, imposibilitarán el planteamiento del Presidente Raúl Castro durante su discurso de clausura de la Conferencia del Partido a favor de “fomentar un clima de máxima confianza y la creación a todos niveles para el más amplio y sincero intercambio y opiniones… favoreciendo que las discrepancias sean asumidas con naturalidad y respeto, incluyendo los medios de comunicación masiva… Al propio tiempo la conformación de una sociedad más democrática contribuirá también a superar las actitudes simuladoras y oportunistas surgidas al amparo de la falsa unanimidad y el formalismo en el tratamiento de diferentes situaciones de la vida nacional”

Por demás, también me parece muy importante hacer efectivo lo expresado por el Presidente Raúl Castro en su discurso de clausura de la Conferencia del PCC, de: “…acostumbrarnos todos a decirnos las verdades de frente, mirándonos a los ojos, discrepar y discutir… cuando consideramos que nos asiste la razón…”. Eso es lo que hago o intento plantear en mis crónicas y escritos, porque como dijera José Martí “No existe gobierno invulnerable: la prensa debe ser el examen y la censura, nunca el odio ni la ira que no dejan espacio a la libre emisión de las ideas… (*)…La prensa no es aprobación bondadosa ni ira insultante: es proposición, estudio, examen y consejo… (**)”.

Para “no abandonar, ni por un instante el legado martiano”, considero imprescindible aplicarlo en su integralidad ética, moral, política y práctica. Estoy de acuerdo con lo expresado recientemente por el intelectual cubano Aurelio Alonso, a quien parafraseo, en el sentido que el Partido debe trasladar su poder de la esfera política a la ética, porque sólo el pueblo puede estar por encima del Estado. Añado por mi parte que el Partido tiene 800 mil militantes y la población 11 millones, en números redondos. Así lo pienso y así lo afirmo con el propósito de coadyuvar a la esperanza, la credibilidad y el aprecio; lo contrario sería continuar con más de lo mismo.

(*) Revista Universal de México, 29 de mayo de 1875. (**) Revista Universal 8 de julio de 1875.


E-Mail: fsautie@yahoo.com

Unicornio , lunes 6 de febrero del 2012.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=146079

 



LAS MATEMÀTICAS Y LA POLÌTICA

 


¿Fuè esa la cantidad de votos o no lo fue? ¿Eso es lo què importa?

Eligio Damas
He oìdo y leìdo varios comentaristas razonando con una regla de tres simple y una calculadora en mano, intentando demostrar que no votaron tres millones de escuàlidos el domingo 12 de febrero. Despuès de multiplicar y dividir, jugar con el tiempo relativo al acto de votar y la operatividad de las meses, llegan admitir que a lo màximo pudieron llegar a millòn y medio. Por su parte, algunos altos miembros de la MUD, no sòlo Ramos Allup, daban desde el inicio, esta ùltima cifra como buena.
Pensando en estas cosas y recordando como Enrique Mendoza, recièn derrotado por un carajito con la leche en los labios, anunciò que estaba entregando 27 millones de firmas para solicitar el revocatorio de Chàvez y el dirigente adeco antes nombrado, dijo a los periodistas “espèrenme aquì, no se muevan, ya les traigo las pruebas del fraude”, me provoca, en primer tèrmino preguntar ¿què diferencia hay entre una vaina y otra?
Quienes se han empeñado en negar que no fueron tres millones los votantes, admiten que la cifra real, por ellos aceptada, esta dentro, y hasta màs allà, de los paràmetros previstos por la logìstica montada por el CNE y la Comisiòn Electoral de la MUD.
Para Maryclen Stelling, una analista polìtica muy equilibrada a quien serìa un disparate acusar de escuàlida, dijo que “las cifras màs esperanzadoras de dos millones de votos ya era un èxito”. Y lo serìa, porque si como dicen los polìticos que quieren ver estos acontecimientos con mentalidad pitagòrica, lo màximo que podìan lograr, de acuerdo a la logìstica era millòn y medio y la lograron, segùn ellos mismos, se puede confirmar lo dicho por el personaje recientemente mencionado.
Una cosa son los deseos de la gente y otra la terquedad de los hechos. Hubiese sido muy bueno que los merengues o cocinas y neveras que Pablo Pèrez rifò en las puertas de la escuela, se quedasen frìos. Pero no fue asì. Una buena cantidad de gente fue a votar y hasta de los sectores populares, que no deberìan haberlo hecho.
De antemano, antes que se abriesen los centros electorales, cualquiera no fanàtico o que no se sienta obligado, sin que nadie se lo pida, a desconocer la realidad, sabìa que en esas votaciones jugaron los siguientes elementos:
1.- Aunque parezca un tremendismo, podemos decir que fue un acto contra Chàvez. Y èste, para desgracia de sus adversarios quienes le ven como un peligro social, econòmico y polìtico, provoca en la colectividad reaciones en contra bien enconadas, como profundamente amorosas. Ante èl, pocos, muy pocos, son imparciales y le miran con indiferencia. Determinantemente se està con èl o contra èl.
Los opositores estàn predispuestos para entender que ese ejercicio, el de la MUD, que deberìa ser simplemente democràtico, estaba cargado de animadversiòn frente a la figura presidencial. Màs que votar en fovar de uno u otro candidato, se fue hacerlo contra “ese carajo”, que “para màs vainas, parece que venciò al cancer”.
2.-Quienes vivimos en este paìs, por la calle andamos, escuchamos radio, vemos televisiòn y leemos en distintos espacios, hemos percibido como se gastò dinero a manos llenas; nunca antes habìamos visto tal derroche para entusiasmar al elector. Uno no entiende, còmo gente que comoce y fue candidato, pudo hacer inversiones tan grandes en propaganda y no haber arrendado hasta los fondillos. La red comunicacional privada, casi todo el mesde enero y parte de febrero, por sòlo tomar una referencia discreta, mediante todos sus programas, de manera directa, indirecta, simulada, etc., etc., estuvo dedicada a invitar a esos comicios.
3.- Las instancias internacionales y los grupos que por años han dominado la economìa y opiniòn venezolanas, han impuesto la matriz, como lo acaba de decir Capriles, hoy lunes al mediodìa, que el 7 de octubre, no habrà un simple acto electoral para escoger nuevo presidente sino que es una encrucijada trascendente, definitoria. Pero eso mismo ha dicho el presidente, la oportunidad para profundizar el proyecto socialista. De modo que no es extraño, que los veneolanos de un lado u otro, conciban que este proceso de primarias y las alecciones generales abiertas por venir, tienen mportancia fuera de la comùn y en ellas los venezolanos nos jugamos el destino
Por eso, ¿por què extrañarse que los opositores hayan logrado mover a votar la cifra de personas que dicen? ¿Por què alarmarse si ellos, en un laboratorio oscuro, la inflaron? Eso no es lo sustancial ni lo que debe quitarle el sueño a quienes estàn del lado del presidente venezolano.
4.- La plutocracia nacional e internacional que impuso sus puntos de vista en esa contienda, coincidiò con los partidos, aunque fuesen las ruinas de ellos, como AD, COPEI, CAUSA R, PODEMOS, etc. en prender el entusiasmo para salir lo mejor posible en los distintos cargos en disputa. Cada agrupaciòn aunque fuese botando el poco fuelle que le queda, se movilizò para recoger algo de las migajas, de lo poco que quedò por allì cuando explotò la piñata..
5. -Aunque sea artificialmente, la oposiciòn ha tenido èxito en alcanzar unos puntos de encuentro para enfrentarse al presidente Chàvez. Hoy en la mañana, me tomè el trabajo de contactar viejos amigos, de la izquierda de antes, de aquellos que se declaraban sin duda alguna marxistas leninistas, y constatè que salieron a votar. Y lo màs alarmante, casi todos lo hiceron por Capriles. Maryclen Stelling, ha dicho con sobrada razòn, que la jornada de ayer “demuetra que ha habido un aprendizaje (en la oposiciòn) y es que tienen que ir integrados y disimular las diferencias que existen y seguiràn existiendo entre ellos”.
Hablando de eso, un ex guerrillero, de entre el grupo opositor al cual consultè, al mencionarle que Capriles, por su origen y sus propuestas, representaba la extrema derecha, lo opuesto a lo que el fue y por lo que siempre luchò, calificòmi discurso de anticuado porque “eso de izquierdas y derechas, son vainas del pasado”. Dos o tres horas despuès, escuchè a Capriles, desparramarse en un discurso clàsimente neoliberal.
Por esas razones, y otras no expuestas, por razones de espacio y deseo de no cansar y lograr èsto se lea, por encima de lo que uno deseara, sabìa que acudirìan buena cantidad de gente a votar. Sospechaba que la oposiciòn habìa avanzado en sus condiciones organizativas y en el manejo de cosas para abordar las elecciones.
Entonces, nada bueno hacemos con perder el tiempo tratando de convencer a nuestra gente que la cantidad de votos no es la que dice la señora Albànez o la MUD, sino otra sacada de una regla de tres simple y en base a ella definir una polìtica.
No obstante, debo decir aquì lo que ya expresè en Twitter, esa votaciòn no viene de un ejercicio simple, especie de ensayo como verbena de escuela, sino una jornada cumplida con el màximo esfuerzo y llegaron a la meta que ellos anuncian. Pero aùn siendo esa cifra cierta, para ganar las elecciones presidenciales se requiere una muchìsimo màs alta, y ella està por debajo de la ùltima que alcanzaron hace algo màs de un año.
¿Què màs hacer? ¿Què màs invertir? ¿Què ofrecer para elevar esa cifra para ganarle a Chàvez?
Repito, hoy mismo, al mediodìa, Capriles entonaba por la cadena privada de televisiòn su cnto neoliberal, que no es uno de sirena o “ballena”, como dijese Rosales. Con ese discurso viejo, de quienes se autodefinen como expresiòn de lo nyevo, no se entusiasma a nadie fuera de ese gran grupo que votò ayer.
Pero de saquemos algo positivo de todo èsto. Ellos estàn excitados y han hecho creer que pueden ganarle a Chàvez, lo que trabaja a favor de archivar el plan del golpe.
El mensaje al chavismo habla de obviar el triunfalismo. El sectarismo de quienes excluyen a todo tipo de gente que no entra en el exquisito gusto de quienes manejan la sartèn. Y el grupalismo de aquellos que se comforman con masturbarse en soledad o dentro de una secta. Por ùltimo, algo hay que inventar para que los funcionarios incompetentes, indiferentes, salgan del lamentable estado en que estàn sumidos y demuestren que, por debajo de sus blusas o camisas rojas, hay gente revolucionaria y dispuesta a cambiar a esta patria y sus pequeñas localidades.
 


Washington y Bruselas contra Teherán
Guerra por la hegemonía económica

 

Hedelberto López Blanch
Rebelión
Tambien en Ajintem y Diario Universal

Con una doble moral en la forma en cómo y a quién aplicar sanciones económicas, Estados Unidos y la Unión Europea cierran cada día más el cerco contra la República Islámica de Irán en su afán de eliminar a uno de los pocos gobiernos que en el Mediano y Cercano Oriente se enfrentan a sus decisiones hegemónicas y expansionistas.
Washington, con la excusa de que Teherán puede fabricar armas nucleares, continuó expandiendo las sanciones económicas y fiscales contra Irán, primero al imponer unilateralmente la prohibición de que cualquier país compre su petróleo (a lo cual se sumará a partir de julio, como siempre hace la dócil Unión Europea) y después otras medidas generales contra el Banco Central de Irán y las instituciones extranjeras que comercien con ese banco.
Teherán ha informado que cortará los suministros de petróleo a la Unión Europea antes de que entre en vigor el bloqueo de la compra de crudo impuesto por esos países por las presiones estadounidenses. Ya se ha hecho una práctica que Washington ordene a la UE lo que debe hacer en política internacional.
El Parlamento iraní aprobó por 200 votos a favor y 90 abstenciones, la decisión de los Ministerios de Petróleo y Comercio de cortar el suministro de crudo a las compañías y países que se han unido al embargo petrolero de la UE que entrará en vigor el primero de julio próximo. Teherán anunció que a los primeros que se le impondrá la medida serán Gran Bretaña y Francia.
Estados Unidos ya bombardeo e invadió desde 2001 a Afganistán, Irak, Libia y amenaza con hacer lo mismo contra Siria e Irán. El control del petróleo es fundamental para la sobrevivencia de la potencia imperial norteamericano pero también lo es el mantenimiento del comercio mundial del crudo mediante los petrodólares que financian su endeudamiento.
Antes de hablar sobre la guerra de las monedas internacionales citaré unas recientes declaraciones de Henry Kissinger, (89 años) ex secretario de Estado durante la gobernación de Richard Nixon, quien también fue uno de los gestores principales del golpe de Estado contra el presidente chileno Salvador Allende y propulsor de la operación Cóndor.
“Le dijimos a los militares que tendrían que conquistar más de siete países de Oriente Medio por sus recursos y casi han completado su trabajo. Es solo la última piedra del camino, es decir, Irán, la que realmente inclinará la balanza. ¿Cuánto tiempo pueden China y Rusia esperar y ver a América poniendo orden? El gran oso ruso y la hoz china se han despertado de su letargo, y aquí es cuando Israel tiene que luchar con todas sus fuerzas y armas para matar a tantos árabes como pueda. Esperemos que si todo va bien, la mitad de Oriente Medio será israelí”.
No pueden ser más esclarecedoras las intenciones de Estados Unidos, hechas por Kissinger a periodistas en su apartamento en Manhattan, Nueva York.
O sea, es una guerra para controlar las inmensas reservas de petróleo del Medio y Cercano Oriente que serían custodiadas y administradas por su principal aliando, Israel, el único poseedor de armamento nuclear en esa región, y por último mantener la hegemonía de los petrodólares para adquirir el crudo.
La historia, aunque lejana, es sencilla. Desde los acuerdos de Bretton Woods, en 1944, Washington logró que el billete verde se estableciera como moneda de reserva en el orbe y su valor estaba garantizado por sus grandes acumulaciones de oro.
En 1973, bajo el mandato de Nixon, Estados Unidos logró que el rey Faisal de Arabia Saudita aceptara el pagó en dólares por el petróleo que exportaba y que invirtiera los beneficios en bonos y letras de cambio del Tesoro estadounidense. A la par, Washington protegería a Riad de cualquier hipotética agresión.
Además, la administración de Nixon, separó el dólar de sus reservas de oro y comenzó a imprimir a diestra y sinistra su moneda con la cual inundó al mundo, sin que esta tenga un valor real respaldada con las riquezas del país emisor.
Para 1975, todos los miembros de la OPEP acordaron cobrar su petróleo únicamente en dólares mientras los importadores de crudo debieron acumular sus excedentes comerciales en esa moneda, con el fin de comprar petróleo.
Con la abrupta demanda, el dólar se fortaleció, mientras los países productores del Golfo ponían sus excedentes del billete verde en obligaciones del Tesoro estadounidense lo cual posibilitaba un aumento considerable en su gasto público. Washington imprime desde entonces grandes cantidades de moneda sin tener un respaldo en oro.
La bonanza fue grande, y uno de sus resultados, es que la actual deuda externa sobrepasa los 14 billones de dólares por lo que para mantener sus enormes importaciones, necesita la llegada diaria de miles de millones de dólares procedentes de China, (mayor acreedor de títulos del Tesoro público de Estados Unidos) las monarquías árabes, Japón y Corea del Sur.
La depreciación del billete verde en los últimos años provocada por la crisis del sistema capitalista estadounidense; sus enormes gastos de guerra en Irak, Afganistán; la baja en la productividad y el aumento del desempleo, entre otros males, han motivado que grandes bancos internacionales y diversos países busquen otras monedas para sus transacciones comerciales.
Por ejemplo, Beijing estableció un programa piloto para permitir que las compañías chinas usen el yuan (o renmimbi) para sus compras y ventas externas. El Banco Mundial y el Asiático de Desarrollo han lanzado títulos en esa moneda.
China permite a naciones vecinas realizar negocios con su propia moneda sin necesidad de convertirla en euros o dólares lo cual evita las fluctuaciones en los tipos de cambio.
China y Rusia renunciaron al dólar y usan sus propias divisas para el comercio bilateral. También Beijing firmó multimillonarios convenios con Brasil y Argentina donde la moneda de intercambio es el yuan, mientras que Perú y Chile están interesados en acogerse a esas transacciones. La utilización del renmimbi se ha extendido a Corea del Sur, Malasia, Belarus e Indonesia.
Otras naciones tratan de minimizar el uso del dólar como el caso de las naciones de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) que ya realizan parte de sus transacciones mediante el SUCRE, moneda virtual de convenio comercial.
Resulta sintomático que dos de las naciones bombardeadas, (Irak y Libia), y otras dos amenazadas con guerras para derrocar a sus gobiernos, (Siria e Irán) hayan impulsado la no utilización del billete verde.
Desde hace unos años Siria comenzó a cambiar gran parte de sus reservas por euros.
A finales del 2000, varios miembros de la UE convencieron al presidente Saddam Hussein para que Irak, (que ya padecía sanciones de la ONU por imposición de Estados Unidos) vendiera petróleo por alimentos en euros, lo cual se puso en marcha. Rusia, Irán, Indonesia y Venezuela apoyaron la idea. Para muchos especialistas ese fue el punto final para la invasión contra Bagdad en marzo de 2003.
La medida ponía en peligro el predominio del dólar como moneda de reserva mundial.
Lo mismo ocurrió con el presidente libio Muammar el Gaddafi cuando, varios meses antes de su derrocamiento por fuerzas de la OTAN dirigidas por Estados Unidos, propuso no realizar transacciones mercantiles en dólares o euros, sino emplear el dinar de oro en el comercio internacional y crear un único estado africano con espacio económico común.
El planteamiento fue apoyado por varias naciones africanas y árabes pero provocó una álgida respuesta por parte de Estados Unidos y la Unión Europa. El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy declaró inmediatamente: “Libia amenaza la estabilidad financiera de la humanidad”.
Irán fue más lejos al autorizar la apertura de un mercado de petróleo con operaciones en euros. La República Islámica registró una bolsa de petróleo en la isla de Kish, en el Golfo Pérsico, donde vende crudo en euros y es el quinto mercado de petróleo, después de Nueva York, Londres, Singapur y Tokio.
Ante el embargo petrolero y financiero decretado por Estados Unidos y la UE, los dos principales compradores del crudo iraní, China (un millón de barriles diarios) e India (370 000 barriles diarios) aseguran que lo adquirirán con yuanes, rupias u oro.
Lo cierto es que el juego de la guerra se vuelve cada vez más peligroso. No es la presunta proliferación nuclear de la nación persa, sino que Irán (al igual que Siria) representa un estorbo para las ansias hegemónicas estadounidense e israelí en la región.
Washington quiere garantizar sobre todas las cosas, la continuidad el sistema de petrodólares que financia su profundo endeudamiento y que persista el predominio del billete verde como moneda de intercambio comercial. La guerra esta a la vuelta de la esquina; si estalla será un desastre para toda la humanidad.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


 



Pasaje a Matanzas

 


Ciro Bianchi Ross • 4 de Febrero del 2012 20:04:15 CDT


El transporte regular de pasajeros entre La Habana y Matanzas quedó
establecido el 7 de febrero de 1818, gracias a una diligencia que
hacía el viaje todas las semanas, aunque desde el siglo XVI era
posible cubrir la ruta por el camino llamado de Tierra Adentro.

El vehículo en cuestión salía de Guanabacoa en la madrugada del
viernes, hacía escala en Jaruco y llegaba a su destino a las 12
meridiano del domingo. Así sucedía en tiempo de seca, porque durante
la estación de las lluvias, el camino real se tornaba intransitable y
la travesía era por lo general más demorada. El coche tenía capacidad
para seis pasajeros y era tirado por cuatro caballos. El importe del
pasaje era de una onza de oro.

Un año más tarde llegaba a Cuba el primer buque de vapor conocido en
los dominios españoles. Hizo algunas demostraciones en la bahía y en
aguas cercanas a la boca del Morro y la gente saludó con entusiasmo
aquel portento de la técnica que arrojaba humo y sustituía las velas
por las grandes ruedas que lo impulsaban. Lo había traído el criollo
Juan Manuel O’Farrill, natural de La Habana, a quien el rey de España
otorgó el privilegio exclusivo para operar con vapores servicios de
carga y pasaje entre los puertos de la Isla durante 15 años.

Bautizó O’Farrill aquel vapor con el nombre de Neptuno, y el 18 de
julio de 1819 inauguró una travesía semanal entre La Habana y Matanzas
y viceversa. Escogió la ruta por constarle la importancia mercantil de
ambas plazas, ciudades que conocía muy bien porque en la capital
desempeñaba la dirección del Real Consulado de Agricultura y Comercio,
y había sido Comandante Militar de Matanzas.

Diez años después, el Gobierno municipal, pese a lo raquítico de sus
fondos, se propuso mejorar el ornato público y la seguridad y la
animación de la noche matancera. En esta línea, solventó la
instalación, en 1829, de 250 faroles de reverbero, y apremió a los
habitantes de la ciudad para que sustituyeran por techo de tejas o
azoteas el guano que servía de cubierta a sus moradas.

Los propietarios más pudientes procedieron al pronto reemplazo. Otros
moradores, en cambio, por falta de recursos u otras razones, no
acataron con igual rapidez la ordenanza urbanística, pese a que se
amenazó con que la municipalidad destecharía sus viviendas.

Por esa misma época, Madrid accedió al pedido del Gobierno matancero,
y Fernando VI, el llamado «rey felón», aprobó, el 14 de diciembre de
1828, el escudo de armas propuesto para la ciudad y que se describía
como de «campo azul con torre y puentes de oro y el Pan de Matanzas de
plata; cubierto por una corona real de las Españas, y con hojas de
caña y café laterales a título de frutos básicos de la jurisdicción».

Pero —y aquí viene lo interesante— la aprobación del escudo reportó al
monarca una bonita cantidad de dinero. Pidió además que el
Ayuntamiento yumurino erigiese una estatua suya, monumental, en un
lugar emblemático de la ciudad. Esa escultura estuvo emplazada en un
paseo matancero hasta el 8 de septiembre de 1947, cuando, desmontada
de su pedestal, fue a parar, como pieza de museo, a los almacenes de
la Escuela Provincial de Artes Plásticas.

A campanazos
El primitivo Ayuntamiento de la villa se reunía en la casa particular
del alcalde todos los viernes, cuando el tañido de una campana
anunciaba a los regidores o concejales la hora de celebrar la junta
semanal. Si los temas eran pocos o se agotaban enseguida, dedicaban
tiempo a estudiar las llamadas Ordenanzas de Cáceres, que regían la
vida colonial. La inasistencia a esas reuniones, fuera cual fuera el
motivo, representaba una multa de cuatro reales.

Dictó providencias el cabildo contra la vagancia y contra la presencia
en la localidad de forasteros sin oficio ni beneficio, y mostró un
celo extraordinario en las medidas con que trató de frenar el éxodo
perenne de moradores, migración que impedía al municipio levantar
cabeza. Tal preocupación se la expresaron al brigadier Vicente Raja,
gobernador general de la Isla, durante su visita de 1717, a fin de que
reprimiese la ausencia onerosa de familias locales.

Nada podía hacer el Gobernador porque el mal era de raíz. La fuga de
los habitantes de la ciudad obedecía a la miseria de los labradores,
debida al precio ruin del tabaco a causa del estanco. Sin contar que
no había otro comercio efectivo en la jurisdicción. El mal se agudizó
en 1760 cuando los vegueros, agobiados por las deudas, empezaron a
carecer incluso de lo necesario para la manutención de sus familias.
Decidió entonces el cabildo el envío a La Habana de uno de sus
regidores, que expondría la situación al Capitán General y procuraría
una mejora en el precio de las cosechas. Nada logró el enviado y los
vecinos de la ciudad, reunidos en una sesión extraordinaria del
Ayuntamiento, acordaron suplir los costos del viaje a Madrid de un
plenipotenciario que debía exponer el asunto ante el Rey de España.
Nada parece haber logrado tampoco.

Villa y puerto
Pocas localidades cubanas progresaron tanto y en tan poco tiempo como
la ciudad de Cárdenas. La naturaleza favoreció el lugar y la mano del
hombre puso el resto en aquel sitio que vivió durante siglos sumido en
el olvido.

Tan solo existía allí una casa cuando, en marzo de 1828, en
cumplimiento de las órdenes de Claudio Martínez de Pinillos,
intendente general de Hacienda, Juan José de Aranguren, administrador
de las Rentas Reales de Matanzas, fundó la villa en el corral del
mismo nombre y sobre un amplio puerto del litoral del norte.
Aranguren, que contaba con el respaldo del teniente gobernador Cecilio
Ayllón, tuvo el concurso invaluable del agrimensor Andrés José del
Portillo. Así, se trazaron las calles, se determinó la extensión
superficial de cada solar, se tasaron con equidad los terrenos y
empezaron a transferírseles a los interesados. Aquella casa solitaria
que antecedió a la fundación era propiedad del Tesoro y se destinaba a
vivienda del cobrador de impuestos en la zona y a almacén de sal.

Cárdenas creció por días. Enclavada en una región fértil en extremo,
era sitio ideal para el tráfico mercantil entre las zonas agrícolas de
las inmediaciones y las ciudades de Matanzas y La Habana. Los cultivos
aumentaron de manera sorprendente y el Gobierno local destinó buena
parte de los fondos provenientes de la venta de terrenos al
mejoramiento y ornato de la calle principal y de la plaza pública. En
1836, ocho años después de su fundación, se reportaban en Cárdenas 279
solares repartidos, con 237 casas edificadas y un total de 926
habitantes.

El ferrocarril, establecido en 1841, atravesaba una comarca rica y
pletórica de haciendas y fue factor decisivo para que en 1848 se le
adjudicara a la localidad la cabecera de una tenencia del Gobierno con
el nombre de Puerto y Villa de San Juan de Dios de Cárdenas.

Por esa época se contaban 73 casas de mampostería, 232 de madera y
tejas y cinco de guano. Había, entre los establecimientos comerciales,
dos boticas, dos tabernas, cinco tiendas de ropa y otras 25 tiendas
mixtas, ocho panaderías y ocho fondas que servían asimismo de posada,
siete cafés con billar… No faltaban dos barberías, diez zapaterías,
cuatro herrerías, cinco carpinterías, cuatro sastrerías, dos
talabarterías y ocho tabaquerías. La relación incluía platerías,
relojerías, sombrererías, hojalaterías, 20 carbonerías y, entre otros
establecimientos más, la inevitable valla de gallos.

Hacia 1860 la plaza del mercado era la mejor de la Isla, después de la
de Santiago de Cuba. No faltaba el teatro. Tampoco la plaza de toros.
Desde 1846 prestaba servicios el cuerpo de bomberos, y en 1872
funcionó el acueducto. En 1857 comenzó la instalación de la cañería
para el alumbrado de gas, y en 1899 Cárdenas conoció la luz eléctrica.
Desde 1878 la villa venía progresando gracias al fomento de grandes
talleres de maquinaria, fundiciones, licorerías y refinerías de
azúcar.

Bemba, nueva bermeja y guacamaro
Cárdenas prosigue siendo Cárdenas aunque haya dejado en el camino el
San Juan de Dios que se añadió a su nombre de 1848. No sucede lo mismo
con otras localidades matanceras que cambiaron sus denominaciones
originales. Así, Jovellanos, Colón y Alacranes fueron antes Bemba,
Nueva Bermeja y Alfonso XII, respectivamente. Pedro Betancourt se
llamó Corral Falso de Macurijes. Agramonte, Cuevitas; y Carlos Rojas,
Cimarrones. Limonar fue Guacamaro; Máximo Gómez, Recreo o Guanajayabo;
y Martí, Hato Nuevo o Guamutas, en tanto que San José de los Ramos,
Los Arabos y Manguito se nombraron Cunagua, Macagua y Palmillas.

Hombre temerario
Se conoce poco que el 23 de agosto de 1824 ocurrió en Matanzas un
pronunciamiento contra el despótico, rapaz y bárbaro Gobierno
imperante entonces en la Isla. La protesta, que no iba enderezada al
logro de la emancipación de Cuba, sino al restablecimiento de la
Constitución que había regido en España y sus colonias y que fuera
dejada en suspenso por el gobernador Francisco Dionisio Vives medio
año antes, la protagonizó el alférez de dragones Gaspar Antonio
Rodríguez al frente de siete lanceros.

Los que lo conocieron, calificaron a Rodríguez como un hombre
temerario y valiente. Eran muy claros los términos de su demanda:
restablecimiento de la Constitución, cese del robo sistematizado de
los fondos públicos, sustitución de los magistrados venales…

Era una época difícil. Vives había conseguido acallar las voces de
protesta en todas partes, y la Isla, en lo político, estaba sumida en
un sopor y una apatía que parecían insuperables. El alférez de
dragones Gaspar Antonio Rodríguez, aquel peninsular que se atrevía a
clamar por el restablecimiento de las libertades públicas en Cuba, se
vio solo, sin seguidores que lo apoyaran o ampararan. Perseguido y
maltrecho se vio obligado a salir del país. Lo hizo a tiempo, porque
un tribunal colonial lo juzgó en ausencia y lo condenó a morir en la
horca.

Vapores, trenes, teléfono
Hacia 1860 hubo comunicación entre Matanzas y Nueva York gracias al
vapor Matanzas, mandado por el capitán Seisgond. En 1852 había ya
servicio telegráfico entre la capital de la Isla y la ciudad de
Matanzas, y siete años más tarde el ferrocarril la enlazaba con la
localidad habanera de Güines. En 1861 entró en servicio el ferrocarril
de la Empresa de la Bahía habanera, cuyos coches salían de la estación
de Fesser, en Regla, y llegaban a la capital yumurina. En 1885 esa
urbe contó con su primera red telefónica, perteneciente al Cuerpo de
Bomberos del Comercio, pero no sería hasta 1905 cuando se hizo posible
desde Matanzas la comunicación telefónica con La Habana a través de la
larga distancia.

Con documentación del Doctor Ismael Pérez Gutiérrez, e información de
Ponte Domínguez, Santovenia y Roldán Oliarte.


--
Ciro Bianchi Ross
ciro@jrebelde.cip.cu
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http://cbianchiross.blogia.com/

 



Elecciones cubanas en USA

 


Por Lorenzo Gonzalo, 9 de febrero del 2012

La ciudad de Hialeah en el Condado Miami Dade, es la sexta ciudad de esta demarcación. Su población está compuesta principalmente de hispanos de los cuales el 70% son cubanos.

Si bien es cierto que el 68 % de los cubanos son de filiación republicana, también es cierto que dicha cifra era del 80% hace pocos años atrás.

Este cambio se debe fundamentalmente al tema de Cuba, el cual es de importancia entre este tipo de votantes, aunque para los intereses de Estados Unidos no tenga el mismo significado.

Como ya hemos explicado el fenómeno cubano surge como resultado de una estrategia que no tenía como interés “fabricar” un grupo de respondones dentro del Capitolio o de gente “ajena” con capacidad de interferir en la política exterior del país. Un “poder cubano”, nunca debe haber sido contemplado en la agenda de Washington, cuando sus dirigentes se vieron obligados a utilizar a personas de esta nacionalidad, como parte de las estrategia para combatir a los soviéticos durante la Guerra Fría. En esto les salió el tiro por la culata.

Para los políticos estadounidenses, aunque Cuba sin dudas continúa en alguna agenda secreta de su gigantesco Estado, lidiar con este tema estorba e interfiere con los maratones nacionales electoreros entre las dos facciones de Poder: Demócratas y Republicanos.

Hacemos la aclaración que el término “facciones” no es una invención peyorativa de la redacción. Dicha manera de referirse a los Partidos Políticos fue introducida por George Washington quien alertó que su existencia divide el país y convierte la sociedad en grupos facciosos. Es un viejo criterio que se extiende a la época anterior al gobierno de Walpole en Inglaterra, cuando los partidos se consideraban una enfermedad del cuerpo político, una falla del sistema, porque se estimaba que los intereses que estuviesen motivados por razones públicas y no por cuestiones privadas, hallaban la reconciliación con mayor facilidad.

Los años han demostrado que George Washington tenía razón y ambos partidos se han convertido en dos facciones. En el contexto de estas facciones que envenenan el cuerpo político del país, el tema de Cuba es un elemento foráneo, introducido en esos maratónicos juegos deportivos de los períodos electorales. Aunque sin dudas Cuba constituye una importancia de Estado como hemos dicho, la injerencia de este grupo de naturaleza exógeno en asuntos de la política exterior estadounidense, tiene que dificultar necesariamente la elaboración de políticas más coherentes por parte del gobierno. A los efectos de las elecciones constituyen también otro inconveniente para los diseños estratégicos de ambos Partidos.

El devenir ha desplazado a viejos elementos cubanos, anteriores a los años de 1970 y de aquí la disminución porcentual de la militancia de origen cubana dentro del partido republicano

Pero más significativo aún que esta disminución, fue lo ocurrido en las elecciones del 2008 en Hialeah, cuando Obama recibió 17 puntos por encima de McCaine. En una ciudad compuesta por 70% de cubanos, esta diferencia solamente se explica porque una mayoría cubana votó demócrata, lo cual no significa que militen en el Partido de ese nombre. El voto cubano de hoy no es el mismo y posiblemente ni siquiera la designación de Marco Rubio, cubano de origen, como vicepresidente en la boleta electoral del candidato republicano que resulte electo para este cargo, cambie el sentir del cubano de hoy que vive en el sur de Florida.

Del 33% de cubanos que componen la población hispana del Condado Miami – Dade, la mayoría viaja a Cuba, está en desacuerdo con la prohibición de viajar a la Isla para visitar familiares y que precisamente los republicanos quieren imponer nuevamente. Otros entienden que las campañas políticas prometiendo invasiones o el derrocamiento de la “dictadura de los Castro”, no es más que puras fanfarrias y para probarlo están los fracasos de cincuenta años de retórica. A estas observaciones debemos agregar que la disminución porcentual de los cubanos en la militancia republicana del Sur de Florida no ha resultado solamente en un aumento de esta nacionalidad en el Partido Demócrata. Una gran cantidad de los cubanos de origen se inscriben como Independientes.

Parece que los nuevos cubanos emigrados a partir de 1980 en general, no son muy dados a las opciones partidistas y a las imposiciones dimanadas de maquinarias de Poder. En buena lid prefieren escoger por su cuenta, sentirse libres de Partido alguno y hacer uso de su razón a la hora de decidir por un candidato. Esto es una apreciación, pero es significativo que los nuevos inscritos, en lugar de escoger un Partido a otro, prefieran obviar ambos y se inscriben como independientes. El cubano llegado a Estados Unidos a partir de 1980, es poco dado al comprometimiento político y de hecho las organizaciones favorables al cese del Bloqueo, la liberalización de visitas familiares, los derechos de viajar y de vivir en su país si así lo quisieran, son de reducida militancia. Cada cual parece inclinarse por decidir a la hora de la votación y no dedicar su poco tiempo libre a menesteres de esa naturaleza.

Este nuevo emigrado tal parece que es más dado a ejercer su derecho político a la hora de las votaciones o cuando determinadas confrontaciones se convierten en inevitables y no perder el poco tiempo del que dispone, luego de terminadas sus faenas personales y familiares, en esos asuntos.

Este panorama se refleja también en su participación en la política nacional y de aquí quizás que escoja ser independiente. Tal parece que es una manera de decir “no me obligues compadre”.

El estorbo que el tema cubano implica en los procesos electorales estadounidense, especialmente en Florida, todavía no es evidente, pero llegará el momento que lo será.

Introducido a contrapelo de la estrategia que le otorgó esa importancia electoral, su presencia estará presente hasta mucho después que las partes decidan establecer relaciones normales entre los dos países, porque las complejidades creadas por las leyes anticubanas aprobadas por el Congreso, no permitirán resolver fácilmente este gigantesco entuerto.

Esas dificultades se las debemos fundamentalmente a ese pequeño grupo de cubanos que logran los votos gracias al engrasamiento político de las maquinarias electorales a las cuales pertenecen y también a una prensa cobarde que se ha puesto a su servicio por dinero o por temor a represalias.
 



GRATO MOMENTO CON FEDERICO BRITO FIGUEROA

 


La Venezuela socialista.


ELIGIO DAMAS

Tuve la fortuna de ser alumno, aunque por breve tiempo, en el Pedagógico de Caracas, de aquel sencillo, talentoso, trabajador y militante por el cambio, guariqueño para más señas, Federico Brito Figueroa. Pero para mi mayor satisfacción, fue el haber podido tener amistad y conversar muchas cosas con él; hasta algunas que podrían ser insignificantes, que dejaron en mi una enorme enseñanza. En mi biblioteca, pese a que me he desprendido de unos cuantos, conservo de nuestro personaje, aquellos libros que creo más importantes, como el relativo a las sublevaciones de esclavos y los dos tomos sobre historia de la economía venezolana.
Me encanta el mar. De él hablo cuanto puedo porque tengo recuerdos imborrables, como el haber nacido y crecido escuchando el romper de la ola, compartir mi niñez con gente dedicada a la pesca, haber vivido envuelto en las relaciones productivas generosas impuestas por la riqueza de aquel inmenso y azulado universo acuoso, oloroso a líquenes; tenido como espacio de juego, diversión y subsistencia, un mágico manglar, dentro de una laguna que no era más que una extensión de aquél. Un idílico lugar donde él, con sus formas de vida, se introducía a descansar, retozar y compartir con nosotros.
Allá en mi barrio, una aldea mayoritariamente poblada por pescadores, como otras tantas en Venezuela, el producto del trabajo, que no era otro sino las riquezas del mar, se distribuía equitativamente. La avidez, acumulación o explotación del trabajo eran valores allá desconocidos. Recientemente publiqué un trabajo titulado “La Magia de Chávez, como el Mago de Oz”, que trata de este asunto. Como también en la novela “El Crimen Más Grande del Mundo”, ganadora del Premio Nacional de Narrativa del Fondo Editorial del IPASME, para el 2010. Aquellas relaciones nos hacían iguales y exquisitamente solidarios.
Un día cualquiera, Federico Brito, con su pelo ensortijado y lentes cabalgándole sobre el palo de la nariz, se apareció en Cumaná en época de vacaciones. Por haber sido nuestro profesor, conocido historiador de la izquierda, contertulio nuestro en muchas circunstancias y hasta haber compartido unos palos más de una vez, no fue difícil nos encontrásemos y pasásemos unos días para arriba y para abajo. Uno de esos, pasado el mediodía, en medio de una conversación más que informal, desordenada, dijo Federico:
-“Caramba muchachos, este pueblo de ustedes, está formado para el socialismo.”
-“¿Cómo es eso profe?”, preguntó uno de los nuestros.
-“Aquí he encontrado diversas manifestaciones de desprendimiento, solidaridad y confianza en la gente, que uno no ve en Caracas ni de vaina. “
Contó el profesor e investigador de historia que estando en una “bomba” de gasolina, su viejo carro, que venía tosiendo desde la mañana, se negaba a prender. “Toero”, como venezolano al fin, se puso a jorungar la máquina, intentando subsanar la falla. Cosa que felizmente logró, después de tanto sudar en aquel calor intenso.
Debía volver al hotel, el más “lujoso” de la ciudad.
-“¡Cónfiro! ¿Cómo entro al hotel en esta facha?”, se preguntó Federico, en voz muy alta, viéndose lleno de grasa, hollín, sudor y tierra de la cabeza a los pies.
El bombero, un joven de la misma talla del historiador, le cedió su ropa para que fuese a cambiarse.
“¿Cómo haces tú eso conmigo sin conocerme? ¿No temes que me lleve tu mejor percha?”
¡Váyase tranquilo y sin nervios señor, yo espero aquí! Se bien que volverá.
Al final sentenció Federico:
-“¿Dónde carajo se ven cosas como éstas? El socialismo aquí está sembrado.”
Federico, por llanero y habitante de Caracas, no sabía, por lo menos con necesaria certeza, de la mágica generosidad del mar. Aunque era profesor de historia de la economía y conocedor de la diversidad de relaciones de producción que operaban en Venezuela. Se le olvidó, cuando en el llano, antes que la voracidad por la apropiación le invadiese, el ganado abundoso no era de nadie sino de quien le enlazase y tuviese hambre.

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Publicado por Eligio Damas para BLOG DE ELIGIO DAMAS el 3/03/2012 04:25:00 PM

 


EXTRAVAGANCIAS INFORMATIVAS CONTRA VENEZUELA

 


Eligio Damas

Para Apicalternativa.Com. Sección Misceláneas. Venezuela, 22-01-12

Pocos días atrás, medios informativos televisivos internacionales, hablamos de argentinos y españoles, lanzaron la extravagante información según la cual “el presidente Chávez”, porque ex profeso personalizan esos asuntos, había “expropiado” las islas de Margarita y Los Roques.
Si usted lector, acude al diccionario leerá que expropiar significa “Privar a una persona de la titularidad de un bien o de un derecho, dándole a cambio una indemnización.” En consecuencia, quien escuchó aquella información, concluye que el gobierno venezolano, o específicamente Chávez, como gusta decir a los informantes, privó a terceros de la propiedad de la isla que conforma con las de Coche y Cubagua, el Estado Nueva Esparta y el archipiélago de Los Roques.
Dicho de otra manera, la inmensa isla de Margarita, situada al frente de la costa oriental venezolana, a quince minutos de vuelo y dos horas de viaje en barco de gran calado, en la cual existen dos ciudades relativamente grandes como La Asunción, capital del Estado y Porlamar e infinidad de pequeños pueblos, era propiedad privada de alguien y ¡zúas!, llegó Chávez y se la quitó, como a otro, el gigantesco parque nacional marino más grande de América Latina, formado por el archipiélago de Los Roques.
Como que el gobierno español expropiase de repente el archipiélago de Las Canarias o el francés la isla de Córcega. Nadie entendería aquello porque sería como expropiarse así mismo o meterse un autogol.
Las islas de Margarita y las que componen el archipiélago de Los Roques, forman parte del territorio venezolano desde siempre y, cuando La Margarita estuvo bajo el control español, sus héroes, a aquéllos expulsaron para siempre. El nombre del estado del cual forma parte, es Nueva Esparta, justamente como alusión a las heroicidades que allí se produjeron por la libertad e independencia. Una de las ocho estrellas del pabellón venezolano representa la antigua “provincia de Margarita”, por ser de las primeras en adherirse al movimiento independentista.
¿Cuál es la verdad detrás de todo ese enredo?
En primer término, se trata de dañar la imagen del país y su gobierno, valiéndose de cualquier cosa. Uno no cree que se haya actuado así por ignorancia, por lo menos en este caso, sino para eso, dañar.
En el caso relacionado con Margarita, presume uno que se refieren a la expropiación de la empresa Conferry, una de las encargadas del transporte marítimo de carga y pasajeros entre tierra firme y la isla. Medida tomada por presión casi absoluta de los usuarios, cansados de sufrir todo tipo de calamidades por culpa de la ineficiencia y hasta indiferencia de la gerencia. Los dueños en aquel momento y tampoco ahora, se manifestaron en contra de la medida e inmediatamente se avinieron a negociar con el Estado. Era vox pópuli, en la isla como las áreas de tierra firme vecinas, que aquéllos deseaban y buscaban que aquello sucediese. Su conducta antes y después de la medida parece confirmar ese vocerío. Las otras empresas que se dedican a lo mismo siguen operando con normalidad.
Los Roques es otro caso. Se trata como ya dijimos de un archipiélago relativamente distante de la costa firme. A ellos se llega por avión. En gran medida unidades de uso privado de personas que han construido casas en las islas. De modo que el acceso a ellas es difícil y costoso, por lo que sólo un grupo de privilegiados, por años, han podido disfrutar de aquellas bellezas naturales. La inmensa mayoría de los venezolanos nunca hemos podido visitar isla alguna del archipiélago por los altos gastos que ocasionaría.
Lo que el presidente ha anunciado es la creación de un mecanismo de transporte y alojamiento que permite a la gente común, no privilegiada, llegar a esos espacios y disfrutarlos como tiene derecho. Además, de manera específica, habló de planes para que masivamente, niños del pueblo, puedan acudir allí en períodos vacacionales y de esparcimiento. Sólo se trata de eso.
Ahora lector, saque usted sus cuentas y piense en cuantas cosas esos mismos medios y agentes interesados inventan para dañar a Venezuela y su proceso bolivariano.
 

 


Primaria de Florida

 


Por Lorenzo Gonzalo, 13 de enero del 2012

De acuerdo a la opinión más generalizada, incluyendo la de los radicales y moderados del ala derecha estadounidense, el candidato presidencial por el Partido Republicano Mitt Romney, lleva una buena delantera sobre el resto de los aspirantes de ese Partido.

Aunque debemos esperar la Primaria Segunda que tendrá lugar en el estado de Florida, donde se enfrentará a un gran conglomerado latino que posiblemente le pida explicaciones sobre su criterio enfático sobre el derecho a despedir empleados sin consideraciones aparentes y sobre su apoyo a las deportaciones de los indocumentados, los chances de que alcance el 40% de los votos de ese sector en esta Primaria, no parece imposible. Más difícil será obtener ese mismo porcentaje dentro de los grupos independientes.

En la Primaria la maquinaria política es decisiva para ganar, pero en las generales las cosas son diferentes. En los que respecta a los latinos, estos son más proclives a los beneficios sociales y si bien Romney tiene el buen antecedente de Massachussets, donde introdujo una reforma de salud que terminó garantizando seguros para todos, sus criterios laborales e incluso su insistencia en rechazar una solución justa para los más de 10 millones de indocumentados existentes en el país, lo hacen detestable a la mayoría de los independientes y los afiliados demócratas. Estas posiciones son las que igualmente le ocasionarían dificultades cuando se enfrente a estos últimos en la campaña por las elecciones de noviembre si resultase electo candidato por su Partido.

En Florida, confrontará esas inconveniencias y específicamente en el Sur deberá lidiar doblemente con el voto del sector cubanoamericano.

A este sector deberá enfrentarlo primeramente en la Primaria y luego como contendiente en las elecciones generales si llegara a ser el candidato para representar a su partido en noviembre.

Su lucha se dividirá entre la estrategia que usará en el Norte y la que aplicará en el Sur, donde el electorado presenta características diferentes por la concentración latina, aunque deberá cortejar a los latinos de Orlando y del resto de esa área central.

En el norte de Florida los aspectos que señalamos lo alejan del conservadurismo que aún domina gran parte de la militancia republicana, pero también está su creencia mormona en una zona bautista y presbiteriana. Estas religiones son más exigentes que la católica o la judía a la hora de considerar la elegibilidad de un candidato público. Otra cosas es el posible choque que podría provocar con los capitalistas puros que abundan en las filas de esa militancia, por cuanto Romney es un fuerte crítico de la banca a la cual le achaca toda la culpa de la burbuja financiera que provocó la crisis comenzada entre el año 2007 y el 2008. Esos serán algunos de los aspectos a lidiar, amén de los golpes bajos que son típicos durante esas contiendas y que se usan desde comienzos del siglo XIX, llegando a convertirse en un arma de combate destructiva.

Ahora bien, en el Sur está la influencia cubanoamericana, con mayor concentración en el Condado Miami Dade pero con bastante influencia sobre los latinos de Tampa.

Estos votantes que posiblemente estén parejos en número con los que han engrosado las filas del Partido Demócrata, están movidos por el tema cubano, especialmente en lo que se refiere a sus derechos de viajar a la Isla, enviar dinero y en última instancia incluso, poder recibir sus cheques de retiro si vivieran allí, de la misma manera que lo reciben quienes viven en otros países.

La inteligencia con que el equipo de Romney maneje estos aspectos podrá lograr una mayor participación de esos cubanos quienes en general, como el resto perteneciente a otras filiaciones, están cansados de que les hablen de derrotar al gobierno de Cuba o dificultarles la vida a los ciudadanos de aquel país.

Habría que ver qué podría tener mayor fuerza: si la elaboración de una estrategia racional de acuerdo a las nuevas circunstancias surgidas con la proliferación de viajes a Cuba, los cambios que allí se están operando bajo una nueva dirección política y social o los intereses irracionales de una maquinaria política dirigida por gente fanática como los Diaz Balart, Ileana Ross, Marco Rubio, David Rivera y otros.

Esta confrontación con el ala cubanoamericana, estará presente también para el Partido Republicano en unas elecciones generales, donde probablemente sea Mitt Romney su candidato. Pero es importante que el discurso anticubano al uso al que estarán obligados los aspirantes como único modo de no romper con una maquinaria política dominada por fanáticos, no sea visualizado como un mensaje que afectará el poco derecho que tienen hoy los cubanos emigrados para visitar la Isla. Es difícil pero deberán hacer malabares para obtener algún resultado.

Esta estrategia quizás no sea tan imprescindible durante la Primaria Republicana, pero definitivamente requerirá de una laboriosa tarea para competir en las generales.

Las maquinarias políticas son clave para la producción de votos, porque elaboran múltiples estrategias que aplican por distritos, le hacen historias a las personas mayores de edad y les dicen lo que quieren escuchar, ofrecen transportaciones en las áreas pobres para conducir votantes a las urnas en fin, siempre esas maquinarias son imprescindibles y generalmente esenciales para ganar la contienda electoral en Estados Unidos.

No obstante, aunque esos procedimientos tienen resultados muy favorables en las elecciones generales, la maquinaria no aplica dicha táctica de igual modo durante las Primarias porque ningún candidato aceptaría ese tipo de trampas entre ellos.

Ahora bien, en el tema de Cuba, del cual nadie se puede desprender en su sano juicio en unas elecciones en el Estado de Florida, porque los cubanos dominan el escenario político, ocupan la mayoría de las posiciones públicas y constituyen más de la mitad del total de latinos que viven en el área, los candidatos deberán ser muy cuidadosos tanto en las Primarias como en las elecciones generales.

Es de esperar que en el juego de las primarias al que se enfrentan en estos momentos los aspirantes a la candidatura presidencial republicana, la maquinaria política juegue el papel fundamental y el resto de los temas que pueden ser cruciales para obtener una mayoría de votos en las elecciones generales, se traten con criterios perspectivos, es decir se vayan elaborando desde ahora y se utilicen para ir diseñando las estrategias de la gran contienda.

Los criterios antisociales de Romney, favoreciendo el despido casi indiscriminado, sin proceso ni beneficio alguno, de aquellas personas que se “consideren” incapaces para el desempeño de sus labores, su oposición al Dream Act y sus criterios de seguros privados de salud obligatorios, no serán de peso para impedir su elección. La maquinaria política del Sur de Florida está dominada por los capos tradicionales de una política que ha sido cubanizada a contrapelo del resto de las etnias latinas, de los negros, los sajones y del resto de las nacionalidades que aquí conviven y ellos, los tradicionales con una larga experiencia de picardía tramposa, apoyan a Mitt Romney. Por consiguiente no creemos que éste candidato tenga muchas dificultades para que resulte el aspirante electo para la representación de su Partido, como ya lo fue en la Primera Primaria de New Hamshire.
 

 


Cuando La Habana era chiquita

 



Ciro Bianchi Ross • 14 de Enero del 2012 20:29:08 CDT


Fue el licenciado Antonio de Chávez el primer gobernador de la Isla de
Cuba que decidió fijar en La Habana la residencia del Gobierno. Esa
determinación, en cumplimiento de lo dispuesto por el monarca español,
adquiría carácter oficial, en 1556, bajo el Gobierno del capitán Diego
de Mazariegos. Impulsaba la resolución de Mazariegos el hecho de ser
la villa «el lugar de reunión de las naves de todas las Indias y la
llave de ellas», sin olvidar las espléndidas condiciones topográficas
del lugar y en especial de su puerto. A partir de ahí todos los
gobernadores españoles se asentaron en La Habana, que no mereció hasta
1592 el título de «ciudad», el cual le otorgó Felipe II, aunque desde
60 años antes era la localidad más importante de la colonia.

La Habana, pese a todo, seguía siendo un caserío pobre y despoblado.
El 5 de septiembre de 1566, el ayuntamiento habanero dejaba constancia
de que, con excepción del gobernador y sus colaboradores y de los
miembros del cabildo, la villa contaba solo con 19 vecinos. Eran tan
pocos que sus nombres podían consignarse en el acta correspondiente;
desde los inevitables Juan de Rojas y Antón Recio hasta Diego de Soto
y Francisco Hernández. Entre las mujeres, menciona el documento a
María Delgado, Catalina Rodríguez y Eugenia Pérez, pero la mayoría de
ellas aparecen registradas solo por sus nombres de pila: Susana,
Bartola, Quiteria… y no faltan La Portuguesa y otra que aparece bajo
al nombre de su supuesto marido: «la de Juan Alonso».

El comportamiento de las elecciones en años anteriores a ese de 1566
da idea del estado de la población habanera de entonces. En 1550
votaron 31 individuos; 36 en 1551; 15 en 1552; 18 en 1553; seis en
1554 y 14 en 1555. Entre 1556 y 1560, 27 personas ejercieron su
derecho al voto en aquellos comicios que para elegir al alcalde y a
los regidores del cabildo se llevaban a cabo, anualmente, en la plaza
pública, donde los votantes iban congregándose al llamado de una
campana.

La población masculina blanca la conformaban las autoridades, los
hacendados, los artesanos y los criados que vivían agregados a la casa
de los ricos como sirvientes, secretarios, ayudantes o simples
protegidos. Los negros eran casi todos esclavos, aunque los había
libres (los llamados horros) a los que se les concedía terreno para
edificar sus casas y licencia para ejercer algunos comercios. En las
Actas Capitulares, todas posteriores al primer semestre de 1550 (no
existen las anteriores) apenas hay mención a los indios residentes en
La Habana.

Por el medio ambiente
De 1550 data la que quizá sea la primera disposición que a favor del
medio ambiente se tomó en la villa cuando, a fin de proteger el
arbolado de la urbe, se prohibió la tala de cedros y caobas, maderas
que la vecinería empleaba sobre todo en la confección de bateas,
aunque también les daba empleo en la elaboración de objetos más
importantes.

Esa disposición no impidió, sin embargo, que se exportasen a España,
en grandes cantidades, maderas preciosas cubanas, lo que obligaba a
los habaneros a trasladarse a lugares cada vez más lejanos en su busca
cuando necesitaban construir o reparar su vivienda. Las personas que
recibían solares para erigir sus moradas, debían edificarlas en un
plazo de seis meses. Si no lo hacían en ese tiempo, se les retiraba el
permiso de fabricación, se les multaba y se les quitaba el terreno
entregado. Todavía en 1555 el gobernador de la Isla residía en una
casa de tabla y guano, pero cinco años antes, dos de los vecinos más
ricos, los ya mentados Rojas y Soto, se habían hecho edificar
viviendas de piedra y tejas.

Durante sus primeras dos décadas de vida, después de su asentamiento
definitivo junto al puerto de Carenas, La Habana no fue más que un
pobre caserío de bohíos que se extendía entre el comienzo de la calle
Tacón o Sanguily, al fondo del Castillo de la Fuerza, hasta el lugar
donde se halla el edificio de la Lonja del Comercio.

Entonces, el centro de la villa era la plaza situada donde después se
construyó la Fuerza. Se trasladó dicha plaza a un sitio que hoy ya no
puede precisarse hasta encontrar su emplazamiento de la actual Plaza
de Armas.

Desde allí irradió la población, extendiéndose por las calles Oficios
y Mercaderes, como las más próximas al punto de desembarco de los
bajeles. Se extendió asimismo por la calle Real (Muralla) que era la
salida hacia el campo al proseguirse el camino de San Antonio (Reina).
También por la calle Habana y después por las de Aguiar y Cuba, que
conducían al torreón de la Caleta donde, de día y de noche, se
apostaban vigilantes que avisaban de la cercanía de corsarios y
piratas.

Otras vías surgirían a partir de 1584. La calle del Sumidero se
convertiría en O’Reilly, y la del basurero, en Teniente Rey.
Inquisidor se llamó antes la calle de las Redes.

Es también en 1550 cuando se toma la primera medida en lo que a
política de precios se refiere: obligaba a los comerciantes a vender
los rábanos a dos por medio. Es por entonces que empieza a estimularse
la iniciativa privada a favor del bien público, al sacarse a remate el
surtimiento de agua de la Chorrera que se expendería a razón de cuatro
botijas por un real. Se fija la vara (36 pulgadas) como unidad de
medida y se establecen los primeros impuestos sobre documentos.

En 1521 Juan Verrazano, veneciano al servicio de la Corona francesa,
interceptó el barco en que Hernán Cortés remitía a Carlos V una parte
de los tesoros de Moctezuma, el asesinado emperador de los aztecas.
Más que un hito aislado, esa es la fecha que marca el inicio de la
piratería. Apenas cinco años después el Consejo de Indias disponía la
fortificación de las poblaciones costeras del Caribe y el cabildo
habanero ordenaba que todos los vecinos portaran, tanto de día como de
noche, las armas que recibían para hacer frente a los ataques. Se
estableció que las rondas se reforzaran con los arcabuces de Alonso
Sánchez Corral y de Inés Gamboa, sin duda una mujer de armas tomar.

Dineros de Vuestra Majestad
La corrupción administrativa, la malversación y el desvío de los
caudales públicos empezaron temprano en la colonia. En 1539 Lope
Hurtado, tesorero de la isla de Cuba, escribía al monarca español que
desde años antes, cuando asumió dicho cargo, «siempre he visto hurtar
la hacienda de Vuestra Majestad». Males que, se dice, llegaron desde
la vecina isla de Santo Domingo y que, en definitiva, eran originarios
de la misma España.

Escribe el historiador Ramiro Guerra que durante el mando de Diego
Velázquez, el primer gobernador de Cuba, la rudimentaria vida
político-administrativa y la precaria vida social se desenvolvieron en
un ambiente de relativa paz, normalidad y honestidad. Los escasos
habitantes de la Isla vivían consagrados al trabajo, en especial la
agricultura, la construcción de barcos, la minería, el fomento de
nuevas poblaciones y el trazado de caminos. Muchos vecinos trajeron a
sus familias de La Española y otros contrajeron legítimo matrimonio
con indias. Los rústicos bohíos primitivos se transformaron poco a
poco para hacerlos más cómodos y se importaron desde Sevilla, por el
puerto de Santiago de Cuba, prendas de vestir y artículos de uso
doméstico: muebles, cacharros de cocina, utensilios para la mesa,
adornos… sin que quedaran fuera víveres, vinos y licores, así como
velones para el alumbrado que se alimentaban con aceite de oliva.

Muere Velázquez y sobreviene para la Isla una época de decaimiento
económico y moral, pobreza, brutalidad y concupiscencia. Están a la
orden del día las rencillas, los pleitos, las riñas sangrientas.
Escribe Ramiro Guerra que esa situación fue resultado de la vida ruda
y salvaje de los primitivos pobladores, incultos y aventureros en su
mayoría; del mando sin ley y sin freno; de la servidumbre y
explotación del indio, por las encomiendas, y del negro, por la
esclavitud; por la amenaza perenne de corsarios y piratas…

Para los que lo sucedieron en la gobernatura de la Isla, Velázquez fue
culpable en buena medida de todos esos males. No hay que olvidar que
pese a la honestidad relativa que Guerra advierte en su mandato, el
primer gobernador de la Isla fue acusado en su momento y multado
después de muerto por haberse dejado comprar con presentes y
banquetes, consentir exacciones, aplicar de manera selectiva impuestos
y aranceles y beneficiar con las encomiendas de indios a amigos y
allegados en perjuicio de aquellos que no les simpatizaban.

No fueron mejores los que les siguieron en el cargo. A Gonzalo de
Guzmán lo acusaron de consentir blasfemos, jugadores y amancebados y
de defraudar las rentas reales. De injusto, ladrón y malo, en su
persona y en su cargo, se tachó a Juanes Dávila; y a Juan de Aguilar,
de asolar Santiago con robos e injusticias. Un hombre enérgico e
inexorable como Antonio de Chávez, el primer gobernador que fijó su
residencia en La Habana, tampoco escapó a la destitución. Hizo lo que
estuvo a su alcance por aliviar la servidumbre de los indios y obligó
a pagar lo que por diezmos, quintos y almojarifazgos adeudaban los
poderosos y acabó por hacerse incompatible con la ambiciones de los
colonizadores, que terminaron acusándolo de avaricia y falta de
probidad.

La ilegalidad y el irrespeto
Entre 1537 y 1541 se organiza el sistema de flotas, que asegura el
comercio entre el Viejo y el Nuevo Mundo y La Habana se erige en el
punto de reunión de los convoyes. En 1561 las travesías quedan
establecidas oficialmente.

Dice el historiador Emilio Roig que un sistema comercial de
exclusivismo y monopolio obligó a los habaneros a burlarlo a como
diera lugar, lo que los llevó a vivir en la ilegalidad, la
transgresión y el irrespeto a la ley. El contrabando fue válvula de
escape de una población oprimida y agobiada por el monopolio. Para el
habanero, con el consentimiento tácito o explícito de las autoridades,
se hicieron habituales el tráfico clandestino, el fraude, el cohecho,
el robo de los bienes públicos… todo aceptado y justificado por
razones de necesidad suprema, lo que disolvió la vergüenza en el
hábito. Provechosa y fatal fuente de ingresos, precisaba Roig en 1963,
el contrabando fue tónica para la vida y agente formidable de
perturbación moral.

Otro hecho que contribuyó a modelar de manera notable la fisonomía
moral de la naciente Habana fueron las flotas. Escala de todas las
Indias, era La Habana a mediados del siglo XVI, como ya se dijo, una
villa pequeña, de población escasa y marcada pobreza. Los habaneros,
en buena medida, vivían del alquiler de sus casas a los tripulantes de
las flotas y de la venta de bastimentos para los navíos. La marinería
era de nacionalidades diversas y de hábitos relajados.

La ciudad —mercado, garito, lupanar— engullía oro y volcaba
concupiscencia, comentaba un historiador. Lo que fue fuente de daños
morales que entronizaron el hábito de vivir sin trabajar, la
corrupción y el escándalo.

Ciro Bianchi Ross
ciro@jrebelde.cip.cu
http://wwwcirobianchi.blogia.com/
http://cbianchiross.blogia.com/

 


SPD
No. 81 (3/ año 4). La Habana, 13/Enero-2012

 


“Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista”.
Art. 53 de la Constitución

Boletín por un socialismo más participativo y democrático.
Artículos, notas, reseñas, publicaciones de interés.
Los autores son los responsables de sus escritos.
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Se autoriza la reproducción total o parcial en cualquier soporte.
Recopilación de Pedro Campos. CE perucho1949@yahoo.es
Se agradece críticas, comentarios, sugerencias y opiniones sobre forma/contenido

ÍNDICE

De las Propuestas para el avance al socialismo en Cuba
Presentación para su discusión al pueblo, a los trabajadores y a los revolucionarios cubanos, a propósito de la convocatoria del VI Congreso del PCC.

La balada del Poder. Y etcétera. (I Parte)
Estado centralizado-Partido Único IGUAL a monopolio del pensamiento. IGUAL a fomentar apoliticismos. Así, imposible lograr diversidad y expansión de las ideas.
Por Félix Guerra

La balada del Poder. Y etcétera. (II Parte)
HAIKUS: Partido-Único/ Estado centralizado/ Estado-Gobierno de una sola pieza. ¿Y LOS DEMAS?
Por Félix Guerra

En el empeño de construir una sociedad plenamente libre y soberana.
Hay que estar dispuesto a coincidir con quien sea si lo que dice es verdad. Se puede coincidir en cualquier apreciación, lo que no se puede es coincidir en los remedios.
Carlos C. Díaz- Orlando Ocaña.

La "Comuna de París" asoma en China
Una ola que crece de huelgas obreras y levantamientos campesinos
Tomado de Prensa Obrera de Argentina. 5 de enero de 2012

Por un 2012 sin descalificaciones, rencores ni odios entre cubanos
Crónicas cubanas
Félix Sautié Mederos


CONTENIDO

De las Propuestas para el avance al socialismo en Cuba.
Presentación para su discusión al pueblo, a los trabajadores y a los revolucionarios cubanos, a propósito de la convocatoria del VI Congreso del PCC.


1-Establecer la República democrática revolucionaria directa de los trabajadores. Cambiar la forma indirecta y representativa, de tipo burguesa, del actual sistema político, por la democracia participativa, decisoria y directa. Todo el poder decisorio y legislativo fundamental recaería totalmente en el pueblo. Los aspectos nacionales y municipales más importantes que afecten a todos deberán ser sometidos a referendo. Todo cuando impida, obstruya o imposibilite la soberanía del pueblo sobre las leyes y el gobierno deberá ser derogado.

-Crear los Consejos de Trabajadores en todos los centros de producción o servicios, por donde empezaría esta nueva democracia, para empoderar a los trabajadores con el verdadero poder, el de la economía, a fin de que ejerzan el control directo de todas las decisiones: elección y/o ratificación de dirigentes empresariales, planificación, gestión y control democráticos de los planes de producción, costos, gastos e inversiones y cambiar la forma de pago de salario por la repartición equitativa de parte (1/3) de las utilidades. Este proceso deberá ser encabezado directamente por los trabajadores. Su emancipación es obra de ellos mismos.

-Hacer real el poder del Poder Popular a todos los niveles, (el estado en lo sucesivo), otorgando pleno control de toda la actividad social en los municipios a sus autoridades respectivas, las cuales deberán ser elegidas en forma democrática y directa por el pueblo, con decisión sobre el uso de parte de los impuestos que se recauden para la organización y realización de presupuestos participativos autónomos ajustados a las necesidades reales y concretas de cada Municipio y Comunidad.

-Todo el actual Orden Interior –policía, bomberos y demás- subordinado al MININT, deberá municipalizarse y depender de los órganos locales, así como supeditar todo el sistema de prisiones a órganos de justicia locales.

-Elección por el voto popular, directo y secreto, de un tribunal de garantías constitucionales.

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Nota de SPD: Publicamos de nuevo La balada del Poder. Y etcétera. Partes I y II, del poeta Félix Guerra, con miras a la Conferencia del PCC.

La balada del Poder. Y etcétera. (I Parte)
Estado centralizado-Partido Único IGUAL a monopolio del pensamiento. IGUAL a fomentar apoliticismos. Así, imposible lograr diversidad y expansión de las ideas.
Por Félix Guerra

Creo que en esta fecha, comienzos del Siglo XXI, tan crucial como otras, ocurre una suerte de Renacimiento del pensamiento social y del Humanismo. Por lo que, con sentido de la oportunidad, el conjunto y combinación de los asuntos al respecto deben ser puestos sobre la mesa, para su análisis crítico. Es hora ahora de que lo poco y lo mucho necesiten ser cuestionados.

Es Labor de amasar, agregar, sumar amar, crear, sin hipercriticismo y al mismo tiempo sin mojigaterías puritanas u ortodoxas. No al margen de militancias, ideas y compromisos sociales. Pero sin dejar espacio a escolasticismo, verdad repetida ni dogma.er procedencia.

Recuerdo ahora dos Haikus japoneses que versan sobre política:

1
Monopolios dueños
de todo. Y la Gran Burguesía
dueña de los Monopolios

2
El Estado se apoderó
de todo. Y algunos
se apoderaron del Estado

Alguien, de forma anónima y criolla, escribió un tercero:

Estos pequeños poemas, muy cultivados en Japón desde hace siglos, nos lanzan de inmediato al tema del Poder, y también, como un resorte, al asunto de los partidos políticos. Y a otro punto candente de la agenda de nuestros días: el controvertido Estado.

EL ESTADO
Desde el punto de vista de los antropólogos, al menos de la mayoría, se sitúa el surgimiento del Poder en eras inmemoriales, miles de años atrás, y como antecesor directo del Estado. La humanidad vivió algún tiempo en una sociedad igualitaria donde resultaba más satisfactorio dar que recibir. Dar era símbolo de un incipiente poder, aunque sin ostentaciones, un poder humilde, dulce, obediente, constreñido al sentimiento de servir a otros. Martí dijo: Los hombres no siguen sino a quien los sirve, pero lo enunció hace apenas menos de siglo y medio, como una suerte de amonestación ética a poderosos de su época y otras venideras.

Si el espíritu de aquella época del poder incipiente se pudiera mezclar con las sociedades contemporáneas, el mundo estaría repleto hoy de personajes al estilo del Padre de las Casas, Robin Hood, la Madre Teresa de Calcuta y otros prominentes humildes.

Pero el tiempo pasó. Y con el tiempo, y vamos a decir, la evolución, algunas criatura alcanzaron la categoría de distribuidores. Alguien que tiene poder, ya sea por buena puntería con la lanza o flecha o fuerza sobrante para arrastrar o cargar la presa, distribuye luego. Alguien que distribuye, se está haciendo de un poder creciente.

La distancia entre ese poder creciente y los que decrecientemente van teniendo menos poder comunitario y personal, dividió a los hombres finalmente en clases sociales. El Poder hoy todavía distribuye, aunque de forma más compleja y omnímoda que antaño, por supuesto. El Poder, por lo general, a la postre reparte poder, y el que reparte y reparte se queda con la mejor parte.

Quizás por esa razón, ni Martí ni Marx hablaron excelencias del Poder, aunque sabían que de momento resultaba necesario y hasta imprescindible. Marx incluso habló del Comunismo, donde el Estado se apagaría como una braza de carbón, y casi toda la administración de la sociedad pasaría a manos de la mayoría, es decir, el pueblo y la suma integra de los individuos. Su gestión sería el motor del progreso y la luz del camino.

Hoy se da una paradoja (nada abunda tanto como las paradojas).

Son o eran, hasta hace unos días, los mandatarios capitalistas quienes abogaban por el decrecimiento del Estado, en particular en los asuntos de economía y otros. Ahora con la crisis neoliberal que lanza al desempleo a cientos de miles, azota las bolsas de múltiples latitudes, crea distancias abismales entre los ciudadanos, arruina millonarios o consolida fortunas precisamente de los usureros y, por y último, constriñen el consumo y los mercados, ellos mismo se aconsejan con premura.

El Estado, se proclama, debe regular importantes asuntos financieros, monetarios, bancarios, y de paso un tanto algunos tráficos y aberraciones del mercado, para evitar estos tropezones aterradores que amenazan riquezas y estabilidad mundial. La primera aberración es que esta crisis neoliberal, que amenaza con hambre, comienza por ser una crisis de superproducción.

Detrás de toda esta crisis, agazapada y todavía no suficientemente develada, se esconde la “burbuja” armamentista, mucho más resistente que las del jabón, que necesita guerras para aumentar y sofisticar la producción de arma: sin guerreros y Estados en guerra, los monopolios bélicos sufren recesión. Y los dueños de los monopolios se resienten y tornan huraños durante esa inopia que es la prevalencia momentánea de la paz. .

La industria bélica es poderosa y violenta en sus entrañas. Y aliada siempre, como decir uña y carne, de los gobernantes y Estados que prefieren la metralla para dirimir asuntos de espacios vitales, posesión de territorios, combustibles y otras materias primas, agua y otros minerales, así como en conflictos limítrofes. También a quienes gusta ostentar del poder del más fuerte. O por quítate tú, pequeño, que me pongo yo.

Y son los ideólogos y mandatarios de signo opuesto, es decir, socialistas, quienes abogan por el Estado fuerte.

Y más: los países del socialismo real instauraron en Europa un Socialismo donde el Estado era propietario principal y casi absoluto. Dueño tanto de las fuerzas productivas, mediante el salario (de forma similar al capitalismo), como de los medios de producción, organizados en empresas estatales y administrados a través del clásico sistema vertical de ministerios.

Un Estado con ascensores, por donde suben muy poco a poco las inquietudes y conflictos y por donde bajan a toda prisa, y ya sin tiempo para debate, normas, orientaciones, resoluciones y leyes.

Los distribuidores en ambos casos están arriba, en la cúspide, y los trabajadores distribuidos a su vez en los cimientos y paredes bajas y mediana de la pirámide. La sociedad en esencia igualitaria aquella de los albores, dejó de ser y ahora de nuevo es utopía. Nos encontramos por doquier y momentáneamente en el apogeo de los Estados. Unos y otros en planteos, revalorizaciones o reforzamientos.

EL PARTIDO, LOS PARTIDOS

Martí fundó un partido, no tres. No estaba loco. Fundó el Partido de la Independencia.
Pero fuera y por sus respectivas razones, y por eso fundó Martí, estaban los partidos de los autonomista y los anexionistas.

De paso, con la presencia del Partido de Martí y los patriotas que apoyaba, se continuaba una confrontación ahora de forma más coagulada, completa, institucional, abierta y organizada. Era el entrechocar entre las corrientes lógicas de una época en Cuba, impuestas por la economía, la geografía y la historia.

Un grupo tendía a autonomizarse de España. Otro a anexionarse a USA. Y otro, el último en aparecer porque necesitaba madurar y era la actitud más radical, el independentismo, que postulaba convertir un Estado dependiente y un país ocupado en una Nación única en el concierto mundial, con soberanía irrestricta sobre su territorio.

Martí nunca esgrimió la teoría de un Partido Único.

Y durante un breve pero fructífero período, resultó realmente el partido de vanguardia, no una consigna, porque era imperativo de un proceso de independencia nacional y también más general de toda la América del Sur y el Caribe, superó ideológicamente el argumento de las lógicas y partidos adversarios. Triunfó esa esencia en la conciencia del cubano, a pesar de los escamoteos de l998 y 1902, la Enmienda Platt y la Base Naval de Guantánamo.

La independencia de Cuba, con respecto a cualquier metrópoli colonial o neocolonial, permaneció latente y reforzó día a día la identidad del cubano durante más de medio siglo.
A la idea de la independencia se llegó por un camino tortuoso que tuvo inicio quizás cuando los recién llegado conquistadores, procedentes de España, quemaron al insurgente Indio Hatuey, que no era precisamente un nativo de esta Isla de Cuba. La imaginación de la Historia jugaba una partida complicada, como todas.

La realidad de cualquier tiempo, incluyendo el cristianismo y la propia historia de Cuba, margina cualquier deseo mesiánico de intentar “arreglar” el mundo definitivamente de un día para otro, en una conversación o durante un mandato o una generación. La Historia demuestra su compleja movilidad y su antidealismo acérrimo. El mundo se arregla y se “arreglará” continuamente, al menos mientras exista la historia, el tiempo y este Planeta.

Un partido de vanguardia, en los escasos instantes en que los hubo, interpreta de forma relampagueante e infalible el “segundo” histórico, para lograr sus objetivos tácticos y estratégicos, Y es capaz de mover rápidamente sus trincheras un minuto más tarde, cuando las “condiciones objetivas y subjetivas” se transformaron. Fue todo una acción leninista, aquella de l917, que al pasar por la tubería de los manuales se convirtió en consigna y dogma.

El tiempo y el espacio están tachonados de regateos, permutaciones y cambios. No hay verdad sempiterna ni localismos indisolubles. El cambio es esencia de las dialécticas que constantemente explican y zarandean los escenarios históricos. Es el río de Heráclito aplicado y actualizado a la totalidad de los individuos y la sociedad.

En USA impera hoy el llamado sistema bipartidista, que viene a ser el Partido A y el Partido B del capitalismo norteamericano. Los dos, con sus desavenencias y diferencias, representan sin duda los intereses de un mismo sistema. Aunque todavía queda un margen para los llamados candidatos independientes, que se suman a la duración capitalista, pero con otras visiones más radicales, tanto a la derecha como a la izquierda. Y los minúsculos partidos de la izquierda más sustancial y ortodoxa, que todavía no entraron a una lógica posible.

Sin embargo, el Partido Republicano y el Partido Demócrata no son la misma cosa. Dentro de cualquier institución o sistema o social, por sencilla y pareja que puedan parecer sus lógicas, necesariamente hay diversos y permutables intereses contrapuestos. La diversidad, la lucha de contrarios, lo que niega o reafirma, el debate de ideas y su progreso formal o dialéctico, está implícito en ese juego de valores, principios, escuelas, estilos, cualidades, tendencias. Y etcétera.

He aquí varias demostraciones de lo anterior:

No fue lo mismo Clinton que si hubiese sido su adversario Bush padre. No son semejantes el Bush II fraudulento y el ecologista Gore. Obama y McCain no fueron antes ni nunca un calco uno del otro.

Y así lo expresa hoy el hecho que casi cada ciudadano y gobernante de Cuba y el Mundo, antes del 4 de noviembre hubiese dado un pedazo de su alma a cualquier ángel o demonio por ver a Obama en la presidencia, cuasi político de este milenio, Aunque luego decepcione en poco o en mucho. La esperanza, en el terreno de la política, tampoco se pierde nunca. Los hechos lo confirman una y otra vez.

La contingencia histórica del triunfo de Barack Obama, abre nuevas fascinantes expectativas e interrogantes que serán despejadas en el tiempo inmediato venidero.

Y de esa ondulación impredecible también se alimenta la Historia en grande para avanzar en alguna dirección, aunque los desenlaces posteriores no alcancen a ser profetizados.

POEMAS DE LA SANGRE COTIDIANA
Noviembre 5 de 2008

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La balada del Poder. Y etcétera. (II Parte)
HAIKUS: Partido-Único/ Estado centralizado/ Estado-Gobierno de una sola pieza. ¿Y LOS DEMAS?
Por Félix Guerra

UNO
¿Cuántos partidos con LÓGICA podrían convivir en Cuba? Las contrapartidas ayudan a los gobiernos a más eficacia en economía e ideología. ¿El pluralismo de base socialista sería la solución?

Lo que demuestran las experiencias de Venezuela, Ecuador y Bolivia, es que los gobernantes y los pueblos se crecen frente a los contrincantes, y no tienen opción: es obligado apoyar, combatir, legislar, gobernar a favor de la mayoría de la población, en una lucha de acciones e ideas que no puede llenarse de demasiados fallos ni secretismo y voluntarismos. Menos de burocracia dispuesta a vender su alma al diablo.

Y eso que allí, en los países mencionados, permanecen las clases antaño privilegiadas, todavía con una parte sustancial de sus inmensas riquezas. Y que muchos recursos mediáticos continúan en sus manos.

Aquí las clases privilegiadas desaparecieron hace décadas. Y los medios masivos, estatalizados, pueden reconvertirse en una nueva modalidad de propiedad social que contenga al Estado. Mayoritariamente el pluralismo aquí sería de base socialista, salvo los grupos que deseen con intención oponerse al socialismo o colocarse al servicio de añejos intereses.

DOS
Pregunto en primer lugar:
¿Qué gana un país o un sistema con un Partido Único?
Un partido único con una militancia del 10 de la población, que ya es mucha militancia, deja fuera de sus filas a un 90 por ciento de personas. Ese 90 son individuos también en su mayoría con instintos, creencias y convicciones políticas e ideológicas.

Se erige de facto un NO militantismo mayoritario, que poco a poco y en diagonal crea sus diversas lógicas al margen, incluso en los momentos de más identificación con el gobierno y el sistema.

El desgaste que produce el mucho tiempo en el Poder, crea diversas erosiones y constantes apoliticismo. Como no hay donde sufragar reproches, las diferencias crean un foso que crece y crece.

El apoliticismo, para ir rápido, se alimenta todo el tiempo de ese segmento creciente de población y de las diferencias acumuladas con los gobiernos a todas las instancias.

Y por supuesto, el apoliticismo se nutre de las reelecciones indefinidas y elecciones restringidas a la circunscripción. De ausencias de mecanismos democráticos para opciones y debates, incluso dentro del Partido Único, salvo que esté la Orden del Día por orientaciones verticales (“de arriba”).

De la no participación real, por consiguiente, en los asuntos de la vida nacional, la política, la economía, la ideología, el gobierno y el Poder, así como de los detalles de una vida ciudadana local del día a día. Del voluntarismo que prescinde de opiniones. De la representatividad no efectiva, siempre silenciosa y aprobatoria.. Del unanimismo inexplicable y lleno de fantasías.

En el acápite de los detalles de la vida cotidiana, se agrega cualquier “nimiedad”: una vivienda que se derrumba, una cuota de aceite escaza para cocinar, un aceite de shoping para el que no hay moneda dura, un bache callejero que no encuentra redención una media libra que te “tumban de” la cuota del arroz o el pollo, por parte del bodeguero o el carnicero, que ese instante representan absurdamente al Estado. Un trámite burocrático dilatado hasta la eternidad o una maniobra burocrática para sacarle pesos al necesitado. También, y mucho, insuficiencias crónicas del salario y de la libreta de abastecimientos. Y etcétera.

El sentido de pertenencia, slogan ahora, no es posible reforzarlo con propaganda: necesita un sustento material.

En un Estado centralizado se centralizan las quejas. El Poder paga y suma constantemente en su contra cualquier deuda. Cada arañazo de la insatisfacción popular se agrega a la curtida piel monopólica del Estado-Gobierno.

Si el Estado centralizado se unificó en uno solo con el gobierno y el Partido, entonces es el culpable virtual de cada rincón y minuto donde se cometa cualquier violación o error. Es una erosión continua de prestigio y autoridad.

Los socialismos que se derrumbaron o desviaron, tenían Partido Único. El Partido Único en realidad comienza y termina siendo a imagen y semejanza de los dirigentes en el Poder (y viceversa) Ese partido no es más que una herramienta utilitaria del Poder. Bueno, regular o malo, según la dirigencia.

Pregunto, en segunda instancia:

¿Alguna Ley, Constitución, Sistema Social, algún código humano o mundial, algún signo o tradición de la Historia, da derecho a impedir creación y presencia de nuevos partidos, que respondan a una lógica de fundación, a un cúmulo de ideas, legítimas insatisfacciones, a intereses de grupos de individuos en una dirección específica? Ejemplo, la ecología, las discriminaciones de etnias y minorias, religión, género, preferencias sexuales, etcétera?

¿Cualquier partido que no sea ese Único oficial, representa disidencia, enemigos de derecha, aliados del Imperio? ¿Nada ni nadie es de izquierda o socialista si no milita en ese partido minoritario o se mantiene ortodoxa, incondicional y constantemente en su orbita?

¿Quién se arroga ese derecho: directamente el Partido Único o el Poder? ¿A nombre del sistema social de que se trate?

Me pregunto:

¿El pluralismo de base socialitas, en primera instancia, no sería una solución para este conflicto de representatividad, participación y democracia?

¿El pluralismo de base socialista no aliviaría en mucho ese embudo de Estado centralizado y Partido Único que estrecha la voz social, la secretea, acogota al individuo, impide la diversidad de ideas y el debate ancho, abierto, expansivo, realmente persuasivo?

¿Sin tutela ideológica de quienes también monopoliza la exactitud universal, resulta posible andar por el buen camino de la verdad, las lealtades nacionales, el patriotismo, el antimperialismo, los deseos ecuménicos de justicia humana y social?

Pregunto: El Partido Único, enlazado al estado centralizado y reforzado en un haz también único por el resto de las organizaciones dependientes, como la organización de los jóvenes, las mujeres, los CDR y los sindicatos, ¿no se parece más, a estas alturas, a un trinquete dedicado al control ciudadano, de la propiedad, la producción, de la industria y la agricultura, la cultura y otras manifestaciones espirituales, etcétera? Y etcétera.

¿Una sociedad donde prevalezca el “que nadie toque nada, solo yo puedo tocar”, sería la tosca culminación de un proceso histórico que viene desde la más remota antigüedad, ampliando círculos del derecho humano a opinar libre, participar siempre o cuando quiere, elegir y revocar directamente a las autoridad del Poder?

¿La condición humana puede ser sometida a esos angostos pasadizos? ¿Y evocando precisamente a Marx, Engels, Lenin y toda la teoría escrita sobre Socialismo y Comunismo?

¿El monopolio ideológico y propagandístico del Partido Único es la garantía de la construcción del socialismo y eventualmente algún día del comunismo? ¿Dónde, en qué literatura se postula eso, basado en que experiencia o fundamento histórico? ¿No se parece más bien a un corralito ideológico y político, donde deba apacentar por siempre el ciudadano?

El partido único es un pasadizo visible y allanado para el culto a quienes dirigen: Partido, Estado, Gobierno, todos Únicos, centralizados, coaligados a una ideología en solitario, a los mandantes de por vida, que ya con los medios de información o divulgación, prensa y TV, bajo su sombra, logran prescindir de estatua, íconos y otras formas perversas de sacralizar el Poder.

No es tampoco porque alguien preconice que resultan “necesarios” más de un partido para el esfuerzo, minando la unidad, como insinúa irónico alguien en un comentario insidioso a la I PARTE de este artículo, para llegar algún día a la meta de construir verdaderamente la sociedad socialista.

Único y unidad no son sinónimos. Más bien único por lo general repele la unidad. Único casi siempre quiere decir elite, señero, solo, exclusivo, paradigmático. Y además, ya desde hace mucho comprendimos que solo hay unidad en la diversidad. Y siempre que se aclare constantemente: ¿Unidad con quien, por qué y para qué? De lo contrario Unidad es otra de las consignas abusadas.

Se trata más bien de que un solo partido, “Único”, relega a la población mayoritaria a caminos alternativos, le impide militancia, activismo constructor, crítico y público, la aportación voluntaria, parcial o plena, y la capacidad para participar opinar sin temores.

Único es el antípoda de la necesidad de contribuir todos a una tarea que entonces podría ser en realidad colectiva, social, codo con codo, con propiedad social, y no obra de artífices o recetas infalibles. La cooperativa de ideas, entronizada de forma permanente y para la totalidad de los individuos, es lo contrario a la historia del General que se fue guerra sin llevar siquiera cocinero.

La formula del socialismo democrático, divulgado por restringidos medios informativos, informales y alternativos, foráneos y digitales, a falta de otras opciones, ofrece sin embargo una solución contraria. Los individuos y el pueblo todo, sin exclusiones, participando sin tapujos, tabúes o temores, en economía y política, ideología y cultura, con la misma intensidad y bríos que hoy gastamos en practicar deportes o hacer largas colas en establecimientos de la red minorista del comercio nacional.

El socialismo de la centralización y la exclusividad fracasó en la URSS y el campo socialista, sin excepción.

El socialismo democrático y participativo, más que una etiqueta fabricado con el advenimiento del siglo XXI, es una opción real y otra manera del ver el Estado, el gobierno y la Nación. También la ideología. Es un ejercicio de pensamiento compuesto para encontrar caminos viables a los atolladeros. Es la oportunidad quizás de preservar el socialismo en Cuba y volver a entusiasmar a la población y los individuos que la componen, quienes compartirían de una u otra forma la propiedad que ahora es casi exclusivamente estatal y bajo égida del voluntarismo centralizado.

Ese socialismo no ha sido nunca y Cuba tiene la oportunidad de implementarlo por vez primera. Sería como reconquistar el puesto de vanguardia revolucionaria que siempre, desde hace 50 años, tuvo esta revolución que nació varias veces y casi siempre con armas en las manos, 1968, 1995 y 1959.

Sería el CAMBIO que aguardamos. Una acción histórica que tal vez no espera el adversario. Se haría, en lo económico, político y militar, con igual respaldo de gobiernos amigos que hoy tienden la mano.

Un nuevo gobierno en EE.UU., del corte renovador que ahora se inaugura, sería una cobertura propiciada por la Historia. Un instante crucial para colocar a Cuba a una altura suficiente, que reforzaría nuestras aspiraciones de dignidad, independencia y socialismo.

Si permanecemos extáticos o erramos el rumbo, ahora los conservadores podríamos ser nosotros. Y eso sería la absorción o extinción, por uno u otro camino.

La diversidad en genes, especies, comunidades, en opiniones, filosofías y clásicos de la filosofía e ideas económicas, los acuerdos desde todos los ángulos y visiones, las apreciaciones multilaterales, el dilemas de las opciones, la voz biodiversa de corporaciones civiles e individuos, conducirán por el sendero más correcto cualquier experimento. Y en particular, creo, en este terreno tan específico de las ciencias sociales y la construcción de justas sociedades humanas.

EL PODER, UNA BALADA MUY ANTIGUA.

A continuación algunas citas de textos de José Martí, héroe de la independencia cubana:

Cuando ha llegado el plazo que la ley fija para resignarlo (el poder), ¿es decoroso pretender conservarlo a toda costa?

Todo poder amplia y prolongadamente ejercido, degenera en casta. Con la casta vienen los intereses, las altas posiciones, los miedos de perderla, las intrigas para sostenerlas.

Todo el poder que iría adquiriendo la casta de funcionarios, ligados por la necesidad de mantenerse en una posición privilegiada y pingüe, lo iría perdiendo el pueblo, que no tiene las mismas razones de complicidades en esperanzas y provechos, para hacer frente a los funcionarios enlazados por intereses comunes.

Para concluir otro pensamiento martiano: Solo resisten el vaho venenoso del poder las cabezas fuertes.

POEMAS DE LA SANGRE COTIDIANA
Noviembre 8 de 2008

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En el empeño de construir una sociedad plenamente libre y soberana.
Hay que estar dispuesto a coincidir con quien sea si lo que dice es verdad. Se puede coincidir en cualquier apreciación, lo que no se puede es coincidir en los remedios.
Carlos C. Díaz- Orlando Ocaña.

La Conferencia del PCC debe ayudar a continuar en ese empeño, pero solo lo hará de superar sus propuestas claramente reduccionistas.

Llegó el momento impostergable de erradicar nuestras insuficiencias e eliminar nuestros errores políticos-sociales en La Conferencia del PCC. Lo que aprobemos condicionará la vida para el futuro que queda a miles de cubanos, que cargaron sobre sus hombros la construcción de una nueva sociedad. Y mientras que la justicia no está conseguida, se pelea.

Aun con demoras y obstrucciones, los acuerdos del Congreso en su parte económica se vienen cumpliendo,-ahí están las eliminaciones de prohibiciones para compra-venta de casa, autos, estadía en hoteles, celulares, trabajo por cuenta propia, mayor transparencia informativa etc.- obra de todos, pero especialmente de esa izquierda irreductible que lleva tiempo presionando para ello.

Pero sin mayor democratización social todo puede ser revertido.

La Revolución Cubana del 59, tuvo como motivación esencial la restitución de la Constitución de 1940, pisoteada por una tiranía militar, profundizó su pensamiento nacionalista y antiimperialista, evolucionó rápidamente y se declaró socialista en el sentido autoritario, burocrático y reduccionista predominante en el siglo XX, reproduciendo sus vicios como la estatización de toda la propiedad nacional y extranjera, incluyendo la chica y la cooperativa, la concentración y centralización de todos los recursos y las decisiones y el desarrollo de un sistema político con serias limitantes en cuanto a la transparencia pública, la movilización continua de las masas para apoyar decisiones y una democracia restringida y muy vigilada.

A pesar de avances progresistas importantes, nunca el proceso evolucionó hasta alcanzar las cotas democráticas, libertarias y socializantes del socialismo en sentido marxista. Tampoco alcanzó las aspiraciones totales del Proyecto Martiano. El enemigo contribuyó a ello con una presión sin precedente.

Por otra parte en Cuba también funcionó la contradicción esencial que se manifiesta en cualquier proceso de transición socialista, la que se establece entre un poder que debe ser necesariamente fuerte y un proyecto libertario que pretende la emancipación de las personas de todas las dominaciones. También se utilizó el liderazgo carismático, que en determinadas circunstancias, puede ser aprovechado por los revolucionarios.

Fue el propio líder de la revolución quien alertó y dijo que los revolucionarios podríamos destruir la revolución y llamó a impedirlo.

En ese contexto, tenemos motivos para sentir cierto orgullo de lo que la revolución ha logrado; pero -como hemos expuesto- no tenemos razones para estar satisfechos ni ser complacientes.

Frecuentemente la palabra y los hechos no han estado unidos. Se han cometimos serios errores. Hemos sufridos inocultables reveses, e incluso, no por excepcionales menos dañinos, creyendo defender lo justo hemos implementado métodos carentes del humanismo que perseguimos desde tiempos fundacionales. Algo de discriminatorio, y a veces de represivo, se impuso también en el plano ideológico en el proyecto cubano, ha señalado el intelectual revolucionario Aurelio Alonso.

Hemos llevado a límites innecesarios el espíritu de resistencia popular. Dolorosos problemas de discriminación racial y sexual en la Cuba de hoy, libertad, limitaciones de derechos y la separación familiar con su emigración están en la mesa del conflicto. La causa principal de eso fue que en el pensamiento rector estaba cercenado y simplificada la teoría emancipadora y la práctica política divorciada de la realidad.

Reiteramos, el momento impostergable de erradicar nuestras insuficiencias e eliminar nuestros errores está ante nuestras caras. Ese momento se ha condensado ahora en la llamada Conferencia del PCC. Los que cargaron sobre sus hombros la construcción de una nueva sociedad - y especialmente los jóvenes- deben actuar. Quien menosprecie este momento pagará muy cara su ignorancia pues dará así un voto de confianza a la burocracia para legitimarse.

Se hace necesario no escamotear más la realidad, el Socialismo no es la propiedad centralizada y estatal única, ni la dirección monopólica y excluyente de revolucionarios profesionales. Las organizaciones de masas son hoy más las representantes de los intereses del estado que de sus miembros y la política de jerarquizar el combate contra el enemigo no debe olvidar la acción en bien del pueblo.

El socialismo en Europa y Asia fracasó estrepitosamente, no por violencia externa, sino por el repudio de la clase que decía defender. El partido le debe un análisis integral a la sociedad cubana de esto.

Hay que volver a considerar las esencias y características del poder y de ese liderazgo. Es vital para la sobrevivencia de la Revolución Cubana que no perdamos el horizonte, que el poder se subordine al proyecto y sea este el que determine sus actuaciones, límites y caminos. Que el liderazgo actúe en el marco de la democracia y el control de abajo. Esa contradicción también tiene que ser reanalizada y a la vez que complejizada, atenuada.

Se hace necesario recordar que los nacionalismos y los antiimperialismos son progresistas en determinada etapa, apoyables y defendibles, pero no suficientes para otras. Debemos recordar que las independencias son rupturas de vínculos con el explotador internacional; las revoluciones, aniquilación de órdenes impuestos por explotadores internos y sus aliados transnacionales. Y revolución que se detiene fracasa.

Hay que acabar de renunciar a voluntarismos, extremismos, falta de sentido común, deseos de grandeza que no son posibles sino a un costo que afecta la construcción de una nueva Cuba y acabar de entender que todos contamos. Hay que cambiar no para satisfacer al enemigo, sino para satisfacer al pueblo que habló muy claro.

El cambio de las sensibilidades económicas políticas y sociales del mundo a principio del siglo XXI y del propio pueblo cubano exige nuevas metas democráticas, libertarias y socializantes por alcanzar, y son a nuestro juicio los objetivos socialistas de esta etapa del proceso revolucionario cubano; objetivos que parece comparte muy poco la dirección histórica.

Y sobre todo el abandono de un modelo de gestión político social donde las personas y sus derechos son menospreciados y la democracia popular termina siendo una consigna vacía, que hipoteca el ideal del socialismo, solo aceptada como movilización rutinaria permanente para apoyar pero sin ningún vehículo institucional serio para decidir.

La economía cubana alcanzó, en los últimos cincuenta años, un exagerado grado de concentración de la propiedad bajo las formas de propiedad estatal, A la vez, se estableció una identidad entre propiedad social y estatal, y se redujo a una mínima expresión a otras formas de propiedad social. La elevada concentración de la propiedad en manos del Estado propició la centralización excesiva, el desarrollo de la burocracia, limitó la iniciativa individual y la capacidad de decisión de los productores.

Por otra parte el poder popular solo dio verdaderamente cuotas de democracia a la base, a partir de allí, no es así y todo lo deciden comisiones de candidaturas previamente seleccionadas y propuestas por el PCC y sus organizaciones de masas, que se convirtieron solo en poleas transmisoras de las directivas de arriba y olvidaron su papel de representación de los intereses de sus miembros y muchas veces la identidad propia.

La sociedad actuó a partir de los mismos valores creados por el capitalismo, conteniendo primero y sofocando después muchos de los nuevos valores que se intentan crear. La crisis de los noventa concluyó ese trabajo y llegamos a aceptar el nepotismo como natural, la permanencia vitalicia en los cargos como necesaria y hasta nombrar internacionalismo a la venta de servicios médicos y la preparación deportiva en otros países.

El alerta de Fidel y las acciones de Raúl han contribuido a la concientización de que si no arreglamos esto caeremos en el abismo. Ya no hay más tiempo que perder. Pero en propias palabras de Raúl hay dos problemas serios que enfrentar. La concepción de que todo se debe al imperialismo y la amenaza de la inercia, el inmovilismo, la apatía.

En la opinión del Primer Secretario del PCC y Presidente del país: “El mayor obstáculo que enfrentamos en el cumplimiento de los acuerdos del Sexto Congreso es la barrera sicológica formada por la inercia, el inmovilismo, la simulación o doble moral, la indiferencia e insensibilidad y que estamos obligados a rebasar con constancia y firmeza”.

Por su parte el documento base para la Conferencia nos plantea…”Lo primero que estamos obligados a modificar en la vida partidista es la mentalidad que, como barrera psicológica, es la que más trabajo nos llevará superar, al estar atada a dogmas y criterios obsoletos.”

Sin embargo, el propio documento a la Conferencia adolece de insuficiencias y no está a la altura de lo demandado por nuestros dirigentes máximos.

Para comenzar, en su Informe Central al Sexto Congreso, el Presidente de Cuba, Raúl Castro, dijo que entre los problemas pendientes de solución figuraba la confusión de tareas y funciones entre esos tres poderes, que se expresaba en el “debilitamiento del trabajo político” del partido y el “deterioro” de la autoridad gubernamental y estatal. Confusión que se sigue manifestando en la propuesta a la conferencia, pues se quieren crear cuadros políticos administrativos integrales.

Como además, cosa que no dice el documento pero todos sabemos, se está privilegiando el ascenso de cuadros militares, tendremos una bonita trilogía de dirigentes multipropósito que contribuyen más a la confusión que señalaba Raúl que a erradicarla.

Por otra parte, se nos sigue negando -a más de 20 años de sucedido- un análisis integral de las causas de la caída del campo socialista. No se caracteriza qué es el socialismo hoy, solo se define revolución que no es lo mismo, Y NO ESTA EN EL DOCUMENTO, ADEMAS. No se caracteriza al Partido actual en su conjunto. Fortalezas y debilidades. No se caracteriza el momento histórico cubano, latinoamericano ni mundial. Menos se vislumbran los desafíos que enfrentaremos en los próximos cinco años.

La caracterización de la población cubana actual es reduccionista. No se abordan problemas vitales como la totalidad de los desafíos ideológicos y morales a los que nos enfrentamos, las características actuales de la influencia de la emigración en la sociedad, el peligroso problema del nepotismo.

Tampoco el papel protagónico de funcionarios electos por nadie en el aparato central del PCC, el apoderamientos de la revista del PCC por un grupito de intelectuales dueños de la categoría ideológica revolucionaria -sin definir y solo soportada por las opiniones de los lideres.

Llama la atención los pocos procedimientos nuevos para asegurar los amplios y múltiples propósitos que el PCC se adjudica. Por ejemplo, las buenas intenciones para ampliar la transparencia y eliminar el secretismo en la prensa no tienen correspondencia con nuevos mecanismos para asegurarlo.

Nuevos mecanismos democráticos como pudieran ser la elección de los secretarios generales del Municipio por el voto de toda la militancia, el establecimiento de órganos de ética y control sobre los medios de información, la participación de los secretarios generales de todos los municipios del país-junto al Comité Central -para la revisión de la marcha de la política a mitad de quinquenio-, mayor control y derechos a la comisión de control y revisión del PCC, el establecimiento del voto de censura a la dirección en caso de violación de los estatutos y políticas, normas para conocer la información en manos del partido, la cual debe ser para toda la militancia y no solo para una parte, posibilidades de intercambio horizontal entre los núcleos para sugerir políticas y alertar sobre situaciones etc., etc., están completamente ausentes del documento que se nos ha presentado.

Y la ausencia de recomendaciones para mejorar el poder popular es una ausencia muy relevante e inconcebible.

Si estas insuficiencias no se abordan -y otras más- el propósito del partido de encabezar el empeño de construir una sociedad plenamente libre y soberana, será una consigna más, la ultima, pues después, los signos de desintegración de la nación no podrán ser neutralizados.

La fatal división ocurrirá. Querámoslo o no. Esa es la historia de Cuba. Y no tengamos dudas, el imperialismo la utilizará sabiamente.

Viva la revolución Cubana.
Viva la renovación Socialista.
Socialismo o Barbarie.

La Habana, 10 de enero de 2012

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La "Comuna de París" asoma en China
Una ola que crece de huelgas obreras y levantamientos campesinos
Tomado de Prensa Obrera de Argentina. 5 de enero de 2012

En los últimos meses, China volvió a ocupar las primeras planas de la prensa internacional. En el marco de una desaceleración industrial, un conjunto de huelgas obreras y levantamientos campesinos ha vuelto a poner de manifiesto un cuadro de ascenso de masas, que plantea al rojo vivo todas las contradicciones del proceso de restauración capitalista en el país.

Huelgas en el "taller del mundo"

Entre los llamados "incidentes de masas", que llegaron a 180 mil el año pasado (The New York Times, 14/12), sobresalen los protagonizados por la clase obrera. Según un reciente cable de Ansa, más de 200 empresas fueron cerradas el mes pasado solamente en la provincia de Zhejiang, en el este de China, "afectadas, en su gran mayoría, por la caída de las exportaciones y el aumento de los costos laborales". El proceso que había estallado el año pasado, con una serie de huelgas en las plantas automotrices de propiedad japonesa, se ha visto profundizado en los últimos meses de 2011. Las empresas están recortando horas extras y, como ocurre en el distrito de Guangdong (el principal polo industrial de China), las autoridades anuncian la suspensión del aumento del 20% en el salario mínimo. El gobierno central, a través del responsable máximo de la seguridad interna, hizo saber a las autoridades locales que deben "prepararse para los efectos negativos (¡!) de la economía de mercado" (Financial Times, 4/11).

La agitación y las huelgas se reproducen a lo largo y a lo ancho del país, "desde las fábricas de zapatos y textiles de la provincia de Guangdong, conocida como el ‘taller del mundo', hasta el núcleo de plantas de electrónica y productos deportivos del sudoeste, cientos y hasta miles de trabajadores han paralizado la producción de las principales marcas occidentales" (Reuters, 25/11). Más de 10 mil trabajadores fueron a la huelga en noviembre en los centros industriales de Shenzhen y Dongguan, en el sur del país, destacándose la huelga de los más de cuatro mil trabajadores (en su mayoría mujeres) de la empresa Hailiang, que produce componentes para la japonesa Hitachi, en conflicto desde comienzos de diciembre. También en noviembre fueron a la huelga unos siete mil trabajadores de la planta de zapatos Yue Cheng, en la provincia de Guangdong, contra la intención de la patronal de mudar la fábrica a una zona rural del interior del país, donde la mano de obra es más barata. La semana pasada, se declararon en huelga unos ocho mil trabajadores de una fábrica de productos electrónicos, subsidiaria de LG, ubicada en la ciudad de Nanjing, también en el sur de China, de propietarios surcoreanos. Los trabajadores denuncian que el bono de fin de año de los empleados de la firma en Corea del Sur es seis veces superior al de la filial en China. También en reclamo de un adicional de fin de año, en este caso recortado por una patronal japonesa, fueron a la huelga hace pocos días unos 1.500 trabajadores de la fábrica Aries en Guangzhou, la cual produce autopartes para Nissan, Honda y Toyota.

"Una Comuna de París en China"

El conflicto que recorrió los titulares de todo el mundo durante las últimas semanas fue, sin embargo, el protagonizado en un pueblo de pescadores de unos 15.000 habitantes llamado Wukan, el que fue virtualmente tomado por sus pobladores durante casi todo diciembre. El conflicto se inició en septiembre, a partir de una movilización contra maniobras ilegales y fraudulentas en operaciones de venta de la tierra rural: según diversas fuentes, la ira popular estalló cuando se vendió una granja usufructuada por toda la comunidad local para la construcción de un complejo habitacional de lujo, a cambio de 156 millones de dólares que quedaron en manos de las autoridades.

El conflicto se mantuvo durante varios meses y cuando uno de los dirigentes de la población apareció muerto y con signos de tortura mientras estaba en manos de la policía, se produjo una pueblada que expulsó a las autoridades del PC local y a la policía, lo que dejó al pueblo bajo el control de sus habitantes movilizados y armados. Los pobladores dejaron ingresar a la prensa extranjera, lo cual permitió dar una enorme resonancia internacional a la protesta y obligó a las autoridades a negociar. Un corresponsal extranjero lo caracterizó como "una Comuna de París en China", porque -al igual que la de 1871, en Francia- "el primer gobierno obrero de la historia" organizó la totalidad de la vida social de la ciudad al margen del Estado. Finalmente se llegó a un acuerdo durante la última semana, cuando el gobierno aceptó liberar a los detenidos y no tomar represalias, además de iniciar una investigación sobre la muerte del dirigente local.

El conflicto de Wukan toca la línea de flotación de todo el proceso de restauración capitalista: la cuestión de la privatización de la tierra. Es la sustentación de la gigantesca especulación inmobiliaria que atraviesa el país. En la China ultracapitalista no hay propiedad privada de la tierra: como propiedad del Estado, los gobiernos están autorizados a expulsar a los campesinos que la usufructúan a cambio de una indemnización. Este es el núcleo de la caracterización de China como un régimen capitalista en transición, que pone en conflicto sus dos polos fundamentales: el capital internacional, por un lado, y la masa agraria no capitalista, por el otro.

El aparato burocrático, surgido de la revolución de 1949, funciona ahora con toda su potencia al servicio de la expropiación de los medios de trabajo del campesinado. La presión de la urbanización capitalista -resultado gigantesco de la rápida proletarización del país- choca con el trabajo de la masa campesina; el Estado intermedia esta confiscación a cambio de enormes beneficios monetarios en forma de coimas. A lo largo y ancho del país, las poblaciones rurales denuncian ventas clandestinas e ilegales de esas tierras, o sea sin autorización ni pago de la indemnización legal por parte de las autoridades locales: "Los residentes de Wukan afirman que oficiales corruptos han requisado cientos de hectáreas, en connivencia con los promotores, y las han vendido sin su consentimiento" (ídem).

Las autoridades locales y regionales calculan el precio de la tierra de acuerdo con su rendimiento agrícola, pero lo venden de acuerdo al rendimiento inmobiliario potencial. Algunos especialistas han calculado que los pobladores obtienen solamente un 5% del total del valor al cual las autoridades terminan vendiendo la tierra. Se calcula que las ventas de tierra suman aproximadamente un tercio de los ingresos totales de los gobiernos locales, que "dependen de estas ventas para sostener los gastos cotidianos" (New York Times, 14/12). "En los últimos cinco años se han producido más de 200 mil conflictos con campesinos cuya tierra fue expropiada por municipios invasores en el proceso de urbanización más acelerado de la historia" (World Policy, 23/10).

El problema de la tierra y la sucesión en el PCCh
Para el año 2012 está prevista la selección de la "quinta generación" -una rotación quinquenal establecida por Deng Xiaoping- y se renovarán siete de nueve lugares del politburó del Partido Comunista Chino. Una de las figuras en ascenso es precisamente Wang Yang, visto como ‘liberal', el secretario de la región de Guangdong, donde está ubicada la aldea de Wukan y buena parte de las industrias exportadoras (se trata de la provincia más rica del país). Wang aparece enfrentado a Bo Xilai, de la provincia de Chongqing, considerado un ‘conservador' y, al mismo tiempo, el máximo exponente de la política de privatización de tierras rurales para impulsar grandes emprendimientos inmobiliarios. Wang intervino en las huelgas que atravesaron Guangdong en 2010 para imponer a las empresas la negociación con los trabajadores en conflicto. Los ‘liberales' y los ‘conservadores' defienden la expropiación de los campesinos, que está inscripta en la ley. Los gobiernos locales, sin embargo, no la aplican, para evadir la autorización legal y el monto de las indemnizaciones. "Más allá de lo que diga la ley, pierden terreno aquellos dirigentes que titubean en cuanto a las expropiaciones de tierra y son promovidos aquellos que generan riqueza más rápidamente, por lo general transformando las tierras campesinas en propiedad municipal con altos precios", dice sin rodeos un editor del Wall Street Journal(28/12). La tregua negociada con los pobladores rebeldes de Wukan será temporaria: "las ocupaciones de tierras se incrementarán a medida que las autoridades locales busquen ingresos para promover el desarrollo de proyectos que les aseguren su promoción política" (ídem, 28/12).

Los que pretendieron que la restauración del capital en China sería la vía de escape para la economía mundial suelen olvidar que esa restauración se procesa en los mismos términos de las leyes que llevan al capital a la crisis y al colapso. Prensa Obrera ha caracterizado en numerosas ocasiones, desde hace años, que la pieza decisiva de ese proceso de restauración giraba en torno de la expropiación de millones de campesinos. El futuro de la restauración capitalista en China es inseparable del futuro del capitalismo: las contradicciones mortales del capital adquieren una explosividad sin precedentes cuando se desarrollan en un marco de una transición histórica que supone liquidar un desarrollo no capitalista, impuesto por un movimiento revolucionario que atravesó diferentes etapas históricas.

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Por un 2012 sin descalificaciones, rencores ni odios entre cubanos
Crónicas cubanas
Félix Sautié Mederos

Otro problema muy importante que deberíamos plantearnos en este nuevo año, sería eliminar de raíz las dinámicas de descalificaciones, rencores y odios entre cubanos de adentro y afuera del país; que algunos, desde uno u otro signo político, han convertido en la razón de ser de su acción en la sociedad cubana contemporánea. En estas circunstancias, en mi criterio, las polarizaciones han llegado a un punto tal, que entorpecen la comunicación civilizada entre las personas; la que debería realizarse con independencia de opiniones y criterios sobre la política, la economía, las ideas religiosas y el medio social. Tal parece que el respeto por los demás ha entrado en una crisis de fondo y algunos se esfuerzan con similar intransigencia que la que critican por no restablecerlo como parte de un clima de reencuentro, perdón con justicia y reconciliación que tanta falta nos hace a los cubanos hoy.

También hay quienes reprimen a los demás para mantener de manera empecinada por encima del pensamiento diferente, sus ideas, criterios y poder. En paralelo, aparecen los que en nombre de sus divergencias no aceptan ninguna idea distinta a la de ellos, actuando con la misma ceguera y actitud intransigente que critican; y, que deberíamos erradicar para recorrer los caminos de convivencia, propios de una república democrática y participativa en la que quepamos todos en paz y concordia nacional.

Incluso podemos identificar, a los que desde afuera del país intentan forzarnos a quienes estamos adentro para que asumamos sus mismos criterios y posiciones, como si ellos fueran los únicos jueces de lo que internamente sucede. Con esas posturas coinciden con las cúpulas que desde adentro no admiten ninguna crítica o pensamiento diferente. Los extremos se encuentran y coinciden. Esa situación propicia rencores y crea un proceso de mayor fragmentación social que en definitiva es dañino para todos. El pueblo de a pie, entre tanto, es quien sufre como nadie los problemas internos, los bloqueos externos, las prohibiciones absurdas así como las inconsecuencias de unos y de otros. En este sentido, opino que la población nunca hará suyas las posiciones de fuerza que tanto rechaza en sus fueros internos, vengan de donde vengan y, en definitiva, no respetará a ninguna de las partes que así actúan.
En el fondo de todo se encuentra el sustrato esencial del no respeto irrestricto a los derechos inalienables con que venimos a este mundo en virtud de nuestra condición
humana, así como la falta de las libertades de conciencia, pensamiento, expresión y asociación. Por otra parte, los problemas acumulados y las dilaciones en resolverlos, incluidas las faltas de esperanza y de perspectivas futuras, se encuentran actualmente en un punto de inflexión que podría desbordarse en cualquier momento por causa de que se continúen desoyendo los anhelos y las angustias del pueblo, que en sus fueros internos lo hacen sentirse frustrado y desengañado.

Yo pienso que en el 2012 ha llegado el momento de detener los procesos de imposición y represión por medio de la fuerza, así como las descalificaciones, rencores y odios que se retroalimentan unos a otros, para plantearnos la urgencia de un diálogo de todos con todos en los más elevados planos, basado en los intereses esenciales de la identidad nacional que dieron origen a la Patria forjada por nuestros ancestros. Estamos ante una situación que requiere adoptar un camino de búsqueda de entendimientos en aras de la subsistencia de la Nación Cubana, la que se encuentra amenazada por circunstancias, coyunturas y empecinamientos que ponen en peligro su estabilidad.

En este orden de pensamiento, la lógica coyuntural aconseja que la iniciativa de los primeros pasos debería ser tomada por quienes detentan más poder y fuerza, porque precisamente ello les facilita mayor flexibilidad y capacidad suficiente para convocar un diálogo nacional en el que se impongan la razón, el entendimiento y los intereses esenciales del pueblo, con pleno respeto para la diversidad y las minorías, sobre la base del ideal martiano de con todos y para el bien de todos.

Las coyunturas, espacios temporales que vivimos en los años transcurridos del siglo XXI, presentan una crisis generalizada de las estructuras tradicionales de partidos, asociaciones y formas de poder, a la cual se suma un inminente cambio climático que habrá de sobrevenir ineluctablemente más temprano que tarde. En consecuencia, los cubanos de conjunto deberíamos ser lo suficientemente aprensivos y consecuentes con el medio socio político y natural en que estamos insertados, para plantearnos la urgencia de la concertación y de la concordia con el propósito de poder enfrentar el complicado futuro que cada vez nos es más cercano.

Escribo lo que he expresado inmerso en los sentimientos propios de quien ha vivido durante distintas épocas de la Historia Universal y específicamente cubana, porque nací en 1938 y mis primeros pasos de niño fueron en tiempos de la segunda Guerra Mundial, después vinieron las épocas de los gobiernos auténticos, del Batistato, de la guerra en la Sierra y en el llano, de la Revolución triunfante, Girón y el Bloqueo, la Crisis de Octubre, así como la Guerra Fría, la Caída del Muro de Berlín, el Período Especial en tiempo de paz y los momentos actuales. Estas vivencias me permiten apreciar en su verdadera dimensión las complicaciones del presente y la necesidad de construir un futuro de concertación y encuentro no basado en ilusas hipótesis de país, sino en las realidades, posibilidades e intereses básicos de la población con pleno respeto por las diferencias y la diversidad, expresados en un proyecto factible de tránsito y construcción en pos de un socialismo participativo y democrático, cuyos fundamentos, factibilidades y conveniencias hemos explicado con reiteración sus partidarios. Libre por demás de autoritarismos, centralismos y secretismos que se manifiestan contra natura.

Así lo pienso y así lo afirmo más allá de cualquier extremo o intransigencia inconsecuentes, en uso a mi derecho a expresarlo y proponerlo con respeto hacia los demás y amor por mi país, sin dejarme presionar por nada ni por nadie.

E-Mail: fsautie@yahoo.com. Publicado en Por Esto! el lunes 16 de enero 2012

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=141623

 

 

 


Brasil, el gigante económico latinoamericano

 


Hedelberto López Blanch
Rebelión


El año 2011 cerró con una agradable e importante noticia para América Latina y los proyectos de integración que se desarrollan en la región: el 27 de diciembre el Centro de Economía e Investigación en Negocios (CEBR), una institución con sede en Londres, informó que Brasil se había convertido en la sexta potencia económica del mundo al sobrepasar a Gran Bretaña.
Su crecimiento ha sido constante en los últimos 10 años, y si ya en 2007 ocupaba el décimo lugar por el total de su Producto Interno Bruto (PIB), en 2008 superó a Canadá, en 2009 a España para alcanzar la octava posición; en 2010 a Italia y a finales de 2011 a Gran Bretaña.
Ahora, con un PIB de 2 208 billones, solo lo superan Estados Unidos, China, Japón, Alemania y Francia, por ese orden.
Con 203,4 millones de habitantes, Brasil es el quinto país más poblado del mundo, pero con bajo índice de densidad poblacional, debido a que la mayor parte de sus habitantes se concentran a lo largo del litoral, por lo cual el interior del territorio presenta un gran vacío demográfico.
Sus sectores económicos más desarrollados son los servicios, agrícola, minero, manufacturero y el mercado de trabajo. Entre sus principales productos de exportación aparecen aeronaves, equipos electrónicos, automóviles, alcohol, textiles, calzados, hierro, acero, químicos, café, jugo de naranja, soya y otros alimentos.
Para el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) el crecimiento alcanzado en los últimos años se ha producido por la fuerte expansión de la demanda interna, que se reflejó en un alza del 7 % en el consumo de las familias y un aumento del 21,8 % de la formación bruta de capital fijo.
Es innegable que los éxitos económicos están en línea directa con las políticas económicas y sociales puestas en vigor durante los ocho años presidenciales de Luiz Inacio Lula de Silva y su continuidad llevada adelante por la actual mandataria Dilma Rousseff.
La administración de Lula, desde su comienzo en 2002, se ocupó de emprender varios proyectos sociales como Hambre Cero, Bolsa Familia (brindan asistencia a núcleos pobres) y Primer Empleo que facilita a los jóvenes el acceso al mercado laboral, además de los subsidios distribuidos y el aumento del 53 % del salario mínimo desde 2003.
Esos programas han permitido que las capas más desfavorecidas de la sociedad hayan aumentado sus ingresos y los consumos, que impulsan a la vez el desarrollo de la economía.
Como complemento directo se suma la financiación de la escolaridad infantil y la elevación del número de los puestos de trabajo, para sacar de la miseria extrema a más de 20 millones de brasileños e ir disminuyendo los altos niveles de criminalidad que existían en esa sociedad.
Los índices de pobreza se redujeron desde el 42 % en 2002 a 20 % en 2011, o sea más de la mitad en nueve años; la tasa de desempleo se fijó a finales de 2011 en 5,2 % (la más baja en toda la historia); mientras diferentes instituciones señalan que se continúa reduciendo la desigualdad y disminuyen las migraciones desde las regiones pobres del campo hacia los centros urbanos.
Los sectores insignias en el crecimiento del pasado año fueron la minería (15,7%), construcción civil (11,6%), industria (10,11%), agricultura (6,5%) y los servicios (5,4%). Los cultivos más favorecidos resultaron la soja (20,2%), trigo (20,1%), café (17,6%) y maíz (9,4%).
Los analistas aseguran que el incremento del PIB se detuvo un poco debido a la revalorización del real frente al dólar. Las importaciones subieron un 36 % mientras las exportaciones llegaron a 11,5 %.
Como afirmó el ministro de Hacienda, Guido Mantega, aun queda mucho camino por andar pues “Brasil necesitará de 10 a 20 años para ponerse al día con los niveles de PIB per cápita de las economías desarrolladas de Europa”. Mantega destacó que pese a los avances, Brasil requiere aumentar sus inversiones en el área social, mejorar las infraestructuras en muchos territorios y continuar disminuyendo las asimetrías actuales.
Sin embargo, el ministro enfatizó que el gigante latinoamericano es un país “respetado y codiciado por inversores extranjeros” y que en 2012 se espera la llegada de capitales por 65 000 millones de dólares.
El gobierno de Rousseff tiene entre sus proyectos convertir a Brasil en la quinta economía del mundo (es decir, por encima de Francia) en esta década para lo cual cuenta con el potencial industrial instalado, grandes reservas petroleras descubiertas en los últimos años y numerosa fuerza laboral.
Ante los azotes de la crisis económica mundial en la que Estados Unidos y la Unión Europea no acaban de salir de la recesión y por ende dejan de comprar numerosas mercancías, Brasil se dirige a fortalecer su enorme mercado interno con la elevación del poder adquisitivo de la población.
En ese sentido, se han puesto en acción numerosas obras como la ampliación y recuperación de carreteras, ferrocarriles, ejecución de puentes, mejoramiento de los puertos y la construcción de viviendas con facilidades de financiamiento, todo lo cual genera millones de puestos de trabajo.
Los logros alcanzados por Brasil llegan en hora buena a Latinoamérica donde una ola de unidad e integración recorre la región en aras de desembarazarse de las políticas coloniales, hegemónicas y neoliberales que ha padecido esta zona durante varios siglos.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 


En el 2012, las esperanzas y un jubileo extraordinario

 




Félix Sautié Mederos
Crónicas cubanas


En el 2012, las esperanzas y un jubileo extraordinario

El 2012 ha comenzado con muy diversas significaciones: el fin del mundo según las profecías de la Antigua Civilización Maya; un año decisivo para avanzar en pos de acuerdos vinculantes con vistas a la preservación del medio ambiente entre todos los países del mundo; un período crucial para la evolución de la crisis económica en la Vieja Europa; el peligro latente de las guerras y confrontaciones que enlutan a la humanidad; y, en lo referido a Cuba, un nuevo año en el que se anuncian cambios, reformas y medidas, pero que tal parecería por su ritmo lento y a cuenta gotas desde que se iniciaron a partir del 2007 a la fecha, que constituyen una realidad que nunca va a culminar con soluciones efectivas capaces de mitigar nuestras penurias y angustias existenciales.

Cuando así me expreso, lo hago porque no puedo desconocer la desesperanza que me rodea por todas partes. No plantearlo podría convertirse en un engaño propio de las visiones idílicas de una sociedad perfecta que algunos insisten en presentarnos como la única realidad válida que de no aceptarla sería “una coincidencia” según ellos, con quienes infructuosa y criminalmente nos bloquean al objeto de forzarnos por hambre. En tales circunstancias, quiero decir que ni unos ni otros, los de la sociedad perfecta y los que nos bloquean, tienen la razón y ambos coinciden en sus extremos y propósitos según sus características e intereses específicos.

Me explico: En muchos años de observación directa sobre el terreno y de sufrir en carne propia las consecuencias de estas situaciones, confrontaciones y coincidencias en los extremos, me hacen considerar que los cubanos de adentro y de afuera del territorio nacional, hemos comenzado el 2012 atrapados entre signos de fuerza, predicciones apocalípticas y agudas polarizaciones que se enfrentan y controvertidamente en última instancia coinciden en los extremos. Estamos atrapados dentro de un círculo vicioso del cual deberíamos salirnos en este nuevo año con el reencuentro, el diálogo y la reconciliación que nos permitan buscar en conjunto los nuevos rumbos que requieren las nuevas situaciones de Cuba y del mundo. Ese podría ser uno de nuestros propósitos más importantes para situarnos efectivamente dentro de las realidades contemporáneas y recuperar la esperanza en el futuro que tenemos por delante.

Como prolegómeno de la posibilidad que se abre ante nosotros en este nuevo enero 2012, podría citar sin temor a equivocarme, las extraordinarias explosiones de espiritualidad manifestadas masivamente a lo largo y lo ancho de todo nuestro territorio nacional desde agosto del 2010 a diciembre del 2011, con motivo de la Peregrinación Nacional con el lema “La Caridad nos Une” de la más antigua réplica de la imagen original de la Virgen de la Caridad del Cobre, que se conoce como la Virgen Mambisa por haber participado junto a los mambises en la Guerra de Independencia, según se plantea en una muy vieja tradición, atesorada en la Iglesia de Santo Tomás, en la Ciudad de Santiago de Cuba. El cierre de esta inusitada actividad nacional de carácter espiritual y patriótico, en la que participaron miles y miles de cubanos a todo lo largo y ancho del país, se efectuó el pasado 30 de diciembre 2011 en La Habana, específicamente en la Avenida del Puerto, con una multitudinaria Misa de Campaña a la que asistió una impresionante multitud de habaneros quienes escenificaron uno de los más masivos y extraordinarios actos de carácter estrictamente espiritual de que se tienen noticias en los últimos años, que sólo podría compararse con las manifestaciones públicas durante la visita del Papa Juan Pablo II en 1998. En esa concentración se anunció además que se le había concedido por la Santa Sede la dignidad de Basílica menor al Santuario Diocesano de la Virgen de la Caridad, ubicado en el municipio de Centro Habana; con lo cual en adelante la Virgen de todos los cubanos contará con dos basílicas menores la de Santiago de Cuba en donde está la imagen original y la de La Habana.

La Peregrinación de la imagen de la Virgen de la Caridad por toda nuestra geografía y su colofón habanero en mi interpretación, han sido un mensaje alto y claro de los cubanos creyentes y no creyentes que debería ser tenido muy en cuenta por quienes durante muchos años han tratado de menospreciar nuestros sentimientos espirituales de identidad nacional propios de la condición humana del pueblo cubano de adentro y de afuera del país, porque todos en definitiva somos un único pueblo. La vida sin espiritualidad ni esperanzas se convierte en un gran vacío existencial que nunca podrá llenarse por medio de los autoritarismos voluntaristas, las consignas abstractas ni mucho menos los miedos inducidos.

Yo considero que en este 2012, Jubileo Nacional por el 400 Aniversario de la aparición en la Bahía de Nipe de la Imagen de la Virgen de la Caridad, ya va siendo tiempo para que se pongan los oídos y los pies en la tierra, al objeto de escuchar y percibir verdaderamente la expresión de las angustias, frustraciones, sentimientos y anhelos del pueblo cubano. Es tiempo también para no continuar indiscriminadamente con los criterios que las cúpulas esgrimen, según ellos de no dejarse “presionar” por nada ni por nadie que en determinados casos pudieran ser correctos; pero cuando se aplican con oídos sordos a los clamores de la población, niegan el proclamado concepto de tener al pueblo al centro de todo. Eso deviene una contradicción que día a día, ahonda una mayor brecha entre las cúpulas y el pueblo que cada vez se hace más insalvable y anula las esperanzas.

Mi exhortación al respecto de estos asuntos cruciales, es reiterativa y no me canso de plantearla en la medida de mis posibilidades y mientras haya tiempo para hacerlo. El 2012 con su Jubileo Nacional por la Virgen de la Caridad, símbolo de la Nación Cubana, es una oportunidad para hacer que la esperanza renazca entre todos los cubanos y para que las cúpulas de la sociedad no la defrauden. Así lo pienso y así lo afirmo con una mezcla de amarguras, dudas y esperanzas, que quisiera se transmutaran en un futuro de unión en la Caridad así como de soluciones, concordia, paz y amor.

E-Mail: fsautie@yahoo.com

Publicado en Por Esto! el lunes 9 de enero del 2012.

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HISTORIA DEL DESPOJO

 



ELIGIO DAMAS


Para Apicalternativa.Com Sección Misceláneas. Venezuela 22-12-11


Cuando el señor Reagan, al borde del histerismo, gritó desaforado, "embarguemos a Nicaragua", y para justificar la medida alegó que "el gobierno de ese paìs atenta contra la libertad y es una amenaza para los Estados Unidos", no convenció pero tampoco produjo extrañeza a nadie.
Gestos como ese se corresponden perfectamente, como bien sabemos y recordamos todos, con la política tradicional del Departamento de Estado desde el nacimiento mismo de los Estados Unidos como nación independiente.
La conducta norteamericana frente a la misma Nicaragua en vida de Sandino, el intento de apoderarse del terri­torio cubano mientras en ese país se luchaba por la independencia, el posterior bloqueo en el inicio del gobierno de Fidel Castro, las invasiones de Guatemala, Santo Domingo, etc., por recientes, son lecciones de historia que, a las nuevas generaciones de latinoamericanos nos han enseñado el carácter agresivo de la política del tío Sam
Es una conducta vieja y cebada que se explica en los orígenes mismos de la independencia y de la clase social que siempre ha controlado la Casa Blanca.

La independencia de los Estados Unidos, la industria británica y la revolución industrial, en general, son hijas del algodón, por la rapidez con que la industria textil y las actividades relacionadas con ella acumulaban capitales. Esto explica por qué en las colonias del norte se dedicaban grandes extensiones de tierra al cultivo de ese producto que se exportaba a Inglaterra y también el rápido crecimiento económico de las propias colonias. Con gula, el mercado imperial consumía la materia prima cosechada en América y aquí la producción británica.
Por esa fluidez comercial e intensa acumulación de capital, la independencia de los Estados Unidos fue promovida por una burguesía nacional de claros perfiles, formada en la escuela inglesa, experimentada en la lucha contra las clases dominantes de aquella nación y con un sentido exacto de las ventajas y desventajas de la política de libre cambio. Ella pudo constatar que comerciar sin restricciones con un país más desarrollado significa otorgarle ventajas a éste.
Desde un principio, la burguesía de los Estados Unidos mostró una actitud agresiva - también aprendida de los ingleses - en tal magnitud que las relaciones de ese paìs con el resto de América se han caracterizado por la violencia y el despojo. De esa manera la burguesía norteamericana le ha abierto cauces al crecimiento de su economía y activado en los momentos de crisis. La agresividad inglesa de los siglos XVII y XVIII se convirtió en el estandarte de la política del Departamento de Estado.
Desde muy temprano, ante el crecimiento rápido de su economía y población, el poder norteamericano se lanzó a una política de anexiones rapaces. Estados Unidos invadió la isla Amelia en la costa de la Florida y colonia española, para desalojar a patriotas venezolanos que la habían ocupado por órdenes del Libertador, con el fin de hostilizar la armada española y entorpecer su desplazamiento hacia esta parte del continente.

La siguiente víctima y en grado superlativo fue México. En 1845 se produjo un alzamiento en Texas, entonces territorio mexicano; lo promovieron los grandes propietarios y caudillos locales de origen norteamericano llegados allí en la época colonial. El gobierno del tío Sam decretó la anexión de Texas y, argumentando daños causados a la propiedad de sus nacionales, pidió a México reconocer la frontera a partir del río Grande y amenazó con apoderarse a la fuerza de Nuevo México y California.
Estalló la guerra entre ambos países. El Departamento de Estado la provocó y México se vio obligado a defender su dignidad e integridad territorial. Vencido el país de los azte­cas, regiones de Nuevo México y California, desde las Rocosas hasta el Pacífico, pasaron a formar parte de la Unión del Norte.
El tigre continuó pintándose de rayas, cincelando estrellas, asegurando su patio trasero y mirando con arrogancia al infinito.
 

 

Ese rígido sentido de obra perfecta que se proclama...

 

Félix Sautié Mederos

Crónicas cubanas

Hace algunos días decidí retar a las dificultades de mi andadura y me fui caminando hasta el jagüey que se alza en la esquina de las calles Morro y Colón, junto al parque en donde se encuentra el Memorial del Yate Granma, al fondo del Museo de La Revolución, antiguo Palacio Presidencial en La Habana Vieja, para participar en un sentido acto y una muy característica marcha desde allí hasta la explanada de la Punta frente a la entrada del Puerto, en donde en 1871 fueron fusilados los 8 Estudiantes de Medicina mártires criollos en época del Gobierno Colonial de España en Cuba. En aquel lugar histórico de donde partió la sui géneris marcha con ritmos y participantes investidos de “diablitos” representativos de la tradición afro cubana, fueron masacrados hace 140 años cinco héroes anónimos negros y por demás ñáñigos, que trataron de rescatar a sus jóvenes hermanos blancos de la furia desatada entonces por los voluntarios integristas que en aquella época salían a las calles de La Habana para reprimir cualquier manifestación a favor de la libertad y la Independencia de Cuba.

Los iniciadores de esta convocatoria reivindicativa, reiterada desde hace algunos años, han sido y son un conjunto de asociaciones y entidades de nuevo tipo surgidas en las mismas entrañas del pueblo de a pie sin contar con el favor oficial, pero toleradas en su existencia institucional; además de la Sociedad Abakúa de Cuba que es una entidad de carácter religioso. Me refiero muy en especial a la Cofradía de la Negritud, la Cátedra Haydeé Santamaría y la Red Protagónica Observatorio Crítico en las que se agrupan inquietudes, anhelos, ansias de justicia, proyectos comunitarios, reivindicaciones de género, de razas y de preferencias preteridas y subestimadas, que de conjunto han tomado la palabra sin pedir permiso a nadie en específico para plantear públicamente su pensamiento con el uso de los medios a su alcance y la complicidad de las nuevas tecnologías de la información. Escribo sobre algo que además es posibilitado por los avances del Siglo XXI en los campos de la ciencia y la técnica de las comunicaciones, así como de las circunstancias de inflexión que estamos viviendo en Cuba.

Durante años los actos conmemorativos del crimen contra los ocho estudiantes de medicina en 1871, excluyeron y/o silenciaron a esas manifestaciones de enfrentamiento valientemente protagonizadas también por un grupo de esclavos que trabajaban entonces en la construcción del Palacio Aldama, ubicado junto al hoy Parque de la Fraternidad, así como a la acción organizada por los Abakúa a que me referí inicialmente. Todos fueron masacrados pero sin que durante mucho tiempo se les considerada en la Historia, hasta que últimamente ha comenzado a tambalearse el rígido sentido de obra prefecta que presume de no equivocarse y que no ha admitido objeciones, ni críticas, ni criterios diferentes, que dio por resueltos todos los problemas de discriminación racial y que convirtió en tabú cualquier manifestación de su existencia.

Realmente hay que reconocer que durante el proceso sociopolítico cubano a partir de 1959 a la fecha, se han alcanzado importantes logros a favor de la igualdad de razas y en contra de la discriminación racial que imperaba en Cuba desde épocas de la esclavitud. Pero de ahí a que ya no existan serios problemas y tensiones de origen racial, hay verdaderamente un trecho que todavía queda por solucionar y que no debería ser negado por quienes se afanan en proclamar una perfección virtual que ha encubierto a empecinamientos, burocracias, prohibiciones absurdas, corrupciones, errores y excesos silenciados por el secretismo, la falta de libertades de conciencia, expresión y asociación así como los efectos controvertidos propios de la centralización excesiva de la sociedad y del espíritu de “plaza sitiada” que cada vez se han ido haciendo más extemporáneos e insostenibles.

Mientras escuchaba los discursos, las expresiones y canciones, algunas interpretadas con orgullo étnico en lenguas africanas que han sido trasmitidas inmemorialmente de padres a hijos con amor y preciosismo cultural; cubanos todos por derecho propio, que conforman una parte esencial del tronco en que se fundamenta nuestra identidad, nacionalidad y república, experimenté un torbellino de sentimientos que se adueñaron de mi conciencia, de mi pensamiento y de mi vocación de cronista de mi época, los que movieron el regreso a mi casa para escribir esta crónica con la finalidad de transmitirle a mis lectores lo que en aquellos lugares viví y experimenté con mis hermanos de identidad nacional a partir de sus intervenciones, ritmos, cantos así como bailes propios de una negritud y un mestizaje que marcan con fuerza y enriquecimiento la sangre cubana que corre por nuestras venas, roja para todos por igual.

Tampoco pude sustraerme de mis convicciones cristianas, revolucionarias y libertarias, ni de mis conceptos de la Teología de la Liberación asumidos académicamente y de manera práctica en mi peregrinaje tras las huellas de Jesús el de Nazaret. El Jesús que vivió junto a los excluidos y los pobres de su época, que resumió la Ley en solo dos mandamientos: amor de Dios y amor del prójimo como a uno mismo. Recordé también con mucha fuerza el planteamiento de Juan en su Primera Carta que expresa textualmente: “(…) quien no ama a su hermano a quien ve no puede amar a Dios que no ve (…)” (1ra de Juan 4, 20).

En consecuencia, considero que constituye una genuina manifestación de justicia y de amor por la humanidad, el reconocimiento con la finalidad de solucionarlos y/o erradicarlos efectivamente, de los rezagos, tensiones subsistentes y problemas de discriminación por motivo de raza, sexo, religión o preferencias personales que aún se manifiestan en la sociedad cubana de hoy, dejando a un lado a ese “rígido sentido de obra perfecta” que algunos se afanan en proclamar situándonos por encima de los demás países del mundo que según ellos deberían imitarnos. Así lo pienso, y así lo afirmo con mis sentimientos a favor de las acciones afirmativas en pro de la dignidad y los derechos humanos que nos unen a todos sin excepción de ninguna índole. fsautie@yahoo.com

Publicado en Por esto! el martes 6 de diciembre del 2011

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Bloqueo, Ley de Guapo

 


Por Lorenzo Gonzalo, 8 de diciembre del 2011

El canciller de Tinidad Tobago, Saruj Rambachan, declaró que su país respetando las “leyes internacionales”, aceptará la decisión de Washington que le prohíbe a cualquier institución estadounidense prestarle servicios de ningún tipo al gobierno cubano sin una licencia específica.

A su llegada a ese país, el Presidente del Consejo de Estado cubano, General Raúl Castro tuvo que mudar la comitiva que lo acompañaba para asistir a una reunión del CARICOM, hacia otra localidad, porque el Hotel Hilton, donde se hospedaron todos los participantes no puede darle albergue al mandatario cubano.

Estas son las cosas del Bloqueo y es la razón por la cual se le llama Bloqueo y no Embargo como eufemísticamente lo denomina Washington.

La diferencia del término esta definida porque el contenido de ese engendro, va más allá de las fronteras de Estados Unidos. Aquellas personas o instituciones que plantean que Cuba no puede achacarle al Bloqueo gran parte de sus dificultades y carencias, deben observar hechos como estos, para entender el asunto. No se trata de buscar productos en otros países, para sustituir el comercio con Estados Unidos y obtener en ellos lo que este último le niega. La gravedad del problema estriba en el mundo en que vivimos, donde los capitales se han mezclado a niveles tales, que muchas veces es difícil esclarecer con precisión quiénes forman parte de determinadas corporaciones. Y dentro de esa mezcla, la inmensa mayoría de los fabricantes de alta tecnología, necesarias hoy en todos los campos de la economía so pena de ser desplazados de la competencia, los capitales estadounidenses son una de las partes y por consiguiente casi ninguna de ellas puede venderle a Cuba.

Lo ocurrido en Trinidad Tobago no tiene importancia, si lo miramos desde el punto de vista que la delegación cubana, la cual ha viajado a ese país para la mencionada reunión regional compuesta por países del Caribe. La inconveniencia terminó en el preciso instante en que los delegados y el Presidente escogieron otro hospedaje.

Si alguna importancia tiene lo ocurrido, es para destacar hasta dónde llegan las consecuencias de las leyes del Bloqueo.

Incluso es importante para entender cómo el lenguaje de los gobiernos se atempera ante estas situaciones por ese temor reverencial que tienen ante las represalias de un monstruo, capaz de negarle asistencia en equipos médicos a un país en desarrollo, cuyo pecado es buscar otras avenidas de Estado diferentes a las naciones capitalistas. No es un gobierno que mata a su gente en las calles ni apela a burdas represiones. Es cierto que se aplican fuerzas coercitivas y se imponen las políticas consideradas idóneas para el objetivo de organizar el Estado dentro de esos criterios. Es de aclarar que no solamente se trata de organizarlo con ligereza sino de estamparle los resortes que le permitan andar por sí solo.

Es cierto que las imposiciones que tienen lugar son diferentes a las impuestas en los Estados Capitalistas. Las mismas son generalmente más drásticas que las de estos, lo cual no debe asombrar a quienes son entendidos en asuntos sociales. Los Estados Capitalistas se conformaron a lo largo de quinientos años y encontraron forma estructural definitiva a partir del nacimiento de Estados Unidos. Fue un largo período suficiente para hacerle múltiples ajustes al sistema, permitiendo a su vez que se establecieran reflejos ciudadanos que hacen innecesarias ciertas medidas permanentes de coerción. No obstante, a pesar de esa larga experiencia, no han podido evitar la brutalidad de la cual somos testigos diariamente, para acallar protestas que se convierten en inevitables.

En Cuba no han resuelto aún un camino institucional sostenible del Estado, capaz de funcionar en sus tareas básicas con relativa independencia de las decisiones personales de sus representante, pero todo indica que marchan por ese camino, con una apertura de pensamiento y participación que no ha sido posible en los otros países que se esfuerzan por organizar un Estado Socialista. Nos referimos solamente a China y Vietnam, porque algunos de los países latinoamericanos que parecen proponerse el mismo rumbo, están aún en los meros comienzos de las políticas a seguir.

La represión cubana es más benigna con creces que la del resto de muchos otros del planeta, donde Washington mira para otro lado, sin importarle cuántos ciudadanos fueron asesinados o cuántos han sido salvajemente reprimidos. Incluso en ciertos aspectos es muchísimo menos lacerante que la empleada en las “grandes democracias representativas” y casos sobran para inundar la prensa.

El suceso de Trinidad Tobago es lamentable, porque sin dudas significa la aplicación de una Ley que afecta los asuntos internos de terceros. No importa que su Canciller haya referido que ellos cumplen con las Leyes internacionales, haciendo uso de ese lenguaje reverencial que mencionaba. En este caso no se trata de una cuestión internacional. Es una Ley aprobada en, y aplicada por Washington. Si el poderío de Trinidad fuese suficiente, hubiese podido decirle al Hotel Hilton que mude sus oficinas y su negocio para otro sitio, porque ellos no tienen por qué acatar Leyes de terceros. Pero no es así, porque el poderío económico le otorga a Washington la impunidad.

Por tanto, este nuevo incidente provocado por una Ley pretoriana, existente solamente en países o territorios que han tenido mentalidades imperiales, sirve para apuntalar el discurso cubano en contra del Bloqueo y para explicar por qué en la ONU, todos los años, todos los países votan unánimemente en contra de semejante aberración.

El Canciller de Trinidad dijo acatar lo sucedido aludiendo las leyes internacionales pero él sabe bien que no es así, por eso cuando vota en la ONU, como también el resto del los 193 países que la componen, se opone al Bloqueo y vota en contra de Estados Unidos y un par de satélites. Porque todos resienten tener que atenerse a Leyes que no son las de sus propias naciones.

Es un bochorno que un país tan poderoso como Estados Unidos, imponga a otros tan pequeños como Trinidad Tobago, reglas de guapetón abusivo.
 

 


La última pelea de Kid Chocolate

 


Ciro Bianchi Ross • 10 de Diciembre del 2011 20:22:02 CDT


Fue el más grande de los boxeadores cubanos. El más popular. El de
mejores récords. El que más dinero ganó. Eligio Sardiñas, el hombre
que hizo célebre el sobrenombre de Kid Chocolate, está considerado
entre los diez grandes peso pluma de todos los tiempos y podía repetir
con razón: «El boxeo soy yo».

Fue un artista del ring y aprendió sus lecciones con los grandes
boxeadores de la historia, cuyas películas estudiaba. Un boxeador de
velocidad extraordinaria y habilidad fantástica. Tenía, sin embargo,
un defecto físico: su brazo izquierdo era más corto que el derecho.
Eso solo lo sabían Pincho Gutiérrez, su manager; Jess Losada,
entrenador entonces y, con los años, un importante comentarista
deportivo, y, por supuesto, el sastre que le confeccionaba los trajes
al campeón y a quien Pincho hizo jurar de rodillas que nunca revelaría
el secreto. Tampoco llegó nunca a oídos de la prensa que el boxeador
era un hipocondríaco en toda la línea ni que en su equipaje iba
siempre una maleta en la que portaba los medicamentos más impensables
para todas las enfermedades reales e imaginarias.

Nació en La Habana el 28 de octubre de 1910, y murió en la misma
ciudad, el 8 de agosto de 1988. De niño, fue vendedor de periódicos.
Se inició en el boxeo con 12 años, en 1922. Ganó entonces el
campeonato auspiciado por el periódico La Noche. Como amateur
intervino en cien peleas y las ganó todas; 86 por K.O., y las otras,
por decisión de los jueces. Como semiprofesional, derrotó al campeón
metropolitano de Nueva York y enseguida pasó al profesionalismo. Por
su primera pelea como profesional devengó 32 pesos, y 40 por el primer
combate que sostuvo en EE.UU. Siete meses después recibía 17 500
dólares por su enfrentamiento con Bushy Graham y, en junio de 1929,
justo al año de su debut en Norteamérica, su presencia batía el récord
de taquilla en el Polo Ground. Más de 66 000 personas fueron a verlo
pelear. Pagaron por las entradas 215 624 dólares, de los que
correspondieron al boxeador cubano 50 000, la mayor cantidad de dinero
pagada a un peso pluma en toda la historia del boxeo hasta entonces.

En sus días de esplendor, Eligio Sardiñas, Kid Chocolate, tuvo 297
peleas y solo perdió diez. En sus diez apariciones en el Madison
Square Garden llevó más de un millón de dólares a las taquillas. Fue
sin dudas el cubano más taquillero. En 13 peleas hizo una bolsa de 243
800 dólares. Alcanzó los honores máximos del boxeo y estableció el
récord de ganar 169 peleas en sucesión. Hizo un desastroso viaje a
Europa y fue noqueado por primera vez en noviembre de 1933 cuando se
enfrentaba a Tony Canzoneri.

Canzoneri fue una piedra en su zapato. El Kid siempre sostuvo que el
primer combate él se lo ganó al italoamericano. Fue un combate
cerrado, que dejó una estela de inconformidad cuando declararon a
Canzoneri ganador. A partir de entonces volver a medirse con Canzoneri
fue casi una obsesión. Y en aquel segundo encuentro Canzoneri, que era
un púgil de solo cinco pies con cuatro pulgadas de estatura, lo mandó
a la lona con su pegada descomunal a los pocos minutos de haberse
iniciado el combate.

Enfermo y debilitado por la sífilis, ya no sería nunca más el que fue.
Aun así propició una recaudación de 10 000 pesos en el estadio de La
Tropical, de La Habana, cuando en 1938 derrotó a Fillo Echevarría. El
17 de diciembre del mismo año, luego de su pobre exhibición frente a
Nicky Jerone, su manager Pincho Gutiérrez lo obligó a retirarse.

En París con Gardel
Tras cobrar su primera gran bolsa, Chocolate y su manager se
aficionaron a los juguetes caros, como el Cadillac de 16 cilindros que
adquirió el campeón y del que hablaremos en otro momento. Pudo
entonces meter en la cama a no pocas luminarias de Hollywood y del
cine europeo y le fue posible alternar con muchas celebridades.

A Carlos Gardel lo conoció en París. Muchos años después el púgil
cubano rememoraría ese encuentro con el cronista Elio Menéndez, premio
nacional de Periodismo. Recordaba al cantante argentino como un hombre
sencillo, enamorado y sentimental a más no poder. Como un correntón
empedernido y generoso.

Tenían raíces comunes. Ambos conocieron una infancia muy pobre.
Chocolate, como vendedor de periódicos. Gardel buscaba en el mercado
de abasto los centavos con los que ayudaría a su madre.

En París, el cubano y el argentino recorrieron los prostíbulos. Pero
las prostitutas francesas, decía el cubano, no llenaban sus
expectativas. Volvieron a encontrarse en Nueva York en 1934 y
Chocolate fue el anfitrión de Gardel por los prostíbulos de Harlem.
Ambicionaba que el argentino viajara a La Habana. Lo llevaría entonces
a la casa de Marina, en el muy habanero barrio de Colón, que era el
prostíbulo que lo seducía.

La posibilidad se presentó en 1935. Gardel vendría a La Habana como
parte de una gira por el Caribe y Sudamérica. El recorrido debió
comenzar por Cuba, pero empezó por Puerto Rico y continuó por
Venezuela y Colombia. El 24 de junio de 1935, en Medellín, ocurrió el
accidente fatal. El avión en que viajaba Gardel chocó con otro en la
misma pista del aeropuerto y el cantante murió carbonizado.

Ni vencedor ni vencido
¿Cómo fue la última pelea de Kid Chocolate? Un relato pormenorizado de
aquel combate lo haría en la revista Réplica, de Miami, en 1971, el ya
aludido Jess Losada que, a pedido de Pincho Gutiérrez, asumió la
encomienda de dirigir el entrenamiento previo al encuentro y tutorar
al púgil, el día en cuestión, desde la esquina del cuadrilátero.

Pincho insistió en que Chocolate se retirara luego de su
enfrentamiento con Fillo Echevarría, el 10 de marzo de 1938. Esa vez
el Kid salió al ring con un coraje sicológico que apenas halló
respaldo en su ya abatida anatomía. Aun así, pidió a Pincho que no lo
retirara; debía dinero. Prometió a su mentor que se cuidaría como
nunca antes. Pincho accedió. Encerró al boxeador en el campamento
deportivo que le propició el jabonero Ramón Crusellas y se dedicó a
buscarle un contrario con nombre, pero acabado. Ese rival resultó ser,
como ya se dijo, Nicky Jerone.

Llegó el día del encuentro. Al subir al ring, Chocolate fue saludado
con una ovación que destilaba admiración y cariño. Cuando, al final
del combate, Cuco Conde, que oficiaba de árbitro, levantó un brazo a
cada uno de los boxeadores en señal de empate, aquella multitud que
había acudido al coliseo a ver ganar a Chocolate guardó un largo y
angustioso silencio. La pelea resultó una confrontación patética entre
un pobre Jerone, que pretendió dar el máximo sin tener con qué
hacerlo, y un gran estilista que rendía su postrer esfuerzo pidiéndole
al cuerpo lo imposible.

Recordaba Losada que al finalizar el séptimo round, Chocolate llegó
exhausto a la esquina. Trató de ayudarlo a sentarse. No pudo porque se
lo impidió la rigidez de las articulaciones de las rodillas del
campeón. Losada se aterrorizó. Preguntó a su pupilo si podía proseguir
el combate y le manifestó su decisión de suspenderlo. Faltaban tres
asaltos para que finalizara la pelea. Chocolate respondió que Jerone
estaba peor y que lo dejara continuar y acabar. Se mantuvo de pie, en
la esquina, durante los descansos correspondientes al séptimo, octavo
y noveno asaltos. Aquel cuerpo elástico y armonioso que, en sus buenos
tiempos, revoloteaba sin parar en torno a su adversario —escribía Jess
Losada en la revista Réplica—, se había convertido en una gimnasia
angustiosa de espasmos musculares dirigida por el esfuerzo mental de
un genio del boxeo.

Llegaba el momento culminante de la noche del 17 de diciembre de 1938.
Cuco Conde, en señal de empate, levantó el brazo de los dos
contendientes. Ni vencedor ni vencido. El público enmudeció de
asombro, pero no demoró en comprender, con indulgencia y
agradecimiento, que fue una decisión justa y humana. El rostro de
Chocolate traslucía una expresión sombría: era su adiós al deporte que
le había dado notoriedad mundial.

Aquella noche imborrable Pincho Gutiérrez y Jess Losada siguieron al
Kid hasta su camerino. Chocolate sudaba a mares. Pincho abrazó al
boxeador y le dijo casi en su susurro: «Esta es tu última pelea».

Momentos después, Eligio Sardiñas, Kid Chocolate, abandonaba el
coliseo. Iba llorando.

Un hombre rico
La enfermedad, que se le diagnosticó en momentos en que no había
medios adecuados para combatirla —solo el arsénico—, lo derrotó
finalmente. El campeón, que solía repetir «El boxeo soy yo» y que ganó
una fortuna con sus peleas, terminó como entrenador y en la pobreza.

Una tarde departía con un grupo de admiradores y amigos en la cantina
de la bodega de San Rafael y Hospital, cuenta el cronista Elio
Menéndez. Rememoraba las grandes bolsas que le reportaron sus peleas
con Berg, Singer y Canzoneri, y cómo jamás se olvidó de la niñez
desvalida. Cuando los muchachos lo veían aparecer en su Cadillac,
corrían tras él y Chocolate repartía entre ellos hasta la última
moneda que llevaba en el bolsillo. Uno de los presentes se aventuró a
decirle:

—Caramba, campeón, si hubiera ahorrado algo, hoy no estaría en la miseria.

Fue como si le clavaran un gancho en el hígado. Chocolate se despegó
de la barra, miró de arriba abajo a su interlocutor, le puso una mano
en el hombro y le preguntó:

—¿De dónde sacas tú que yo estoy en la miseria?

Confundido, el intruso trató de disculparse, pero el Kid no le dio tiempo.

—Apréndete bien esto y que no se te olvide jamás. Muchos de los que se
llaman ricos hicieron su fortuna a costa del dolor y del llanto ajeno.
Yo, que no amasé fortunas con el sufrimiento de nadie, sino con mi
esfuerzo y mi sudor, me sentí dichoso proporcionando felicidad a los
demás.

Apuró el trago y volvió a la carga.

—Ahí tienes la diferencia entre un rico pobre y un pobre rico. Los que
juegan en la primera novena, toman pastillas para dormir. Yo, que con
mi dinero repartí alegrías, me siento millonario y duermo a pierna
suelta, porque todavía disfruto del más grande de todos los tesoros:
el calor de mi gente.

El hombre todavía insistió en disculparse, pero Chocolate no le dio tregua.

—A quien te diga que Chocolate vive en la miseria, dile que es
mentira. Que aun sin un centavo, Chocolate sigue siendo rico.

--
Ciro Bianchi Ross
ciro@jrebelde.cip.cu
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http://cbianchiross.blogia.com/

 

 


Una noche de lluvias e Historia.

 




Por Froilán González y Adys Cupull


En la ciudad de Puerto Padre durante la Semana de la Cultura que se celebra todos los años desde el 18 al 25 de diciembre, se presentó en Premier el documental El Rescate, que aborda la salida de la selva de los sobrevivientes de la Guerrilla boliviana en 1967. La lluvia persistente en esos días no impidió que los invitados acudieran al Cine Principal para apreciar el material filmico basado en hechos inéditos.
Entre los asistentes se encontraban los principales dirigentes de la UNEAC, funcionarios de cultura, entre ellos Yamilé Infante Cordoví; el Historiador de la Ciudad, Ernesto Carralero; miembros de la Dirección Política del Minint; del Partido Municipal; una representación de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana y de jóvenes ingenieros graduados de la Universidad de Ciencias Informáticas.

La presentación del filme fue realizada por el escritor Gustavo Alonso, presidente de la UNEAC en esa ciudad quien se refirió a los jóvenes realizadores Leandro y Liván González Cupull cuyas raíces se encuentran en esa ciudad, que sienten suya por la relación permenente con ella y el afecto que siempre han recibido.
El realizador Leandro González Cupull se refirió al deseo de Inti Peredo que fue cumplido al dar a conocer estos hechos, por primera vez, desde la querida ciudad hacia el mundo.

En 1968 Inti escribió:

"Deliberadamente nunca hemos explicado nuestra salida del monte porque ello pone en peligro la vida de varios campesinos y sus familiares, que se jugaron enteros por nosotros, así como honestos revolucionarios de la ciudad.
Ellos comprendieron el sentido de nuestra lucha y arriesgando lo poco que tienen crearon las condiciones para que pudiéramos iniciar la etapa de la reestructuración del ELN. Algún día no lejano habrá que hacerles justicia..."

La primera impresión del público, despertó asombro ante los desconocidos y profundos relatos de los bolivianos. El periodista Jorge Luis Peña sugirió la necesidad de presentarlo como material de estudio y opinó que era muy instructivo para las clases docentes.
"Fue un éxito", expresó Silvia Puig, "nos quedamos con los deseos de conocer más acerca del hecho" y enfatizó que era un privilegio que la Premier se realizara en Puerto Padre, que era la primera vez que sucedía un hecho así.
Un profesor pidió autorización para impartir conferencias y resaltar los valores de esos hombres y mujeres que arriesgaron su vida, tanto los guerrilleros como los revolucionarios bolivianos.

El filme presenta los testimonios de once miembros del Comando Revolucionario que rescató a los sobrevivientes, quienes después de romper siete cercos militares, se establecieron en la región de San Isidro en el Departamento de Santa Cruz de la Sierra, a unos 140 kilómetros de La Higuera.
Desde ese intricado lugar fueron llevados a Cochabamba, distante unos 250 kilómetros, para unos 15 días después trasladarlos secretamente a La Paz, a unos 450 kilómetros y posteriormente recorrer los 203 hasta Oruro para desde allí ir por las pampas frías y desoladas del altiplano boliviano hasta la frontera con Chile a unos 180 kilómetros. Apreciaron los mapas animados por la diseñadora Mayra Frutos Mena.
Los temas musicales son de los mexicanos René Zhinno y Canek Ortiz Aldama, y fragmentos de La Danza del Sicuri interpretada por el grupo boliviano Savia Andina, que resalta en sus notas el imaginado movimiento de la marcha larga y rápida de los caminantes.
El equipo formado por los guías bolivianos y los sobrevivientes cubanos venció obstáculos, evadió controles militares y desafió el clima frío, las lluvias heladas y las elevadas alturas.

Entre los entrevistados se encuentran: Roberto Arnez, Ernesto Guzmán, Gustavo Giacoman, Juan Coronel Quiroga, Roberto Pol Caballero, María Márquez viuda del doctor José Decker, Damiana Mendoza, Miguel Ballón, Marcos Farfán, hijo de Josefina Farjat, Efraín Quicañez y Antonio Peredo.
El documental, además, rinde homenaje a los que no pudieron esperar este dia, entre ellos: Inti Peredo Leigue, David Adriazola Veizaga, Estanislao Villca, Rodolfo Saldaña, Jesús Lara; Francisco Mejía, Conrado Sahonero, Josefina Farjat, Moisés Arenas y Hugo Murillo.
Los realizadores agradecen en los créditos la atención y sugerencias de Catalina González, quien participó como asistente en las diferentes etapas de la edición. A la Brigada Médica de Cuba en Bolivia, la Embajada Cubana en ese país, a Rafael Dausá, Mercedes de Armas, Abel López, Orlando Oliveros, Katia Gumucio, Rafael Monroy y Roxana Vaca.
Al final de la proyección la joven Mabel González enfatizó: "Fue una noche de lluvias y de estrellas históricas."
.
Fotos:
1- Ernesto Guzmán y Roberto Arnez dos de los protagonistas de la acción
2- Puente de San Isidro, lugar de encuentro donde comenzó el rescate.

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El Cojo de la bocina

 


Ciro Bianchi Ross • 24 de Diciembre del 2011 20:58:04 CDT


¿Pedro? ¿Procopio? ¿Anastasio? ¿Tomás? ¿José Manuel? ¿Pedro Tomás,
acaso? Los que lo conocieron o lo vieron al menos alguna vez no
recuerdan su nombre; tal vez no lo supieran nunca, y tampoco lo
consignaron los que escribieron sobre él. Nadie sabe ya a ciencia
cierta la razón de su cojera. Enrique Núñez Rodríguez, en una crónica
que dio a conocer en esta misma página, habla de una prótesis de palo
en una de sus piernas, «lo que lo hacía, decía el cronista, más
interesante en el desempeño de su juglaresca función». Para Eduardo
Robreño, en cambio, no hubo pata de palo que valiera y el Cojo solo
arrastraba una pierna, mientras que Luis Ortega, periodista cubano
fallecido en Miami hace un par de años, en las páginas que le dedica
en sus memorias todavía inéditas, ratifica la imagen del sujeto que
legó Núñez Rodríguez.

Precisa Luis Ortega que no hubo un solo Cojo, sino varios. Escribe en
sus memorias:

«Lo que ocurrió fue que el oficio que había inventado el Cojo
auténtico, que era el de cronista social callejero, se convirtió en
una actividad productiva y existieron varios cojos».

Núñez Rodríguez no va tan lejos, pero concede al personaje en cuestión
cierto don de ubicuidad. Como un ser omnipresente, el Cojo se hacía
sentir en Galiano y San Rafael, en Infanta y San Lázaro, en los
jardines del Capitolio y en el Gran Estadio del Cerro (Estadio
Latinoamericano) donde animaba, con su bocina, los juegos entre los
eternos rivales, Habana y Almendares, aprovechando los momentos más
emocionantes del desafío. Afirmaba Núñez Rodríguez que junto con La
Marquesa y El Caballero de París formaba la tríada de los personajes
más populares de la capital en aquellos ya lejanos años 40 del siglo
pasado.

No hay que minimizarlo. Ese cronista ambulante sabía hacer muy bien lo
suyo. Tenía talento, gracia y una memoria de elefante que le permitía
aprehender un rostro con solo verlo una vez y tener siempre a flor de
labios el nombre oportuno y la información precisa que propalaba u
ocultaba a discreción. No necesitaba más que una bocina para hacerlo,
un modesto altoparlante desmembrado a veces de un fonógrafo de cuerda.

En lo suyo, el silencio podía resultar tan lucrativo como la palabra.
Porque senadores de la República, representantes a la Cámara,
ministros, alcaldes y concejales al oír mencionar su nombre seguido de
unos cuantos adjetivos elogiosos, se apresuraban a darle una propina
al Cojo, que vivía de eso, y abrían sus carteras asimismo cuando el
Cojo destacaba la presencia de sus esposas y aludía a su rango en la
sociedad. Una módica cuota, que los políticos tampoco eran remisos a
soltar cuando el Cojo callaba su última trapacería, su cobardía o las
cortedades que querían hacer pasar en silencio. El Cojo era un
conocedor de su trabajo. Casi un publicista.

La cosa funcionaba más o menos así. Se apostaba el Cojo en las afueras
del Capitolio en espera de la apertura de la sesión del Senado o la
Cámara. Veía acercarse, digamos, al senador Guillermo Alonso Pujol y,
ni lento ni perezoso, gritaba: Ahí llega Guillermo Alonso Pujol, el
artífice del permanente renuevo… ¡Viva el senador Alonso Pujol! Se
suponía que a esa altura el astuto político matancero ya hubiera
«tocado» al Cojo con una peseta por lo menos, porque si no, todos los
elogios se volvían denuestos… Y lo mismo hacía con todos los políticos
que podía cazar.

Hasta borracho me da pena
Si el Cojo de la Bocina se movió en La Habana, gente de su mismo
oficio hubo en toda la República.

Núñez Rodríguez recordaba a un «vocero popular» camagüeyano. Como en
el caso del cronista ambulante habanero, tampoco se sabe su nombre,
solo que servía a los intereses de los políticos de turno a través de
su negra bocina.

En una oportunidad contrataron al sujeto para anunciar la llegada a la
capital agramontina del presidente Federico Laredo Bru al que, como
Vicepresidente de la República, le tocó ocupar la primera magistratura
de la nación luego de que el Senado, instigado por el coronel Batista,
juzgara y destituyera al presidente Miguel Mariano Gómez a siete meses
escasos de que accediera al poder.

El vocero camagüeyano no «tragaba» a Laredo; lo tenía como un tipo
débil, gris, dócil a los dictados de Batista. Le molestaban
sobremanera los ditirambos con que, según le pedían, debía anunciar al
Honorable Señor Presidente de la República: gobernante ejemplar,
patriota distinguido, político honesto, demócrata insigne… Aquello era
demasiado, más de lo que podía soportar, pero el anuncio de aquella
visita haría que algunos pesos le cayeran en el bolsillo, dinero que
su familia necesitaba para comer. No podía negarse. Con todo, él era
un profesional, no un mercenario, y mantenía cierta ética.

Proseguía Núñez Rodríguez:

«Para darse valor, ya que estaba consciente de la mentira que
encerraban aquellas palabras, consumió, antes de salir a cumplir su
cometido, dos botellas de aguardiente, trago a trago, mientras
ensayaba su texto. Salió, por fin, hacia el centro mismo de la ciudad.
Muy cerca de la casa natal del Mayor, frente al bar Correos, se colocó
la bocina ante los labios y con voz clara y precisa exclamó:

—¡Camagüeyanos!

Lo rodearon decenas de curiosos. Prosiguió la arenga:

—Todos a recibir al Honorable Señor Presidente de la República.
Ejemplar gobernante. Patriota distinguido…

Se detuvo de pronto, precisaba Núñez Rodríguez. Y sin quitarse la
bocina de los labios, exclamó:

—¡Qué va… hasta borracho me da pena!

Una legal y otra secreta
Durante el primer Gobierno de Batista (1940-1944) existieron en Cuba
dos primeras damas. Una, Elisa Godínez, vivía en Palacio a plena luz
del día. Batista la conoció cuando él todavía era un soldado que
montaba guardia en el portón de la finca del presidente Alfredo Zayas,
y ella era una lavandera del Wajay. La otra, secreta, ejercía las
funciones de querida del Presidente. Se llamaba Martha Fernández
Miranda, una muchacha muy humilde de Buenavista, en Marianao, linda, a
quien Batista doblaba descansadamente la edad y de la que se desconoce
con exactitud cómo llegó al entorno del Presidente.

Escribe Luis Ortega en sus memorias que eso de tener una amante «era
lo normal en la época. Lo primero que hacía un cubano de alguna
posibilidad era echarse una querida. Sobre todo los políticos, los
militares, los profesionales de alguna jerarquía. Tener una querida o
dos era entrar en el libro de oro de la sociedad secreta. Todos en
algún momento cometimos ese pecado, si se puede llamar pecado a lo que
en el fondo era un castigo».

Contó a Ortega el general Manuel Benítez, jefe de la Policía Nacional
en el primer Gobierno de Batista, que una tarde Martha se disponía a
entrar en El Encanto, la tienda del mundo elegante habanero, cuando de
pronto apareció el Cojo, con su pata de palo, la muleta y su bocina y,
sin pensarlo dos veces, gritó:

—Se dispone a entrar en el exclusivo establecimiento de Galiano
esquina a San Rafael la ilustre dama Martha Fernández Miranda, la muy
querida, respetada y bondadosa señora que es orgullo de nuestra
sociedad.

En una situación normal, Martha se hubiera sentido muy orgullosa de
que el Cojo destacara su presencia, pero ella no era por entonces un
personaje público, sino un secreto, aunque todos la conocían y le
rendían honores. Los gritos del Cojo, al ponerla en evidencia, la
abochornaron y se metió en la tienda como una flecha.

Esa noche, en la intimidad, sigue contando Luis Ortega, le armó una
bronca a Batista. Y Batista, a la mañana siguiente, llamó a Palacio al
general Manuel Benítez. De muy malas pulgas, le dijo:

—¿Cómo permite usted que ese Cojo miserable ande por ahí insultando a
las damas? Me lo agarra, le quita la bocina y lo encierra en un
calabozo.

Dicho y hecho. Un par de horas después el Cojo estaba tras las rejas
de un calabozo de la estación de policía de la calle Dragones.

Una semana más tarde Martha se disponía a entrar otra vez en El
Encanto y el Cojo, esa vez en forma más rimbombante, volvió a anunciar
su presencia. Esa noche, la escena entre Batista y Martha fue de
argolla. Lloraba ella de indignación, y el mandatario, molestísimo,
dispuso la presencia inmediata del general Benítez en Palacio.

El cuadro, contado en detalles a Luis Ortega por el mismo jefe de la
Policía, es indescriptible. Batista estuvo a punto de destituirlo.

—¡Yo le ordené a usted que metiera preso al Cojo…!

Benítez, parado en posición de firme, no entendía ni jota de lo que
pasaba. Había cumplido la orden. En verdad, tenía al Cojo preso, pero
Batista volvía con su andanada.

—¡Otra vez el Cojo se metió con Marthica! ¡Algo intolerable! ¿Qué
clase de jefe de Policía es usted?

Benítez salió desconcertado de Palacio. Ya en la Jefatura, movilizó a
todas las fuerzas bajo su mando. Ordenó que localizaran al Cojo; al
otro Cojo, porque al primero lo tenía entre rejas.

El general Manuel Benítez los agarró a todos, los reunió en su
despacho y les dijo lo que tenían que hacer: debían guardar sus
bocinas cada vez que vieran aparecer a la querida del Presidente y
tragarse cualquier anuncio o comentario.

Después que Batista abandonó la Presidencia de la República, el 10 de
octubre de 1944, se divorció de Elisa Godínez y se vio obligado a
partir con ella, mitad por mitad, su fortuna, calculada entonces en 22
millones de pesos.

Contrajo matrimonio de inmediato con Martha Fernández. Podía ella,
como esposa legítima, acompañar a Batista a plena luz del día, lo que
no pudo hacer hasta entonces. Pero estaba desconsolada. Se había
quedado con las ganas de ser Primera Dama de la nación.

Con su zumbante ironía escribe el periodista Luis Ortega en sus
memorias que Batista dio el golpe de Estado de 10 de marzo de 1952
para que ella pudiera serlo de veras.

 

 

DR. FRANCISCO CARONE DEDE

 


| Cuba

Manuel Pereira, México DF | 07/07/2011

Cuando toqué la aldaba de aquella casa de El Vedado yo no sabía que estaba llamando a la puerta de un testigo de excepción del “último aldabonazo”. Corría el año 1972 y en la revista CUBA internacional me habían encargado una investigación sobre el “Canal Vía Cuba”, para lo cual debía entrevistar a un tal Francisco Carone Dede, de quien nunca había oído hablar. Tampoco sabía nada sobre el Canal Vía Cuba, algo que, en un primer momento, me sonó a emisora de televisión.
Carone Dede vivía frente al hospital “González Coro” (antiguo “Sagrado Corazón”). Me abrió la puerta una señora bajita, muy amable, fumando con una elegante boquilla. Aunque ya empezaba a peinar canas, y a pesar de su aparente fragilidad, se movía ágilmente. Era la Dra. Vicentina Antuña, a quien yo conocía de oídas gracias a un chiste que circulaba en los ambientes literarios. Cuando alguien se enfrentaba a un debate demasiado enrevesado, proclamaba: “¡esta es una discusión bizantina antuña!”.
Bromas aparte, yo sabía que era una destacada latinista y renombrada profesora universitaria. Hasta hacía poco había sido directora de la Escuela de Letras. Acababan de tronarla. No obstante, seguía militando en el partido y le habían dejado una clase semanal. Tenía un envidiable sentido del humor. En un edificio de la Universidad que solo tenía tres pisos, ella pidió al ascensorista que la llevara hasta el cuarto. “Doctora, como usted sabe, solo llegamos al tercer piso”. “No importa, hijo, ¿no ve que me han ascendido?”
Vicentina me introdujo en el despacho de su esposo, el doctor Francisco Carone Dede, quien se puso de lo más contento. “¡Al fin un periodista decente que viene a entrevistarme!”. Era muy alto, casi me sacaba una cabeza. ¡Qué pareja más dispareja!, pensé comparándolo con su diminuta esposa.
Vicentina se despidió y entró en su estudio, que quedaba enfrente, al otro lado del largo pasillo que atravesaba la casa. Allí leía abultados libros, fumando y tomando notas. Desde el escritorio nos miraba de vez en cuando a través de sus anticuados espejuelos estilo secretaria.
Carone estaba ninguneado, proscrito en su propio hogar, en esa situación política que el humor cubano ha bautizado como “plan pijama”. Había llegado a ser Decano de la Facultad de Derecho, pero discrepó en público con su antiguo alumno, Fidel Castro, razón por la cual lo habían “jubilado” apresuradamente y a la cañona. Estaba fuera de la Universidad, acaso porque sabía demasiado, quizá porque su locuacidad resultaba peligrosa en aquellas aulas donde ya las autoridades académicas forjaban al “Hombre Nuevo” del Che Guevara.
Visité su casa varias veces, pues mi pesquisa periodística requería consultar muchos documentos y recortes de prensa de veinte años atrás. Ya en la segunda visita, sintiéndose en confianza conmigo, Carone empezó a contarme anécdotas estudiantiles de Fidel Castro, una etapa de su vida que las hagiografías oficiales siempre sortean, ocultan o edulcoran. Fidel vestido de traje, dejando ver la pistola Colt. 45 en su cinto, Fidel alborotando sin cesar en la Universidad o entrando desafiante en las aulas. Esa fue la imagen que Carone me transmitió.
“¿Quieren un poquito de café?”, preguntó Vicentina asomándose a la puerta del bufete de Carone.
Noté que cuando ella regresaba con las tacitas humeantes, él callaba abruptamente o cambiaba de tema. En mi tercera visita, Carone dijo: “vamos a hablar en el comedor” y me llevó al fondo de la casa, lejos del despacho de Vicentina. “Ella es comunista, ¿sabes?”, me susurró alzando los ojos al cielo.
¡Qué pareja más dispareja!, seguía pensando yo.
En la mesa del comedor, ya con mayor familiaridad, Carone seguía contándome anécdotas, cada vez más incendiarias, sobre Antonio Guiteras y Eduardo Chibás, de quienes fue amigo y estrecho colaborador. Carone era muy campechano. Aparte de ser cubanísimo, descendía de italianos, y esa mezcla tan explosiva la desplegaba haciendo chistes verdes y contándome anécdotas picantes de personajes históricos demasiado canonizados por la propaganda gubernamental. Pertenecía a la estirpe de Orestes Ferrara, aquel napolitano tan ingenioso, culto y audaz que llegó a ser coronel del ejército mambí.
Carone no tenía con quien hablar y se despachaba conmigo. Era muy bromista y gesticulaba un poco a la manera de Raúl Roa: todo un estilo de ser cubano que mucho me temo ha desaparecido o está en vías de extinción. Yo me reía mucho con sus historias. Sin embargo, a pesar de nuestras carcajadas homéricas, yo percibía la tristeza de aquella pareja en cierta forma dividida por motivos ideológicos.
En la cuarta o quinta visita ya no hablábamos del “Canal Vía Cuba”, que fue un plan impulsado por Batista en 1954. El dictador quería partir la Isla en dos con un canal para el tráfico marítimo que atravesaría el país de norte a sur, desde la Bahía de Cárdenas hasta la Bahía de Cochinos. La idea era conectar el Canal de Panamá con el sur de Florida.
El argumento principal afirmaba que esa vía acortaría las rutas de navegación, ahorrando así muchas millas náuticas a las embarcaciones. Sin embargo, enseguida afloró el sentimiento nacionalista aunado a la sospecha de que el proyecto ocultaba fines estratégicos norteamericanos de índole militar. Las protestas fueron tan generalizadas e intensas que la obra nunca llegó a ejecutarse.
Uno de los más enérgicos detractores de aquel plan constructivo fue Carone Dede, quien presentó varios recursos ante el Tribunal de Garantías Constitucionales denunciando quince violaciones de la Carta Magna.
A pesar de llevar trabajando tres años en la prensa, yo no sabía nada de aquel episodio histórico, ni de sus principales protagonistas. En Cuba ya existía un control tan férreo de la información que los jóvenes de mi generación ni siquiera nos enteramos del Festival de Woodstock, ni de la llegada del hombre a la Luna. Como decía Baltasar Gracián: “Hombre sin noticias, mundo a oscuras”.
Ese “mundo a oscuras” que era yo, escuchaba boquiabierto a Carone, a sabiendas de que mucho de lo escuchado nunca me lo publicarían en ningún medio de la Isla. A veces salía de aquella casa asediado por las dudas. ¿No estaría exagerando el viejo cuando despotricaba de Fidel? Todo aquello que me relataba, ¿no serían desahogos de resentimiento tras haber sido separado de la Universidad? Por si acaso, nunca le conté nada a nadie, en parte para no perjudicarlo más de lo que ya estaba, en parte para proteger a su mujer.
Más tarde, ya en el exilio y gracias al dios de Internet, pude confirmar en otras fuentes todo lo que él me contó. Carone empezó a abrirme ligeramente los ojos revelándome algunas de las claves del sistema en el que yo había crecido sin la opción de conocer otro modelo de sociedad.
Batista tildó de “comunistas” a todos los que se opusieron a su proyecto constructivo, pero puedo asegurar que Carone Dede, de comunista, no tenía ni un pelo. Un hombre que fue tan famoso en la década del cincuenta, ahora estaba totalmente relegado, en una especie de ostracismo interior. Por lo menos Vicentina seguía dando clases y publicando, aparecía en actos públicos, de vez en cuando la entrevistaban, razón por la cual era más conocida que él. Carone, en cambio, era un muerto en vida. Incluso hoy, en el ciberespacio, resulta difícil encontrar algún rastro suyo.
Carone era un archivo ambulante y yo me pasaba horas nutriéndome de sus relatos, rellenando muchas lagunas sobre la historia oculta de mi país. Para que se sintiera más seguro, yo no tomaba notas, tampoco llevaba grabadora. Desgraciadamente, con los años, algunas anécdotas que me contó se me han olvidado y otras no consigo evocarlas con la precisión indispensable para reproducirlas aquí.
Recuerdo que hablamos sobre la dictadura de Batista. Carone seguía siendo un antibatistiano radical, pero me decía que, al menos, en el régimen anterior existía el hábeas corpus y había un Tribunal de garantías constitucionales: conceptos y estructuras jurídicas que yo desconocía, pero con su ayuda empecé a descifrar. La prueba de que en la anterior dictadura se respetaba hasta cierto punto el estado de derecho es que tanto la enérgica acción de Carone como las protestas de la prensa escrita, la radio y la televisión, los universitarios, la iglesia y los sindicatos obligaron a Batista a cancelar un proyecto que era la niña de sus ojos. Y toda esa protesta tuvo lugar pacífica y civilizadamente, sin vocinglerías ni violencia. Además, me explicaba aquel maestro defenestrado, nunca hubo represalias contra los opositores, ni fueron a la cárcel, ni los silenciaron, ni los obligaron a exiliarse.
La conclusión a la que yo he llegado años más tarde, y atando cabos, es que Batista fue un dictador con ínfulas de demócrata, un golpista al que le gustaba —al menos en ciertos momentos— darse aires de liberal. Pero ese detalle, aun tratándose de una fachada, convertía su dictadura en dicta-blanda comparada con cualquiera de las “dictaduras del proletariado” que han existido hasta hoy en el mundo.
¿Qué clase de universidad era aquella?, me preguntaba yo cuando Carone se refería al gansterismo estudiantil que en la Isla llamaban “bonchismo”: un cubanismo derivado del inglés bunch. Para mí todo aquello era incomprensible, entre otras razones, porque en mi primera juventud la palabra “bonche” significaba algo completamente opuesto. En la secundaria llamábamos “bonche” a la broma, a la burla jovial entre amigos.
¿Cómo fue que aquella palabra cambió tan drásticamente su significado, pasando de la violencia extrema al relajo y la jarana?
La palabra bunch —o sea, “grupo”— conecta con gang o pandilla, pero a su vez puede designar a un grupo de amigos que se divierte metiéndose unos con otros, lo que en Cuba también llamamos “jodedera”.
He aquí un misterio de nuestra idiosincrasia. Cuando el 26 de julio Fidel Castro atacó el cuartel Moncada, se pasó súbitamente del carnaval a la masacre. Sin embargo, desde hace años esa efeméride tan luctuosa es día feriado. En lugar de ser día de luto nacional —pues murieron muchos cubanos de ambos bandos—, resulta que es fiesta nacional, incluyendo la celebración de carnavales, ya no solo en Santiago, sino también en La Habana. Así las cosas, hemos realizado el camino de regreso, yendo esta vez de la matanza a la comparsa.
Hacia 1935 un acto terrorista se convertía en guaracha cuando el trío Matamoros cantó: “¿quién tiró la bomba?” incluyendo explosiones de fondo. En Cuba conviven —o se mezclan con asombrosa fluidez— la violencia y la alegría, como supo captar magistralmente Tomás Gutiérrez Alea en la secuencia inicial de Memorias del Subdesarrollo. Una frase antológica cubana afirma: “acabó como la fiesta del Guatao” y no olvidemos los carnavales del 70 con los navajazos y “El perico está llorando”.
Fidel no era el único estudiante que subía armado a la colina universitaria. Todos aquellos muchachos “del gatillo alegre” encarnaban algo que se cultiva entre nosotros desde la infancia, desde la primaria: la guapería como mérito primordial. En Cuba la fajazón es una orgía al revés donde se disfruta con el placer de propinar golpes o de recibirlos. ¡Qué despilfarro de energía!
Carone me contó que le pidió a Chibás que Fidel Castro entrara en la sección juvenil del Partido Ortodoxo. Chibás le respondió: “yo no quiero gánsteres en mi partido”. Solo entonces empecé a entender por qué en Cuba no le rinden homenajes a Chibás, a pesar de haber sido éste el ídolo de Fidel en su juventud, su principal fuente de inspiración.
Chibás fue el maestro de Fidel en muchas cosas: en la capacidad para convertir la política en espectáculo, en la idea mesiánica de sí mismo, en la gesticulación (el admonitorio índice levantado), en la violencia retórica, en la oratoria gritona (incluyendo gallos escapados y ronqueras).
¿Por qué entonces un gobierno que ha durado más de medio siglo no ha erigido una estatua a Chibás, ni siquiera un busto? ¿Por qué lo ha ninguneado tanto? Tal vez porque Fidel nunca le perdonó aquel comentario de rechazo, quizá porque Chibás fue un anticomunista visceral.
El Gobierno cubano ha dedicado sellos de correos y hasta una estatua a una vaca, mientras que a Chibás no le ha obsequiado ni el nombre de una calle importante. Queda en Prado 109 una tarja donde estaba la oficina del Partido Ortodoxo y que hoy es un edificio olvidado y ruinoso. Salvador Allende tiene su avenida en La Habana, Lenin tiene un inmenso parque, la princesa Diana tiene un jardín, pero ninguna gloria urbanística para Chibás. Hasta John Lennon ostenta una estatua en un parque de El Vedado, aunque los fetichistas le hayan robado las gafas, pero a Chibás ni siquiera sus espejuelos de miope le pueden robar.
Llama la atención que un personaje tan importante que ocupó las principales portadas de las revistas cubanas haya sido silenciado durante tanto tiempo. ¿Cómo es posible que no recibiera mayores alabanzas alguien cuya imagen estampada en abanicos de cartón yo veía de niño en las manos de todas mis vecinas? ¿Qué pasó con aquel líder tan popular que su voz se multiplicaba en las cuarterías de mi barrio cada vez que hablaba por radio? ¿Cómo pasó al olvido el hombre cuyo entierro fue el más multitudinario que recuerde La Habana?
Yo creo que Chibás no ha sido exaltado oficialmente, entre otras razones, porque fue un suicida. Como en toda sociedad de corte feudal, en Cuba impera una iglesia atea llamada Partido Comunista. Para la Iglesia católica todo suicida es un pecador, ya que quitarse la vida equivale a despreciar el don que Dios nos hace. Según la versión marxista-leninista-fidelista de ese dogma, la vida hay que consagrarla en cuerpo y alma a la revolución, por tanto, suicidarse es una afrenta a la revolución. Esto explica por qué tampoco se ensalzan figuras como Paul Lafargue o Haydée Santamaría.
Carone fue más lejos en sus revelaciones cuando me contó que Chibás no quería matarse. En realidad, no acertó con el disparo, pues su plan era darse un tiro a sedal en la ingle, quizá como parte de uno de sus acostumbrados shows. El líder ortodoxo era bastante excéntrico, lo mismo iniciaba una bronca a trompadas en medio de la calle que se batía en un duelo a espada. Después del pistoletazo (agosto de 1951) que ha pasado a llamarse “mi último aldabonazo”, Chibás agonizó once días en un hospital. Estando a solas con Carone, el moribundo le hizo esa confesión.
De pronto Carone me dijo:
-¿Nunca te has preguntado por qué él dijo que era su último aldabonazo? Fíjate que dijo “último”.
No supe qué contestar.
-Si aquel fue su último albadonazo, ¿no te parece que entonces hubo antes otro disparo?
Sonriendo ante mi ingenuidad, me contó que ya Chibás había hecho algo parecido. En 1939 resultó herido de bala en circunstancias nunca aclaradas. Fue un disparo a sedal que, según algunos historiadores, se descerrajó para ganar popularidad en vísperas de unas elecciones, según otros, por una perreta al ver que no formaba parte de la Asamblea Constituyente.
Como quiera que sea, para mí el legado de Chibás no es su suicidio —real o simulado, único o reiterado—, sino sus denuncias, su infinito afán de criticar cualquier abuso o corrupción ejercidos desde el poder. Lo demás fue más bien la política como una sucursal de la farándula: Batista con su bala en el directo, Fidel robándose la Campana de La Demajagua, el maletín vacío de Chibás y su disparo ante los micrófonos, los Diez Millones van, los cubanos muertos en Granada “abrazados a la bandera”… patéticas exageraciones saturadas de teatralidad.
A Cuba le ha hecho mucho daño la maldita idea de que somos un país de guerreros. A los niños en primaria deberían enseñarles no tanto ejemplos de valentía, o heroísmo, como dechados de sabiduría. En los libros de texto de la Isla abundan las páginas destinadas a los Maceo, los Máximo Gómez, los Agramonte, los Mella, los Che Guevara… Sin embargo, ¿cuántas páginas, fotos e ilustraciones dedican esos mismos libros a Capablanca, a Finlay, a Felipe Poey, a Tranquilino Sandalio de Noda, a Brindis de Salas? La palma sin duda se la llevan los guerreros. Mientras no se dediquen más páginas a las celebridades civiles que a las militares, Cuba seguirá hundida en la superstición de la violencia como único recurso para construir el futuro.
Oímos muchas trovas sobre mambises y combatientes, pero ¿cuántas están dedicadas a los genios cubanos de la ciencia y del arte? Mientras que en Cuba no le quiten el énfasis a la violencia como virtud y le otorguen el lugar que merece a la profundidad de pensamiento, al conocimiento, a la capacidad de dialogar con el que opina diferente, estaremos perpetuamente perdidos como nación. Habrá mucho “cañón de futuro”, pero ningún futuro.
El conflicto entre el poder civil y el militar se remonta a la malhadada reunión en La Mejorana y a las páginas arrancadas del Diario de José Martí. Algún día habrá que suprimir el elemento militar de la cúpula gobernante cubana si se quiere tener una nación civilizada, incluso el Ejército debería desaparecer y con ese presupuesto colosal fundar más escuelas, pues el único recurso que permite construir el futuro de cualquier nación es el fomento de la inteligencia desde la infancia.
Ese culto oficial a la violencia —que viene del “bonchismo” universitario— es lo que hoy permite que se reprima a los disidentes pacíficos. Todo ese aguaje y gritería, todos esos “actos de repudio”, no son más que chusmería política. La violencia ideologizada, todo ese catecismo de la coacción, se ha ejercido de muchas maneras, sobre todo en el siniestro colofón de todas las arengas, ese “Patria o muerte” que algún día tendrá que transformarse en otra consigna que diga simplemente “Patria y vida”.
Después de aquellos encuentros, la vida y el trabajo me llevaron por otros rumbos. Nunca más volví a ver al magnífico Carone.
Si murió, que Dios lo tenga en su gloria, junto a su Vicentina.

Mayda Carone 08/22/2011 09:03 AM
• Soy familia del Dr. Francisco Carone Dede - Chichilo como carinosamente le llamabamos - y agradezco este articulo porque muchos cubanos no conocen la historia del Canal Via Cuba y otros detalles que Vd. ha reflejado en este articulo muy instructivo. Muy acertada tambien su descripcion de Chichilo - efectivamente era un archivo ambulante y lo unico que siento es que tuve que marcharme de Cuba con corta edad y no pude disfrutar de mas relatos de todo sus conocimientos. Sin embargo siempre estuvimos muy cerca de el recuerdo que siendo pequena me encantaba sentarme en su biblioteca y el me prometia que todos los libros serian para mi...que pena que este deseo de ambos no se pudo cumplir!
o
Frank Galindo 07/07/2011 06:51 PM

o Una vez más Pereira nos ilustra con sabiduría sobre oscuros pasajes de la historia cubana, así como de las bases que sustentan ciertos tonos deformados de nuestra identidad nacional, construida a veces sobre posturas extremas, como las que describe el artículo, para desgracia del pasado y el presente de la nación-Ojala que las generaciones futuras sepan beber en estas fuentes- como esta a la que ahora contribuye a plasmar Pereira en su nuevo crónica; será sin duda más productivo para el futuro de Cuba, borrar esa vieja práctica de vendernos siempre el concepto Patria y Patriotismo, en una especie de ajiaco ideológico, donde nacionalismo, antiimperialismo, cubanía, izquierdismo se mezclan con el sentimiento patriótico que es sencillamente una virtud que se debiera cultivar sin signos ideológicos, como erróneamente se ha venido produciendo en toda la historia patria, llevado al paroxismo de la saturación en los últimos cincuenta años. Que bueno que existan mentes cubanas iluminadas a pesar de la debacle que ha constituido la desintegración de la sociedad cubana con el exilio, la migración y el ostracismo en que viven cientos de miles en la Cuba actual, que dediquen su esfuerzo e intelecto en sacar a luz pública referencias como estas, que sirven a la causa de reconstruir algún día...
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Los hombres de la Sierra Maestra

 


Por Roger Redondo González. (Fundador del frente de guerra del Escambray).

Sería al final del mes de Julio de 1959 y me encontraba en mi hogar situado en la calle F. 110, apartamento 18 en el Vedado, ciudad de La Habana, instalando un televisor nuevo. En ese momento tocaron a mi puerta, mi esposa Olga, me avisa que el visitante era un amigo mío. Voy a la sala y me encuentro con el comandante Félix Duque, espirituano como yo. Nos conocíamos pero en verdad no nos habíamos tratado tanto. En cambio con su hermano si y en menor grados con sus hermanas, yo me había relacionado. Félix pasaba mucho tiempo fuera de Santi Espíritus y cuando estaba siempre tenía problemas y muchas peleas. Yo sabía que él conspiraba contra Batista, pero sus actividades revolucionarias eran en otros lugares, fuera de Santi Spiritus.

Félix tenia un tío, que era dirigente del 26 de Julio. A mi me extrañó mucho su visita, pero más aún cuando me dijo que venía a tratar un caso muy confidencial. Félix fue uno de los primeros Guerrilleros que se incorporaron a Fidel en la Sierra Maestra, él era algo discolor, pero muy valiente y era de los hombres que hacían falta para la insurrección. Aunque no era muy inteligente, llegó a formar parte de los hombres mas cercanos a Fidel Castro.

Entonces, para atender a Duque, le pedí a mi esposa que nos dejara solos. Ella no decía nada cada vez que eso pasaba, yo no la dejaba saber de mis actividades, por el bien de ella, se iba, pero disgustada, pero sabía, que eso era definitivo y que no tenía remedio.

Poco después del desembarco del Granma, donde fue diezmada la mayor parte de los expedicionarios, llegó a la Sierra Maestra un refuerzo desde la Ciudad de Santiago liderado por Jorge Sotu que era el primer refuerzo que le mandaba Frank Pais a Fidel. Huber Matos, que residia en Manzanillo, prestó un camión de su propiedad para trasladar el refuerz y como los caminos estaban en mal estado el vehículo fue abandonado y por el número de la chapa la policía de Batista pudo identificar al propietario. A Huber Mato le era muy fácil salir de su casa caminando y en un par de horas ya se encontraba en territorio rebelde. Sin embargo, Huber se fue a la ciudad de Cienfuegos y de allí a la lejana Costa Rica. Y de allá regresó en un avión a la sierra Maestra con un cargamento de armas.

Y Fidel Castro nombró Comandante a Huber Matos por encima de sus ya veteranos Guerrilleros. Con solo 5 meses en la Sierra de Guerrillero, Huber paso a primer plano, impuesto por el jefe del 26 de Julio. Fidel siempre fue así, ese es uno de sus defectos. Nombraba a la gente por su percepción personal en ese momento y no por sus méritos. Hubert Matos tenía menos méritos que Duque, pero así eran las cosas. Duney Pérez Alamo fue otro caso parecido, con más mérito que Hubert Matos tuvo que subordinársele.

Ahora, Félix Duque, estaba en mi casa y me dijo: “mi hermano me han contado los problemas que tú has tenido con los comunistas y Joaquín Ordoqui, tiene tomado el mando ya de todas las ramas militares, y van a dar un golpe. Raúl me nombro jefe de las fuerzas táctica de la provincia de Oriente y vengo a solicitar tu ayuda para conseguir oficiales del Escambray que no sean comunistas, para cuando ellos den el golpe, nosotros nos quedamos en la Sierra Maestra, para defender a Fidel.”

Mientras Duque hablaba por mi mente me pasaban muchas ideas: desde que se había vuelto loco hasta que era un provocador que me tendía una trampa. Por supuesto, lo que Félix Duque no sabía era que yo veía con frecuencia a Fidel porque yo estaba en las actividades de la conspiración Trujillista , aunque esas citas con Fidel eran a escondidas.

En ese instante, yo le ptegunté a Duque por qué no le había comunicado nada a Fidel y Duque me respondió que todo el que se acercaba a Fidel para informarle sobre esta cuestión, lo apresaban o lo votaban. Yo le contesté:

“Bueno Félix nosotros estamos dentro de las fuerzas armadas no es lo mismo que si trabajáramos en el ministerio de Obras Publicas, y tú has venido a mi casa a darme esa información, y como no te quiero engañar e ir por mi cuenta solo a comunicar un golpe de estado, si tu no vas conmigo, yo voy a ir a ver a Camilo, para decirlo y ahora mismo esta noche,”

Duque se paró muy alarmado y me respondió:
“A Camilo no, porque a él lo tienen rodeado, o es un melón : Verde por fuera y rojo por dentro.”
Yo le repliqué:
“Pues entonces vamos a llamar a Raúl Castro, que Raúl se fue del partido para el 26 de julio y eso no lo perdona el partido. Entre el partido y su hermano él se tiene que decidir por su hermano.”

Yo no tenía teléfono en mi casa pero al lado había una muchacha, Olga, que nos presto el teléfono. El numero de Raúl lo tenía Duque y desde allí se comunicó con Raúl pidiendo una cita urgente, Duque había dejado su carro en la calle línea a más de tres cuadras de mi apartamento, sabiendo que en mi calle había lugar para parquear.

Yo conocía la casa de Raúl en ciudad libertad, pero esta nueva no. Raúl Castro se había mudado a un apartamento, frente al zoológico más o menos, un edificio de 4 o 5 pisos donde me llevó Duque. Desde abajo vimos a Raúl en un balcón conversando con un hombre que Duque no conocía pero yo sí y mucho, era Luis Mas Martín. Entonces, le dije a Duque no hablaracon Raúl delante de Mas Martín que era un hombre fuerte del partido. Tomamos un pequeño elevador y ya dentro del apartamento, Duque se fue a otra habitación con Raúl y yo me quede conversando con Mas Martín, a quien le pregunté que hacía y dónde trabajaba. Trabajo y vivo aquí en casa de Raúl, paso aquí las 24 horas del día.

En ese momento pensé: O Raúl está bajo control o está en la jugada también.

En menos de 10 minutos, salió Duque y ya en la calle, le pregunté sobre el tema sobre que habló con Raúl. Entonces, Duque me dijo que no tocó el tema por que se dió cuenta por la presencia de Más Martín que los comunistas lo tenían todo controlado. Solamente le había hablado acerca de escoger algunos oficiales para formar las fuerzas tácticas de la provincia de Oriente con gente que no fueran amigos para tener más autoridad y para que el amiguismo no fuera un obstáculo en implementar la disciplina. También, Duque le pidió una cantidad de dinero para los gastos y ya había conseguido el visto bueno de Raúl.

Regresamos a mi casa, y mientras mi esposa dormía, nosotros en la mesa del comedor conformamos la lista de los oficiales, para la fuerzas Tácticas de la provincia de Oriente. Esta fue la estructura:

Jefe comandante Félix Duque, Segundo al mando, Capitán Raúl Varandela.
Oficiales del II Frente Del Escambray: Capitán Jesús Caballero Gómez, Capitán Roberto Sori, Capitán Reinaldo Abreu, un grupo de tenientes, y un numero de Clases y soldados que no recuerdo sus nombres.

A pesar de estar casi toda la noche sin dormir, me levanté temprano en la mañana, para despertar a Menoyo que nunca se despertaba antes de las 10 a.m. Mientras yo estuve esa noche tratando con Duque, Menoyo llego muy tarde, pues había estado reunido con Fidel, tratando el caso de la operación de Trujillo. Me costó trabajo despertarlo y no se puso alerta hasta que su mamá Mercedes le dio una taza de café y encendió un cigarrillo, Eloy me escuchó mi historia que yo creí que era muy importante, pero sólo conseguí una larga sonrisa, Menoyo me dijo:

“Roger estás viendo Fantasma, y ese guajiro está loco tu vas a creer que eso viejos manengues, van a atreverse hacer algo, ellos lo que están es politiqueando para conseguir puesto en los sindicatos, como siempre han hecho, como tú crees que yo le voy a tratar eso a Fidel, esa Bobería… tienes que descansar unos días, te has quemado con tanto ajetreó, en La Habana, vete con Olga unos días para Santi Espíritus a descansar unos días.”

Atendí el consejo de Eloy y me fui para la casa de la familia de mi esposa Olga para Banao, 4 o 5 días.

De verdad, eran demasiados los problemas, aún estando física y mentalmente en optima condiciones, para asimilar tantas contradicciones, tantas intrigas, Cuba había caído en medio de la lucha entre las dos grandes potencias y si a eso le sumamos los problemas internos, las injusticias, los excesos, las traiciones y desconfianza entre personas que desde niños fueron amigos y ahora unos desconfiaban de los otros, todo eso fue introducido en el país, aquel torbellino sucedió en cuestión de meses.

Las operaciones de la C.I.A. Contra la revolución eran conocidas por todos. Sin embargo, las operaciones de la K.G.B. sólo eran conocidas por muy pocos. Aún hoy día poco se sabe de esas operaciones, y muchos de los que las conocían ya han desaparecidos, sin dejar nada escrito y se llevaron a la tumba los secretos.


 

 

 

Democracia en Hialeah y
“demócratas cubanos”

 


Por Lorenzo Gonzalo, 12 de noviembre del 2011

Recientemente hubo elecciones en la ciudad de Hialeah, perteneciente al Condado Miami-Dade, ubicado en el Estado de La Florida.

Los escándalos alrededor de estas elecciones han sido los mismos que ocurren siempre en los procesos electorales de Estados Unidos y reflejan las dificultades que presenta el sistema electoral de partidos, para una participación ciudadana que finalmente no quede transformada en un circo.

Unas elecciones suponen ser uno de los vehículos a través del cual la ciudadanía participa en la solución de sus problemas. Uno de ellos es que los fondos públicos, provenientes de las comunidades, se utilicen racionalmente y sobre todo no desaparezcan por manipulaciones corruptas.

Pero no se justifican elecciones, sin una discusión de las actualidades comunitarias con la participación de quienes viven en ellas. La manera de hacerlo puede ser muy variada y no tendría que excluir a organizaciones políticas siempre y cuando, estas no sean las aspirantes al cargo. Tampoco aplicaría la presencia de organizaciones semejantes, aun en el caso de que los elegidos gobernaran luego al margen de las mismas, como supone ser en Estados Unidos, donde no se elige a los partidos sino a sus candidatos.

Lo anterior es difícil de precisar y se presta a confusiones y violaciones que son palpables en el interminable proceso electoral en el cual ha devenido la gobernación estatal.

George Washington, al igual que los demás fundadores de la nación llamada Los Estados Unidos de América, tenía claro el peligro de los partidos. De aquí que dijera al respecto en su discurso de despedida:


“Todo lo que impide la ejecución de las leyes, todas las combinaciones y asociaciones bajo cualquier motivo plausible con designio de turbar, oponerse, violentar las regulares deliberaciones de las autoridades constituidas, son destructivas de los principios fundamentales, y de una tendencia peligrosa. Ellas dan nacimiento a las facciones, y les prestan una fuerza extraordinaria. Ellas colocan en lugar de la voluntad delegada de la nación la voluntad de un partido, y las miras pequeñas y artificiosas de unos pocos, y siguiendo los alternativos triunfos de las facciones diferentes, dirigen la administración pública por mal concertados e intempestivos proyectos, no por planes consistentes y saludables, dirigidos por consejos comunes, y modificados por intereses recíprocos”.

Los problemas resultantes de las facciones que crearon los partidos políticos y finalmente el engendro de los dos grandes “contendientes” que, como manera obvia de marcar la división preconizada por Washington se convirtiera en Dos Grandes Partidos, lo palpamos en las crisis que a diario nos perturban la existencia y perjudican nuestros particulares estilos de vida.

Las discusiones al uso en los locales municipales, no solucionan los requerimientos de una real democracia. Las “puertas abiertas” de esos locales, donde a penas cien personas pueden reunirse, no representan un vehículo apropiado para debatir el camino general de las posibles soluciones requeridas por las comunidades. En realidad, este procedimiento al uso, aviva la división partidaria, porque a estas reuniones no asisten los ciudadanos comunes. No significa esto que estimemos posible que toda la ciudadanía se va a interesar por participar, pero la restricción de espacio y la poca cobertura recibida para esos supuestos debates, no alienta la participación masiva. Sobre todo no ayuda a la educación ciudadana, para que busquen ellos mismo cómo reducir la autoridad del gobierno en la solución de sus problemas, participando en la búsqueda de estos con propuestas varias que solamente nacen de quienes los padecen. Para esto hace falta más de un local municipal, y como eso no es factible, se requeriría una reforma total del procedimiento electoral y partidista.

Los presupuestos de Hialeah como el de las demás ciudades crecen. Nunca se equilibran en un punto o se reducen. Los impuestos a las propiedades cuando sus valores aumentan, también aumentan y al final quienes reciben estos aumentos son una multitud de compañías que cada vez cobran más por sus servicios de mantenimiento y construcción y también la masa de burócratas que reciben salarios capaces de ruborizar a los más eficientes empresarios de las mayores corporaciones.

Hialeah ha ido de un escándalo a otro por el oscuro manejo de sus finanzas.

Los alcaldes que se disputaron la contienda fueron Carlos Hernández y Raúl Martínez quien ocupó ese cargo durante más de veinte años y ahora vuelve a aspirar. De los dos, éste último tiene mejor recordación porque resolvió gran cantidad de problemas, entre ellos la atención de los ancianos y los retirados y las grandes ineficiencias del drenaje público que aquejaba a la ciudad, al margen de que terminó su último período dejando un superávit en el presupuesto.

Pero como el asunto no se refiere a quién es mejor o peor sino quién convence a los pocos electores dispuestos a votar y qué procedimientos se aplican, al margen de su legitimidad para ganar el certamen, el resultado final se ve plagado de irregularidades.

El bochorno en esta ocasión es un hecho repetido durante muchos años y que ha sido manipulado desgraciadamente por un grupo de cubanos de origen que se han dedicado a sostener a capa y espada el poder político de la ciudad y han querido convertir las elecciones estadounidenses en un partido de oposición al gobierno cubano. Parece surrealista pero es así de fantasioso, aunque en la realidad constituya un peligro y un bochorno sin nombre.

Estas personas, en su mayoría de origen cubano, con ayuda de otros de diferentes nacionalidades, entrenados debidamente por ellos, llevan a votar a personas mayores, muchas de ellas incapacitadas hasta el punto de la vergüenza, como el caso reciente en estas últimas elecciones, donde a un anciano se le cayeron los pantalones y quedó en pañales frente a los desconcertados votantes que estaban en la sala.

La trampa consiste en que esas personas se presentan en los centro de ancianos con un ómnibus y “cargan” con ellos como si fueran mercadería. Previamente, los mismos han sido instruidos de cómo deben votar por algunos miembros del personal interno de esos centros, quienes reciben algunos privilegios por su cooperación en la trampa.

Quienes asistimos habitualmente a las casas de ancianos, y hablamos con ellos en los pasillos, sabemos que son influenciables, sobre todo por quienes de algún modo los atienden todos los días. Son personas con mucho miedo y temen perder lo poco que las circunstancias le ofrecen a sus vidas.

Bochorno de elecciones que se repiten desde hace muchos años.

Lo triste es que quienes se prestan a esto, representan a personas que pretenden llevar, según ellos, “la democracia a Cuba”.

Nos parece mejor que Cuba continúe por el camino de llegar a la democracia por sí sola. Quizás mientras más se demore, mejores oportunidades de que el sueño quede realizado con una ventana permanente al futuro y sobre todo para que hayan desaparecido totalmente de la memoria, tácticas y métodos que nada tienen que ver con un Estado serio.


 

 

 

Opinando sobre la opinión.

 

Estas líneas están destinadas a ser publicadas en una sección de opinión. ¿Qué mejor tema para dicho evento, que emitir una opinión sobre lo que la opinión es?

Yo realmente, no me siento calificado para abordar el tema. Tengo prejuicios casi biológicos sobre el acto de opinar. Cada vez que alguien me pregunta: ¿Qué opinión tú tienes sobre…? Se me ponen los pelos de punta como si la pregunta me electrificara.

Yo preferiría una sección que se llamara “Criterios”. Acepto que en los tiempos en que vivimos, los que auspician el sitio, correrían el riesgo de que todos nos abstuviéramos de escribir, y la sección permaneciere eternamente sin contribución alguna, porque el vocablo criterio, ha desarrollado cierto sabor a compromiso, a juramento racional.

Pero en fin, hablemos de lo que la opinión es o debiere ser:

Al margen de la acepción oficial de los vocablos, estos van evolucionando paulatinamente, incluso a veces, hasta llegar a significar lo contrario de lo que representaban anteriormente.

Actualmente opinar, casi, o tal vez siempre, significa sencillamente expresar una preferencia. Y tal vez luego, argumentarla ligeramente; sustentando la argumentación no con razonamientos, sino con más preferencias.

La cuestión, que parece, o al menos se puede enfocar jocosamente, tiene tan profundas causas, que concienciarlas, es cosa vital para una existencia más cristalina.

Hay un hecho tremebundo que muy pocos detectan. La realidad llega a nosotros, no virgen, sino adulterada, pre-interpretada, como producto final mercadeado por la industria manufacturera de realidades socio políticas, en que se han convertido los medios de publicación, tanto los informativos como los publicitarios.

En ocasiones, soy víctima de la sospecha de que las vanguardias anticipatorias del futuro que nos antecedieron, son perniciosas, y cuanto más acertadas, más perniciosas. El dilema socio existencial que enfrentamos hoy, fue expuesto, de forma muy simple, por un grupo de intelectuales, casi unos treinta años, y en algunos casos, más atrás todavía. Ejemplos: McLuhan, con dos libros: “Leyes de los medios de comunicación” y “La aldea Global” y Alvin Toffler, con “El shock del futuro”. Anteriores: Aldous Huxley con: “Un Mundo Feliz”, y Orwell, con “1984”. Estamos dando nuestros primeros pasos en un presente, que encaja perfectamente en las predicciones que ellos hicieron del futuro.

Olvidemos por el momento a estos gurúes del pasado que anticiparon exitosamente nuestro presente. Regresemos a lo que hay de importante en el acto de opinar:

Dijo Ortega y Gasset (otro anticipador, como los anteriores, pero que exige cierto esfuerzo para descifrarlo) que: “el yo no es el que piensa, sino el que piensa que pienso”.

En otras palabras, que hay un “yo” amanuense, operativo, que se encarga de lidiar intelectualmente con la realidad, pero hay una conciencia previa, superior, que tiene como función servir

de observador ético del yo oficioso que tiene como tarea interpretar la realidad, y además, trazar una conducta cónsona con esa interpretación.

Conclusión: Conocemos al mundo a través de las opiniones que nos suministramos a nosotros mismos, de ese mundo.

El yo primordial, se alimenta de las opiniones que el yo ejecutivo le suministra. Puede que el primero asuma una actitud cómoda de canallita, que dé por buenas las opiniones que el otro le provee, desatendiendo, por la peor de las perezas: la del espíritu, su función de veedor moral. Llevará una vida fácil, sin esfuerzos, pero falsa, no conocerá su mundo, sino el mundo de otros, que ofertaron su visión del mundo en el mercado de opiniones, y que el yo ejecutivo adquirió allí, también por facilismo.

Asumir la opción del canallita tiene sus ventajas, podemos pasar inadvertidos en un mundo, que se caracteriza por lo canallesco que es. Ya no hay una universal repulsa para las canalladas, actualmente se discute, se argumenta su derecho a ser. Los que pertenecemos a la generación anterior, tenemos dificultades serias, no estamos preparados para rebatir racionalmente las canalladas. En nuestro tiempo, bastaba señalarlas para que fueran repelidas a priori. Mientras, los que las defienden, disponen de un arsenal de argumentos adquiridos en el mercado de opiniones, surtido por los señores del Poder, de fácil acceso para sus cómplices. Lo canallesco, es intrínseco y no circunstancial. Es ignorar la condición humana, cuando la condición humana se viola.

A pesar de que tiene sus ventajas, cargar con la conciencia de que somos canallitas, no es un sentimiento fácil de carga en la conciencia. Queda no obstante, una opción más llevadera. Podemos ser cobardes.

¿Por qué dar un paso al frente y denunciar la iniquidad, si los demás no lo hacen? ¿Por qué provocar que nos aparten condenándonos a la soledad, por no participar en el consenso? Sobrevivir sin inconvenientes mayúsculos, es una consigna diaria de nuestro existir, o más bien, de nuestro inexistir.

Hay, por suerte, una tercera alternativa: Se puede ser imbécil. Mientras que la cobardía y la canallada son opciones selectivas, que se pueden escoger, la imbecilidad es impuesta, inamovible. Claro, que se puede ser canalla o cobarde, simplemente porque la imbecilidad no nos deja concienciar el matiz que caracteriza a estas posturas. La conciencia a veces, necesita un empujón.

Una opinión valida, es aquella que proporciona un empujón a las conciencias, a veces, hasta a la conciencia propia.

Este articulo, es para una sección de opiniones.

Pedro Fraga 13 de noviembre de 2011



 

 

 

UNA LARGA CITA
DE EDUARDO LIENDO

 

 

“Nunca más tendré ídolos”. “Los Topos”. Eduardo Liendo.

ELIGIO DAMAS


Eduardo Liendo es un novelista venezolano, caraqueño para más señas, bueno. Es más, ahondaría que es muy bueno y muchos lectores en Venezuela le conocen. Tiene tres excelentes trabajos, que no son los únicos, que he leído no por pasar el tiempo, matar el ocio, sino escrutarle. Ellos son “El Mago de la Cara de Vidrio”, “Los Topos” y “Si Yo Fuera Pedro Infante”. De los tres, el último es mi preferido, por la manera de manejar la historia, las indagaciones que tuvo que haber hecho, porque una novela siempre está llena de la realidad aunque se hable de ficción y nunca ella esté ausente. Manejo de los planos y lo tanto que acerca al personaje, Pedro Infante, a los lectores.
Confieso que, aunque leí “El Mago de la Cara de Vidrio” para realizar un trabajo con fines académicos, hace unos años, no tuve interés en este escritor con posterioridad, hasta uno dos o tres meses que “me tiré de punta a punta, casi sin respirar”, pero detallando cada frase “Si yo fuera Pedro Infante”. Quizás influyó en ello, que yo había terminado hacía poco una novela titulada “La Mudanza”, que no obstante tantas diligencias no ha encontrado editor, cosa que con casi todos mis trabajo sucede, en la cual el actor y cantante mejicano tiene una breve pero significativa presencia.
Hace una hora he leído la última página de “Los Topos”, novela de Liendo, aparecida en 1975, dos años después de “El Mago de la Cara de vidrio”. La he cerrado y me dispongo a leer a “Quanos” de Renato Rodríguez, mientras tomo aliento para continuar leyendo “Blanco Nocturno”, de Ricardo Piglia, novela ganadora del recientemente otorgado premio “Rómulo Gallegos”, que se me ha vuelto pura trama policial lenta, rutinaria y cansona.
No soy crítico literario, estoy muy lejos de eso y de ostentar méritos para emitir tales juicios y pretender se les tomen como serios o enjundiosos. Pero días atrás, interrogué a un personaje suficientemente dotado y formado para emitir opiniones sobre esos temas, de la manera siguiente:
-Leíste “Blanco Nocturno”.
Me respondió, como con poco interés:
-Bueno llevo unos días leyéndola y voy por la página 80 más o menos.
Se refería a una obra, cuya edición que poseo, editada por el Celarg, tiene cerca de 300 páginas.
La pregunta pareció despertar poco interés y menor entusiasmo en el premiado escritor oriental. La respuesta fue poco entusiasta. En vista que no mostraba interés por agregar otro comentario, insistí:
¿Crees que se merece el premio? Pregunté con indiscreción pero con interés para orientarme. Su opinión es para mí interesante y valedera.
Habló ligeramente de poca fuerza y creatividad narrativa y terminó por decir:
-Habría que hablar con el jurado para saber qué pasó allí.
Para mi es obvio que no parecía conforme, pero prefirió mostrarse prudente. No quise seguir importunándole. Él forma parte del oficio. Aquello era suficiente además.
De manera que “uno lee y tiene quien le escriba”. Son muchos años leyendo novelas, hasta aquellos bodrios del “realismo literario” soviético, como para tener un cierto nivel, si no para juzgar por lo menos para preferir. Por eso, digo con libertad que me gustó en gran medida, “Si yo Fuera Pedro Infante”, aunque a cualquiera se le pueda ocurrir que para un intelectual como Liendo, la vida del mejicano no debió tener interés alguno. Lo que pasa es que hay el qué y el cómo. Es el meollo del asunto. La semilla literaria.
Por cierto, hablando de Renato Rodríguez, a cualquier entendido podría sorprender que uno haya leído “Al Sur del Equanil”, apenas unos meses atrás. Y tendría toda la razón del mundo.
Pero recuerdo que por razones que mucho tenían que ver con la política y los intereses de grupos literarios a los cuales uno estaba cerca, no dentro de ellos, hubo como una estigmatización del escritor margariteño. Todavía no logro recordar suficientemente por qué uno asumió, sin haber ser escrito nada en aquella época, sino apenas se era joven iniciado en la lectura, que no había que leer a Renato. Y al título “Al Sur del Equanil”, muchas veces le vi en alguna parte y no se me ocurrió leerle. Ni siquiera tomarlo indebidamente de alguna parte, como habituaba uno hacer para poder leer, pues en aquellos tiempos los libros costaban un ojo de la cara. No como ahora que en Venezuela un buen libro puede costar hasta cuatro veces menos que en café o una gaseosa.
Pero me pregunto por qué no a Renato y si a Henry Miller y sus “Trópicos”. Tendré que averiguar bien el asunto. Uno y otro bien lejos estuvieron de la política y la lucha armada. Quizás Renato, era más de carne y hueso, real e inmediato que el escritor gringo. Y siendo aquello así, no estaba entre los grupos literarios de aquella época podían exaltar o ignorar.
Hace poco compré un ejemplar de “Al Sur del Equanil”. Le abrí, comencé a leerle y una cosa como magnética me pegó a aquella rica y potente narración. Me atrajo fantásticamente y me hizo mentar madres contra aquellos que me indujeron a no leerle. Vainas que pasan y de las cuales no me meteré en detalle e intimidad. Pero inmediatamente leí de Renato, quien murió recientemente a una larga edad, “El Bonche”. Estoy seguro que en aquella época juvenil me hubiese entusiasmado la rica imaginación, la inmensa capacidad narrativa y fluidez de los diálogos que, en la literatura de Renato Rodríguez abundan.
Después decir todo lo anterior, para resaltar en primer término a Eduardo Liendo, quiero tomar para copiarlo aquí un texto de su novela casi vivencial, “Los Topos”, publicado en 1975, cuyos temas centrales son la lucha armada, particularmente guerrillera, la vicisitudes de los presos políticos en la IV República y balances y juicios finales sobre aquellos hechos, que deberían ser de mucha utilidad. Pero el balance debe servir no para refocilarse en lo sucedido o aliñar decadentes discursos, sino acomodar la vida, los huesos e ideas para los nuevos combates. Buena la frase de Liendo, “Nunca más tendré ídolos”.
Pero antes, quiero recordar el balance particular de un amigo:
-Teníamos el respaldo casi total de la clase obrera; la mayoría determinante de la población urbana, en sus distintas escalas, nos apoyaba. El movimiento estudiantil universitario y hasta los muchachos de liceos formaban parte de una vanguardia entusiasmada y combativa a favor nuestro. Llegamos a controlar el congreso y nuestra influencia en las Fuerzas Armadas era significativa como lo demostraron los alzamientos de Carúpano y Puerto Cabello. Ante ese cuadro, optamos para irnos a enguerrillarnos en el monte, justamente donde no teníamos a nadie.
No se puede pensar con cabeza prestada y esperar acertar.
En “Los Topos, después de informar de unos cuantos serios golpes contra el movimiento guerrillero, de la detención de un buen número de combatientes, el asesinato de Alberto Lovera y la accidental muerte de Argimiro “Miro” Gabaldón, dice el narrador:
“Lo que está ocurriendo en el exterior – el narrador
habla desde la isla de Tacarigua – es verdaderamente grave,
un grupo anarquizado ha hecho en nombre de la revolución
varias acciones de corte terrorista. Esto ha venido a aumentar
más aún los serios problemas del movimiento. El terror puro
como instrumento de combate es una aberración.
La fuerza irracional puede provocar miedos, pero
jamás podrá ganar los corazones para una causa justa. Y una
revolución popular tiene que conquistar los corazones,
emocionar a la mayoría de los hombres para que trabajen y
luchen por un nuevo sueño, por una nueva esperanza de
felicidad, por una cristalina justicia. Nada es más ajeno a eso
que terror. Vladimir Ilich Lenin y otros grandes teóricos de la
revolución escribieron sabias páginas sobre el efecto
contraproducente y nefasto del terrorismo como forma de
de lucha, pero muchos adoradores ciegos de su figura
prefieren orinar esas páginas en vez de leerlas y asimilarlas
como lección histórica. La consigna de los fanáticos de
izquierda parece ser “¡Muera la experiencia!”. En represalia,
el gobierno ha desatado una feroz represión política. El
movimiento de oposición democrática se encuentra
acorralado y las fuerzas revolucionarias se reducen cada día
más.
Nos repetimos tantas veces que la revolución a pesar de
todos los obstáculos marcha hacia adelante, que ahora nos
cuesta mucho comprender la necesidad imperiosa de retroceder.
La victoria rápida * fue un enceguecedor espejismo. Ahora la
derrota nos muerde las tripas y nos saca la lengua. El asalto
armado al poder ha fracasado. La dirección revolucionaria
discute de manera enconada los términos del repliegue.
Se habla de desmovilizar los grupos guerrilleros que se
mantienen aún en la montaña y las pocas unidades tácticas de
combate que quedan en la ciudad. Retroceder con disciplina y
utilizar otras formas de lucha política menos decisivas que
permitan la recuperación política de un movimiento revolucionario
severamente golpeado, parece lo único sensato. Para reconocer
Para reconocer una derrota también se requiere valor.
Ezequiel, desde su calabozo, le ha escrito a Emiliano: “No
debemos temer a la calumnia, el repliegue lo impone una realidad
completamente adversa. Es necesario restañar nuestras heridas,
enterrar nuestros muertos y prepararnos para nuevos combates”.
Dirigentes revolucionarios, que en un momento de triunfo
fueron respetados y exaltados hasta la idolatría, son ahora agredidos
con los más severos calificativos; algunos los tildan de traidores;
otros más moderados, de incapaces; casi nadie confía plenamente en
ellos y mucho menos en su sabiduría. Deben pagar el alto precio de
la derrota. Evocando su vida de duro cautiverio, Jesús Farías dice en
una carta escrita con dolor: “A veces pienso que soy un héroe a la
fuerza”, y herido por las voces acusadoras exclama: “¡Soy un tigre
sin garras!”.
No todos los combatientes revolucionarios admiten la profun-
didad del descalabro. Un hombre con vocación de caudillo descono –
ce la necesidad de dar un paso atrás, mucho menos diez pasos. Para él
replegarse significa traición. Es un carácter impulsivo y enérgico, vale-
roso hasta la temeridad. Considera que ha llegado el momento de
asumir el mando y llenar con su figura el vacío de autoridad que existe
en las filas revolucionarias. En este momento su nombre tiene fuerte
resonancia: Douglas Bravo, nombre de guerrero. Desde Cuba lo apoya
Fidel. Su terrible discurso por la Radio Habana**, ha dejado a muchos
Desconcertados.
Me voy a la cama y no puedo dormir. Es una lucha contra los
ídolos, es el mismo fuego que una vez consumió a Cristóbal en la rebelión
Nunca más tendré ídolos, nunca más.”
*No entiendo muy bien a qué acontecimientos o circunstancias calificó de esa manera.
**No parece estar clara si el discurso al cual se refiere fue de Fidel o de Douglas.

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Publicado por Eligio Damas para BLOG DE ELIGIO DAMAS el 11/21/2011 02:23:00 PM


 

 

 


LA GRATUIDAD DE LA EDUCACIÓN

 



Eligio Damas


Para Misceláneas, Sección de Apicalternativa.Com.
Barcelona, Venezuela, 23-10-11



Nota previa: Este trabajo fue escrito y publicado en 1988. Como ahora en Chile, por recomendaciones del FMI y formando parte del recetario neoliberal, el Presidente Piñera propone eliminar la gratuidad de la educación, queremos recordar que en nuestro país, Venezuela, ha habido intentos de lo mismo. Lea y entérese como los políticos dirigentes durante la IV República se propusieron aquello. Tenga presente además que pese ahora no lo digan, por razones de estrategia, eso forma parte de su plan.

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A lo largo de la discusión que se ha venido dando en la Comisión de Educación del Senado de la República, con la participación de personalidades muy vinculadas al problema educativo, se han definido con nitidez tres posiciones respecto a la reforma del artículo 8 de la Ley de Educación Superior.
El sector oficial ha propuesto que se contemple el cobro de una matrícula a los estudiantes universitarios a partir de un determinado nivel del ingreso familiar. La OPSU, organismo estatal, ha especificado esta idea partiendo de niveles de ingreso familiar relativamente bajos.
Otro sector, en el cual destacan los rectores Edmundo Chirinos y Pedro Rincón Gutiérrez, ha planteado recabar, a través del impuesto sobre la renta, de las familias adineradas y de los sectores comercial e industrial, una cuota adicional para contribuir con los gastos universitarios.
Ahora, más recientemente, Ernesto Mayz Vallenilla, ha señalado en la comisión senatorial que la alternativa válida es un sistema de trabajo obligatorio para los estudiantes de educación superior que retribuya al Estado parte de los recursos invertidos en el sector educativo.
La posición oficial, de resultar aprobada, violentaría el viejo, democrático y progresista principio de la gratuidad de la enseñanza, tan caro al país y a la propia gente de AD. Aparte que golpearía a sectores hoy empobrecidos o al borde de la pobreza, realmente incapacitados para pagar una matrícula escolar, esa medida introduciría una antipática diferencia en el sector estudiantil de la escuela universitaria oficial, entre quienes pagan y no. Además, se sabe con certeza que los ingresos que se obtendrían por esa vía serían insignificantes con respecto a las necesidades del sector universitario. También sería un serio retroceso en la historia de nuestro sistema educativo y un alarmante peligro, una amenaza cierta al derecho a recibir educación que tienen los venezolanos y especialmente los hijos de los trabajadores, sobre todo si tomamos en cuenta las serias y permanentes tendencias inflacionarias de nuestra economía. Y provocaría una verdadera estampida hacia el sector privado de la educación de quienes estarían obligados a pagar.
La proposición de pechar a través del impuesto sobre la renta a sectores de altos ingresos no viola el principio de la gratuidad de la educación, obvia ese grave precedente, garantiza una contribución económica significativa y una menos injusta distribución del ingreso. Al aplicar esta norma con carácter obligatorio para quienes tengan o no hijos en la universidad oficial, se elimina el peligro señalado por Mayz Vallenilla de una huida a la educación privada, buscando, con el equivalente del pago de la matricula a la universidad oficial, eludir lo que él llama las incomodidades del rigor académico.
La proposición de Mayz Vallenilla del trabajo obligatorio, como una forma compensatoria del gasto estatal en educación que ha sido hecha para afirmar el principio de la gratuidad de la enseñanza, no es excluyente en relación con la de los otros rectores. Además se vincula a la del rector Edmundo Chirinos, en el sentido que el Estado contrate con la universidad el suministro de productos, como algunas medicinas, servicios, tecnología y asesorías, a costos inferiores a los que hoy cancela a la empresa privada nacional e internacional.
Esta proposición de Mayz Vallenilla tiene además un gran sentido estratégico y apunta a los cambios que demanda la sociedad venezolana. Ella implica la posibilidad de incorporar al proceso productivo a grandes sectores que hoy son desaprovechados. Generaría una actitud nueva frente al trabajo e identificaría más al educando con la universidad y los intereses de su país. Esta alternativa incita además a introducir reformas en los sistemas de estudio de la propia universidad de modo que forme los profesionales para nuestro desarrollo y cumpla, al mismo tiempo, los compromisos que ella adopte como resultado de los convenios que firme con la empresa privada y el Estado. De esta forma, iríamos en la búsqueda de ese Estado barato, eficiente y productivo que tanto anhelamos.
Las dos últimas proposiciones bien pueden aplicarse simultáneamente.
 

 

La protestas y el futuro de nuestras sociedades

 


Por Lorenzo Gonzalo 14 de octubre del 2011


Hablando sobre las protestas que han tenido lugar frente a Wall Street decíamos hace unos días que, salvando las distancias con las manifestaciones del Medio Oriente que hicieron renunciar a gobiernos autoritarios y altamente represivos y las marchas y vigilias que ocurrieron en España, estos altercados tienen motivos similares, pero escenarios diferentes.

Las manifestaciones de New York y una decena de ciudades, son una denuncia de la avidez de las grandes corporaciones y las manipulaciones de Wall Street.

Las personas que manifiestan no proponen un programa de reformas. En primer lugar no tienen por qué proponerlo puesto que no reclaman convertirse en partidos políticos, sino que alguien le ponga fin a la corrupción; en segundo lugar, no tienen un programa porque las soluciones que puedieran resolver la crisis no están a la mano; y en tercer lugar el movimiento es una manera, conciente en unos casos e inconsciente en la mayoría, de reclamar presencia en las soluciones y quizás para recordarle a las direcciones políticas que hombres y mujeres de carne y hueso sufren las consecuencias de sus errores y maldades.

No se puede extrapolar de esas protestas el comienzo del movimiento que llevará a nuevas formas de gobernar y mejores administraciones de los procesos productivos y financieros. Esos tiempos comenzaron cuando se desmembró el Bloque Soviético, hecho que terminó con la era de los sueños igualitarios y con el paraíso social al alcance de la mano del hombre y las mujeres.

A partir de entonces la justicia debía buscarse por otros caminos y las desigualdades resueltas mediante métodos que, sin olvidar al necesitado, no graven injustamente a los más equipados, intelectual y técnicamente, para lidiar con la modernidad del medio en el cual todos vivimos.

Las protestas recuerdan que todo está aún por resolver, pero no son sus integrantes los protagonistas y mucho menos los iniciadores de una revolución que se vienen produciendo desde hace muchos años y a la cual le falta mucho aún para concluir.

El criterio de que las revoluciones acontecen de la noche a la mañana ha sido superado y jamás constituyó una realidad generalizada, sino un hecho circunstancial.

El triunfalismo nacido del proceso soviético en el año 1917, esquematizó el concepto de revolución. Marx no llegó a profundizar en todos los órdenes del fenómeno, aunque nos queda claro de sus lecturas, sin mucha profundización, que la evolución es el carro de la eventual transformación a una nueva forma política de gobierno. Sin embargo, no sería poco acertado decir, que sin el Proceso Bolchevique y sin el estudio y las conclusiones básicas de Marx referentes a las concentraciones y el papel del dinero convertido en instrumento financiero, que llegaría a ser capaz de crear virtualidades productivas inimaginables, el proceso de buscar nuevos modos de dirección política se hubiese quizás retardado.

Las confusiones surgidas fueron tales que, si analizamos en reprospecto, la Toma de la Bastilla fue considerada una revolución, lo cual descontextualiza dicho evento del proceso evolutivo que tenía lugar hacía doscientos años en Inglaterra, de la Independencia de Norteamérica y del pensamiento de decenas de años que ya había concebido formas políticas diferentes de gobernar. Cuando Luis XVI fue llevado al cadalso, hacía tiempo que la monarquía había perdido todas sus bases en Francia, porque las relaciones sociales surgidas durante el proceso de crecimiento y acumulación de recursos, de la tecnología y la capacidad potencial de producción disponible en ese entonces, había convertido en obsoletas esas formas de gobernar. La revolución estaba prácticamente terminada. La certeza de lo que acabamos de decir es tal, que ni siquiera la eliminación física de la monarquía significó su desaparición total. No fue hasta que la economía alcanzó cierto grado de desarrollo e integración que en Francia se estableció la primera democracia parlamentaria, ochenta y cinco años después de tomada la Bastilla. En el año 1875 se establece la Tercera República.

La debacle de la Unión Soviética dejó el camino expedito a los ideólogos de la política de estado basada en el capital. Fue un buen momento para profundizar en sus prácticas desenfrenadas de dirección financiera, alentados por el otro sueño que consistió en que el derrumbe “socialista” les otorgaba la razón y sancionaba sus prácticas.

El avance de las sociedades consiste en un choque continuo de los intereses diversos que las componen en cada momento histórico donde cada uno jala la brasa para acercarla a su sardina. Ese tira y encoge es el que precisamente permite halla las diversas soluciones en el transcurrir del tiempo. No son ricos y pobres quienes se enfrentan en esta arena de gladiadores. El enfrentamiento es mucho más complejo, porque la supervivencia toca a las puertas de todos y aún en medio de las terquedades y las bajas pasiones que acompañan estos procesos, continuos en gran medida, históricamente sin interferencias a penas, las piezas van encajando en el sitio que mejor les toca en cada instante.

La falacia a la que muchos pudiera recurrir pudiera alegar que en las protestas no vemos a Bill Gates y a los grandes corporativos que acumulan para sí grande fortunas. Casi mejor sería no contestarlas por obvias.

La gente protesta para hacerse notar y resaltar el desplazamiento al cual han sido sometidos por las incongruencias y corrupciones en la administración de las cosas. Sus integrantes no son las mayorías. En ciudades donde habitan millones de habitantes son por cientos minoritarios los que sufren despidos. Ni siquiera los pocos marginados de las ciudades de los países pobres concurren a estas manifestaciones. Son aquellos que tenían un nivel de vida y deciden marchar a Wall Street para reclamar posiblemente el puesto de corredor de bolsa del que acaba de ser despedido. Por eso decíamos que no hay programa político envuelto en ninguno de esos movimientos. Ni siquiera en los masivos de Oriente Próximo han surgido nuevas propuestas de gobierno. En los países árabes el número de manifestantes es gigantesco porque la densidad del grupo humano que concurre a una protesta es proporcional al número de desplazados. En Medio Oriente esto también está relacionado con la incruente represión de cuerpos militares insensibles que están dirigidos por castas de familias centenarias.

La diferencia de estos movimientos que hoy contemplamos es que ocurren en una dimensión histórica donde ya ha ocurrido otra revolución que no solamente es la de la cibernética, la informática y las comunicaciones, sino también avanza en el orden energético y se extiende a otros renglones de vida. Pero además, existe el crecimiento de los países emergentes y también el de los subdesarrollados, lo cual ha generado una demanda dos veces superior a la existente hace a penas treinta años atrás. Esos procesos de crecimiento y de surgimiento de nuevas fuentes productivas, con requerimientos de empleomanía reducido, cambia la faz social.

Los indignados, las Primaveras, los que reclaman Ocupemos Wall Street y los que vendrán, son los pensamientos que hoy pueden aquilatar las realidades por la inmensa información disponible. Siendo minorías como decíamos, los integrantes de las marchas, sus clamores llegan a quienes mantienen sus puestos de trabajo, porque a ellos, por otras vías también les llegan ráfagas del ciclón. Aun los grandes ejecutivos y dueños de capitales se suman de cierto modo, porque quieren que la maquinaria no se detenga, pero sobre todo, porque algunos de ellos, poniéndole un paréntesis a sus prejuicios, pueden penetrar en el interior de los problemas. De aquí que gente millonaria aparezcan hoy asumiendo posiciones sociales. Son pocos, pero los hay.

Las protestas y los movimientos que de ellas se derivan no son el comienzo de nuevos tiempos sino la reafirmación de que no pueden detenerse los esfuerzos por hallar otras formas de gobierno, otras maneras de administrar la economía y revalorar los criterios sociales de bienestar.

La sociedad del futuro no será nunca como esta, aunque tampoco será radicalmente diferente. No sabemos si los tataranietos de nuestros nietos, nos estudiarán y apreciarán, como estudiamos y apreciamos hoy los comienzos del feudalismo. Pero nuestros nietos, lo más que podrán hacer es compararnos con la época de Cromwell.

 
 

 


Cinco hombres de honor y racionales convicciones

 


Por Lorenzo Gonzalo, 12 de octubre del 2011

Se convierte en algo manido y siempre de mal gusto que cierta prensa de Miami y otras que no son de esta ciudad, insistan en distorsionar las informaciones y sobre todo en confundir a sus lectores o a aquellos que por accidente los leen cuando se trata de noticias de primera plana.

En el caso de los Cinco prisioneros cubanos que guardan prisión en Estados Unidos, dicha prensa insiste maliciosamente en presentarlos como espías.

La historia de varias décadas ha dejado en claro, que Cuba nunca le ha tirado a Estados Unidos, ni a ninguno de sus funcionarios en el exterior, ni siquiera una piedra o le haya propinado una bofetada a alguno de estos últimos. Actitud tan consistente durante tantos años, a pesar del distanciamiento agresivo existente entre ambos países, evidentemente no puede responder a la casualidad, sino a una marcada intención cubana por mostrar su desacuerdo con la conducta seguida por Washington y sus órganos militares. De todos es conocido que Estados Unidos, para bochorno de sus ciudadanos, practica la agresión contra terceros cuando lo estima necesario para la defensa de “sus intereses”. Dicha práctica, en el caso de Cuba, ha rebasado todos los límites, abarcando un abanico que ha consistido en invasiones armadas, conspiraciones para asesinar a sus dirigentes políticos y actos terroristas deleznables. Durante todo ese tiempo la respuesta cubana ha consistido en denunciar los hechos, pero nunca respondiendo a una agresión con otra. Esta conducta seguida por el gobierno cubano durante tantos años, es suficiente para desmentir la presencia de espías de origen cubano en el territorio nacional y especialmente en Miami, ciudad donde se han producido algunas de los mayores actos de naturaleza terrorista en Estados Unidos, exceptuando quizás las zonas de Montana y otras donde existen las llamadas milicias.

Aun en los casos de ciudadanos estadounidenses detenidos y luego condenados por realizar actividades de espionaje a favor de Cuba, se ha comprobado que las informaciones acopiadas por los mismos, han sido, en esencia, las relacionadas con posibles atentados contra Cuba o referentes a las políticas estadounidenses en proceso de elaboración, concebidas para desestabilizar al gobierno cubano.

Se consideran espionaje las actividades realizadas por una entidad en relación a otra, consistentes en acopiar e investigar sobre sus asuntos sensibles. A Cuba nunca la ha interesado conocer de los asuntos internos sensibles de Estados Unidos, y cuando más cerca ha estado de una actividad semejante, lo ha hecho exclusivamente para conocer de antemano, los planes de Washington que puedan resultar en perjuicio del Estado cubano.

Las evidencias del juicio a estas Cinco personas, solamente demostraron que se trataba de agentes cubanos que informaban sobre las actividades terroristas de los muchos que transitan con impunidad por la calles de Miami. Llamarlos espías, sumándose a las campañas políticas de quienes hicieron posible la ignominia del torcido y vergonzoso juicio realizado contra estos agentes antiterroristas, constituye una total falta de ética.

Las verdades, lamentablemente, requieren ser repetidas, porque ellas, a diferencias de las mentiras que vemos multiplicadas por una prensa que ni siquiera responde actualmente a la búsqueda de ganancias, sino a comercializar los valores de las corporaciones que las poseen y dirigen, finalmente prevalecen, al mismo tiempo que las falsedades languidecen.

Muchas veces nos hemos referido a este tema. Es necesario continuar haciéndolo desde diferentes ángulos hasta dejarlo agotado y vencer la mentira de quienes venden la ética de su profesión o son incapaces de sobreponerse a ciertas bajas irritaciones que los estimulan.

Es cierto que lo dicho hasta aquí coincide con la posición oficial cubana, pero siempre es más sano coincidir con la verdad que con la mentira. Por otra parte, el proceso cubano a contrapelo de sus desaciertos y errores, ha demostrado mayor ecuanimidad en estos tiempos de crisis y revaloraciones, que los estados capitalistas.

Hasta el momento, estos últimos insisten en arreglar las cosas aplicando los mismos procedimientos fallidos de siempre, mientras en Cuba se impone el estilo de escuchar los clamores de su población, nuevas políticas son concebidas, ciertas estructuras estatales son transformadas y la serenidad de la conducta pública es convertida en hábito.

Es importante seguir diciendo y sobre todo aceptar, que todos los seres humanos nos hemos equivocado y que quizás sea esa una de las mejores virtudes que tenemos. Ningún periodistas debe ceder ante la política que obscuros intereses intentan hacer prevalecer, solamente por la cobardía de no decir que se equivocaron.

Los Cinco prisioneros injustamente sentenciados a injustas condenas en Estados Unidos, no son espías, sino agentes antiterroristas, hombres de mucho honor y de racionales convicciones.

Uno de ellos acaba de ser puesto en libertad. Bienvenido. Que pronto vaya para la tierra mágica que lo quiere y admira y ojalá el raciocinio haga que pronto los otros cuatro sigan su camino.
 

 


Crisis económica mundial
¿Por qué América Latina respira?

 

Hedelberto López Blanch
Rebelión


La economía de América Latina, con altas y bajas, ha ido escapando de la profunda crisis capitalista mundial que después de tres años continúa afectando a Estados Unidos, la Unión Europea y Japón.
Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) indica que el valor de las exportaciones de bienes en la región crecerá 27 % en 2011, aumento similar al del pasado año.
La expansión se debe a un crecimiento de 9 % en el volumen exportado y de 18 % en los precios de esos productos.
El estudio, denominado Panorama de la inserción internacional de América Latina y el Caribe 2010-2011, agrega que el valor de las importaciones aumentará en 23 % y por tanto al finalizar 2011 la región acumulará un superávit comercial de alrededor de 80 000 millones de dólares.
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI), caracterizado por influenciar temores a nivel mundial y sobre todo en América Latina para que los Estados apliquen las recetas neoliberales a favor del capital privado, señaló que “el crecimiento de la región perderá velocidad para ubicarse este año en 4,5 % y 4 % en 2012, aunque seguirá mostrando un vigor que contrasta con el pobre desempeño de Estados Unidos”.
El organismo financiero augura para este año aumentos en Argentina 8 %; Chile 6,5 %; Paraguay 6,4 %; Perú 6,2 %; Uruguay 6 %; México 3,5 %; América Central 3,9 %; el Caribe 3,3 % y Venezuela 2,8 %, mientras que el más bajo será el de Estados Unidos con 1,5 %. El FMI insiste en que para evitar una regresión económica, los países adopten programas de ajustes y una política monetaria más relajada.
Tanto la CEPAL como el FMI señalan que la compleja situación en los países desarrollados, en especial Estados Unidos, Japón y Europa, está empezando a afectar a las naciones emergentes y podría traducirse en un menor ritmo de incremento de las exportaciones a esos mercados durante 2012.
Además, la disminución en los precios de las materias primas (principales rubros exportables de algunos países de la región), afectarían el crecimiento, así como la crisis en Estados Unidos y Europa rebajaría las entradas de remesas principalmente hacia México y las naciones centroamericanas, lo cual esta ocurriendo con más énfasis desde 2008.
Existen factores relevantes para que América Latina haya dado pasos satisfactorios a nivel global en su economía (aunque hay grandes lagunas entre unos países y otros) que no son destacados y en otras ocasiones son denigrados por la propaganda en los medios de comunicación capitalista o por algunos organismos internacionales.
Aunque se reconoce que los dos aspectos fundamentales para que la región no esté envuelta en la crisis son el aumento en los precios de sus materias primas y el crecimiento constante de esas exportaciones a China, ya se está impulsando una campaña contra la nación asiática al tildarla de potencia explotadora en el área.
El primer punto ha sido básico, pues al aumentar el valor de las materias primas en el mercado internacional, los países productores se han visto beneficiados y en sus intercambios con China están creando nuevas infraestructuras, servicios y fábricas que ayudarán a contrarrestar el posible agotamiento o las disminuciones en los precios de esos productos.
Un factor a tomar en cuenta será que un menor crecimiento de las economías emergentes, junto a la crisis de los países industrializados, podrían bajar las importaciones internacionales de los productos básicos. No es menos cierto que se hace imperativo priorizar la cooperación regional comercial y financiera que permitan amortiguar los impactos de un eventual empeoramiento en el escenario internacional.
Pero analicemos que si China no hubiera ocupado un papel destacado en el comercio con América Latina, la crisis hubiera envuelto en una mayor espiral económica descendente a las naciones latinoamericanas.
La CEPAL refiere en su informe que América Latina se ha convertido en el socio comercial más dinámico para China, con un crecimiento anualizado de 31 % en sus exportaciones a la región entre 2005 y 2010, comparado con 16 % al resto del mundo. Se comprende lo que hubiera ocurrido en la región sin la entrada comercial del gigante asiático.
Por ejemplo, en 2009, un año después de estallar la crisis económica financiera en Estados Unidos, un equipo de analistas de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) significó en un informe que el número de personas hambrientas en América Latina se incrementaría en 53 millones.
Con las exportaciones a China se ha logrado paliar en algo esa situación, aunque esta también tiene mucho que ver con las políticas sociales que ha adoptado cada país, pues mientras en Venezuela, Bolivia, Brasil, Argentina, Nicaragua y Uruguay, por citar algunos, las cifras de pobres han disminuido, en otros han aumentado porque continúan con las directrices neoliberales del FMI y el Banco Mundial.
Otros dos factores que nunca aparecen reflejados en los informes de las organizaciones ni en los medios capitalistas de comunicación, son: una política económica regional menos dependiente de Estados Unidos, la cual ha tomado fuerte impulso en gobiernos progresistas y nacionalistas surgidos en los últimos diez años, y la actitud desinteresada e integradora desarrollada por la República Bolivariana de Venezuela con los países del área.
La primera se reforzó tras la derrota que le infligieron los países latinoamericanos a Estados Unidos durante la cumbre de las Américas, realizada en 2005 en Buenos Aires, cuando rechazaron la propuesta norteamericana de crear el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), o sea, la nueva versión neocolonial de Washington para ejercer el control económico y político en la zona.
La segunda resultó la iniciativa del presidente venezolano Hugo Chávez de crear Petrocaribe en 2005, que se convirtió en el pulmón de países sin yacimientos petrolíferos y pocos recursos económicos, que no podrían haber enfrentado la profunda crisis económica cuando se elevaron considerablemente los precios del crudo.
Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y Las Granadinas, Santa Lucía y Surinam reciben petróleo venezolano en condiciones muy ventajosas con un plazo de financiamiento de 25 años y tasa de interés de solo 1 %.
Venezuela también ha realizado beneficiosos convenios de intercambio petrolero, construcción de empresas mixtas y desarrollo de infraestructuras con Brasil, Argentina, Colombia, Uruguay, Paraguay y Cuba, mientras a través del Mercado del Sur (Mercosur) las relaciones comerciales se incrementan en el área.
El desafío para América Latina será continuar por un camino de integración regional sin desdeñar un comercio justo y equitativo con las naciones desarrolladas, todo lo cual redundará en un mayor desarrollo económico, político y social de sus pueblos.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


 

 

¿Razones para preocuparse?...
Sí, y muchas…

Crónicas cubanas

Félix Sautié Mederos

Hace algunos días un sacerdote amigo a quien distingo y aprecio muy especialmente por su valentía y dignidad pastoral, expresó como parte de sus comentarios antes de la bendición final a los que asistíamos a la Eucaristía de aquel domingo a que me refiero, que estaba muy preocupado porque veía dureza en la mirada y en los rostros de muchos de los que iban a su Parroquia o se encontraba por la calle. Nos dijo que eran miradas de angustias, preocupaciones e incluso desesperación.

Sus referencias son del barrio de Los Sitios en el municipio de Centro Habana, que es una zona de mucho hacinamiento y pobreza en medio de nuestra Capital. A los planteamientos de mi amigo, en mi opinión, no es posible negarle fácilmente sus fundamentos ni su veracidad; porque bastaría un breve recorrido por nuestro entorno, para comprobarlos objetiva y subjetivamente; sólo habría que mirar detenidamente a los transeúntes y vecinos. En consecuencia, puedo decir a plena responsabilidad que confirmo lo que nos dijo aquel cura cubano inquieto y bondadoso como parte de sus justos reclamos planteados siempre alto y claro con su lenguaje habitual incisivo y justo, porque vivo en Centro Habana y también aprecio sus preocupaciones.

Por otra parte, en este orden de pensamiento, reiteradamente aparecen ante nosotros, vivas y activas, las resistencias de las fuerzas retardatarias que actúan dentro de nuestra sociedad cubana actual; fortalecidas y amparadas durante muchos años por un pensamiento único sacralizado, que no ha permitido ni permite aún, la menor duda ni discrepancia sobre su política triunfalista que constantemente pregona logros, soluciones y ventajas contrastadas con un mundo exterior que día a día los noticieros locales nos repiten hasta el cansancio que se está cayendo a pedazos.

Puedo decir entonces, que considero que existen verdaderas razones para preocuparse y muchas; porque incluso ante esas angustias manifiestas, controvertidamente aparecen escamoteos, y zancadillas burocráticas de índole político, económico y social, dirigidas ahora en contra de los esfuerzos que han comenzado a tratar de ponerse en práctica como resultado del VI Congreso del Partido, a los efectos de buscar soluciones para

nuestros problemas que, aunque resultan insuficientes en calidad y cantidad, de realizarse concretamente concertarían la esperanza y el estímulo para continuar adelante,

generando sinergias sistémicas propiciadoras de nuevos y más profundos cambios, reformas y soluciones importantes, urgentes e imprescindibles, que ya no aguantan más como se diría en lenguaje popular cubano.

Las angustias más agudas y los desencantos desmovilizadores se manifiestan principalmente en el pueblo de a pie, que en su mayoría no cuenta con remesas externas de familiares o amigos y que tampoco tiene las posibilidades accesibles, laborales o de otra índole, que poseen limitados sectores de trabajadores y determinadas personas para acceder a los pesos convertibles en que son vendidos los productos de primera necesidad, o a los precios en pesos cubanos calculados por la escala de pesos convertibles que también convierten en inaccesibles a muchos de esos productos. Con una visita a los agros, a las bodegas o a los comercios de cualquier lugar de La Habana o del país en general, se pueden verificar estas afirmaciones y comentarios que escribo referidos a la preocupación de mi amigo cura, cubano genuino y místico de tiempo completo.

Pero considero que hay más razones aún para preocuparse, porque aparecen recurrentes enfrentamientos abstractos y polarizaciones personales de diversos signos, agudizadas en una espiral ascendente que enfrentan a unos contra otros de manera ciega, sin ir a lo profundo de los problemas que son lo verdaderamente determinantes, incluyendo actos de repudio que complican mucho más el ambiente. Todo esto acompañado de una práctica de exclusiones por cualquier causa, muy en especial por motivo de los miedos conservadores, de los rencores íntimos, de los pases de cuenta, así como de las desconfianzas generalizadas de unos hacia los otros, las que vivo en carne propia. En mi crónica publicada en POR ESTO! con el título “PARA DERROTAR A LAS FUERZAS RETARDATARIAS” (*), yo insisto y considero con mucha preocupación que si en definitiva estas fuerzas retardatarias que hoy se mueven activamente en nuestros medios sociales para frenar los cambios y reformas complicando las cosas aún más de lo que están, continúan activas, fuertes y vigentes en nuestros ámbitos locales y/o nacionales, entonces podríamos seguir bordeando el precipicio y hundirnos definitivamente en el caos y la desolación. Esto podría eclosionar muy en especial si las personas no encuentran salidas a sus angustias y preocupaciones objetivas y subjetivas que hoy endurecen sus miradas y las expresiones de los rostros.

En mi opinión, los caminos son los del diálogo, el reencuentro, la reconciliación entre todos los cubanos y considero que con realismo político y los pies puestos sobre la tierra deberíamos apostar decisivamente por los cambios y reformas que se están planteando, por insuficientes que puedan ser, porque abrirán en definitiva los movimientos indetenibles que tanto necesitamos; pero a la vez considero que sin derrotar moral y políticamente a estas fuerzas retardatarias y burocráticas presentes en nuestra sociedad, todo sería muy complicado, difícil y costoso política, económica y socialmente. Finalmente reitero mis sentimientos a favor de desarrollar una República en la que quepamos todos y a favor de un socialismo humano, participativo y democrático que nada tiene que ver con la centralización, el autoritarismo y el estalinismo que son causa de nuestras angustias y preocupaciones. Así lo pienso y así lo afirmo. fsautie@yahoo.com Publicado el lunes 3 de octubre del 2011.

*http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=117534

 

 

EL PROYECTO FRANKENSTEIN, UNA HISTORIA ADECA, APTA PARA “EMPRESARIOS SOCIALISTAS”



Eligio Damas

Para Apicalternativa.com, Sección Misceláneas. Barcelona, Venezuela, 19-09-11

Esta historia es ficticia. Pero como todo acto de creación viene de la vida. Perdone, si algo le suena al Vargas Llosa, de “La Tía Julia”.
Nadie tiene por qué darse por aludido. Pero es bueno poner las barbas en remojo; y cada uno de nosotros, obligado a hacer contraloría social, debe mantener las luces encendidas. De seguidas echo el cuento.
El viejo patriarca (Alfaro Ucero), aquel que por un tiempo tuvo un erecto dedo, jorungaba sus recuerdos lentamente y hablaba a una escuálida audiencia de nietos y sobrinos nietos.
“Yo había percibido malos signos. Todo empezó cuando a la juventud del partido le dio por meterse a guerrillera. Nos quedamos los viejos casi solos con nuestros dolores reumáticos y una meadera permanente”.
Menos mal, agregó el anciano taciturno, antiguo mandamás del bunker, que al compañero guatireño, Rómulo Betancourt, se le ocurrió la idea salvadora. Él bien sabía que nada gustaba más a un vacilante aspirante a guerrillero que un pasaje a Europa y un manojo de dólares para una larga estadía. Y así, a corto plazo, plagamos al país de pre y postgraduados europeos. “Llegamos a tener más que el viejo continente”. Por supuesto, dijo el viejo, muchos de esos bi-borlados regresaron al partido. Otros no, pero por lo menos dejaron de echar vaina.
“Como Fedecámaras era goda y jodía demasiado, creamos la fracción de aspirantes a empresarios”.
Habló el viejo dirigente de la etapa de esplendor de la fracción y recordó con amargura a Beto Pinto, a quien llamó “el primer burgués que fabricamos para penetrar la cúpula empresarial”.
“Era Beto Pinto un hijo de la clase obrera. Un espécimen ideal para el proyecto de hacer burgueses de la clase obrera. Cuando le conocí ya él militaba en la fracción juvenil, siguiendo las huellas de su padre, quien cuando López Contreras, ya era dirigente sindical”.
“Nos proponíamos penetrar la burguesía con ricos y biborlados nuestros, hechos por nosotros, para darle un nuevo rostro al capitalismo venezolano. Ese fue el proyecto Frankestein”.
“Por años, mientras los dólares entraban a borbotones, le dimos al proyecto total respaldo. Pusimos a disposición de la nueva clase todos los recursos del Estado, para que se enriqueciese y pusiese a Fedecámaras en sintonía con la línea del partido. Y la estrategia, por lo menos a mediano plazo, dio buenos resultados”.
“Pero llegó el tiempo de las vacas flacas. Y llegó por la sed de riqueza de Beto Pinto, la fracción que alcanzó frondosidad y el contubernio en el que entraron con las macollas extranjeras. Todos ellos no encontraron trampa que inventar para saciarse. Y cuando ya no se pudo más comenzaron a mandarnos. El híbrido que creamos, la criatura de Frankestein, resultó más rapaz y desalmada que los viejos burgueses”. Y lo que es peor, nosotros, los viejos patriarcas, creadores de la criatura, terminamos bailando el son que ella y sus aliados nos tocaban”.
Por eso, dice uno, al escuchar el rezongo del viejo patriarca, razón tiene Chávez, cuando nos recuerda a cada instante, con insistencia, que debemos tener “ojo peláo”.
 

 

Mientras el tiempo transcurre las personas consumen su vida


Crónicas cubanas

Félix Sautié Mederos


El tiempo es una categoría filosófica con la que, entre otras funciones fundamentales, se miden los límites de la vida en el Universo. Nadie puede escapar de su movimiento ni situarse por encima de sus ritmos, porque el tiempo transcurre de manera inexorable e impacta definitivamente en nuestras vidas. Su devenir no debería ser manipulado ni, mucho menos, ponerse en juego a contrapelo de la vida de los demás, principalmente desde posiciones de poder social, económico o político. Hacerlo constituye un problema moral y ético, cuyas consecuencias afectarán necesariamente la credibilidad y la gobernabilidad de la sociedad, incluyendo las esperanzas de la ciudadanía en general.

En este orden de pensamiento, quiero llamar la atención sobre el significado práctico de las dilaciones a contracorriente que retrasan la solución de las urgencias necesarias e imprescindibles, sobre todo cuando lo que está de por medio es la vida de la población en su conjunto. Me refiero a una contradicción actual, que podría parecer sutil porque su presencia en la sociedad es muchas veces imperceptible. Los días inician y terminan a un ritmo vertiginoso, mientras que la vida se nos va consumiendo persistentemente en cada segundo que transcurre a la espera de que se puedan resolver nuestros problemas y necesidades básicas. Es como si no nos percatáramos que nuestra existencia terrenal se acorta sistemáticamente, suceda lo que suceda; y, en muchas ocasiones, se nos mantiene atrapados a la espera contra toda esperanza casi sin que tomemos conciencia de ello.

Los inmovilismos estáticos, fijos o en movimientos relativos, por clasificarlos de alguna forma, manifestados en nuestras circunstancias locales, se apoyan decisivamente en la manipulación de las improntas temporales porque los conceptos relativistas de que parten en su manifestación concreta, aunque parezcan una contradicción esencial, cuando se les compara con las necesidades perentorias de la población, evidencian que en esos casos las soluciones verdaderas están detenidas en el tiempo. Es lo que sucede en la sociedad cubana contemporánea, cincuenta y tantos años después del inicio de un proceso socio económico que necesita una urgente renovación, cuyos cambios, reformas y soluciones imprescindibles con el ritmo que se manifiestan en la actualidad, tal parecería que requerirán de otro prolongado espacio de tiempo similar que queda indefinido en su duración. En consecuencia, como resultado de esa incertidumbre, se crean angustias existenciales, desesperaciones, hastíos y muchos optan por el escapismo.

Las muy específicas circunstancias y coyunturas en que se desenvuelven estos inmovilismos producen una falta de expectativas en las personas y un deterioro en los desarrollos socio-políticos y económicos de la sociedad en su conjunto. En su manifestación específica, se nos hace posible percibir el meollo de este asunto porque para poner en movimiento positivo a la sociedad. hay que contar con las motivaciones de las personas que se desenvuelven en su vida consciente y sus expectativas, las que nunca podrían rebasar los tiempos útiles de su existencia terrenal. O sea que cada ser humano cuando comienza a vivir trae, genéticamente marcado, un tiempo existencial que la ciencia ha podido alargar en determinadas sociedades avanzadas entre las que puede contarse a Cuba, dada su revolución educacional y de salud; pero, en definitiva, siempre será un tiempo con límites, que cada cual tiene el derecho inalienable a disfrutar, sin que se le manipule o se le menoscabe centralmente desde la cúpulas de la sociedad.

Cuando las expectativas se alejan en el tiempo, por razón de la inercia manifestada en los ritmos económicos y políticos del desarrollo social, la situación que se crea por estas inercias se convierte en una verdadera involución en espiral descendente que habría que detener sin dilaciones.

Para detener ese deterioro, la acción de la voluntad política y económica en su conjunto constituye una variable importante que, de acuerdo a la dirección de su movimiento, podría actuar positiva o negativamente sobre estas decadencias a que me estoy refiriendo. Es imprescindible, al respecto, tomar muy en cuenta los sentimientos, las aspiraciones y necesidades esenciales de las personas, poniéndolas al centro de los objetivos que se plantean alcanzar. Esto se lograría únicamente, en mi criterio, dejando a un lado los egos preponderantes, los autoritarismos contra natura y las violencias injustificables.

Escribo sobre un conjunto de problemas determinantes que requieren ser analizados a partir de los más altos rangos conceptuales porque su expresión simplista, así como menospreciarlos y/o descuidarlos, impedirá comprender sus efectos desmoralizadores y paralizantes en la participación popular y en los apoyos que son requeridos para que la gobernabilidad pueda resultar efectiva facilitando que los flujos de cambios, reformas y soluciones fluyan adecuadamente a favor de los grandes intereses del pueblo.

A tales efectos, quiero expresar que estoy muy de acuerdo con que no hay márgenes para la equivocación ni para los errores, así como que los apresuramientos, superficialidades y mimetismos de lo externo, pueden ser particularmente dañinos. En cambio, también considero que son necesidades inexcusables, la transparencia, incluyendo contar con los intereses mayoritarios de la población, propiciar el reencuentro y la reconciliación entre cubanos, poner en práctica el diálogo sistemático e imprimir agilidad en los movimientos. Sin la puesta en práctica de estos conceptos, la sociedad no podrá salir del letargo, del hastío, de la falta de confianza y de la no credibilidad, así como de la ausencia de esperanzas en que nos encontramos.

El punto de inflexión a que hemos llegado en Cuba, no admite dilaciones ni regodeos con las fuerzas retardatarias que se oponen a todo lo que sea cambio y recuperación. Estas fuerzas retardatarias pujan por hacer lentos, complicados y contradictorios los esfuerzos del VI Congreso del Partido, los que aunque insuficientes, reconozco que rompen el inmovilismo. El pueblo necesita conocer y poder participar efectivamente. Sin la participación popular, no habrá soluciones y podría llegarse a un callejón sin salida como resultado de las concepciones burocráticas de quienes pretenden interpretar superficialmente los anhelos, necesidades y criterios de la población profundizando con sus actitudes la brecha que los separan de la ciudadanía en su conjunto.

Para no perder el tiempo, considero imprescindible abrirse al pueblo que incluye a todos los cubanos de adentro y de afuera del país, sin excepciones onerosas, cambiar los rumbos centralizadores, excluyentes, burocráticos y autorit autoritarios con democracia, diálogo y participación. Así lo pienso y así lo planteo. fsautie@yahoo.com

Publicado en Por Esto! el lunes 5 de septiembre del 2011

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=113164

 

 

Historia del América


Ciro Bianchi Ross • 17 de Septiembre del 2011 20:40:06 CDT


¿Sabía usted que las presentaciones de Lola Flores, «la Faraona», en
el América, con gente de pie en los pasillos y en los laterales —algo
inusual en ese teatro, que cerraba sus taquillas en cuanto se agotaban
las localidades— batieron todos los récords de entrada en la historia
de ese coliseo? ¿Que las presentaciones en ese espacio de la actriz y
cantante argentina Libertad Lamarque paralizaron el tráfico en la
calzada de Galiano, con la intervención policial consiguiente, y que
al finalizar una de sus actuaciones la intérprete fue llevada en
hombros hasta el hotel donde se alojaba?

Si desconoce esos detalles es posible que ignore entonces que en enero
de 1943 se formaron colas enormes en el portal y los alrededores de la
instalación a fin de adquirir el boleto para asistir al estreno en
Cuba de Casablanca, ese filme de culto, protagonizado por Humphrey
Bogart e Ingrid Bergman. ¿Sabe que la vedette Josephine Baker, que
actuó en La Habana en noviembre y diciembre de 1950, fue la única
artista que logró mantenerse en el escenario del teatro de la calle
Galiano entre Neptuno y Concordia durante cinco semanas consecutivas,
con dos funciones diarias de lunes a sábado y una más los domingos, y
que se despidió del público casi exhausta por el titánico esfuerzo?

Ahora le diré lo mejor. Al igual que en el viejo Teatro de la Ópera de
París, en los sótanos del América habita un fantasma. No son pocos los
actores, tramoyistas y técnicos que creen oír, procedentes de los
subterráneos de la instalación, arias de ópera y lamentos angustiosos.
Como si el personaje creado por Gaspar Lereox arrastrara por los
subsuelos del América las cadenas de su eterna desesperación.

Esos lamentos se han oído durante décadas. Con exactitud desde el 22
de noviembre de 1943, día que marca un hito de leyenda en el devenir
del espectáculo en Cuba. En esa fecha tuvo lugar una función que
combinó en la puesta elementos del teatro y el cine. En la pantalla
del teatro América, el estreno mundial, a las diez de la noche, de El
fantasma de la Ópera, con Claude Rains como el fantasma, mientras que
una hora antes, técnicos del coliseo y del Circuito CMQ conjuntaban
esfuerzos para llevar al país, en un empeño nunca acometido, el
concierto que precedería a la exhibición de la película y que en
transmisión simultánea y por control remoto se escucharía en La Habana
a través de la CMQ y la COCO; por la CMHQ, en Santa Clara; la CMJL, en
Camagüey; y la CMKU, en Santiago. Fue una gala en la que quedaron
fuera más de los que pudieron entrar.

Un dato más, ya para finalizar. El edificio que alberga al coliseo de
la calle Galiano entre Neptuno y Concordia, con sus diez pisos y dos
niveles más en la torre, 77 apartamentos para alquilar,
cafetería-restaurante y dos salas para funciones de teatro y cine, una
de las cuales es hoy La Casa de la Música, nunca se llamó ni se llama
América. Es el edificio Rodríguez Vázquez, español nacido en Lugo. Su
hijo, Antonio H. Rodríguez Cintras, que mandó a edificarlo, quiso que
llevara el nombre de su progenitor.

Encontré todos esos datos en el libro titulado El teatro América y su
entorno mágico, del historiador Pedro Urbezo, publicado este año, y
que el maestro Jorge Alfaro Sama, director del coliseo de la Calzada
de Galiano, me obsequió en esos días. Una obra prolija en detalles y
con una información fotográfica descomunal. Tal parece que allí ningún
programa se perdió y que en el transcurso de su ya larga historia sus
empresarios se empeñaron en guardar para el futuro la memoria de la
instalación.

El Molino Rojo
La cuadra de Galiano entre Neptuno y Concordia, famosa en el pasar de
la farándula y el espectáculo habaneros, fue, a comienzos del siglo
XIX, una finquita destinada probablemente a surtir con sus
producciones a una frutería llamada El Camagüey, que como expendio de
alimentos ligeros todavía existe en la esquina de Galiano y Concordia.

Hacia 1880 se instaló en el área de Galiano entre Neptuno y Concordia
una sociedad de recreo fundada por la Colonia Catalana de Cuba. Uno de
esos salones hacía las veces de teatro y allí tenían lugar
representaciones artísticas, bailes típicos catalanes y puestas de
obras de teatro bufo. La sociedad catalana desapareció y en el
edificio se instaló una sociedad gallega, Aires de Miña Terra, que se
mantuvo hasta el cese de la Guerra de Independencia.

En 1899 se instala allí el teatro Cuba, frecuentado por el generalato
independentista. Durante los años iniciales del siglo XX se dieron en
su escenario gustadas temporadas de teatro vernáculo y obras de sabor
patriótico pero, no se sabe por qué, el teatro quebró. En 1908 lo
arrendaron los hermanos Anckermann, y lo bautizaron con el nombre de
El Molino Rojo. Sus comienzos fueron muy modestos: un cuadrito donde
solo aparecían el negro, el gallego, la mulata, el bobo… «Poco después
llevaron a escena obras picarescas, espectáculos exclusivos para
hombres en su afán de competir con el Alhambra, de Consulado y
Virtudes. Nacía así un nuevo género, llamado sicalíptico», dice el
historiador Pedro Urbezo. El Molino Rojo llega a ser un competidor
fuerte del Alhambra. Allí actuaba Consuelo Pórtela, la célebre Chelito
criolla, que en alguna que otra función se rifaba ella misma a tanto
la papeleta. Llegó a ganar 250 pesos diarios, una suma exorbitante
para la época. Arropada por el público y mimada por la prensa, murió,
sin embargo, en un asilo de ancianos.

El Molino Rojo evolucionó con los años. Dejó de ser un teatro para
hombres solos, dio entrada en su programación a la zarzuela criolla y,
sobre todo, sumó a sus exhibiciones teatrales las proyecciones
cinematográficas, películas cortas y silentes que se pasaban en los
intermedios. Imitadores, magos, acróbatas, artistas circenses
nacionales y extranjeros se presentaban en ese escenario. Hubo hasta
espectáculos de lucha libre y peleas de boxeo a seis entradas entre
púgiles del patio y de otras naciones.

En la segunda década del siglo XX El Molino Rojo, sin embargo, fue de
más a menos. Sus empresarios, animados por otros intereses, cerraron
sus puertas. En 1923, los hermanos Chaple, los nuevos arrendatarios,
dieron vida a El Teatro Cubano que cubría, en toda su extensión, la
calle Galiano entre Concordia y Neptuno, y presentaba obras originales
de Arquímedes Pous con música de Jaime Prats. Tampoco duró mucho; lo
sucedió el teatro Regina. El nuevo teatro se acondicionó como los
grandes coliseos norteamericanos. Su propietario era Clemente Vázquez
Bello, presidente del Senado y timonel del Partido Liberal, figura muy
cercana a Machado, que le llamaba «mi inseparable». Se llamó así por
su esposa, la hija de Regino Truffin, hombre con grandes intereses en
el azúcar. A su inauguración, el 23 de septiembre de 1927, asistió la
flor y nata del régimen machadista. Allí se dio cita lo más exclusivo
de la sociedad habanera y la entraba fue por invitación. Regina, que
no demoraría en ser la viuda de Vázquez Bello, ajusticiado por un
comando revolucionario, bautizó el teatro con la clásica botella de
champán. Después hubo un espacio para la canción en las voces de Dora
O’Siel y Rita Montaner, que días después estrenó allí la zarzuela Niña
Rita, célebre por el tango congo Mamá Inés, que interpretaba noche a
noche la Montaner. Niña Rita tiene libreto de Aurelio Riancho y
Antonio Castells y música de Lecuona y Eliseo Grenet. Completaba el
programa la revista La tierra de Venus, donde se popularizó Siboney.
Otras obras de éxito fueron El cafetal (Lecuona/Sánchez Galárraga) y
la zarzuela La camagüeyana, de Grenet.

Durante los primeros años, el Regina mantuvo su nivel de concurrencia
y pudo competir con el Alhambra. Pero hacia 1929 va decayendo por la
crisis económica mundial, las tensiones políticas internas y el auge
del cinematógrafo.

Radio Cine
A mediados de la década de los 30 cierra sus puertas el teatro Regina.
Lo hace con la exhibición de Nobleza baturra, protagonizada por
Imperio Argentina. Con el nombre de Radio Cine y 2 600 capacidades
reabriría la instalación el 24 de noviembre de 1936. Contratada
especialmente para la apertura, la jornada contó con la actuación de
Imperio Argentina. Pedro Valcarce Gutiérrez, empresario de Radio Cine
y que administraba asimismo los cines Payret, Rialto y Campoamor, se
asocia con el ya aludido Rodríguez Cintras.

Fue Cintras quien ideó la construcción del rascacielos de la calle
Galiano, obra de los arquitectos Fernando Martínez Campos y Pascual de
Rojas, inmueble que recuerda, se dice, el Rockefeller Center, de Nueva
York.

El edificio estaba rodeado de cines de mayor o menor cuantía: Neptuno,
Encanto, Rialto, Alcázar, Verdum, Majestic, Fausto, Prado, Lara,
Payret, Niza, Montecarlo, Capitolio…

Sin embargo, La Habana precisaba de un teatro de mayor categoría, que
fuera emblemático de la ciudad moderna. Surge así la idea de Rodríguez
Cintras de añadir a la obra, en la planta baja, al lado del Radio
Cine, lo que sería el cine teatro América. Sus 1 775 lunetas solo
serían superadas entonces por las del mismo Radio Cine, el Teatro
Nacional y el Teatro Auditórium. Valcarce asumiría el arrendamiento
del nuevo espacio cinematográfico. Ya para entonces, además de los
mencionados, administraba el teatro Milanés, de Pinar del Río.

Precisa el historiador Urbezo que el teatro América, al igual que el
edificio, se inauguró el 29 de marzo de 1941 con el estreno de El
cielo y tú, producción de Warner Bros., con dirección de Anatole
Litvak, con Betty Davis y Charles Boyer en los protagónicos. Otras
películas que, por esos días, atrajeron numeroso público fueron El
gran dictador, El ladrón de Bagdad, La carta trágica, Su último
refugio…

El primer show o variedad del América estuvo a cargo de Pedro Vargas,
en la semana del 22–29 de septiembre de 1941. En enero del año
siguiente se presentó en ese coliseo la primera película hablada en
español, Mi amor eres tú, con Paulina Singerman. Y el lunes 26 de
octubre se exhibió la primera película cubana, Romance musical,
producida por CMQ y con dirección de Ernesto Caparrós. Actuaban
Normita Suárez, Minín Bujones, América Crespo, Otto Sirgo, etc. El
restaurante-cafetería se inauguró el lunes 21 de septiembre de 1942.
Pronto ganó el favor de las familias habaneras, concurrieran o no a
ambos cines-teatro.

Un buen día Radio Cine pasó a ser el cine Jigüe. Y el 25 de mayo de
2002 se instaló en ese espacio la Casa de la Música Habana, mientras
que el América prosigue su rumbo como el gran teatro que fue y sigue
siendo, continuador de una tradición en la que sobresalen nombres como
Benny Moré, Fernando Albuerne, Xiomara Alfaro, Luis Carbonell, Orlando
de la Rosa, Leopoldo Fernández y Cabrisas Farach, entre otros muchos
cubanos, y también Carmen Amaya, Tito Guisar, Toña la Negra, Alfredo
Sadel, Los Chavales de España, Los Churumbeles, Los Panchos y Brenda y
Sicardi, por solo mencionar unos pocos artistas extranjeros.


--
Ciro Bianchi Ross
ciro@jrebelde.cip.cu
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Cogito ergo impidio

La lucha anarquista no está subordinada a los mesianismos de turno sino que es y será por el Comunismo libertario, ergo, contra el Estado-capital, aquí, allá y acullá. Gustavo Rodríguez | México | 15-9-2011 a las 23:42 | 621 lecturas | 8 comentarios

Que un Estado/gobierno –de cualquier confín del mundo– considere y catalogue de “terrorista” a cualquier anarquista, evidentemente, cuenta con toda la lógica que impone su propia razón de ser. De igual forma, para tod@s l@s anarquistas, es un proceder habitual y hasta consecuente, que nos consideren “terroristas” todos los Estados-gobiernos del mundo. Nosotr@s –por regla general– no hacemos esa “prudente” y sutil distinción socialdemócrata entre “gobiernos buenos” y “gobiernos malos”, para justificar adhesiones, alianzas y opciones preferenciales por el “mal menor”; mucho menos recurrimos a los habituales eufemismos de “gobiernos progresistas” y/o “procesos revolucionarios” con que tradicionalmente se maquillan y solapan las infamias de los Estados protostalinistas, neo-populistas y nacionalistas, reticencias harto recurrentes desde esa entelequia amorfa y reformista que se autodenomina izquierda.

Para l@s anarquistas, no existen excepciones ni para el “caso Cuba” ni para Venezuela ni para Bolivia, Ecuador, Perú ni para Tumbumtú, por lo que habría que reafirmar, a punto de partida, que nuestra lucha no está subordinada a los mesianismos de turno sino que es y será por el Comunismo libertario, ergo, contra el Estado-capital, aquí, allá y acullá.

Por todo lo anterior, no nos extrañan las condenas y vituperios emitidos por el gobierno de La Habana, como siempre saturados de epítetos nada novedosos (“terroristas”, “gusanos”, “espías”, “agentes de la CIA”, etc.). Sin embargo, si nos sorprenden las intenciones declararas por el Colectivo Editorial de Kaos en la Red, acatando las “ordenes” del partido-gobierno-Estado cubano. Nos sorprende sobre manera este proceder de quienes se declaran en lucha permanente contra “la criminalización de la libertad de expresión y opinión“, nos extraña de quienes se asumen a favor de la contrainformación alternativa como arma crítica indispensable para el desarrollo de la conciencia antagonista de los pueblos frente a la desinformación alienante de los medios masivos de comunicación al servicio del sistema de dominación global. Lamentablemente, este resolutivo de expulsión “irrevocable” –acordado por “decisión mayoritaria”– nos demuestra, en primer lugar, la dolorosa inconsecuencia entre el discurso y la práctica, tan común en amplios sectores del izquierdismo pululante. En segundo lugar, manifiesta la obstinada presencia de quienes permanecen refugiados en la nostalgia de las antiguas gestas revolucionarias –ubicadas a años luz de la realidad contemporánea– diluidas hoy en la más salvaje de las rapiñas. En tercer término, nos indica la sobrevivencia de cobardes complicidades jacobinas que han impedido hasta ahora el impostergable debate en torno al “proceso cubano” y han obstruido, desde hace décadas, el ascenso de nuevos lineamientos político-prácticos imprescindibles para re-encausar las luchas de la gente cubana por el Socialismo y la Libertad.

Ante los hechos, no nos cabe duda, que asistimos al recrudecimiento de la censura y al incremento de las medidas autoritarias en la Isla, destinadas a acallar a las nuevas voces comprometidas con el rumbo revolucionario –tozudamente dedicadas a la puesta en marcha del

Socialismo participativo y libertario en la mayor de Las Antillas– y decididamente opuestas a la acelerada transición del fallido capitalismo de Estado al capitalismo monopolista que desde un tiempo se viene instituyendo por mandato de la jerarquía del partido-gobierno-Estado cubano. Sin que quepan dos opiniones al respecto, la longa manus del partido-gobierno-Estado cubano, vuelve a articularse en pleno revival del pragmatismo stalinista, convirtiendo a Kaos en la Red en una vernácula franquicia del diario Granma, imponiendo en ultramar el pensamiento único y el monólogo acrítico con que amordaza a los cubanos desde hace medio siglo el exclusivo “propietario de la palabra pública” (RCA).

Es preciso, entonces, ahora que el capitalismo –como a todas luces sucede en China y Vietnam– , ya no está naturalmente asociado a la democracia parlamentaria y/o representativa, reflexionar profundamente sobre la actualidad cubana. Sin cortapisas ni complacencias. Y es necesario hacerlo con urgencia para después discutirlo y hablarlo colectivamente y a voz en cuello. Se trata, ni más ni menos, de hablar de Cuba desde la crítica revolucionaria, sin malabarismos semánticos ni indulgencias y excepciones. Es momento de abandonar los coros de acólitos y de romper ese infructuoso silencio que cínicamente se autodenomina “crítica constructiva” o “solidaridad crítica” y que se impulsa desde las miopes y anodinas concepciones que razonan su reaccionario proceder en la espuria consigna de “no hacerle el juego al enemigo”. Esas posturas forzadas en nada contribuyen a la Revolución y a la gente cubana, únicamente auxilian el inmovilismo y el continuismo excluyente y autoritario que predomina en la Isla en exclusivo beneplácito de su liderazgo vitalicio.

Hoy, para quienes verdaderamente nos empecinamos en el rescate de los escasos componentes revolucionarios sobrevivientes en la Isla y nos aferramos a encarrilar los pasos hacia la emancipación socialista y libertaria, no tenemos otra alternativa que la defensa insoslayable de las potencialidades de autonomía de la gente cubana, emprendiendo una crítica obligatoriamente mordaz e impiadosa que denuncie la agudización del abismo que separa lo que representó la gesta libertaria de la Revolución cubana y lo que hoy representa el partido-gobierno Estado cubano. Se trata de “la posibilidad irrebatible de liberar la palabra, los deseos y los sueños en la magia de los encuentros colectivos a pleno sol, a cara descubierta y sin limitaciones de ninguna especie” –como atinadamente adelantara nuestro compañero Rafael Spósito (Daniel Barret)– “Ésta es la única posibilidad de recuperar un proyecto socialista y de confirmar a los cuatro vientos que el mismo es inseparable de esa impronta libertaria que algunos todavía se empeñan en negar. En ello la gente cubana se juega su última oportunidad”[1]

Gustavo Rodríguez

San Luis Potosí

A 15 de septiembre de 2011

Nota: A continuación la misiva del Colectivo Kaos en la Red.

Hola Gustavo:

Recientemente hemos recibido informaciones sobre el MLC (Movimiento Libertario Cubano) que nos han preocupado enormemente. En ellas se nos dice que, lejos de realizar una crítica constructiva de la Revolución Cubana, su labor es más cercana a la que desarrolla la gusaneria desde Miami.

El caso es que nos hemos puesto en contacto con compañeros de la más absoluta confianza. Estos saben de primera mano que en el MLC hay directamente personas que trabajan como miembros de la contrarrevolución (grupos terroristas, espionaje, etc.)

Sabes que Kaos siempre ha recibido duras críticas justamente por no apoyar acríticamente lo que se hace en Cuba. Sin embargo, nuestra intención de integrar en Kaos una perspectiva anarquista no pasaba en ningún momento por realizar ni apoyar movimientos contrarrevolucionarios.

No podemos dar espacio al MLC en Kaos. Y dado que tú te presentas como miembro del mismo, nos vemos en la obligación de dejar de publicar tus textos.

Lamentamos enormemente esta situación, pero no podemos hacer otra cosa. Colectivo de Kaosenlared

Sobre la expulsión de Gustavo Rodríguez: Una rectificación y una disculpa

Kaos en la Red ha decidido, ante todo, pedir disculpas públicas y, si él lo considera oportuno, volver a publicar sus escritos. Colectivo Kaos en la Red | Para Kaos en la Red | 16-9-2011 a las 21:46 | 2111 lecturas | 40 comentarios www.kaosenlared.net/noticia/sobre-expulsion-gustavo-rodriguez-rectificacion-disculpa

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Estimadxs lectorxs de Kaos en la Red:

Hace pocos días el Colectivo Kaos en la Red comunicó al compañero libertario Gustavo Rodríguez la decisión de no volver a publicar sus escritos. Tras varios días de recibir apoyos contundentes hacia él por parte de grupos, asociaciones y personas de Cuba y de fuera de ella

que demuestran que los argumentos que llevaron a tomar tal decisión eran completa y absolutamente infundados, Kaos en la Red ha decidido, ante todo, pedir disculpas públicas y, si él lo considera oportuno, volver a publicar sus escritos.

La decisión de expulsar a Gustavo Rodríguez fue tomada después de varias semanas de discusiones durante las cuales tratamos de verificar algunas de las denuncias que habían llegado a nuestro correo por parte de gente afín a nuestra y vuestra web. Éstas indicaban que uno de los grupos con los que colabora, el Movimiento Libertario Cubano (MLC), tenía vínculos con la CIA.

Las informaciones que nos llegaron indicaban que, si bien no había pruebas de que Gustavo Rodríguez fuera una de esas personas, el MLC sí tenía infiltrados agentes al servicio de la agencia estadounidense.

Tras hacerle llegar nuestra decisión, Gustavo Rodríguez nos escribió criticándola duramente, interpretando que ésta era debida a su línea ideológica (muy crítica con el gobierno cubano). Además, posteriormente ha hecho circular un escrito con la finalidad de hacer público lo que consideraba un acto arbitrario. Tal y como se han dado las cosas, en estos momento pensamos lo mismo que él.

Kaos en la Red no verificó suficientemente las informaciones recibidas. Kaos en la Red no preguntó ni comunicó a Gustavo Rodríguez lo que estaba sucediendo bajo la idea de que, si eran ciertas esas informaciones, sus palabras no tenían porqué generarnos ningún tipo de confianza. Aún así, el no hacerlo fue un error grave que ahora lamentamos.

Queremos dejar claro que la decisión no trataba de silenciar las críticas a la Revolución Cubana. Kaos en la Red mantiene una posición de apoyo crítico al gobierno de la isla y así seguirá siendo.

Queremos también dejar claro que, como algunxs han podido interpretar, el Gobierno cubano no ha sido consultado por Kaos en ningún momento. De hecho Kaos no mantiene ningún tipo de contacto con ningún gobierno, independientemente de su línea ideológica.

Aún así, y queremos subrayarlo, Kaos en la Red ha cometido un error extremadamente grave. No queremos poner excusas. Tan sólo hacer público lo que ha sucedido y, sobre todas las cosas, rectificar y pedir disculpas.

Disculpas a Gustavo Rodríguez. Disculpas al todxs lxs lectorxs de Kaos en la Red. Y disculpas al todo el movimiento libertario con el que muchxs de lxs miembros de nuestro colectivo editorial se identifican plenamente.

Es decisión de Gustavo Rodríguez el volver o no a Kaos en la Red. Entendemos que el tratamiento recibido por nuestra parte pueda hacerle pensar que es mejor no hacerlo. Lo entenderíamos. Aún así, las puertas de Kaos en la Red quedan abiertas para él.

Saludos combativos.

Colectivo Kaos en la Red


 

 

 

El movedizo pantanal europeo

 

 

Hedelberto López Blanch
Rebelión


Grecia se hunde cada vez más en un callejón sin salida porque las políticas privativas y neoliberales que le han impuesto la llamada troika, el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Unión Europea (UE) y el Banco Central Europeo (BCE), profundizan sus problemas económicos y financieros sin que aparezca una leve luz en el camino.
Y en este pantanal movedizo lo acompañan o le siguen los pasos, otros países de la Unión Europea que no logran pisar suelo firme en su andar, léase Irlanda, Portugal, Italia, España, Rumania, Hungría, República Checa, Inglaterra, Francia.
Grecia, con la soga al cuello, ha sido obligada a tomar nuevas medidas para ahorrar 2 000 millones de dólares adicionales (el tercer recorte en dos años) y tratar de frenar los rumores sobre una inminente bancarrota.
Cada día son más fuertes las preocupaciones de los inversionistas de que el país no pueda obtener los 8 000 millones de euros (11 010 millones de dólares) que aún le faltan por recibir del rescate de 110 000 millones de euros autorizados el año pasado.
La reciente reunión de los ministros de finanzas de la eurozona efectuada en Polonia puso el puñal en la garganta griega al demorar la autorización del pago hasta principios de octubre. Los analistas indican que no solo está en riesgo la entrega de ese préstamo correspondiente al paquete de rescate de 2010, sino también un segundo paquete por 109 000 millones de euros.
Los 8 000 millones de euros son imprescindibles para que Grecia pueda contar con liquidez para pagar nóminas públicas y pensiones , pues el Gobierno reconoció que solo dispone de recursos hasta octubre.
Los ministros de Finanzas reiteraron a Atenas que solo recibirá el próximo tramo del rescate si cumple totalmente con el programa de austeridad pactado.
Como un enviado del más allá, apareció en esa reunión el secretario del tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, con el objetivo de presionar a Alemania para que aportara mayores estímulos fiscales a la debilitada zona euro lo que fue rechazado por los anfitriones al decir que confían en la sostenibilidad de sus finanzas públicas.
Varios ministros expresaron que Estados Unidos no era el más indicado para ofrecer recetas a Europa cuando ese país padece grandes dificultades en controlar la deuda y el déficit.
El gobierno heleno anunció que la economía se contraerá este año un 5 % y no 3,8 % como había anticipado.
El tercer recorte, anunciado por el primer ministro George Papandreou prescribe aplicar un impuesto inmobiliario de cuatro euros por metro cuadrado. Para los hogares más pobres el tributo sería de 50 céntimos, llegaría a 10 euros a los más acomodados y se cobrará a través de la cuenta de la luz para hacerlo más rápido.
Cerrarán varias empresas cuyos funcionamientos dependen de subvenciones estatales y se reducirán aun más los sueldos de los funcionarios públicos, a quienes se les eliminará el salario de un mes. Además, subirán nuevamente los impuestos al alcohol y el tabaco.
La orden de austeridad indiscriminada fue dada por el representante permanente para Grecia del FMI, Bob Traa, cuando afirmó que la nación helénica “debe aplicar las medidas de ahorro, especialmente las privatizaciones y reducciones de empresas, y la disminución de personal y salarios en el sector público”.
Grecia intenta disminuir por todos los medios el déficit que tuvo en 2010 y llevarlo al 3 % en 2014. Para 2011 la meta prevista es bajarlo a 7,5 %, o sea, 17 100 millones de euros y a 14 900 millones en 2012.
Lo que resulta inconcebible es que los rescates financieros vayan dirigidos hacia los bancos para que estos paguen las deudas que el Estado ha adquirido con otros bancos. Es decir, es una espiral ascendente de endeudamiento con los nuevos impuestos que se le adicionan.
Si el capital se destinara a la producción real, con la creación de más empleos, se aumentaría el consumo interno y la economía se potenciaría.
Pero en contraposición, los grandes banqueros continúan acumulando capitales. Un artículo aparecido en The New York Times, en diciembre de 2010, revela que “cada tercer miércoles del mes, nueve miembros de la elite de la sociedad de Wall Street se reúnen en Manhattan” para proteger los intereses de los grandes bancos en el vasto mercado de los derivados financieros, uno de los más redituables y controvertidos campos de las finanzas”. Los nueve banqueros conforman “un poderoso comité que ayuda a vigilar las transacciones de los derivados, instrumentos que, como los seguros, son usados para cubrir los riesgos” en un gran negocio de “multibillones”.
El artículo, reproducido recientemente por el diario mexicano La Jornada indica que el capital conjunto de esas instituciones rebasa el millar de billones, en una equivalencia de varias veces el PIB global y cuyo monto se desconoce debido a su “desregulación” (carece de vigilancia tanto gubernamental como ciudadana) y su “contabilidad invisible” (off balance sheet) en los “paraísos fiscales” (off shore).
Esas entidades son: JP Morgan Chase, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Deutsche Bank (del que es asesor el ex presidente de la FED estadounidense, Alan Greenspan), UBS; la británica Barclays; Credit Suisse; Bank of America; y Citigroup (accionista de la “calificadora” Moody’s).
Pero la crisis en Europa no atañe solo a Grecia, pues España, Irlanda, Portugal, Italia, Inglaterra y Francia ya se han visto obligadas a tomar drásticas medidas neoliberales y de mayores privatizaciones para reducir sus déficit fiscales.
Junto a las restricciones, crece el malestar de los habitantes europeos que ven como el desempleo, los bajos salarios y las rebajas en los programas sociales le han cambiado en pocos meses su modo de vida, mientras la pobreza y la inseguridad vuela como ave de rapiña sobre sus cabezas.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


 

 
 

 

     
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