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Vida en la prisión cubana
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Del mismo a dicho la poetisa Dulce
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puedo leer, he saboreado algunos de ellos y
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el de la vulgarmente llamada Poesía Negra.
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Las
denominaciones y la verdad
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Por Lorenzo Gonzalo, 12 de abril del 2012
Una vez terminada la insurrección cubana
en contra de la dictadura de Fulgencio Batista
en 1958, la palabra socialismo devino en expresión
común de la mayoría de las personas
que se identificaban con una nueva era de prosperidad
y trabajo en el país.
Durante algunos años la palabra comunismo
no era aceptada popularmente. Sin dudas que existían
prejuicios en relación a Rusia, toda vez
que el referente de esa palabra era, fue y sigue
siendo el estalinismo, independientemente que
conceptualmente nada tenga que ver con esa etapa
gris de la Rusia de entonces.
Irónicamente, anterior al triunfo insurrecto
a nadie se le ocurría hablar de socialismo,
a pesar de que autores muy leídos entre
la intelectualidad y las juventudes y que nada
tenían que ver con las ideas soviéticas,
empleaban el término y se definían
como tales.
Durante la insurrección esas denominaciones
no se escuchaban. Lo más usual en ese entonces
era autocalificarse como revolucionario. Quizás
eran contadas las personas que se sumaron a la
lucha en contra de la injustificada dictadura
de Batista, bajo la bandera del marxismo.
El objetivo planteado durante la lucha insurrecta,
con la participación de más del
90% de la población cubana, se centraba
en la restauración del orden Constitucional
y en materializar la reforma agraria aprobada
en la Constitución de 1940, la cual fue
constantemente postergada, entre otras cosas,
por las presiones de Estados Unidos. En ese tiempo
la palabra socialismo no era pronunciada por quienes
todos los días exponían sus vidas
para traer de nuevo las libertades perdidas. Algunos
quizás se llamaban cristianos pero la mayoría
se autonombraban revolucionarios.
Por cierto, la palabra revolucionario era más
bien empleada para identificar la actitud insurrecta
asumida por aquella población, cuando las
vías institucionales y el derecho al voto,
se perdieron tras la violación Constitucional
del Golpe de Estado.
Dicha palabra tampoco implicaba cambios radicales
encaminados a subvertir el orden económico
conocido. Más bien se refería a
una actitud de condena al Golpe de Estado y de
rechazo a las normas políticas utilizadas
para elegir a los administradores estatales. Las
personas en general, pensaban en la necesidad
de reformar, los procedimientos políticos
existentes, eliminando de la vida pública
a la mayoría de los políticos tradicionales,
para que no volviesen a participar en las cuestiones
de Estado.
Al momento del triunfo de la insurrección
en contra de Batista, existía un ambiente
general de desprecio hacia los políticos,
aun para quienes se identificaron con la lucha
armada, porque predominaba un deseo colectivo
por erradicar el pasado de prebendas y abusos
que siempre ocurrieron, aun con los gobiernos
más “democráticos” electos antes
del mencionado Golpe.
Al triunfo, hubo un alivio generalizado porque
las direcciones del Estado, a todos los niveles,
pasaron a ser ejercitadas por personas que nunca
se habían dedicado a los menesteres electorales
de triste recordación. Fue entonces, en
esos primeros meses que la palabra socialismo
fue incorporada al léxico popular de forma
generalizada.
Luego llegaron las aguas turbias del Norte y comenzaron
sucesos que ocasionaron grandes pesadumbres.
Estados Unidos enseñó las uñas
y la gente comenzó a reaccionar. Se acordaron
que durante los treinta primeros años de
la llamada república, aquel país
condicionó el retiro de sus tropas del
suelo cubano a la aprobación de una Constitución
que tenía que contener, por mandato expreso
de Washington, un Apéndice llamado Enmienda
Platt, el cual autorizaba a los marines estadounidenses
a desembarcar cuando lo estimasen conveniente.
El nombre de la Enmienda se debe al autor e impulsor
de la misma, el senador estadounidense Orville
H. Platt.
Cuando llegaron las primeras noticias de las agresiones
y la hostilidad del Norte, hacia un país
que contaba con toda la aprobación popular,
las personas se pusieron en guardia, porque sobraban
los antecedentes agresivos para pensar que lo
pero ocurriría.
La labor reformadora, los planes de trabajo participativo,
la sociedad donde los políticos profesionales
desaparecerían para ser sustituidos por
dirigentes electos de las entrañas mismas
del profesorado, de los obreros, de los profesionales,
amas de casa, del campesinado y los estudiantes,
todo aquel sueño se vino abajo. En lo adelante
la defensa del país sustituyó aquellas
esperanzas y las diversas complicaciones surgidas
dieron al traste con un movimiento nacional que
había tenido como base, durante la lucha
en contra de la dictadura, poner la economía
sobre sus pies, transformándola sin cambiarla
y la política al servicio de todos.
No fue un determinado credo el que estimuló
la lucha en contra de aquella dictadura que al
poco tiempo de vencida cedió el paso a
un complicado proceso revolucionario, encasillado
entre la dinámica de las ideas nacionalistas
expresadas por líderes como Nasser en Egipto,
el argelino Ben Bella, Sandino en Nicaragua, Rómulo
Gallegos de Venezuela, junto a una larga pléyade
de pensadores latinoamericanos, sumado esto a
una interpretación socialista con gran
dosis de zarismo, que se desarrollaba en Rusia.
Cincuenta y tres años de entuertos no han
permitido aún poner al país sobre
sus pies y si ha sobrevivido el proceso, es porque
una mayoría ciudadana ha participado en
las esferas de los poderes centrales, en el entendimiento
y la discusión de una problemática
que la inmensa mayoría de la población
considera asunto de responsabilidad común.
Más allá de la denominación
marxista, difícil de definir porque la
misma se refiere en esencia a un instrumento teórico
tendiente a producir un amplio margen de opiniones
y de las concepciones cristianas tendientes a
sentar dogmatismos morales, Cuba ha mostrado ser
un fenómeno sui géneris en el camino
de hallar nuevos rumbos y en contra de toda confesión
de las partes involucradas, está más
allá de cualquier precepto doctrinario.
De no haber existido esta fusión popular,
debilitada a veces, fortalecida otras, el proceso
andaría hoy por los caminos de la URSS,
Libia y el resto de la Primavera Árabe.
A gran distancia del totalitarismo que algunos
malintencionados han querido imputarle, el protagonismo
de la ciudadanía ha sido el factor definitivo
de esa supervivencia. En ese balance, donde por
un lado, la represión social nunca ha podido
inmovilizar a un movimiento civil armónicamente
organizado y por el otro, un Poder Central que
se ha cuidado mucho de no negar sus prédicas
sobre el respeto ciudadano, se ha ido conformando
un tipo de Estado y sociedad, que han hecho posible
esa supervivencia y han desarmado las intrigas
del enemigo.
De otra manera no se explica que Cuba haya sobrevivido
al derrumbe soviético, cuyo poder, todos
consideraban su mentor y único soporte.
Si no nos creen que vengan los expertos y expongan
sus criterios. Lo decimos como observadores, a
quienes no nos ata ninguna obligación hacia
ese gobierno o hacia esa dirección.
Lo expresado hasta aquí es una realidad
y la única explicación objetiva
de los hechos. Por tanto, debemos pensar que esta
misma fusión de sociedad y Estado, junto
a la ponderación de su dirección
política, serán las únicas
capaces de devolverle fluidez y traer de nuevo
la esperanza a una población que hasta
el momento, la ha postergado en aras de los deberes.
No hay primeras ni terceras vías. Solamente
existe una segunda que en los últimos años
ha sido escogida por la sociedad y el Estado cubano
en su conjunto y donde por razones obvias, el
Estado tiene la mayor influencia pero también
las probabilidades de ser el causante mayor de
cualquier equívoco.
Ojalá el mundo termine por entender que
la dinámica poder – oposición, en
Cuba se produce de maneras diferentes al de otras
naciones, pero con probabilidades de mejores resultados
y un mínimo de contradicciones. Esa dinámica
es una cazuela donde se cocina, junto a lo que
incorrectamente se ha llamado marxismo, el socialismo
(no materializado aún en ningún
lugar), los revolucionarios de antaño,
demócratas y por encima de todas estas
marcas y etiquetas, la confianza y deseos por
obtener justicia y equidad. Denominaciones más
o confesiones menos, no serán las vías
para encontrar finalmente la verdad, sino la organización
de la economía objetivamente existente
y las relaciones a que da lugar, junto a los nuevos
factores que han sido agregados por el devenir.
Cuando así sea comprendido ese proceso
por el mundo hostil que asedia la Isla, estamos
seguros que entonces su dinámica se multiplicará
mucho más, al influjo de sus propias fuerzas.
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Los
fieles, la Semana Santa y el Papa Benedicto
XVI
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Félix Sautié Mederos
Crónicas cubanas
A partir de la proclamación en Cuba
del estado laico, en sustitución del
ateísmo científico como política
de estado, procuro apreciar la participación
del pueblo en las jornadas litúrgicas
de los templos habaneros y también busco
información sobre el resto del país.
En estas circunstancias, puedo decir que se
observa un ritmo de recuperación en la
asistencia a los cultos no sólo católicos,
con un sensible incremento después de
la visita del Papa Juan Pablo II en enero de
1998.
Me ubico desde muy adentro, incluso como participante
y estudioso de la teología, porque me
empeño en escribir sobre el tema con
propiedad y conocimiento de causa, tratando
de diferenciarme de quienes expresan criterios
profanos sobre las religiones en general, sin
tener en cuenta los sentimientos de sus fieles,
así como del pueblo que busca en el sentido
espiritual de la vida. La religión, aunque
no se puede negar su interrelación con
la política, no se debería juzgar
sólo sobre la base de lo político
sin tener en cuenta la fe de los creyentes,
porque se incurrirían en errores de fondo
muy significativos, tal y como en mi criterio
está sucediendo en estos momentos con
muchos que quisieran haber visto reflejados
en los últimos acontecimientos con motivo
de la visita del Papa sus opiniones por muy
justas que pudieran ser, lo cual incluso no
las pongo en dudas y las respeto.
Así es que la participación en
las misas y oficios religiosos se han ido incrementado
en los términos de iglesias casi llenas
o llenas aunque no siempre, dejando atrás
los viejos tiempos de los ámbitos semi
vacíos. Además en esas coyunturas
cada “Domingo de Ramos”, al inicio de la “Semana
Santa”, los templos católicos se desbordan
de fieles y en otras etapas del año litúrgico
las procesiones que de nuevo se han autorizado
reúnen grandes cantidades de participantes;
muy especialmente las de la Peregrinación
Nacional de la Virgen Mambisa por todo el país,
recientemente culminada. Asimismo, las tradicionales
conmemoraciones de San Judas, la Virgen de Regla,
la Virgen Milagrosa, la Virgen de las Mercedes
y muchos santos patronos se colman de fieles
y creyentes, incluso de los cultos populares
cubanos. Especial interés tiene la sincrética
celebración de San Lázaro en La
Habana cada 17 de diciembre, así como
las de Santa Bárbara y San Francisco
de Asís. Esta relación podría
ser muy extensa y considero que debería
ser apreciada desde adentro, antes de ponerse
a emitir juicios correspondientes a un pasado
que ya no es presente.
Los criterios profanos sobre la Iglesia Católica
se han intensificado con motivo de la visita
del Papa Benedicto XVI a Cuba, como peregrino
de la Caridad, en la conmemoración del
Año Jubilar 2012 por el 400 aniversario
del hallazgo de la imagen de la Virgen de la
Caridad del Cobre. Ha habido de todo: juicios
acertados, desacertados incluyendo insultos
y groserías muy al uso, como consecuencia
de las pasiones desatadas por causa de las circunstancias
que estamos viviendo, en las que se manifiestan
represiones, violencias y enquistamientos que
tanto daño hacen a la sociedad cubana
contemporánea. Quiero decir que no soy
un “ingenuo” ni mucho menos un “baboso”, tal
y como algunos han clasificado a los que hemos
seguido con especial aprecio esta visita papal.
Yo respeto el pensamiento diferente y no me
canso de afirmarlo en mis crónicas y
artículos, por lo que no puedo aceptar
esas descalificaciones e insultos. Con independencia
de su persona en si misma, Benedicto XVI es
el Pastor Universal de los católicos
y como tal lo respetamos; en tanto que desde
el punto de vista teológico en última
instancia, entre Dios y el hombre hay una interrelación
única y directa de Padre Creador a criatura
o viceversa, que comporta múltiples lazos
místicos y religiosos, sin la necesidad
de alguna mediación especial que no sea
la de Jesús de Nazaret como Dios y hombre
verdaderos, camino, verdad y vida según
el mismo se definió.
La Iglesia católica cubana no es el
sistema político-social, el gobierno
o los disidentes; tampoco se le debería
confundir sólo con su jerarquía,
porque la Iglesia es la expresión en
su conjunto del pueblo de Dios. Los que no conocen
estas prácticas, esencias y definiciones
conceptuales deberían estudiarlas y tratar
de comprenderlas para ser más objetivos
en sus análisis y no herir a los creyentes.
En una anterior crónica, dije algo que
ahora debo reiterar sobre lo que hayan hecho
durante la visita del Papa, el gobierno, la
jerarquía católica o incluso los
disidentes, constituye una responsabilidad de
conciencia y de obra por la que tendrán
que rendir cuentas ante Dios y ante su pueblo.
En lo personal repudio la violencia, el uso
de la fuerza contra el pensamiento diferente
y que se le limite a las personas las libertades
de expresión, de movimiento y de asociación.
Cada vez que suceda, lo condeno. Eso lo he reiterado
en mis escritos y crónicas.
La Iglesia católica es, dentro del país,
una importante expresión de la sociedad
civil, más allá de las precisiones
de cifras porcentuales dentro de la población
cubana. Lentamente ha ido ganando espacios y
abriendo ámbitos de encuentro, diálogo
y reconciliación que si bien quizás
no sean los más abarcadores y efectivos,
son, en cambio, muy importantes en medio de
nuestras circunstancias y coyunturas. Su descalificación
e incluso las adjetivaciones y los insultos,
así como muy en especial los ataques
que algunos han expresado, considero que no
benefician a las soluciones que tanto necesitamos
en Cuba. Los que sin real conocimiento de causa
han vaticinado una disminución generalizada
de la feligresía y la influencia católica
después de la Visita del Papa Benedicto
XVI, deberían haber asistido a la Misa
en la Catedral de La Habana con los peregrinos
cubanos y de otros países que viajaron
a Cuba con motivo de la visita papal; aquella
fue una experiencia inolvidable para los que
allí estuvimos. También me refiero
a las liturgias colmadas de fieles del pasado
“Domingo de Ramos” y de “Semana Santa” 2012;
o a la reciente convocatoria de la Revista Espacio
Laical para un diálogo con el cubano-norteamericano
Carlos Saladrigas, repleta de participantes
de todas las tendencias e ideas en el más
amplio espectro de los últimos tiempos.
En ese encuentro todos no estábamos de
acuerdo en ideas y proposiciones, pero dialogamos.
¿Eso es desprestigio o aumento de influencia…?
Así lo pienso, así lo afirmo y
así lo pregunto. fsautie@yahoo.com
Publicado en Por Esto! el lunes 9 de abril del
2012.
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=159257
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Eligio Damas
Especial para Apicalternativa.Com. Secciòn
Miscelàneas.
Venezuela, 23-04-12
Durante uno de los gobiernos copeyanos de la IV
repùblica, el oficialismo derechista llevò
a la Càmara de Diputados - recordemos que
el congreso lo formaban dos salas, diputados y
senadores- un proyecto de ley de naturaleza fiscal
que preveìa un fuerte impuesto al cafè.
Un diputado de apellido Rodrìguez Iturbe,
quien por cierto sonò mucho en el golpe
de abril del 2002 y luego como integrante del
gabinete del fugaz gobierno de Pedro Carmona Estanga
o “Pipino El Breve”, muy ligado, sus apellidos
le denuncian, a la extrema derecha venezolana,
al solicitar aquel fuerte pechaje al producto,
alegò còmo razòn que se trataba
de un producto, no de primera necesidad, sino
casi como un lujo.
Venezuela, uno nunca se cansarà de decirlo
aunque en veces nos dè pena por correr
el riesgo se nos tilde de arrogantes, es un espacio
que pareciera haber sido una bucòlica y
particular creaciòn de Dios. Entre sus
virtudes, està la de haber sido, junto
a Brasil y Colombia, de los màs grandes
productores de cafè. Privilegio que perdimos
por la riqueza petrolera y el modelo que nos fue
impuesto desde fuera, en nuestras relaciones con
la economìa capitalista a partir de la
segunda mitad del siglo veinte. Aunque es bueno
advertir, que uno de los grandes esfuerzos del
gobierno actual, consiste en volvernos a colocar
en puesto aquel de productor y exportador cafetalero
y cacaotero. Pero ademàs, y seguimos en
lo de elogiar lo nuestro, con la mejor buena fe,
amor y respeto, los granos nuestros son de una
excelente calidad; por eso se cotizan bien en
el mercado y la gente nuestra bastante sabe del
asunto.
Aparecimos en el mercado mundial, en los primeros
años de nuestra historia republicana, como
productores y exportadores de cafè y cacao
de excelente calidad y exquisita y abundante demanda.
Esos dos granos, en gran medida definieron la
cultura venezolana desde sus inicios. Por eso
sabemos de cafè y cacao. Y tambièn,
como es natural, somos grandes consumidores de
esos productos.
Para el venezolano comùn, sobre todo aquel
que tiene los pies en la tierra y ancestral cultura,
el cafè, le es lo mismo que para el boliviano
la hija de coca. Lo primero que consumimos al
levantarnos de la cama, antes de iniciar la diaria
faena, es por lo menos “una ñinguita de
cafè”. De modo que para nosotros la infusiòn
es algo de primera necesidad.
Por lo anterior, cuando el copeyano Rodrìguez
Iturbe, de quien uno no sabe hasta donde tiene
hundidos los pies en la madre tierra soberana,
dijo aquello para pedir se pechase fuerte al producto,
un diputado se levantò de su silla o curul,
como impulsado por una fuerte palanca, para replicarle.
El ya viejo profesor Domingo Felipe Maza Zabala,
economista brillante y pensador profundo, ligado
a las luchas de la izquierda y del movimiento
popular, dijo entre otras cosas, palabras màs
o menos, lo siguiente:
Es natural que el diputado copeyano califique
asì al cafè. Las clases altas no
saben lo de tener que mitigar el hambre con cafè.
Tampoco que un pan de a locha* y una taza de cafè,
suelen ser el desayuno de los pobres de Venezuela.
Por eso piensa en el cafè como un lujo
que, de tarde en tarde, entre los grupos oligarcas
se toman para amenizar las reuniones.
Por supuesto, la mayorìa de diputados fue
sensible a aquella prèdica y la propuesta
fue rechazada. Pero es ùltil la historia
para ilustrar como las clases dominantes ignoran,
desconocen y hasta rechazan lo que el pueblo bien
valora y ansìa, sea por amor, deseo, necesidad
o simple sentido cultural.
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No
son emigrados ni exiliados
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Por Lorenzo Gonzalo, 17 de abril del 2012
En la historia de las relaciones entre Cuba y
Estados Unidos, hay que hacer de vez en vez un
alto en el camino de los múltiples deberes
que tenemos quienes escribimos, para señalar
asuntos delicados que parecen inofensivos.
No solamente debemos hacerlo para hablar del presente,
sino para recalcar cosas del pasado, de manera
que entendamos mejor las cosas que hoy nos disgustan
o agradan.
En vísperas de la batalla de Yorktown,
el General George Washington y sus tropas estaban
en condiciones deplorables por falta de fondos.
Fue entonces que el Almirante de Grasse, perteneciente
al ejército francés que ayudaba
a las Trece Colonias en la Guerra de Independencia,
fue a Cuba a buscar donaciones. Las damas ricas
de la ciudad y millonarios de La Habana donaron
el equivalente actual de 300 millones representados
entonces por 1.200.000 libras tornesas.
En 1902 Estados Unidos decide retirar las tropas
de ocupación que mantenía en Cuba,
luego de declararle una Guerra injusta a España,
que más que dirigida a la Península,
fue el pretexto para demostrarle a Europa que
el Norte se había convertido en un factor
internacional decisivo.
No resistiéndose al hecho de que estratégicamente
era más conveniente retirarse que mantenerse
en el territorio, idearon una Enmienda que debía
ser parte de la Primera Constitución elaborada
por los cubanos luego que Cuba se desprendiera
de España. Por medio de esta Enmienda recibían
autorización permanente para desembarcar
tropas y ocupar la Isla, algo que volvieron a
hacer antes de que finalizara la primera década
del Siglo XX. De no haber sido aprobado dicho
Apéndice, las tropas de ocupación
habrían permanecido y el desarrollo del
pensamiento nacional, posiblemente habría
sido truncado.
Estos hechos, acompañados de múltiples
más, donde se incluyen estadounidenses
peleando en la Guerra de Independencia Cubana
para expulsar a los españoles, marcan un
punto de referencia que explican las relaciones
históricas entre ambos pueblos.
Estas relaciones fueron distorsionándose
en la medida que avanzó la globalización
de las relaciones entre las naciones especialmente
cuando aparece Estados Unidos en ese juego de
poderes.
Una veces más y otra menos, Estados Unidos
no cedió un ápice en su deseo de
controlar la Isla.
Llegado el proceso revolucionario, desencadenado
por una insurrección que nunca hubiese
sucedido de no haber sido violado el orden Institucional
con el Golpe de Estado perpetrado por un General
llamado Fulgencio Batista y un grupo de militares
y civiles corruptos, se hicieron más palpables
las distorsiones de las relaciones con el Norte,
quien mostró, casi de inmediato sus garras,
una vez que el proceso indicó una marcada
tendencia nacional.
Entonces como ahora, Estados Unidos planteaba
un orden político específico que,
más que una cuestión de principios,
intenta imponer determinados requisitos que le
permitan a Washington acceso libre a los recursos,
ubicación estratégica y fuerza laboral
del país.
Las relaciones dependencia – independencia entre
ambos países son tales, que, por un lado
el Estado cubano elabora políticas difíciles
y complejas, para impedir que Estados Unidos se
apropie de los destinos del país y por
el otro personas aisladas dentro de Cuba, le hacen
coro a las pretensiones del Norte, mientras Washington
insiste en imponer condiciones, que ya ni siquiera
se advienen a los nuevos tiempos ni a sus posibilidades
reales.
Entre las personas aisladas que le hacen coro
a Estados Unidos debemos mencionar el comportamiento
absurdo y bochornoso de un grupo de presos cubanos
que escogieron viajar a España hace unos
meses, luego de gestiones realizadas por la Iglesia
Católica para que los pusieran en libertad.
Es bochornoso que existan supuestos militantes
políticos, insurrectos, combatientes, pidiendo
que los mantengan económicamente y los
atiendan como si se tratase de los únicos
emigrantes que se van de su país por razones
políticas o disgustos de otro tipo.
En la historia de los exiliados cubanos, desde
la época de España, hasta la lucha
en contra de la dictadura de Batista, nadie había
recurrido al método de exigir de otro país
beneficios personales, como es el caso de estas
personas.
Estos personajes han aparecido reiteradamente
en la prensa exigiendo ayuda del gobierno español,
como si este gobierno tuviera la obligación
de darles lo que ni siquiera les pueden conceder
a sus propios ciudadanos.
Es bueno destacar que se trata de marginales cubanos.
Los ciudadanos de Cuba, los emigrados en buena
lid, quienes no recurren a subterfugios oportunistas
para mejorar sus condiciones de vida, no apelan
a semejantes recursos.
Bochorno ajeno produce que una prensa se preste
a hacerle el juego a gente poco escrupulosa que
han asumido una supuesta actitud política,
cuando en realidad no es más que una jugarreta
para salir de su país con condiciones especiales
y a expensas del erario público de otro
Estado.
Es importante que la gente no se confunda con
esta propaganda barata de una prensa que responde
a obscuros intereses.
En Cuba han existido personas que han combatido
al gobierno cubano, con dignidad y afrontando
las consecuencias de quienes toman el camino de
las armas o el de agentes extranjeros, en contra
de un gobierno.
Estas personas que andan por España y salen
en la prensa a instancias de un periodismo comprometido
con la infamia, no reflejan al cubano real, trabajador,
emigrado o verdadero opositor del gobierno.
No es bueno decir de otros, sobre todo cuando
lloran desgracia o como en este caso, tratándose
de unos marginales claramente demostrado por sus
actitudes, entre las que se incluyen morder la
mano que les ha dado de comer y ofendiendo al
país que se ha gastado los recursos que
no tiene, ofreciéndoles la oportunidad
de buscar otras vidas que, obviamente, no saben
buscársela por sí solos.
Es una pena, pero por favor, que las personas
no confundan a estos cubanos como exiliados o
emigrados reales.
Algunos son unos pobres infelices y otros no
son otra cosa que seres mal intencionados. También
los hay que son simples servidores de terceros
intereses, contrarios a una Cuba independiente.
Pero que quede claro: no son emigrados, ni políticos
y muchos menos exiliados, son simplemente marginales
sociales o en el mejor de los casos, unos buenos
oportunistas.
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Ciro Bianchi Ross • 7 de Abril del 2012 20:37:14
CDT
Un triunfo resonante se anotó la esgrima
cubana en 1922, cuando, en
una competencia internacional que tuvo lugar
en el Athletic Club de
Nueva York, el equipo del patio, que contendió
en las tres armas
—florete, espada y sable— derrotó en
toda la línea a los esgrimistas
norteamericanos.
Formaban parte de la delegación cubana
Ramón Fonst, Silvio de
Cárdenas, David Aizcorbe y Eduardo Héctor
Alonso, entre otros, y como
capitán iba Manuel Dionisio Díaz,
deportista de técnica impresionante.
Buena parte del éxito correspondió
al maestro José María Rivas, que
trabajó con tesón en el entrenamiento
de nuestros compatriotas. La
preparación del equipo se llevó
a cabo en la sala de armas de la
Asociación de Dependientes del Comercio
de La Habana, ubicada en su
edificio social de Prado y Trocadero, donde
radica desde hace unos
años la Escuela Nacional de Danza. Fue
en ese mismo lugar, en el mismo
año de 1922, donde, al calor del maestro
Pío Alonso, se fundó la
Federación de Esgrima de Cuba.
No finalizaron en el Athletic Club los triunfos
cubanos. Se repitieron
en Washington y en Boston y, en esa misma ciudad,
volvieron a
imponerse en los encuentros que sostuvieron
en la Universidad de
Harvard. Tal cadena de victorias tuvo un resultado
inmediato: hizo que
se desbordara el entusiasmo en las salas de
armas que existían en la
Isla.
El primer gimnasio
La esgrima como deporte organizado parece haber
surgido en Cuba en
1867-1868. Fue entonces cuando se inauguró,
en San Rafael e Industria,
la sala de armas del Casino Español.
Por aquellos días se instalaban
salas similares en el Círculo Militar,
en Prado y Trocadero, donde
después estuvo el Centro de Dependientes,
y en el Unión Club, sito
todavía en Zulueta y Neptuno, en los
altos del Café Alemán, y no en
el
bello edificio de las cariátides de Malecón
17.
El primer director de la sala de armas del
Casino Español fue el
italiano Juan Galletti, que permaneció
al frente de la instalación
hasta 1874. El francés Pedro Cherembau,
que lo sustituyó, la dirigió
por poco tiempo; falleció cuatro años
más tarde. Ocupó su lugar, hasta
1907, su hijo Julio. Mientras eso sucedía,
el Casino Español, con su
sala de armas a cuestas, cambiaba de domicilio
una y otra vez. Pasó de
San Rafael e Industria a San Rafael entre Zulueta
y Monserrate, donde
estuvo después el teatro Albizu, y luego
al Centro Asturiano, espacio
que ocupan hoy las salas europeas del Museo
Nacional. De ahí se
trasladó para el antiguo palacio de Villalba,
en Egido entre Monte y
Dragones; sede del efímero Senado de
la colonia en los días del
régimen autonómico de 1898. Otro
nuevo desplazamiento hacia Prado y
Neptuno y otro más, en 1901, hacia Prado
y Trocadero, hasta que seis
años después inauguró su
bello edificio de Prado y Ánimas, que
fue
Palacio de los Matrimonios y no sé qué
fin tiene ahora.
Se conserva una foto de la apertura de la sala
de armas en el último
de los edificios mencionados. En esta aparece,
ya muy anciano, el
maestro Julio Cherembau. Lo rodea un grupo numeroso
de discípulos.
Entre ellos, un hombre que luce una abundante
cabellera negra peinada
con una raya al medio. Es el doctor Ramón
Grau San Martín. Un joven
médico, entonces sin aspiraciones políticas,
que ocuparía sin embargo
la presidencia de la República en dos
ocasiones.
Otra sala de armas de aquellos días
fue la del Club Gimnástico, en
Prado 86, por la numeración antigua.
Su apertura el 30 de mayo de 1891
fue un sonado acontecimiento esgrimístico
y una fiesta lucidísima.
Sala y gimnasio fueron punto de reunión
de hombres muy notables y
valiosos. Un grupo muy heterogéneo en
el que sobresalían Enrique
Hernández Miyares, el poeta del célebre
soneto La más fermosa; el
periodista Héctor de Saavedra; el millonario
Juan Pedro Baró y el
patriota Manuel Sanguily… Con todo, las figuras
más notables, en lo
referido estrictamente a la esgrima, que en
aquella sala tomaron
lecciones con el maestro Aurelio P. Granados,
fueron Filiberto Fonst,
hombre de fuerza hercúlea y deportista
consumado, padre de Ramón, y
Francisco Varona Murias, que legaría
un libro en el que relata los más
de cien lances de honor en los que tomó
parte. Su récord nadie lo
superó. Fue el hombre que más
veces se batió a duelo en Cuba. Se
tomaba como propias las ofensas aunque no le
tocaran. Bastaba que un
amigo suyo fuera agraviado y allí estaba
Varona Murias para sacar la
cara en su nombre.
El gimnasio de Prado 86 no es el más
antiguo de Cuba. Ese lugar
corresponde al que estuvo emplazado en la esquina
de Consulado y
Virtudes, espacio que ocuparían sucesivamente
el teatro Alhambra y el
cine Alkázar.
Aparece Ramón Fonst
El triunfo de Ramón Fonst en París
trae un aire favorable para la
esgrima cubana. Apenas tiene 16 años
de edad, pero logra imponerse
ante esgrimistas de reconocida fortaleza. Sorprende
por su forma de
manejar la espada y las victorias se las anota
una tras otra ante el
asombro de todos.
Es de elevada estatura, sus piernas son largas
y ágiles y con su mano
izquierda asesta golpes de arresto sin reparar
en los ataques del
contrario. Su velocidad impone pavor al contrincante.
Fonst revoluciona los cánones espadísticos
imperantes, dice David
Aizcorbe. Hasta entonces, se afirma, la espada
se practicaba casi como
el florete, y los tiradores clásicos,
en su mayoría, iban a la parada.
El cubano se apropió de la lección
de los grandes maestros en cuanto a
que la esgrima es el arte de tocar sin ser tocado
y sorprendía en sus
ataques a los rivales al meter su punta por
donde quiera que
encontrara un espacio, por estrecho que fuera.
Esa técnica le dio
renombre mundial.
El deporte lo había atraído siempre.
Su padre no solo sobresalía en la
esgrima, sino también en el tiro de pistola,
y el hijo quería ser como
él. Sus condiciones físicas lo
ayudaban. Vivían en Francia entonces
y
eso decidió que el muchacho empezara
a entrenarse con el francés Juan
Ayat y el italiano Antonio Conte, ídolos
de la esgrima en París en
aquellos días. Pocos años después
sería el cubano quien conquistara a
Francia con sus éxitos sobre los más
reputados ases de la espada
mundial.
Recorrió Fonst, luego del triunfo de
París, las principales salas de
armas europeas y en Madrid, esgrimistas de la
talla de Carbonell y
Sanz se maravillaron con el juego dificilísimo
que el genial cubano
había implantado con la espada.
Todas esas noticias llegaban a Cuba y estimulaban
la práctica de la
esgrima entre nosotros. Pero nadie había
visto aquí batirse a Ramón
Fonst. Había verdadera expectativa por
verlo, y Fonst vino, cargado de
laureles, en compañía de su padre,
el hombre que había hecho al
campeón obligándolo al ejercicio
metódico y bien dirigido de las
armas.
Cruce de maestros
Sucedió entonces algo interesante. Tal
era la fama internacional de
Fonst que muchos maestros de la esgrima pensaron
que en cada cubano
había un as de la espada en potencia.
Eso resultó positivo por ingenuo
que pueda parecer. Porque destacados esgrimistas
de otros países se
instalaron en La Habana, que se convirtió
en un verdadero cruce de
maestros y campeones. Cobraban sumas exorbitantes
por sus lecciones.
Hasta el conde Athos de San Malato, autor de
uno de los códigos que
regían los duelos, estuvo por aquí.
Se multiplicaron entonces las salas de armas.
Eduardo Alesson, llegado
de España, abrió la suya en los
entresuelos del teatro Payret. Y Jules
Loustalot, otra en Monserrate entre Empedrado
y Tejadillo. Pío Alonso
se consolidó en el Centro de Dependientes.
El cubano Desiderio
Ferreira, que en los años 40 moriría
baleado ante la puerta de su casa
en el apacible reparto San Miguel —un pase de
cuentas por su pasado
machadista— instaló su sala en el local
que fue del Unión Club, en
Zulueta y Neptuno, un espacio al que dio un
tono rojo, que lo hacía
atractivo y original.
Hubo asimismo salas de armas en el Miramar
Yacht Club y en el Colegio
de Arquitectos; en la sede de la Cruz Roja;
en el Instituto de Segunda
Enseñanza y en la Universidad de La Habana.
Las hubo también en el
Ejército y en la Marina de Guerra. Los
políticos que en un momento se
entrenaron y practicaron preferiblemente con
Loustalot, contaron con
la sala de armas del Capitolio, una de las más
bellas de la ciudad, a
cargo del ya aludido José María
Rivas. Los periodistas dispusieron de
la suya en la sede de la Asociación de
Reporters, en la calle Zulueta.
No todos los que acudían a las prácticas
de esgrima lo hacían por amor
al deporte o por el honor de poder representar
algún día los colores
del país. Todavía en los años
40 del siglo pasado bastaba con que
alguien se sintiera ofendido para que planteara
la llamada cuestión de
honor. Designaba entonces a sus representantes,
que visitaban al
ofensor, y este a su vez designaba los suyos.
Los padrinos de una y
otra parte se reunían para pactar las
condiciones del lance: lugar y
fecha del encuentro, el arma con que se dirimiría
el asunto y la forma
en que transcurriría el enfrentamiento.
El arma escogida podía ser la espada
o la espada francesa, el sable
con punta o sin ella, o con filo, contrafilo
y punta… Una vez decidida
el arma establecían los padrinos a cuántas
reprisses sería el combate,
lo que duraría cada una de estas y el
tiempo de descanso entre una y
otra. Si seleccionaban la pistola —el revólver
estaba terminantemente
prohibido— se fijaba cuántos disparos
harían los contendientes y a
cuántos pasos y si dispararían
a discreción o a una voz de mando. La
cosa se ponía fea cuando se acordaba
que el duelo fuera con todas las
consecuencias o a todo juego, como se decía,
pero aun así los
duelistas debían obedecer las órdenes
del juez de campo y acatar sin
chistar su determinación de dar por finalizado
el lance.
Periodistas y políticos
Periodistas y políticos eran de los más
retados a duelo y figuraban
entre los que más se batían. Entre
los primeros, por nuestra cuenta,
Wifredo Fernández se batió cinco
veces y en uno de esos lances hirió
de gravedad al general Loynaz del Castillo;
Santiago Claret, ocho;
José M. Muzaurrieta, nueve, y Antonio
Iraizoz, 16. Orestes Ferrara se
batió muchas veces a sable, espada o
pistola. No existe constancia de
que Grau San Martín se haya batido nunca,
aunque sí llegó a retar a
duelo al director de Bohemia por una información
que apareció en la
sección En Cuba. Famoso fue el duelo
de Ricardo Núñez Portuondo,
político liberal y médico de cabecera
del tirano Machado, en que
propinó a su rival, ante la curiosidad
morbosa de 200 espectadores,
una herida de 15 centímetros que lo tajó
desde la frente hasta el
pecho. El maestro Rivas se especializó
en los lances de honor y fueron
muchos en los que intervino como juez de campo.
Puede decirse que no
hubo político sobresaliente que no utilizara
sus servicios. Entre
ellos Eduardo Chibás, que se batió
nueve veces con figuras tales como
Tony Varona, Alberto Inocente Álvarez
y Francisco y Carlos Prío
Socarrás. En ocasión del duelo
de Chibás con el senador José
Manuel
Casanova, el Zar del Azúcar, senador
y presidente de la Asociación de
Hacendados de Cuba, advirtió Rivas al
primero que no bastaba el
coraje, sino que se requería de un poco
de técnica. Es preciso,
arguyó, seguir con la vista la punta
del arma del rival.
—Mire, Rivas, esa será la preocupación
del contrario, porque yo no veo
ni la punta de la mía —respondió
Chibás, que padecía de una miopía
bárbara y salió herido de casi
todos sus duelos.
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VENEZUELA BAJO LOS REGÍMENES
DE CIPRIANO CASTRO Y JUAN V. GÓMEZ
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Relaciones con las grandes potencias
Eligio Damas
Para Apicalternativa.Com. Sección Misceláneas.
El periodo de los andinos Cipriano Castro y
Juan V. Gómez, va de 1899 a 1936.
A finales del siglo XIX, el capitalismo ya ha
llegado a una etapa de alto desarrollo y en
las sociedades que primero iniciaron el camino
capitalista, se fue acumulando un capital sobrante
que exigía áreas de inversión
pata continuar multiplicándose. Esos
capitales comienzan a trasladarse a las áreas
periféricas, iniciándose la etapa
imperialista. El imperialismo pues, se distingue
básicamente por el desplazamiento de
los capitales de las áreas donde se han
acumulado, hacia áreas periféricas,
en búsqueda de mayores beneficios.
Con anterioridad y desde su nacimiento, como
nación independiente, Venezuela había
estado dependiendo de los países desarrollados
a través de la importación de
mercancías, la exportación de
productos agrícolas y de los empréstitos.
Para el período de Cipriano Castro, ya
se han hecho las primeras inversiones de capital
en la minería y en la construcción
de ferrocarriles. Así existían
en el país consorcios de capital foráneo
como la New York Bermúdez Company. ,
la compañía ferrocarrilera alemana,
la red telegráfica, ésta representada
por el cable francés.
Castro mantiene una política de cierta
resistencia al capital internacional y tímidos
arrestos de nacionalismo. Así entra en
conflictos con la New York Bermúdez Co.
, filial de la General Asphalt of Philadelphia,
porque esta empresa había incumplido
sus contratos, mediante los cuales estaba comprometida
a explotar las riquezas de los estados Monagas
y Anzoátegui.
La Bermúdez Co., como respuesta, financió
la llamada "Revolución Libertadora"
de Manuel Antonio Matos, a quien le costeó
los gastos de la guerra con 145 mil dólares.
Del mismo modo, se generan conflictos con el
Cable Francés, quien ponía al
tanto, de los movimientos del gobierno, al ejército
de Manuel Antonio Matos.
Del otro lado, la deuda externa de Venezuela
había venido creciendo y para el año
1900, alcanzaba la astronómica cifra
de 189 millones de bolívares. Es cierto
que la totalidad de la deuda no podía
ser achacada al gobierno de Castro, sino que
se venía acumulando desde la independencia.
Castro estaba imposibilitado de pagar la deuda
externa, por ello lo declaró al mundo,
lo que ocasionó el bloqueo de nuestras
costas y puertos y la ocupación de las
aduanas, por las potencias propietarias de la
deuda, con el objeto de pagarse la misma.
No obstante sus proclamas y arrestos nacionalistas,
Castro pone en manos de Mr. Bowen, Ministro
Plenipotenciario de Estados Unidos, poderes
para estudiar fórmulas de solución
al problema.
Los protocolos de Washington, firmados por Bowen
en representación de Venezuela, fueron
un bochorno y denuncian una contradicción
en la presunta política nacionalista
de Cipriano Castro.
Las contradicciones de Castro con el capital
internacional se debieron quizás a que
aquel no había sido capaz de organizar
al Estado y crear condiciones internas propicias
para la entrada en grande de las inversiones
foráneas.
Así mismo, las dificultades económicas
heredadas, le hacen entrar tempranamente en
conflicto con las potencias extranjeras. Es
cierto que se niega a satisfacer las pretensiones
exageradas de ingleses y alemanes en defensa
de decoro e interés nacionales; no obstante,
se contradice al nombrar a un funcionario imperialista
para que decida por Venezuela en lo referente
al protocolo de Washington.
Para 1908 se produce el golpe de estado que
eleva a Juan Vicente Gómez a la presidencia.
Para definir las causas de las buenas relaciones
que éste establece con las grandes potencias,
bastaría con señalar que el nuevo
gobierno adoptará una actitud diferente
frente a ellas.
Al tomar posesión del gobierno, Gómez
pide a través del representante de Brasil,
encargado de los asuntos de Estados Unidos -
con cuyo gobierno había roto relaciones
Cipriano Castro - la intervención de
la escuadra norteamericana. Así se envían
los buques "El Maine", el "Des
Moines" y el "North Caroline".
Además, Gómez propone:
a.- pagar la deuda externa,
b.- respetar los bienes de los ciudadanos naturales
de los países con
los cuales Castro se había querellado
y
c.- entregar a los intereses del capital internacional
grandes ventajas en
inversión.
Así tenemos que el 13 de febrero de 1909,
se firman en Caracas los protocolos Buchanan-
Gómez. De acuerdo con éstos, el
trust del asfalto se vio libre de cancelar la
deuda a que lo había condenado el poder
judicial venezolano por su intromisión
en los asuntos internos, al apoyar el movimiento
de Manuel Antonio Matos.
Es decir, desde el inicio de su gobierno Gómez,
pudo comprender que el destino de los gobiernos
de los países atrasados que giraban dentro
de la órbita capitalista, dependía
de la actitud que asumieran frente al capital
internacional. Los conflictos de Castro con
las empresas foráneas, su negativa a
aceptar las condiciones impuestas por las potencias
referentes al pago de la deuda externa, la caótica
situación financiera de la nación,
la inseguridad política aún existente
que no ofrecía seguridades a la inversión
extranjera, tuvieron como epílogo el
acuerdo entre las potencias imperialistas y
Gómez para derrocar a Castro.
Por eso el caudillo de “La Mulera”, se apresura
a tomar las primeras medidas y hacer serios
ofrecimientos, para darle garantías al
inversionista extranjero y asegurar su estabilidad.
Dentro de esa línea de comportamiento,
sumiso frente al capital internacional, se moverá
Gómez.
Entre 1908 y 1914, hay prosperidad económica
en el país, como resultado de los buenos
precios a que se cotizan nuestros productos
en el mercado internacional. Al mismo tiempo
Gómez comienza la política de
concesiones abiertas y fáciles para la
explotación del petróleo. Comienza
también a crear la infraestructura necesaria
e indispensable que facilite la operación
de esos capitales y crea un ejército
profesional identificado con los intereses del
Estado. Estas son medidas dentro de la estrategia
de penetración a fondo del capital foráneo.
A partir de 1917, Gómez entra en una
política de concesiones petroleras sin
ninguna discreción, que le garantiza
el respaldo y aplauso de las potencias extranjeras.
Un indicador de la actitud de Gómez frente
al imperialismo, está dado con el acontecimiento
relacionado con el Ministro Gumersindo Torres.
Para 1918, Torres fue designado Ministro de
Fomento; en la memoria presentada ese año,
afirmó:
"Hasta hace poco, verdaderamente a ciegas
se procedió en los contratos, que para
exploraciones y explotación de petróleo
se celebraron, por lo que de ellos pocas o ninguna
ventaja ha obtenido la Nación."
Este criterio lo llevó a presentar la
Ley de Hidrocarburos de 1918 en la cual mejoraba
la posición del Estado en cuanto a la
industria petrolera; esto se tradujo en aumentos
de impuestos y eliminación de contratos
hasta por 50 años.
No obstante, para 1920 prepara un proyecto de
Ley en el cual aspiraba a aumentar los impuestos
a las petroleras y limitar el número
de hectáreas en concesión.
La posición de Gumersindo Torres podría
expresar las primeras manifestaciones del ascenso
de ciertos grupos identificados con una nueva
concepción del Estado y los intereses
nacionales que aún no tenían una
base sólida.
Las empresas se movilizaron y en una demostración
de su poder impusieron a Gómez sus puntos
de vista y Torres fue destituido. En el año
1921, el Congreso aprueba una Ley, que como
dice Edwin Lienwen en la obra "Petróleo
de Venezuela", citada por Héctor
Malavè Mata, "incorporaba la mayoría
de las modificaciones sugeridas por las compañías".
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Sin
edición
Por Lorenzo Gonzalo, 5 de marzo del 2012
Varios amigos me han enviado un artículo
del periodista de la BBC Fernando Ravsberg,
donde critica a un tal Haroldo Dillas, a quien
las emociones parecen obliterarle su formación
sociológica y su visión política
para el análisis. Este sociólogo
dice que se niega a participar en un diálogo
con el gobierno cubano porque dice que no es
una representación legítima de
la nación y que los invitados no representan
a la emigración.
Decir que el gobierno cubano no es legítimo
es como decir que la Luna no existe e interpretar
como representación de la emigración
a un grupo de emigrados cubanos invitados a
Washington por el gobierno de Cuba, es no haber
leído bien las invitaciones.
Por consiguiente voy a obviar al sociólogo
Dillas, quien parece demasiado cargado emocionalmente
y no quiere soluciones para su país y
mucho menos para los emigrados que permanecemos
en un limbo.
De Fernando Ravsberg tampoco diré mucho,
porque insinúa que Cuba no requiere de
los emigrados cubanos. No vamos a presentar
situaciones y disyuntivas para demostrar que
en este mundo, todos necesitamos de todos y
que los estados representan a sus sectores sociales
y ellos por sí solos no son nada. Por
supuesto tampoco vamos a destacar que la emigración
cubana, muy a nuestro pesar, se ha constituido
en un sector con vida propia, aun cuando no
esté institucionalizada (ojalá
nunca llegue a estarlo), porque su nacimiento
comenzó por una cadena de confrontaciones
que la convirtieron en instrumento de Estados
Unidos de América. A partir de esta observación
podríamos destacar que es una emigración
muy diferente a la de otros países, con
otra gran desventaja: que carece de los derechos
que se les reconocen a esos otros emigrados.
La emigración cubana además no
solamente participa del fenómeno del
envío de remesas a su país sino
que es la única que se ha convertido
en un porcentaje mayoritario, en términos
absolutos, de su flujo de viajeros. Este año
ese sector viajó 400,000 veces, lo cual
significa que más de un cuarto de millón
de personas visitaron la Isla en el año.
Independientemente de esto y muy a pesar de
lo que hubiésemos querido quienes queremos
a nuestro país, esa emigración,
como sector ha sido convertida en una fuerza
política en Estados Unidos, que según
tengo entendido es un país poderoso,
agresivo e inescrupuloso, con prácticamente
un dominio total de la tecnología mundial
del momento. Nos referimos que como segmento
activo de la sociedad cubana también
es una fuerza política del país
agresor de la Isla. Toda emigración es
un segmento de su estado pero no es un elemento
activo, importante, con presencia como lo es
la emigración cubana en su país.
Un grueso de la emigración cubana existente
en Miami en la década de los años
sesenta, fue convertido en punta de lanza para
combatir el “comunismo” en América Latina.
La confrontación no concedió a
Cuba el tiempo necesario para trazar una línea
divisoria entre quienes emigraban víctima
de las manipulaciones y quienes realmente respondían
a las políticas de Washington. La urgencia
provocada por la agresión estadounidense
no dejaba espacio a otra política de
estado que no fuese aquella que permitiera la
supervivencia del poder. El resultado final
fue que el fenómeno migratorio convirtió
a simples emigrados en la fuerza política
de un país que, no solamente es el más
poderoso del mundo, sino que además nos
odia y si no nos odia, nos ambiciona. Constituyendo
esto último algo que, a estas alturas,
por su obsolescencia, es casi un capricho infantil
de peligrosas dimensiones.
En 1978, el gobierno cubano entendió
la complejidad que podía significar una
emigración con representatividad social
dentro del cuerpo nacional y poco antes de 1978
ya intentaba cómo buscar vías
para normalizar aquella situación, convirtiéndola
en una emigración como la existente en
el resto de los países.
El tiempo, implacable continuó su labor
y llegó a convertir a aquellos cientos
de miles de emigrados, que ya sobrepasan el
millón, en un grupo con conciencia de
sí, con existencia propia y que ha llegado
a representar entre otras cosas, un factor económico
de peso, hasta el punto que con sus pagos consulares
en Estados Unidos, prácticamente mantiene
la operación del Ministerio de Relaciones
Exteriores del país y mal que bien, tendrá
por muchos años representaciones en el
Congreso en Washington. Quizás exageramos
al decir que financia las relaciones exteriores
nacionales, pero solamente el precio de casi
600 dólares por un pasaporte de seis
años, representa 30 millones por año.
Si a esto se le suma una infinidad de trámites
migratorios más, la suma es sustancial.
Pero debemos agregar además que estos
emigrados tienen un sentido de “cubanos con
derechos ciudadanos” al que no renuncian, mantienen
permanentemente un pie sentimental en la Isla
y para rematar sostienen relaciones con todos
los sectores económicos de Estados Unidos
y son referencia para muchos y con seguridad
lo serán por muchas décadas.
O sea, los emigrados, querámoslo o no,
“son una relación comercial de gran peso
para Cuba”. Ya quisieran países como
Perú, Venezuela y en cierta medida México,
contar con ese apoyo económico. Menciono
tres países pero puedo abreviar espacio
y decir que es envidiable para cualquier país
de Suramérica.
Ravsberg de un plumazo le quitó esa importancia.
Por supuesto que esa no es la única razón
por la cual el gobierno cubano otorga importancia
a los emigrados cubanos. Ya cuando comenzó
su aproximación con los más sensatos
de ellos en 1978, probablemente la idea era
evitar que se convirtieran en una fuerza de
esa naturaleza. Cuando aquello, este segmento
no representaba una fuerza, ni tampoco eran
predecibles los beneficios económicos
que podrían significar, pero sobre todo,
era imposible prever el peso social que alcanzaría
dentro del conglomerado ciudadano en Cuba. Era
evidente que las políticas aplicadas
por necesidad de la defensa, estaban haciendo
más complejos los componentes sociales
de la naciente nueva sociedad cubana, entre
ellos su emigración y lo adecuado era
detener aquel rumbo.
Washington quien ya contaba con todas las bases
se adelantó y llevó un grupo de
ellos a los más altos cargos políticos
del país. Esta situación ha alcanzado
un grado tan elevado, que ya hoy se habla de
un Vicepresidente de origen cubano para Estados
Unidos.
Como consecuencia de todo esto, el gobierno
cubano lidia en la actualidad con una fuerza
emigrada cuya existencia no hubiera deseado
y Estados Unidos tiene respondones dentro de
su “propia casa” que no estuvieron jamás
contemplados dentro de ningún plan.
Que el gobierno cubano se reúna con los
emigrados, es bueno, aunque solamente sea para
degustar una tacita de café. Entre otras
cosas, los emigrados cubanos se han convertido
en el Departamento de Relaciones Exteriores
más importante de Cuba, tanto es así
que posiblemente Estados Unidos, que tiene ciudadanos
emigrados en todo el mundo, donde la mayoría
cooperan y defienden los intereses nacionales
de Estados Unidos, se ha quedado corto en ese
sentido.
En realidad la cita de Washington no es para
un diálogo. No hay dos partes, sino una
sola. Es una reunión compuesta por cubanos
que representan una comunidad muy rica en dinero,
pero sobre todo en cultura y hábitos,
muy diversa y con grandes influencias dentro
de Estados Unidos y funcionarios de la Patria
común agredida. Son una sola gente, un
mismo país. El tema será como
siempre, compartir experiencias en la tarea
común de convencer a Estados Unidos para
que suspenda sus agresiones. La contradicción
de esta cita, como la de las anteriores, exceptuando
1978, es que la agenda se confecciona unilateralmente,
dejándose un “espacio de discusión
libre” para el final de la reunión. Esto
le resta seriedad a los ojos de muchos.
La cita cubana de Abril no tiene nada de novedoso.
No están citando a nada nuevo y mucho
menos se trata de la convocatoria a un diálogo.
El Presidente Raúl Castro no ha dicho
que va a comenzar un “diálogo” con los
emigrados. Ha dicho que va a enmendar y a promover
nuevas regulaciones migratorias para una comunidad
que ha demostrado amar a su país. Hasta
ahora el gobierno, que no es solamente su Presidente,
no lo ha hecho.
Lo que ocurrirá en Washington en Abril
es una continuidad de las reuniones migratorias
de 1978 y especialmente del proceso que muy
novedosamente fue retomado en la década
del noventa.
Decir hoy que el gobierno cubano no es legítimo
o que el gobierno cubano no necesita a la emigración
cubana de Estados Unidos, es un horror de gran
envergadura, tanto como decir que en este año
2012 ese gobierno está citando a un diálogo.
No hay diálogo. No hay dos partes. Los
diversos segmentos del país seguimos
conversando para analizar objetivos y resolver
tareas pendientes para que Estados Unidos mejore
las relaciones con el país. Esto es importante,
pero también lo es la normalización
migratoria y aunque es repetitivo, recuerden,
el gobierno cubano es quien tiene la última
palabra.
Respecto al estado cubano, hace tiempo que los
emigrados tenemos con sus representantes una
relación normal, aunque a la inversa…bueno
a la inversa ya lo sabemos, no vemos aún
un resultado similar.
A propósito, no sé si para Cuba
son importantes las remesas de los emigrados
y otros gastos mayores en los que acostumbra
incurrir, pero para Brasil, que en breve sustituirá
a España como potencia económica,
las remesas representan un factor económico
de envergadura.
|
|
EN
LA CUARESMA CUBANA DEL 2012, sea bienvenido
el Papa.
|
Félix Sautié Mederos.
CRÓNICAS
CUBANAS
En medio de las contingencias, polarizaciones
y angustias tan acuciantes para el pueblo cubano
asentado dentro y fuera de nuestras fronteras,
de nuevo me ha sorprendido, por así decirlo,
la vertiginosa sucesión del 2012 que
recientemente iniciamos. Parece ser que mientras
más años me pasan por encima,
presiento que el tiempo corre con mayor prisa,
como si mi ser interior estuviera apurado por
llegar al momento del tránsito definitivo;
no obstante, me esfuerzo insistentemente por
coadyuvar en la medida de mis posibilidades
a la reconciliación y el diálogo
entre cubanos, sin dejarme amedrentar además
por las advertencias, insultos y veladas amenazas
que algunos pierden el tiempo en hacerme llegar.
Esas
fueron mis sensaciones existenciales durante
la celebración litúrgica del miércoles
de cenizas del 2012 en la Catedral de La Habana,
provocadas por el recuerdo sacramental de ser
polvo y que al polvo regresaremos. En tanto
que las cenizas bendecidas por el Arzobispo
de La Habana, Cardenal Jaime Ortega, con el
agua viva de la creación y la naturaleza
que nos lavará, dieron inicio al período
penitencial de la Cuaresma preparatoria para
la Semana Santa y la Pascua de Resurrección,
etapas de hondo misticismo en el calendario
cristiano en cuyos días previos visitará
Cuba el Papa Benedicto XVI.
Me
refiero a dos hechos de honda trascendencia
espiritual que se manifestarán muy a
pesar de quienes no pueden ocultar sus odios
hacia la Iglesia, así como de otros detractores
monotemáticos que solo aceptan las cosas
en una única dirección convergente
con sus ideas. Voces que por demás escamotean
al pueblo cubano, el derecho a solazarse espiritualmente
en sus devociones y actividades de espiritualidad.
Por otra parte, considero imprescindible tener
muy en cuenta que las festividades y conmemoraciones
religiosas, constituyen derechos inalienables
de las personas que por voluntad propia opten
por participar. Así pues, el hecho histórico
de la visita a Cuba que habrá de realizar
el Papa Benedicto XVI en peregrinación
por motivo del 400 aniversario del hallazgo
en 1612 de la imagen de la Virgen de la Caridad,
Patrona y Reina de Cuba, es su derecho como
sucesor de San Pedro, así como del pueblo
cubano creyente o no, recibirlo con regocijo,
respeto y dignidad.
En medio de tanto más de lo mismo, tantos
desengaños y desesperanzas, un acontecimiento
de esta índole en mi opinión constituye
un cambio del ritmo existencial y un estímulo
cargado de esperanzas que se transformarán
en un motor para la lucha por la vida. En estas
circunstancias y coyunturas considero que la
visita Papal tendrá importantes repercusiones
positivas para la autoestima del pueblo cubano
que vive adentro e incluso afuera de nuestras
fronteras, porque nunca deberíamos olvidar
a la diáspora que ha salido de nuestras
entrañas. Y, por encima de todo, será
de especial significación su mensaje
de amor intrínseco propio de la devoción
a la Virgen de la Caridad, así como propiciador
de paz, diálogo, reencuentro, reconciliación
más allá de cualquier consideración
política.
Además,
un 400 aniversario se celebra solo una vez;
y, si es estrictamente religioso, entonces supera
las contingencias económicas, políticas
o históricas del momento. En esta ocasión,
los creyentes cubanos muy especialmente los
católicos de todas las ideas políticas
y sociales, de adentro y de afuera de nuestras
fronteras, tenemos el derecho inalienable de
recibir al Papa que es el Pastor Universal de
nuestra Iglesia, y hacerlo con satisfacción
máxima y sin ningún tipo de limitaciones,
ni condicionantes, que algunos poniendo la carreta
delante de los bueyes, están planteando
con juicios y criterios incluso insultantes
y/o despreciativos para quien piense distinto
a ellos, así como para la iglesia Católica
cubana, los creyentes, el pueblo cubano y muy
en especial para quien es el Pastor de la Iglesia
Católica universal.
Lo
que SS Benedicto XVI vaya a plantear o exponer
en Cuba, tanto a las autoridades gubernamentales,
como a los católicos y al pueblo en general,
es una responsabilidad exclusivamente suya,
emanada de su conciencia y de su alta investidura
religiosa e incluso estatal. Pienso que solo
después de su visita podrían evaluarse
las repercusiones esenciales para Cuba que,
en lo concerniente a la población católica,
así como a los devotos de la Virgen de
la Caridad, de por sí mismas, serán
enriquecedoras y de júbilo espiritual,
por cuanto constituye un viaje pastoral plenamente
justificado con motivo de un aniversario trascendente
para nuestra identidad nacional, porque la Virgen
de la Caridad es un símbolo indiscutible
de nuestra nacionalidad.
No obstante, en mi opinión personal,
es también de correcta lógica
existencial e histórica identificar,
reconocer y manifestar públicamente las
complejas circunstancias del momento de inflexión
en que nos encontramos inmersos los cubanos,
así como las angustias que estamos atravesando
adentro y afuera del país y que en consecuencia
proclamemos nuestros reclamos y problemas en
esta dirección; pero las imposiciones
conceptuales, las condicionantes y los insultos
están fuera de lugar; y dañan
sensiblemente las necesidades de reencuentro,
diálogo y reconciliación tan urgentes
para la Nación cubana hoy.
Los
insultos y las condicionantes extemporáneas
que se están manifestando coinciden con
las acciones amenazadoras y de advertencias
así como con el uso de la fuerza y la
represión contra el pensamiento diferente.
Estos hechos controvertidos propician el enrarecimiento
del ambiente y la creación de situaciones
complicadas e insostenibles.
Considero
que en la Cuaresma 2012 y en el Año Jubilar
del 400 aniversario del hallazgo de la imagen
de la Virgen de la Caridad, recibir la visita
pastoral de SS Benedicto XVI es nuestro derecho
que coincide con nuestras urgencias actuales.
Así lo pienso, así lo afirmo y
así lo defiendo. ¡Bienvenido sea
el Papa!
E-Mail:
fsautie@yahoo.com
Publicado en Por Esto!, Sección de Opinión,
Mérida, Yucatán, México,
el lunes 5 de marzo del 2012.
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=151905
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Los
enormes peligros
del cambio climático
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Kiribati un archipiélago que desaparece
Hedelberto
López Blanch
Rebelión
El gobierno de Kiribati sabe que no tiene tiempo,
o mejor dicho, comprende que le falta tiempo
y recursos económicos para salvar su
país. El mar se está tragando
el territorio de sus 104 000 habitantes por
la subida del nivel de agua impulsadas por el
cambio climático.
La República de Kiribati esta formada
por 33 islas en el océano Pacífico,
los grupos insulares de Gilbert y Fénix,
ocho islas del grupo Line y la isla Ocean o
Banaba donde radica la capital, Tarawa. En total
tiene una extensión de 811 kilómetros
cuadrados.
Durante una reciente transmisión radial
y televisiva, Filimoni Fau, secretario de Tierras
y Recursos Minerales, anunció que su
país se encuentra en negociaciones para
comprar una zona de 20 kilómetros cuadrados
en Viti Levu, la mayor y más montañosa
de las islas del archipiélago de Fiji,
con el fin de trasladar, en un futuro, a la
población de Kiribati.
Ya desde 1989 un informe sobre el nivel del
mar realizado por las Naciones Unidas, reveló
que Kiribati era uno de los países que
podría desaparecer completamente bajo
el mar.
En los últimos años, los expertos
han insistido en esa posibilidad, mientras sus
gobernantes se han lanzado a buscar soluciones,
todas muy costosas, para una nación que
solo depende de la llegada de algunos turistas
y la venta de pescado y copra (masa de coco).
Entre estas aparecen la de construir, solo como
una solución temporal, un muro en las
costas de las islas más pobladas para
amainar la subida del mar; otra parece de ciencia
ficción: albergar a los habitantes sobre
una gigantesca plataforma flotante como las
usadas por las compañías petroleras.
Centenares de personas que vivían en
zonas bajas costeras ya han emigrado hacia otros
países y se han convertido en los primeros
refugiados climáticos, (estatus reconocido
por ONU) motivado por el calentamiento global.
El ministro Kau explicó que aun no se
ha llegado a un acuerdo para adquirir los terrenos,
por unos 10 millones de dólares, propiedad
de un conjunto de iglesias en Fiji, distante
a 2 250 kilómetros de Tarawa.
Por su parte, el presidente Anote Tong, explicó
en otra transmisión radio televisiva
que si al final se logra el acuerdo, la población
no será trasladada de una sola vez, sino
que primero se necesitará “encontrar
empleos, no como refugiados sino como inmigrantes
con habilidades que ofrecer, gente que tiene
un lugar en la comunidad, personas que no sean
vistas como ciudadanos de segunda”.
Mientras las autoridades de Kiribati se devanan
los sesos para tratar de resolver el grave problema,
las noticias sobre el cambio climático
a nivel mundial son cada vez más aterradoras.
Un estudio realizado por científicos
del Instituto Potsdam para la Investigación
del Impacto Climático (PIK) y del Departamento
de Física de la Tierra II de la Universidad
Complutense de Madrid (UCM) publicado el pasado
febrero en la revista Nature Climate Change,
asegura que el casquete polar de Groenlandia
es más vulnerable al calentamiento global
de lo que se pensaba.
El artículo señala que el umbral
de aumento del manto de hielo se sitúa
entre 0,8 a 3,2 grados centígrados, con
la mayor probabilidad estimada en 1,6 grados.
Actualmente, el calentamiento global se sitúa
ya en 0,8 grados por encima de los niveles preindustriales.
Alexander Robinson, investigador del Departamento
de Física de la Tierra II y autor principal
del estudio, explicó que el tiempo que
transcurra antes de una pérdida sustancial
del hielo de Groenlandia depende en gran medida
del nivel de calentamiento que se alcance pues
“cuanto más se supere el umbral, más
rápido se fundirá el hielo”.
Con los parámetros existentes de emisiones
de gases de efecto invernadero, la humanidad
se enfrenta a mediano-largo plazo al aumento
de la temperatura mundial cercano a ocho grados
centígrados que provocaría la
pérdida de una quinta parte de la superficie
helada de Groenlandia en los próximos
500 años y su desaparición total
en 2 000 años.
Robinson aclara que aunque parezca bastante
el tiempo, en comparación con lo ocurrido
en la historia de la tierra, se debe considerar
rápido y ya se esta rozando el umbral
crítico.
En la Cumbre sobre el cambio Climático
de Durban, Sudáfrica, efectuada en diciembre
pasado, no se consiguió obtener un marco
legal sólido para obligar a los grandes
emisores a cumplir sus compromisos y dejó
para la próxima Cumbre, que tendrá
lugar en Catar, en noviembre de 2013, la discusión
sobre recortes de emisiones más ambiciosos.
Ese posible acuerdo, deberá ser adoptado
en 2015 y entrar en vigor en 2020, y será
conocido como un segundo periodo del Protocolo
de Kyoto, que expira en 2012 y que ahora se
prolongará hasta 2017 o 2020.
En Durban organizaciones ecologistas como Oxfam
Irtermon y delegaciones de países en
desarrollo criticaron la falta de un acuerdo
sobre el tema, lo cual “tendrá dolorosas
consecuencias para los pobres del mundo entero
pues un aumento de la temperatura de cuatro
grados centígrados supondrá la
destrucción total para los pobres agricultores
que sufrirán más hambre y pobreza”.
También esa cita dejó para Catar
la captación del dinero necesario para
nutrir el Fondo Verde para el Clima, que en
2020 debe proporcionar a los países más
desfavorecidos, 100 000 millones de dólares
anuales para hacer frente a los estragos. Pero
todo ha quedado en el aire.
Mientras se prorrogan las medidas objetivas
por parte de las naciones desarrolladas para
detener el cambio climático, los desastres
proliferan por toda la tierra: crecen los desiertos,
se reduce la superficie cultivable en el planeta,
escasean y aumentan los precios de los alimentos,
se expanden las enfermedades, suben los índices
de pobreza.
En un documental con argumentos científicos
irrebatibles, el francés Yann Arthus-Bertrand
señala que como Groenlandia se calienta
rápidamente, el agua dulce de todo un
continente fluye hacia el agua salada de los
océanos. Su superficie contiene el 20
% de toda el agua dulce del planeta. Si se derrite
el nivel del mar va a subir cerca de siete metros.
Docenas de islas y millones de kilómetros
cuadrados de litorales están amenazados
de quedar sepultados bajo las aguas.
El Efecto Invernadero es un fenómeno
atmosférico natural que permite mantener
la temperatura del planeta al retener parte
de la energía proveniente del sol. El
aumento de la concentración de dióxido
de carbono proveniente del uso de combustibles
fósiles, ha provocado la intensificación
del fenómeno y consecuente aumento de
la temperatura global, derritiendo los hielos
polares y aumentando el nivel de los océanos.
Además, el hielo refleja una gran parte
de la radiación solar hacia el espacio.
Cuando el área cubierta por el hielo
disminuye, más radiación es absorbida
y se suma al calentamiento regional.
La actividad humana entre las que se destacan
las industrias, calefacción, desfoliación,
agricultura y transporte son causas principales
del crecimiento de los gases invernadero (motivado
en gran medida por el dióxido de carbono).
No solo las autoridades y los habitantes de
Kiribati estan en la incertidumbre de perder
sus hogares y hasta la patria, sino que también
lo acompañan en esa tragedia sus similares
de Islas Marshall, Tuvalu, Cocos, Tokelau, Nauru
y otras en diferentes mares y océanos.
Hoy más que nunca, se necesitan poner
en acción las palabras pronunciadas por
el líder de la Revolución cubana,
Fidel Castro cuando en 1992, en la Cumbre sobre
Medio Ambiente y Desarrollo realizada en Río
de Janeiro señaló. “Mañana
será demasiado tarde para hacer lo que
debimos haber hecho hace mucho tiempo”. Seamos
sensatos.
Rebelión ha publicado este artículo
con el permiso del autor mediante una licencia
de Creative Commons, respetando su libertad
para publicarlo en otras fuentes.
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La
repulsa popular ante un ultraje a Martí
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Ciro Bianchi Ross • 31 de Marzo del 2012 21:16:46
CDT
El
Parque Central habanero ofrecía esa noche
del viernes 11 de marzo
de 1949 su aspecto habitual. Sentados en los
bancos, algunos veían
pasar la vida. Otros conversaban y no faltaban
los que esperaban que
con el avance de la noche la casa botara el
calor del día para volver
a ella. Alguna que otra pareja, en el lugar
más oscuro y recóndito, se
juraba un amor eterno que tal vez no tardaría
en romperse, mientras
otros trataban de componer los desaguisados
de la jornada. No pocos
transeúntes, apremiados por la hora,
recorrían la explanada a grandes
trancos y otros, en cambio, se movían
lentamente, como si les
perteneciera todo el tiempo del mundo.
Pronto
quedaría rota la calma. Había
entrado en el área un grupo de
marinos norteamericanos, de los llegados a La
Habana el día antes como
parte de la dotación de una flotilla
conformada por un portaviones,
tres barreminas y un remolcador. Achispados
por el alcohol, los
marinos del barreminas Rodman no tardaron en
hacer de las suyas y
provocaban o se ponían pesados con los
que encontraban a su paso, poco
dispuestos a soportarles la malacrianza. Uno
de los marinos reparó en
el monumento que se alza en el Parque Central.
No tenía por qué saber
que perpetuaba la memoria de José Martí,
Apóstol de la Independencia
de Cuba, pero debió percatarse de que
representaba algo grande y
reverente para los cubanos. Casi sin ponerse
de acuerdo, la estatua
pareció ideal al grupo de marinos para
mostrar sus habilidades de
acróbatas y en pocos minutos Richard
Choinsgy, el más hábil de ellos,
hacía visajes sentado sobre la cabeza
de la escultura mientras sus
compatriotas lo ovacionaban y los cubanos se
arremolinaban en torno al
monumento sin ocultar su indignación.
Fueron inútiles las
exhortaciones para que los visitantes pusieran
fin al ultraje; hubo,
en una discusión bilingüe, palabras
gruesas de parte y parte, y los
más agresivos entre los que presenciaban
la escena, pertrechados de
«proyectiles» en un café
cercano, la emprendían a botellazos con
el
marino profanador.
Intervino
al fin la policía. Las perseguidoras
estacionadas, con
motivo de unas elecciones estudiantiles, frente
al Instituto de
Segunda Enseñanza de La Habana, volcaron
su personal sobre el parque.
Ya para entonces, Choinsgy, convencido por los
botellazos, había
descendido de la egregia figura y el sargento
Herbert D. White y el
marino George J. Wagner, que lo habían
secundado en el ultraje,
trataban de protegerlo de la ira popular creciente.
Sucedió entonces
lo inconcebible: el único propósito
de la intervención de los agentes
del orden parecía ser el de disolver
a toletazos y empujones a los
indignados. Solo procedió la Policía
al arresto de los profanadores
cuando se percató de que ni siquiera
los disparos efectuados al aire
lograban dispersar a la multitud.
Los
marinos quedaron tras las rejas del calabozo
de la Primera
Estación de Policía. Se multiplicaban
las llamadas misteriosas y las
carreras de los apaciguadores, y la calle se
hacía hostil para los
norteamericanos sin excepción. Marinos
que bebían tranquilos sus
tragos en bares y al aire libre tuvieron que
marcharse
precipitadamente y hasta los turistas debían
sustraerse al desafío
criollo. En el café El Dorado —Prado
esquina a Teniente Rey— los
parroquianos intentaban desalojar a un grupo
de marinos cuando la
Policía, a palos, disolvía a los
indignados.
Reacción
súbita y unánime
En la madrugada, la radio dio detalles del incidente,
pero la mañana
trajo el bombazo cuando la información,
de primera plana, se ilustraba
con una foto elocuentísima. Fernando
Chaviano, un fotógrafo
aficionado, había captado al marino mientras
usaba como asiento la
cabeza de Martí y la imagen sublevaba
a cuantos no habían presenciado
el ultraje.
Escribía
Enrique de la Osa en la sección En Cuba
correspondiente a la
edición de la revista Bohemia del 20
de marzo de 1949:
«Pocas
veces —tal vez nunca— se había visto
en la Isla una reacción
tan súbita y unánime. De todas
las provincias, de todos los ámbitos
de
la capital llovieron sobre las redacciones de
los periódicos y las
estaciones de radio telegramas y declaraciones.
Veteranos, obreros,
campesinos, intelectuales, mujeres, asociaciones
de toda índole,
dieron constancia de su protesta y pidieron
condigna sanción para los
escarnecedores».
La
indignación ciudadana creció cuando
se supo que el capitán Thomas
Francis Cullens, agregado naval de la embajada
norteamericana, había
conseguido que la Policía le entregara
a los marinos presos a fin de
juzgarlos según las leyes estadounidenses.
Se bifurcaba el encono de
la población y en un momento no se supo
a quiénes se acusaba con mayor
ímpetu, si a los profanadores o a los
rectores de la Policía Nacional.
El
día 12, en la mañana, un grupo
numeroso de estudiantes
universitarios se dio cita frente al edificio
de la embajada
norteamericana, en la Plaza de Armas. Algunos
de ellos, como Alfredo
Guevara y Baudilio Castellanos, resultaban fácilmente
identificables.
Fidel Castro, que fue de los primeros en arribar
a la Plaza, daba
muestras de su arrojo y acometividad. A pedradas
la emprendieron los
manifestantes contra la sede diplomática,
cerrada, en previsión, a cal
y canto. Centenares de personas se sumaron espontáneamente
a los
estudiantes. Exigían que los marinos
culpables fueran devueltos a fin
de que los juzgaran tribunales cubanos.
El
embajador Robert Butler salió al balcón
del edificio. Se disponía a
hablarles a los congregados y no pudo hacerlo
porque en ese momento
desembocó en la Plaza de Armas un contingente
policial bajo las
órdenes del jefe de la Policía
Nacional, teniente coronel José Manuel
Caramés. Desplegando toda su capacidad
ofensiva, los agentes del
orden, entre los que se destacaba el teniente
Rafael Salas Cañizares,
cargaron sobre la multitud a palos y fustazos.
Como uno más de los de
su grupo, Caramés se afanaba en la vejaminosa
tarea, lo que provocó
que desde los balcones cercanos lo tildaran
de «porrista» y
«abusador».
Nada
había realizado la Policía por
impedir el escarnio a Martí.
Protegió a los marinos de la cólera
ciudadana y los entregó luego a
sus superiores en lugar de retenerlos para someterlos
al proceso legal
correspondiente. Ahora, una vez más,
trataba de sofocar la justa
repulsa popular. Poco después Fidel y
sus compañeros declaraban a la
prensa: «Paradójicamente, policías
cubanos atacaron a estudiantes y al
pueblo que solo trataban de defender la dignidad
de la patria
mancillada. ¿Por qué no desplegaron
esa agresividad y celo frente a
los osados marineros que ultrajaron a nuestro
más grande prócer?».
En
la cancillería
Cuando Butler comprendió que no aplacaría
a los manifestantes, partió
raudo hacia el Ministerio de Estado. Lo siguieron
funcionarios de la
sede diplomática y también dirigentes
de la Federación Estudiantil
Universitaria.
En
la vieja casona de la familia Pérez de
la Riva, en la calle
Capdevila No. 6, frente al monumento a Máximo
Gómez, el canciller
Carlos Hevia esperaba al diplomático
norteamericano. Lo acompañaban
los embajadores Oscar Gans y Justo Carrillo,
el viceministro Oscar
Ruiz, el jefe de despacho… El estudiante Alfredo
Guevara, que conocía
al Ministro, logró colarse en la oficina.
Visiblemente
contrariado, el diplomático pidió
excusas por el
incidente. Enseguida sometió a la consideración
del ingeniero Hevia
unas declaraciones escritas en las que lamentaba
lo ocurrido. Los
funcionarios cubanos lo escucharon con caras
serias. Hevia sugirió
algunas modificaciones al documento a fin de
que las disculpas
resultaran más digeribles y satisfactorias
a los cubanos.
Con
la plana enmendada, salió Butler al salón
donde aguardaban
periodistas y dirigentes estudiantiles. En presencia
de funcionarios
del Ministerio leyó el Embajador la nota
que sería dada a la
publicidad. Aludió el diplomático
a la participación de su país
en la
lucha cubana por la independencia y el estudiante
Guevara le salió al
paso para recordarle que Wa-
shington
con la Enmienda Platt conculcó la soberanía
cubana y le echó
en cara la impuesta base naval norteamericana
en Guantánamo.
El
ambiente era de franca tensión. El embajador
Gans, famoso por sus
eyaculaciones verbales, hablaba un rato con
el diplomático Butler y
otro con los estudiantes en un intento de suavizar
la situación. Los
universitarios por su parte insistían
en restar cualquier connotación
partidista a un movimiento ampliamente nacional.
¿Esto
se queda así?
Desde el Ministerio partieron todos hacia el
Parque Central. Al pie de
la estatua ultrajada, Butler volvió a
dar lectura a su pedido de
disculpas y colocó, en nombre de su pueblo,
una ofrenda floral, que
con mucha discreción y en un esfuerzo
inútil de que nadie lo
advirtiera, compró y pagó el hermano
del Canciller cubano, de lo que
se percató Alfredo Guevara. En ese momento
los heridos y contusos
dejados por la represión policial en
la Plaza de Armas seguían siendo
asistidos en las casas de socorro. Se conserva
una foto en la que se
aprecia al estudiante Baudilio Castellanos en
el momento en que
mostraba a la prensa las marcas de la salvaje
golpeadura de que fue
objeto por parte de la Policía. Fidel
Castro observa la escena. Cuatro
años después, Castellanos participaría
en el juicio por los sucesos
del cuartel Moncada como uno de los abogados
de los atacantes.
Tras
las palabras del Embajador y la colocación
de la ofrenda floral,
que no apagaron la protesta cívica, un
joven cubano, visiblemente
emocionado, exclamó en alta voz: «Bueno,
pero ¿esto se va a quedar
así?».
El
13 de marzo, el editorial del diario Prensa
Libre declaraba
liquidado el incidente. En la nota, firmada
por su director, Sergio
Carbó, se decía que la insolencia
de cuatro marineros borrachos no
podía empañar las buenas relaciones
entre Cuba y Estados Unidos.
Tachaba de demagogos y patrioteros a los que
insistían en mantener en
alto la protesta y decía que «mejor
sería emplear fructuosamente el
patriotismo en hacer un monumento grandioso
al mártir de Dos Ríos».
Porque, añadía Carbó, la
culpa de todo la tenía el monumento del
Parque Central, chato, feo, carente de valores
artísticos. Precisaba
el editorial de Prensa Libre:
«Posiblemente
los profanadores exhibirán una excusa:
¿cómo íbamos a
saber que se trataba de la figura más
portentosa de la historia cubana
con una estatua tan pobrecita? Si los cubanos
no ponemos su glorioso
recuerdo a la altura merecida, ¿cómo
extrañarnos de que los borrachos
extranjeros, acostumbrados a medir los méritos
históricos por las
proporciones ciclópeas, se encaramen
en la cabeza de nuestros
héroes?».
El
mismo día 13 levaba anclas la flotilla
de guerra norteamericana,
como medida adicional para echar tierra al asunto.
Pocos días después
se sabía de la sanción dictada
contra Choinsgy, el principal culpable.
Una corte militar lo condenaba a 15 días
de confinamiento en el
barreminas donde cumplía servicio.
(Fuentes:
Textos de Enrique de la Osa y Julio García
Luis e
información oral de Alfredo Guevara)
--
Ciro Bianchi Ross
ciro@jrebelde.cip.cu
http://wwwcirobianchi.blogia.com/
http://cbianchiross.blogia.com/
|
|
Lo que algunos no alcanzan a comprender…
|
Crónicas
cubanas
Félix
Sautié Mederos
Hace
algunos días, caminando por Centro Habana
como parte de una procesión, no pude
apartar la mirada de las expresiones sensibles
pero adustas que aparecían indistintamente
en los rostros de los participantes e incluso
de muchos que se nos unían o se agolpaban
a nuestro paso. Eran inocultables gestos inducidos
por sus sentimientos religiosos generalmente
no manifestados en lo externo como consecuencia
de los mecanismos de autodefensa heredados de
los años del ateísmo científico
en Cuba; también puedo decir, que aquellas
personas mostraban sus tristezas y angustias
en un medio tan empobrecido como el que transitábamos.
Peregrinábamos a través de la
muy conocida calle Estrella en la profundidad
del populoso barrio de Los Sitios (cuyo nombre
oficial es Enrique Barnet, algo muy común
del urbanismo tradicional en nuestra capital).
Íbamos tras uno de los Vía Crucis
públicos previos a la visita del Papa
Benedicto XVI, organizados por la Iglesia Católica
cubana en la Archidiócesis de La Habana.
Durante
aquel recorrido, en las intersecciones de vías
y esquinas, nos cruzábamos además
con personas aparentemente indiferentes pero
a todas luces movilizadas, que nos observaban
con mal disimulada discreción. Entre
ellos había los que no podían
ocultar sus sonrisas irónicas y agresivas;
mientras que otros trataban de esconder un cierto
miedo interior y un asombro que se les escapaba
de sus muy abiertos ojos. Posiblemente ninguno
comprendía en realidad lo que estaba
ocurriendo en aquel barrio, que no es un escenario
habitual de procesiones de esa índole,
aunque mayoritariamente sincrético. Resultaba
evidente que lo que allí sucedía
no formaba parte de las vivencias cotidianas
de aquellos muy especiales “participantes”,
algunos de apariencia recalcitrante con las
expresiones religiosas de su entorno.
Además,
quiero añadir que cuando al inicio de
aquel extraordinario Vía Crucis estuvimos
concentrados en el Parque Finlay, en la intersección
de las calles Estrella y Belascoaín,
los rezos y cánticos de las primeras
7 estaciones, tuvieron de fondo a los ritmos
de unos tambores y elementos de percusión
característicos de la santería
cubana. Asistimos entonces a una mezcla propia
de nuestra espiritualidad sincrética;
un verdadero ajiaco de creencias y tradiciones
ancestrales, al decir de don Fernando Ortiz.
Y, aquellas expresiones musicales de religiosidad
popular que venían de mucho antes, se
incluyeron sin pedir permiso en el universo
auditivo de quienes allí participábamos.
Quizás
la causa del incidente fue la misteriosa coincidencia
de un conjunto de mundos místicos, que
siempre han estado insertos en el alma del pueblo
cubano, pero que habían sido ahogados
durante mucho tiempo por la acción del
ateísmo institucional. Aquellos ritmos
milenarios se expresaban con una extraordinaria
vitalidad mestiza, como para que todos los participantes
en el Vía Crucis estuviéramos
conscientes de su presencia ancestral entre
nosotros.
Me
refiero a cuestiones muy importantes que no
alcanzan a comprender los que a partir de una
vieja concepción derivada del refrán
que plantea palos porque bogas y palos porque
no bogas, se han erigido en críticos
de cualquier paso que decida dar la Iglesia
Católica cubana. La Iglesia no es solo
el Papa ni tampoco su jerarquía Vaticana
o local, la Iglesia es según una definición
explícita del Concilio Vaticano II que
se convierte en una realidad diaria incontrovertible
en todos los ámbitos de nuestro planeta:
“el pueblo de Dios”. Concepto que comprendo
puede estremecer a los que se consideran indiscutibles
conciencias críticas de lo humano y lo
divino. Nuestra espiritualidad consubstancial,
en muchas personas genera además el don
de la fe que es una expresión que Dios
les concede. Algo que no se puede acallar fácilmente
porque anida en las profundidades íntimas
de nuestras conciencias y de nuestro ser interior
siempre presente, aún cuando nos propongamos
negarlo.
Lo
que estaba sucediendo en aquella procesión
de Vía Crucis que pretendo testimoniar
en esta crónica, era precisamente eso,
una explosión de espiritualidad y de
fe religiosa del pueblo de Dios que en nuestro
caso, se encuentra cansado de las certezas absolutas
que le prometen futuros luminosos que nunca
llegan, así como de las concepciones
recalcitrantes procedentes de uno y de otro
bando que condenan a quien piense distinto,
de los Mesías de uno u otro signo que
plantean que solo a partir de ellos habrá
salvación, de las concepciones duras
e intransigentes que no admiten ninguna otra
alternativa que no sean las que por sí
mismas proclaman y de otras muchas cosas más.
Puedo
testimoniar que en aquella marcha acompañé
a un pueblo sediento de reconciliación,
de justicia, de paz y de concordia, que caminaba
con sus cánticos, rezos y angustias pasando
sin turbarse a través de quienes se habían
erigido en “vigilantes” de aquel evento litúrgico.
Cuando la espiritualidad y el sentido religioso
de la fe salen al exterior con la fuerza y la
vida que se estaban manifestando entonces, no
hay “miedos” inducidos que puedan contenerlos.
Unos y otros, deberían comprenderlo.
En estos casos los signos y los símbolos
espirituales son muy importantes para el pueblo
de Dios, que busca en ellos la autoestima y
la esperanza que tanto necesita para seguir
adelante. Eso será la visita de Benedicto
XVI, un signo espiritual extraordinario más
allá de cualquier concepción política
temporal o incluso de su persona en sí
misma, porque él es un ser tan humano
como San Pedro y como lo somos todos, pero significa
mucho para el pueblo que cree y que busca en
lo religioso las fuerzas necesarias que le permitan
lograr su redención temporal y espiritual.
Quizás
algunos no lo alcanzan a comprender: El pueblo
de Dios, espera y recibirá al Papa sin
distingos institucionales políticos,
religiosos ni sociales o de ninguna otra índole,
en búsqueda de esperanzas y ánimos
para enfrentar la vida. Así lo pienso,
así lo afirmo y así lo defiendo.
E-Mail: fsautie@yahoo.com
Publicado en el periódico Por Esto! ,
de Mérida , Yucatán, México,
sección de Opinión, el lunes 12
de marzo del 2012.
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Cuba:
Esperanza, credibilidad y sentimientos
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Crónicas cubanas
Por Félix Sautié Mederos
Los procesos de credibilidad, esperanzas y sentimientos
a favor o en contra constituyen manifestaciones
íntimas de los seres humanos propias de
su conciencia, que condicionan muchas veces de
manera imperceptible o inconsciente, las acciones
y las formas de ser de las personas. Comprender
la importancia de avivar y/o recuperar positivamente
estos fenómenos, así como auscultarlos
con objetividad debería ser una tarea de
primer orden para la política y la economía;
que de no procurarla en nuestras actuales circunstancias,
sería hundirse en el precipicio que se
está bordeando.
Cuando
se confunden los planos de la realidad con lo
que se desea que sean o con lo que se pretende
imponer como expresión única por
encima de lo que verdaderamente son, se debilitan
las esperanzas, se pierden las credibilidades
y los sentimientos de aprecio disminuyen y se
transforman en desengaños, indiferencias
o vacíos. Estas pérdidas, disminuciones
y vaciamientos se están manifestando
entre los cubanos hoy; y, para superarlos o
contrarrestarlos, no serán realmente
efectivos el autoritarismo, el uso de la fuerza,
las promesas sin plazos fijos y comprobables,
ni las prédicas de consignas acuñadas.
Con tales prácticas, esos efectos en
las formas de pensar y de actuar, sólo
se podrán contener por un tiempo, pero
nunca solucionarlos positivamente.
En
cambio, para avivarlos o recuperarlos, se necesitaría
un reconocimiento cabal de lo erróneo
de las imposiciones así como una efectiva
depuración de responsabilidades, ya sea
en los campos de la política, la economía
o la sociedad en general. Además, para
validar este reconocimiento objetivo de lo que
piensan y sienten las personas, se requerirá
como condición imprescindible, hechos
concretos a favor de sus anhelos, sentimientos
e intereses.
En
distintas oportunidades, he apostado en mis
escritos a favor de los cambios y las reformas
aún en medio de mis esperanzas defraudadas.
No me oculto para plantearlo como tampoco me
oculto para expresar críticamente, de
frente, sin subterfugios ni seudónimos
lo que pienso sobre las realidades que estamos
viviendo en Cuba, porque creo en la eficacia
del diálogo civilizado, del respeto al
pensamiento diferente y a la diversidad biosocial
de la cual formamos parte. En este orden de
cosas, considerarse únicos, indiscutibles
e incuestionables, nunca serán concepciones
viables, capaces de avivar la esperanza, la
credibilidad y los sentimientos de aprecio debilitados
o perdidos por causa de los errores, del desgaste,
del secretismo, del burocratismo y de los procesos
de corrupción que tan extendidos se encuentran.
En este orden de pensamiento, concuerdo con
lo expresado por el Presidente Raúl Castro
en “…que lo único que puede conducir
a la derrota de la Revolución y del Socialismo
en Cuba, sería nuestra incapacidad para
erradicar los errores cometidos en más
de 50 años transcurridos desde el primero
de enero de 1959 y los nuevos en que pudiéramos
incurrir en el futuro”. Estas son realidades
que en la política de presente y de futuro
no se deberían ignorar.
A tales efectos, los cambios y reformas y acuerdos
que se han adoptado en la recién culminada
Primera Conferencia Nacional del PCC por mínimos
e indirectos que pudieran considerarse, así
como sus insuficiencias, necesariamente afectarán
de una forma u otra (positiva o negativamente),
las sinergias del movimiento social. Reconocerlo
en mi criterio es ser objetivos con las realidades
que se viven en la Cuba de hoy. Considero que
aunque resultó ser una última
oportunidad, defraudó algunas de las
esperanzas que muchos nos planteamos. En estas
circunstancias, apostar por los derrumbes totales
también podría ser el caos y la
desolación que no beneficiarían
a nadie.
Por
otra parte, las prácticas de criminalización
de las opiniones y del pensamiento diferente
tan al uso, así como la exclusión
de quienes se atrevan a expresarlo o ejercer
la crítica necesaria, imposibilitarán
el planteamiento del Presidente Raúl
Castro durante su discurso de clausura de la
Conferencia del Partido a favor de “fomentar
un clima de máxima confianza y la creación
a todos niveles para el más amplio y
sincero intercambio y opiniones… favoreciendo
que las discrepancias sean asumidas con naturalidad
y respeto, incluyendo los medios de comunicación
masiva… Al propio tiempo la conformación
de una sociedad más democrática
contribuirá también a superar
las actitudes simuladoras y oportunistas surgidas
al amparo de la falsa unanimidad y el formalismo
en el tratamiento de diferentes situaciones
de la vida nacional”
Por
demás, también me parece muy importante
hacer efectivo lo expresado por el Presidente
Raúl Castro en su discurso de clausura
de la Conferencia del PCC, de: “…acostumbrarnos
todos a decirnos las verdades de frente, mirándonos
a los ojos, discrepar y discutir… cuando consideramos
que nos asiste la razón…”. Eso es lo
que hago o intento plantear en mis crónicas
y escritos, porque como dijera José Martí
“No existe gobierno invulnerable: la prensa
debe ser el examen y la censura, nunca el odio
ni la ira que no dejan espacio a la libre emisión
de las ideas… (*)…La prensa no es aprobación
bondadosa ni ira insultante: es proposición,
estudio, examen y consejo… (**)”.
Para “no abandonar, ni por un instante el legado
martiano”, considero imprescindible aplicarlo
en su integralidad ética, moral, política
y práctica. Estoy de acuerdo con lo expresado
recientemente por el intelectual cubano Aurelio
Alonso, a quien parafraseo, en el sentido que
el Partido debe trasladar su poder de la esfera
política a la ética, porque sólo
el pueblo puede estar por encima del Estado.
Añado por mi parte que el Partido tiene
800 mil militantes y la población 11
millones, en números redondos. Así
lo pienso y así lo afirmo con el propósito
de coadyuvar a la esperanza, la credibilidad
y el aprecio; lo contrario sería continuar
con más de lo mismo.
(*)
Revista Universal de México, 29 de mayo
de 1875. (**) Revista Universal 8 de julio de
1875.
E-Mail: fsautie@yahoo.com
Unicornio , lunes 6 de febrero del 2012.
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=146079
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LAS
MATEMÀTICAS Y LA POLÌTICA
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¿Fuè esa la cantidad de votos o
no lo fue? ¿Eso es lo què importa?
Eligio Damas
He oìdo y leìdo varios comentaristas
razonando con una regla de tres simple y una calculadora
en mano, intentando demostrar que no votaron tres
millones de escuàlidos el domingo 12 de
febrero. Despuès de multiplicar y dividir,
jugar con el tiempo relativo al acto de votar
y la operatividad de las meses, llegan admitir
que a lo màximo pudieron llegar a millòn
y medio. Por su parte, algunos altos miembros
de la MUD, no sòlo Ramos Allup, daban desde
el inicio, esta ùltima cifra como buena.
Pensando en estas cosas y recordando como Enrique
Mendoza, recièn derrotado por un carajito
con la leche en los labios, anunciò que
estaba entregando 27 millones de firmas para solicitar
el revocatorio de Chàvez y el dirigente
adeco antes nombrado, dijo a los periodistas “espèrenme
aquì, no se muevan, ya les traigo las pruebas
del fraude”, me provoca, en primer tèrmino
preguntar ¿què diferencia hay entre
una vaina y otra?
Quienes se han empeñado en negar que no
fueron tres millones los votantes, admiten que
la cifra real, por ellos aceptada, esta dentro,
y hasta màs allà, de los paràmetros
previstos por la logìstica montada por
el CNE y la Comisiòn Electoral de la MUD.
Para Maryclen Stelling, una analista polìtica
muy equilibrada a quien serìa un disparate
acusar de escuàlida, dijo que “las cifras
màs esperanzadoras de dos millones de votos
ya era un èxito”. Y lo serìa, porque
si como dicen los polìticos que quieren
ver estos acontecimientos con mentalidad pitagòrica,
lo màximo que podìan lograr, de
acuerdo a la logìstica era millòn
y medio y la lograron, segùn ellos mismos,
se puede confirmar lo dicho por el personaje recientemente
mencionado.
Una cosa son los deseos de la gente y otra la
terquedad de los hechos. Hubiese sido muy bueno
que los merengues o cocinas y neveras que Pablo
Pèrez rifò en las puertas de la
escuela, se quedasen frìos. Pero no fue
asì. Una buena cantidad de gente fue a
votar y hasta de los sectores populares, que no
deberìan haberlo hecho.
De antemano, antes que se abriesen los centros
electorales, cualquiera no fanàtico o que
no se sienta obligado, sin que nadie se lo pida,
a desconocer la realidad, sabìa que en
esas votaciones jugaron los siguientes elementos:
1.- Aunque parezca un tremendismo, podemos decir
que fue un acto contra Chàvez. Y èste,
para desgracia de sus adversarios quienes le ven
como un peligro social, econòmico y polìtico,
provoca en la colectividad reaciones en contra
bien enconadas, como profundamente amorosas. Ante
èl, pocos, muy pocos, son imparciales y
le miran con indiferencia. Determinantemente se
està con èl o contra èl.
Los opositores estàn predispuestos para
entender que ese ejercicio, el de la MUD, que
deberìa ser simplemente democràtico,
estaba cargado de animadversiòn frente
a la figura presidencial. Màs que votar
en fovar de uno u otro candidato, se fue hacerlo
contra “ese carajo”, que “para màs vainas,
parece que venciò al cancer”.
2.-Quienes vivimos en este paìs, por la
calle andamos, escuchamos radio, vemos televisiòn
y leemos en distintos espacios, hemos percibido
como se gastò dinero a manos llenas; nunca
antes habìamos visto tal derroche para
entusiasmar al elector. Uno no entiende, còmo
gente que comoce y fue candidato, pudo hacer inversiones
tan grandes en propaganda y no haber arrendado
hasta los fondillos. La red comunicacional privada,
casi todo el mesde enero y parte de febrero, por
sòlo tomar una referencia discreta, mediante
todos sus programas, de manera directa, indirecta,
simulada, etc., etc., estuvo dedicada a invitar
a esos comicios.
3.- Las instancias internacionales y los grupos
que por años han dominado la economìa
y opiniòn venezolanas, han impuesto la
matriz, como lo acaba de decir Capriles, hoy lunes
al mediodìa, que el 7 de octubre, no habrà
un simple acto electoral para escoger nuevo presidente
sino que es una encrucijada trascendente, definitoria.
Pero eso mismo ha dicho el presidente, la oportunidad
para profundizar el proyecto socialista. De modo
que no es extraño, que los veneolanos de
un lado u otro, conciban que este proceso de primarias
y las alecciones generales abiertas por venir,
tienen mportancia fuera de la comùn y en
ellas los venezolanos nos jugamos el destino
Por eso, ¿por què extrañarse
que los opositores hayan logrado mover a votar
la cifra de personas que dicen? ¿Por què
alarmarse si ellos, en un laboratorio oscuro,
la inflaron? Eso no es lo sustancial ni lo que
debe quitarle el sueño a quienes estàn
del lado del presidente venezolano.
4.- La plutocracia nacional e internacional que
impuso sus puntos de vista en esa contienda, coincidiò
con los partidos, aunque fuesen las ruinas de
ellos, como AD, COPEI, CAUSA R, PODEMOS, etc.
en prender el entusiasmo para salir lo mejor posible
en los distintos cargos en disputa. Cada agrupaciòn
aunque fuese botando el poco fuelle que le queda,
se movilizò para recoger algo de las migajas,
de lo poco que quedò por allì cuando
explotò la piñata..
5. -Aunque sea artificialmente, la oposiciòn
ha tenido èxito en alcanzar unos puntos
de encuentro para enfrentarse al presidente Chàvez.
Hoy en la mañana, me tomè el trabajo
de contactar viejos amigos, de la izquierda de
antes, de aquellos que se declaraban sin duda
alguna marxistas leninistas, y constatè
que salieron a votar. Y lo màs alarmante,
casi todos lo hiceron por Capriles. Maryclen Stelling,
ha dicho con sobrada razòn, que la jornada
de ayer “demuetra que ha habido un aprendizaje
(en la oposiciòn) y es que tienen que ir
integrados y disimular las diferencias que existen
y seguiràn existiendo entre ellos”.
Hablando de eso, un ex guerrillero, de entre el
grupo opositor al cual consultè, al mencionarle
que Capriles, por su origen y sus propuestas,
representaba la extrema derecha, lo opuesto a
lo que el fue y por lo que siempre luchò,
calificòmi discurso de anticuado porque
“eso de izquierdas y derechas, son vainas del
pasado”. Dos o tres horas despuès, escuchè
a Capriles, desparramarse en un discurso clàsimente
neoliberal.
Por esas razones, y otras no expuestas, por razones
de espacio y deseo de no cansar y lograr èsto
se lea, por encima de lo que uno deseara, sabìa
que acudirìan buena cantidad de gente a
votar. Sospechaba que la oposiciòn habìa
avanzado en sus condiciones organizativas y en
el manejo de cosas para abordar las elecciones.
Entonces, nada bueno hacemos con perder el tiempo
tratando de convencer a nuestra gente que la cantidad
de votos no es la que dice la señora Albànez
o la MUD, sino otra sacada de una regla de tres
simple y en base a ella definir una polìtica.
No obstante, debo decir aquì lo que ya
expresè en Twitter, esa votaciòn
no viene de un ejercicio simple, especie de ensayo
como verbena de escuela, sino una jornada cumplida
con el màximo esfuerzo y llegaron a la
meta que ellos anuncian. Pero aùn siendo
esa cifra cierta, para ganar las elecciones presidenciales
se requiere una muchìsimo màs alta,
y ella està por debajo de la ùltima
que alcanzaron hace algo màs de un año.
¿Què màs hacer? ¿Què
màs invertir? ¿Què ofrecer
para elevar esa cifra para ganarle a Chàvez?
Repito, hoy mismo, al mediodìa, Capriles
entonaba por la cadena privada de televisiòn
su cnto neoliberal, que no es uno de sirena o
“ballena”, como dijese Rosales. Con ese discurso
viejo, de quienes se autodefinen como expresiòn
de lo nyevo, no se entusiasma a nadie fuera de
ese gran grupo que votò ayer.
Pero de saquemos algo positivo de todo èsto.
Ellos estàn excitados y han hecho creer
que pueden ganarle a Chàvez, lo que trabaja
a favor de archivar el plan del golpe.
El mensaje al chavismo habla de obviar el triunfalismo.
El sectarismo de quienes excluyen a todo tipo
de gente que no entra en el exquisito gusto de
quienes manejan la sartèn. Y el grupalismo
de aquellos que se comforman con masturbarse en
soledad o dentro de una secta. Por ùltimo,
algo hay que inventar para que los funcionarios
incompetentes, indiferentes, salgan del lamentable
estado en que estàn sumidos y demuestren
que, por debajo de sus blusas o camisas rojas,
hay gente revolucionaria y dispuesta a cambiar
a esta patria y sus pequeñas localidades.
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Washington
y Bruselas contra Teherán
Guerra por la hegemonía económica
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Hedelberto
López Blanch
Rebelión
Tambien en Ajintem y Diario Universal
Con
una doble moral en la forma en cómo y
a quién aplicar sanciones económicas,
Estados Unidos y la Unión Europea cierran
cada día más el cerco contra la
República Islámica de Irán
en su afán de eliminar a uno de los pocos
gobiernos que en el Mediano y Cercano Oriente
se enfrentan a sus decisiones hegemónicas
y expansionistas.
Washington, con la excusa de que Teherán
puede fabricar armas nucleares, continuó
expandiendo las sanciones económicas
y fiscales contra Irán, primero al imponer
unilateralmente la prohibición de que
cualquier país compre su petróleo
(a lo cual se sumará a partir de julio,
como siempre hace la dócil Unión
Europea) y después otras medidas generales
contra el Banco Central de Irán y las
instituciones extranjeras que comercien con
ese banco.
Teherán ha informado que cortará
los suministros de petróleo a la Unión
Europea antes de que entre en vigor el bloqueo
de la compra de crudo impuesto por esos países
por las presiones estadounidenses. Ya se ha
hecho una práctica que Washington ordene
a la UE lo que debe hacer en política
internacional.
El Parlamento iraní aprobó por
200 votos a favor y 90 abstenciones, la decisión
de los Ministerios de Petróleo y Comercio
de cortar el suministro de crudo a las compañías
y países que se han unido al embargo
petrolero de la UE que entrará en vigor
el primero de julio próximo. Teherán
anunció que a los primeros que se le
impondrá la medida serán Gran
Bretaña y Francia.
Estados Unidos ya bombardeo e invadió
desde 2001 a Afganistán, Irak, Libia
y amenaza con hacer lo mismo contra Siria e
Irán. El control del petróleo
es fundamental para la sobrevivencia de la potencia
imperial norteamericano pero también
lo es el mantenimiento del comercio mundial
del crudo mediante los petrodólares que
financian su endeudamiento.
Antes de hablar sobre la guerra de las monedas
internacionales citaré unas recientes
declaraciones de Henry Kissinger, (89 años)
ex secretario de Estado durante la gobernación
de Richard Nixon, quien también fue uno
de los gestores principales del golpe de Estado
contra el presidente chileno Salvador Allende
y propulsor de la operación Cóndor.
“Le dijimos a los militares que tendrían
que conquistar más de siete países
de Oriente Medio por sus recursos y casi han
completado su trabajo. Es solo la última
piedra del camino, es decir, Irán, la
que realmente inclinará la balanza. ¿Cuánto
tiempo pueden China y Rusia esperar y ver a
América poniendo orden? El gran oso ruso
y la hoz china se han despertado de su letargo,
y aquí es cuando Israel tiene que luchar
con todas sus fuerzas y armas para matar a tantos
árabes como pueda. Esperemos que si todo
va bien, la mitad de Oriente Medio será
israelí”.
No pueden ser más esclarecedoras las
intenciones de Estados Unidos, hechas por Kissinger
a periodistas en su apartamento en Manhattan,
Nueva York.
O sea, es una guerra para controlar las inmensas
reservas de petróleo del Medio y Cercano
Oriente que serían custodiadas y administradas
por su principal aliando, Israel, el único
poseedor de armamento nuclear en esa región,
y por último mantener la hegemonía
de los petrodólares para adquirir el
crudo.
La historia, aunque lejana, es sencilla. Desde
los acuerdos de Bretton Woods, en 1944, Washington
logró que el billete verde se estableciera
como moneda de reserva en el orbe y su valor
estaba garantizado por sus grandes acumulaciones
de oro.
En 1973, bajo el mandato de Nixon, Estados Unidos
logró que el rey Faisal de Arabia Saudita
aceptara el pagó en dólares por
el petróleo que exportaba y que invirtiera
los beneficios en bonos y letras de cambio del
Tesoro estadounidense. A la par, Washington
protegería a Riad de cualquier hipotética
agresión.
Además, la administración de Nixon,
separó el dólar de sus reservas
de oro y comenzó a imprimir a diestra
y sinistra su moneda con la cual inundó
al mundo, sin que esta tenga un valor real respaldada
con las riquezas del país emisor.
Para 1975, todos los miembros de la OPEP acordaron
cobrar su petróleo únicamente
en dólares mientras los importadores
de crudo debieron acumular sus excedentes comerciales
en esa moneda, con el fin de comprar petróleo.
Con la abrupta demanda, el dólar se fortaleció,
mientras los países productores del Golfo
ponían sus excedentes del billete verde
en obligaciones del Tesoro estadounidense lo
cual posibilitaba un aumento considerable en
su gasto público. Washington imprime
desde entonces grandes cantidades de moneda
sin tener un respaldo en oro.
La bonanza fue grande, y uno de sus resultados,
es que la actual deuda externa sobrepasa los
14 billones de dólares por lo que para
mantener sus enormes importaciones, necesita
la llegada diaria de miles de millones de dólares
procedentes de China, (mayor acreedor de títulos
del Tesoro público de Estados Unidos)
las monarquías árabes, Japón
y Corea del Sur.
La depreciación del billete verde en
los últimos años provocada por
la crisis del sistema capitalista estadounidense;
sus enormes gastos de guerra en Irak, Afganistán;
la baja en la productividad y el aumento del
desempleo, entre otros males, han motivado que
grandes bancos internacionales y diversos países
busquen otras monedas para sus transacciones
comerciales.
Por ejemplo, Beijing estableció un programa
piloto para permitir que las compañías
chinas usen el yuan (o renmimbi) para sus compras
y ventas externas. El Banco Mundial y el Asiático
de Desarrollo han lanzado títulos en
esa moneda.
China permite a naciones vecinas realizar negocios
con su propia moneda sin necesidad de convertirla
en euros o dólares lo cual evita las
fluctuaciones en los tipos de cambio.
China y Rusia renunciaron al dólar y
usan sus propias divisas para el comercio bilateral.
También Beijing firmó multimillonarios
convenios con Brasil y Argentina donde la moneda
de intercambio es el yuan, mientras que Perú
y Chile están interesados en acogerse
a esas transacciones. La utilización
del renmimbi se ha extendido a Corea del Sur,
Malasia, Belarus e Indonesia.
Otras naciones tratan de minimizar el uso del
dólar como el caso de las naciones de
la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra
América (ALBA) que ya realizan parte
de sus transacciones mediante el SUCRE, moneda
virtual de convenio comercial.
Resulta sintomático que dos de las naciones
bombardeadas, (Irak y Libia), y otras dos amenazadas
con guerras para derrocar a sus gobiernos, (Siria
e Irán) hayan impulsado la no utilización
del billete verde.
Desde hace unos años Siria comenzó
a cambiar gran parte de sus reservas por euros.
A finales del 2000, varios miembros de la UE
convencieron al presidente Saddam Hussein para
que Irak, (que ya padecía sanciones de
la ONU por imposición de Estados Unidos)
vendiera petróleo por alimentos en euros,
lo cual se puso en marcha. Rusia, Irán,
Indonesia y Venezuela apoyaron la idea. Para
muchos especialistas ese fue el punto final
para la invasión contra Bagdad en marzo
de 2003.
La medida ponía en peligro el predominio
del dólar como moneda de reserva mundial.
Lo mismo ocurrió con el presidente libio
Muammar el Gaddafi cuando, varios meses antes
de su derrocamiento por fuerzas de la OTAN dirigidas
por Estados Unidos, propuso no realizar transacciones
mercantiles en dólares o euros, sino
emplear el dinar de oro en el comercio internacional
y crear un único estado africano con
espacio económico común.
El planteamiento fue apoyado por varias naciones
africanas y árabes pero provocó
una álgida respuesta por parte de Estados
Unidos y la Unión Europa. El presidente
de Francia, Nicolás Sarkozy declaró
inmediatamente: “Libia amenaza la estabilidad
financiera de la humanidad”.
Irán fue más lejos al autorizar
la apertura de un mercado de petróleo
con operaciones en euros. La República
Islámica registró una bolsa de
petróleo en la isla de Kish, en el Golfo
Pérsico, donde vende crudo en euros y
es el quinto mercado de petróleo, después
de Nueva York, Londres, Singapur y Tokio.
Ante el embargo petrolero y financiero decretado
por Estados Unidos y la UE, los dos principales
compradores del crudo iraní, China (un
millón de barriles diarios) e India (370
000 barriles diarios) aseguran que lo adquirirán
con yuanes, rupias u oro.
Lo cierto es que el juego de la guerra se vuelve
cada vez más peligroso. No es la presunta
proliferación nuclear de la nación
persa, sino que Irán (al igual que Siria)
representa un estorbo para las ansias hegemónicas
estadounidense e israelí en la región.
Washington quiere garantizar sobre todas las
cosas, la continuidad el sistema de petrodólares
que financia su profundo endeudamiento y que
persista el predominio del billete verde como
moneda de intercambio comercial. La guerra esta
a la vuelta de la esquina; si estalla será
un desastre para toda la humanidad.
Rebelión ha publicado este artículo
con el permiso del autor mediante una licencia
de Creative Commons, respetando su libertad
para publicarlo en otras fuentes.
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Ciro Bianchi Ross • 4 de Febrero del 2012 20:04:15
CDT
El transporte regular de pasajeros entre La
Habana y Matanzas quedó
establecido el 7 de febrero de 1818, gracias
a una diligencia que
hacía el viaje todas las semanas, aunque
desde el siglo XVI era
posible cubrir la ruta por el camino llamado
de Tierra Adentro.
El
vehículo en cuestión salía
de Guanabacoa en la madrugada del
viernes, hacía escala en Jaruco y llegaba
a su destino a las 12
meridiano del domingo. Así sucedía
en tiempo de seca, porque durante
la estación de las lluvias, el camino
real se tornaba intransitable y
la travesía era por lo general más
demorada. El coche tenía capacidad
para seis pasajeros y era tirado por cuatro
caballos. El importe del
pasaje era de una onza de oro.
Un
año más tarde llegaba a Cuba el
primer buque de vapor conocido en
los dominios españoles. Hizo algunas
demostraciones en la bahía y en
aguas cercanas a la boca del Morro y la gente
saludó con entusiasmo
aquel portento de la técnica que arrojaba
humo y sustituía las velas
por las grandes ruedas que lo impulsaban. Lo
había traído el criollo
Juan Manuel O’Farrill, natural de La Habana,
a quien el rey de España
otorgó el privilegio exclusivo para operar
con vapores servicios de
carga y pasaje entre los puertos de la Isla
durante 15 años.
Bautizó
O’Farrill aquel vapor con el nombre de Neptuno,
y el 18 de
julio de 1819 inauguró una travesía
semanal entre La Habana y Matanzas
y viceversa. Escogió la ruta por constarle
la importancia mercantil de
ambas plazas, ciudades que conocía muy
bien porque en la capital
desempeñaba la dirección del Real
Consulado de Agricultura y Comercio,
y había sido Comandante Militar de Matanzas.
Diez
años después, el Gobierno municipal,
pese a lo raquítico de sus
fondos, se propuso mejorar el ornato público
y la seguridad y la
animación de la noche matancera. En esta
línea, solventó la
instalación, en 1829, de 250 faroles
de reverbero, y apremió a los
habitantes de la ciudad para que sustituyeran
por techo de tejas o
azoteas el guano que servía de cubierta
a sus moradas.
Los
propietarios más pudientes procedieron
al pronto reemplazo. Otros
moradores, en cambio, por falta de recursos
u otras razones, no
acataron con igual rapidez la ordenanza urbanística,
pese a que se
amenazó con que la municipalidad destecharía
sus viviendas.
Por
esa misma época, Madrid accedió
al pedido del Gobierno matancero,
y Fernando VI, el llamado «rey felón»,
aprobó, el 14 de diciembre de
1828, el escudo de armas propuesto para la ciudad
y que se describía
como de «campo azul con torre y puentes
de oro y el Pan de Matanzas de
plata; cubierto por una corona real de las Españas,
y con hojas de
caña y café laterales a título
de frutos básicos de la jurisdicción».
Pero
—y aquí viene lo interesante— la aprobación
del escudo reportó al
monarca una bonita cantidad de dinero. Pidió
además que el
Ayuntamiento yumurino erigiese una estatua suya,
monumental, en un
lugar emblemático de la ciudad. Esa escultura
estuvo emplazada en un
paseo matancero hasta el 8 de septiembre de
1947, cuando, desmontada
de su pedestal, fue a parar, como pieza de museo,
a los almacenes de
la Escuela Provincial de Artes Plásticas.
A
campanazos
El primitivo Ayuntamiento de la villa se reunía
en la casa particular
del alcalde todos los viernes, cuando el tañido
de una campana
anunciaba a los regidores o concejales la hora
de celebrar la junta
semanal. Si los temas eran pocos o se agotaban
enseguida, dedicaban
tiempo a estudiar las llamadas Ordenanzas de
Cáceres, que regían la
vida colonial. La inasistencia a esas reuniones,
fuera cual fuera el
motivo, representaba una multa de cuatro reales.
Dictó
providencias el cabildo contra la vagancia y
contra la presencia
en la localidad de forasteros sin oficio ni
beneficio, y mostró un
celo extraordinario en las medidas con que trató
de frenar el éxodo
perenne de moradores, migración que impedía
al municipio levantar
cabeza. Tal preocupación se la expresaron
al brigadier Vicente Raja,
gobernador general de la Isla, durante su visita
de 1717, a fin de que
reprimiese la ausencia onerosa de familias locales.
Nada
podía hacer el Gobernador porque el mal
era de raíz. La fuga de
los habitantes de la ciudad obedecía
a la miseria de los labradores,
debida al precio ruin del tabaco a causa del
estanco. Sin contar que
no había otro comercio efectivo en la
jurisdicción. El mal se agudizó
en 1760 cuando los vegueros, agobiados por las
deudas, empezaron a
carecer incluso de lo necesario para la manutención
de sus familias.
Decidió entonces el cabildo el envío
a La Habana de uno de sus
regidores, que expondría la situación
al Capitán General y procuraría
una mejora en el precio de las cosechas. Nada
logró el enviado y los
vecinos de la ciudad, reunidos en una sesión
extraordinaria del
Ayuntamiento, acordaron suplir los costos del
viaje a Madrid de un
plenipotenciario que debía exponer el
asunto ante el Rey de España.
Nada parece haber logrado tampoco.
Villa
y puerto
Pocas localidades cubanas progresaron tanto
y en tan poco tiempo como
la ciudad de Cárdenas. La naturaleza
favoreció el lugar y la mano del
hombre puso el resto en aquel sitio que vivió
durante siglos sumido en
el olvido.
Tan
solo existía allí una casa cuando,
en marzo de 1828, en
cumplimiento de las órdenes de Claudio
Martínez de Pinillos,
intendente general de Hacienda, Juan José
de Aranguren, administrador
de las Rentas Reales de Matanzas, fundó
la villa en el corral del
mismo nombre y sobre un amplio puerto del litoral
del norte.
Aranguren, que contaba con el respaldo del teniente
gobernador Cecilio
Ayllón, tuvo el concurso invaluable del
agrimensor Andrés José del
Portillo. Así, se trazaron las calles,
se determinó la extensión
superficial de cada solar, se tasaron con equidad
los terrenos y
empezaron a transferírseles a los interesados.
Aquella casa solitaria
que antecedió a la fundación era
propiedad del Tesoro y se destinaba a
vivienda del cobrador de impuestos en la zona
y a almacén de sal.
Cárdenas
creció por días. Enclavada en
una región fértil en extremo,
era sitio ideal para el tráfico mercantil
entre las zonas agrícolas de
las inmediaciones y las ciudades de Matanzas
y La Habana. Los cultivos
aumentaron de manera sorprendente y el Gobierno
local destinó buena
parte de los fondos provenientes de la venta
de terrenos al
mejoramiento y ornato de la calle principal
y de la plaza pública. En
1836, ocho años después de su
fundación, se reportaban en Cárdenas
279
solares repartidos, con 237 casas edificadas
y un total de 926
habitantes.
El
ferrocarril, establecido en 1841, atravesaba
una comarca rica y
pletórica de haciendas y fue factor decisivo
para que en 1848 se le
adjudicara a la localidad la cabecera de una
tenencia del Gobierno con
el nombre de Puerto y Villa de San Juan de Dios
de Cárdenas.
Por
esa época se contaban 73 casas de mampostería,
232 de madera y
tejas y cinco de guano. Había, entre
los establecimientos comerciales,
dos boticas, dos tabernas, cinco tiendas de
ropa y otras 25 tiendas
mixtas, ocho panaderías y ocho fondas
que servían asimismo de posada,
siete cafés con billar… No faltaban dos
barberías, diez zapaterías,
cuatro herrerías, cinco carpinterías,
cuatro sastrerías, dos
talabarterías y ocho tabaquerías.
La relación incluía platerías,
relojerías, sombrererías, hojalaterías,
20 carbonerías y, entre otros
establecimientos más, la inevitable valla
de gallos.
Hacia
1860 la plaza del mercado era la mejor de la
Isla, después de la
de Santiago de Cuba. No faltaba el teatro. Tampoco
la plaza de toros.
Desde 1846 prestaba servicios el cuerpo de bomberos,
y en 1872
funcionó el acueducto. En 1857 comenzó
la instalación de la cañería
para el alumbrado de gas, y en 1899 Cárdenas
conoció la luz eléctrica.
Desde 1878 la villa venía progresando
gracias al fomento de grandes
talleres de maquinaria, fundiciones, licorerías
y refinerías de
azúcar.
Bemba,
nueva bermeja y guacamaro
Cárdenas prosigue siendo Cárdenas
aunque haya dejado en el camino el
San Juan de Dios que se añadió
a su nombre de 1848. No sucede lo mismo
con otras localidades matanceras que cambiaron
sus denominaciones
originales. Así, Jovellanos, Colón
y Alacranes fueron antes Bemba,
Nueva Bermeja y Alfonso XII, respectivamente.
Pedro Betancourt se
llamó Corral Falso de Macurijes. Agramonte,
Cuevitas; y Carlos Rojas,
Cimarrones. Limonar fue Guacamaro; Máximo
Gómez, Recreo o Guanajayabo;
y Martí, Hato Nuevo o Guamutas, en tanto
que San José de los Ramos,
Los Arabos y Manguito se nombraron Cunagua,
Macagua y Palmillas.
Hombre
temerario
Se conoce poco que el 23 de agosto de 1824 ocurrió
en Matanzas un
pronunciamiento contra el despótico,
rapaz y bárbaro Gobierno
imperante entonces en la Isla. La protesta,
que no iba enderezada al
logro de la emancipación de Cuba, sino
al restablecimiento de la
Constitución que había regido
en España y sus colonias y que fuera
dejada en suspenso por el gobernador Francisco
Dionisio Vives medio
año antes, la protagonizó el alférez
de dragones Gaspar Antonio
Rodríguez al frente de siete lanceros.
Los
que lo conocieron, calificaron a Rodríguez
como un hombre
temerario y valiente. Eran muy claros los términos
de su demanda:
restablecimiento de la Constitución,
cese del robo sistematizado de
los fondos públicos, sustitución
de los magistrados venales…
Era
una época difícil. Vives había
conseguido acallar las voces de
protesta en todas partes, y la Isla, en lo político,
estaba sumida en
un sopor y una apatía que parecían
insuperables. El alférez de
dragones Gaspar Antonio Rodríguez, aquel
peninsular que se atrevía a
clamar por el restablecimiento de las libertades
públicas en Cuba, se
vio solo, sin seguidores que lo apoyaran o ampararan.
Perseguido y
maltrecho se vio obligado a salir del país.
Lo hizo a tiempo, porque
un tribunal colonial lo juzgó en ausencia
y lo condenó a morir en la
horca.
Vapores,
trenes, teléfono
Hacia 1860 hubo comunicación entre Matanzas
y Nueva York gracias al
vapor Matanzas, mandado por el capitán
Seisgond. En 1852 había ya
servicio telegráfico entre la capital
de la Isla y la ciudad de
Matanzas, y siete años más tarde
el ferrocarril la enlazaba con la
localidad habanera de Güines. En 1861 entró
en servicio el ferrocarril
de la Empresa de la Bahía habanera, cuyos
coches salían de la estación
de Fesser, en Regla, y llegaban a la capital
yumurina. En 1885 esa
urbe contó con su primera red telefónica,
perteneciente al Cuerpo de
Bomberos del Comercio, pero no sería
hasta 1905 cuando se hizo posible
desde Matanzas la comunicación telefónica
con La Habana a través de la
larga distancia.
Con
documentación del Doctor Ismael Pérez
Gutiérrez, e información de
Ponte Domínguez, Santovenia y Roldán
Oliarte.
--
Ciro Bianchi Ross
ciro@jrebelde.cip.cu
http://wwwcirobianchi.blogia.com/
http://cbianchiross.blogia.com/
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Elecciones cubanas en USA
|
Por Lorenzo Gonzalo, 9 de febrero del 2012
La ciudad de Hialeah en el Condado Miami Dade,
es la sexta ciudad de esta demarcación.
Su población está compuesta principalmente
de hispanos de los cuales el 70% son cubanos.
Si bien es cierto que el 68 % de los cubanos son
de filiación republicana, también
es cierto que dicha cifra era del 80% hace pocos
años atrás.
Este cambio se debe fundamentalmente al tema de
Cuba, el cual es de importancia entre este tipo
de votantes, aunque para los intereses de Estados
Unidos no tenga el mismo significado.
Como ya hemos explicado el fenómeno cubano
surge como resultado de una estrategia que no
tenía como interés “fabricar” un
grupo de respondones dentro del Capitolio o de
gente “ajena” con capacidad de interferir en la
política exterior del país. Un “poder
cubano”, nunca debe haber sido contemplado en
la agenda de Washington, cuando sus dirigentes
se vieron obligados a utilizar a personas de esta
nacionalidad, como parte de las estrategia para
combatir a los soviéticos durante la Guerra
Fría. En esto les salió el tiro
por la culata.
Para los políticos estadounidenses, aunque
Cuba sin dudas continúa en alguna agenda
secreta de su gigantesco Estado, lidiar con este
tema estorba e interfiere con los maratones nacionales
electoreros entre las dos facciones de Poder:
Demócratas y Republicanos.
Hacemos la aclaración que el término
“facciones” no es una invención peyorativa
de la redacción. Dicha manera de referirse
a los Partidos Políticos fue introducida
por George Washington quien alertó que
su existencia divide el país y convierte
la sociedad en grupos facciosos. Es un viejo criterio
que se extiende a la época anterior al
gobierno de Walpole en Inglaterra, cuando los
partidos se consideraban una enfermedad del cuerpo
político, una falla del sistema, porque
se estimaba que los intereses que estuviesen motivados
por razones públicas y no por cuestiones
privadas, hallaban la reconciliación con
mayor facilidad.
Los años han demostrado que George Washington
tenía razón y ambos partidos se
han convertido en dos facciones. En el contexto
de estas facciones que envenenan el cuerpo político
del país, el tema de Cuba es un elemento
foráneo, introducido en esos maratónicos
juegos deportivos de los períodos electorales.
Aunque sin dudas Cuba constituye una importancia
de Estado como hemos dicho, la injerencia de este
grupo de naturaleza exógeno en asuntos
de la política exterior estadounidense,
tiene que dificultar necesariamente la elaboración
de políticas más coherentes por
parte del gobierno. A los efectos de las elecciones
constituyen también otro inconveniente
para los diseños estratégicos de
ambos Partidos.
El devenir ha desplazado a viejos elementos cubanos,
anteriores a los años de 1970 y de aquí
la disminución porcentual de la militancia
de origen cubana dentro del partido republicano
Pero más significativo aún que esta
disminución, fue lo ocurrido en las elecciones
del 2008 en Hialeah, cuando Obama recibió
17 puntos por encima de McCaine. En una ciudad
compuesta por 70% de cubanos, esta diferencia
solamente se explica porque una mayoría
cubana votó demócrata, lo cual no
significa que militen en el Partido de ese nombre.
El voto cubano de hoy no es el mismo y posiblemente
ni siquiera la designación de Marco Rubio,
cubano de origen, como vicepresidente en la boleta
electoral del candidato republicano que resulte
electo para este cargo, cambie el sentir del cubano
de hoy que vive en el sur de Florida.
Del 33% de cubanos que componen la población
hispana del Condado Miami – Dade, la mayoría
viaja a Cuba, está en desacuerdo con la
prohibición de viajar a la Isla para visitar
familiares y que precisamente los republicanos
quieren imponer nuevamente. Otros entienden que
las campañas políticas prometiendo
invasiones o el derrocamiento de la “dictadura
de los Castro”, no es más que puras fanfarrias
y para probarlo están los fracasos de cincuenta
años de retórica. A estas observaciones
debemos agregar que la disminución porcentual
de los cubanos en la militancia republicana del
Sur de Florida no ha resultado solamente en un
aumento de esta nacionalidad en el Partido Demócrata.
Una gran cantidad de los cubanos de origen se
inscriben como Independientes.
Parece que los nuevos cubanos emigrados a partir
de 1980 en general, no son muy dados a las opciones
partidistas y a las imposiciones dimanadas de
maquinarias de Poder. En buena lid prefieren escoger
por su cuenta, sentirse libres de Partido alguno
y hacer uso de su razón a la hora de decidir
por un candidato. Esto es una apreciación,
pero es significativo que los nuevos inscritos,
en lugar de escoger un Partido a otro, prefieran
obviar ambos y se inscriben como independientes.
El cubano llegado a Estados Unidos a partir de
1980, es poco dado al comprometimiento político
y de hecho las organizaciones favorables al cese
del Bloqueo, la liberalización de visitas
familiares, los derechos de viajar y de vivir
en su país si así lo quisieran,
son de reducida militancia. Cada cual parece inclinarse
por decidir a la hora de la votación y
no dedicar su poco tiempo libre a menesteres de
esa naturaleza.
Este nuevo emigrado tal parece que es más
dado a ejercer su derecho político a la
hora de las votaciones o cuando determinadas confrontaciones
se convierten en inevitables y no perder el poco
tiempo del que dispone, luego de terminadas sus
faenas personales y familiares, en esos asuntos.
Este panorama se refleja también en su
participación en la política nacional
y de aquí quizás que escoja ser
independiente. Tal parece que es una manera de
decir “no me obligues compadre”.
El estorbo que el tema cubano implica en los procesos
electorales estadounidense, especialmente en Florida,
todavía no es evidente, pero llegará
el momento que lo será.
Introducido a contrapelo de la estrategia que
le otorgó esa importancia electoral, su
presencia estará presente hasta mucho después
que las partes decidan establecer relaciones normales
entre los dos países, porque las complejidades
creadas por las leyes anticubanas aprobadas por
el Congreso, no permitirán resolver fácilmente
este gigantesco entuerto.
Esas dificultades se las debemos fundamentalmente
a ese pequeño grupo de cubanos que logran
los votos gracias al engrasamiento político
de las maquinarias electorales a las cuales pertenecen
y también a una prensa cobarde que se ha
puesto a su servicio por dinero o por temor a
represalias. |
|
GRATO MOMENTO CON FEDERICO BRITO FIGUEROA
|

La Venezuela socialista.
ELIGIO DAMAS
Tuve
la fortuna de ser alumno, aunque por breve tiempo,
en el Pedagógico de Caracas, de aquel
sencillo, talentoso, trabajador y militante
por el cambio, guariqueño para más
señas, Federico Brito Figueroa. Pero
para mi mayor satisfacción, fue el haber
podido tener amistad y conversar muchas cosas
con él; hasta algunas que podrían
ser insignificantes, que dejaron en mi una enorme
enseñanza. En mi biblioteca, pese a que
me he desprendido de unos cuantos, conservo
de nuestro personaje, aquellos libros que creo
más importantes, como el relativo a las
sublevaciones de esclavos y los dos tomos sobre
historia de la economía venezolana.
Me encanta el mar. De él hablo cuanto
puedo porque tengo recuerdos imborrables, como
el haber nacido y crecido escuchando el romper
de la ola, compartir mi niñez con gente
dedicada a la pesca, haber vivido envuelto en
las relaciones productivas generosas impuestas
por la riqueza de aquel inmenso y azulado universo
acuoso, oloroso a líquenes; tenido como
espacio de juego, diversión y subsistencia,
un mágico manglar, dentro de una laguna
que no era más que una extensión
de aquél. Un idílico lugar donde
él, con sus formas de vida, se introducía
a descansar, retozar y compartir con nosotros.
Allá en mi barrio, una aldea mayoritariamente
poblada por pescadores, como otras tantas en
Venezuela, el producto del trabajo, que no era
otro sino las riquezas del mar, se distribuía
equitativamente. La avidez, acumulación
o explotación del trabajo eran valores
allá desconocidos. Recientemente publiqué
un trabajo titulado “La Magia de Chávez,
como el Mago de Oz”, que trata de este asunto.
Como también en la novela “El Crimen
Más Grande del Mundo”, ganadora del Premio
Nacional de Narrativa del Fondo Editorial del
IPASME, para el 2010. Aquellas relaciones nos
hacían iguales y exquisitamente solidarios.
Un día cualquiera, Federico Brito, con
su pelo ensortijado y lentes cabalgándole
sobre el palo de la nariz, se apareció
en Cumaná en época de vacaciones.
Por haber sido nuestro profesor, conocido historiador
de la izquierda, contertulio nuestro en muchas
circunstancias y hasta haber compartido unos
palos más de una vez, no fue difícil
nos encontrásemos y pasásemos
unos días para arriba y para abajo. Uno
de esos, pasado el mediodía, en medio
de una conversación más que informal,
desordenada, dijo Federico:
-“Caramba muchachos, este pueblo de ustedes,
está formado para el socialismo.”
-“¿Cómo es eso profe?”, preguntó
uno de los nuestros.
-“Aquí he encontrado diversas manifestaciones
de desprendimiento, solidaridad y confianza
en la gente, que uno no ve en Caracas ni de
vaina. “
Contó el profesor e investigador de historia
que estando en una “bomba” de gasolina, su viejo
carro, que venía tosiendo desde la mañana,
se negaba a prender. “Toero”, como venezolano
al fin, se puso a jorungar la máquina,
intentando subsanar la falla. Cosa que felizmente
logró, después de tanto sudar
en aquel calor intenso.
Debía volver al hotel, el más
“lujoso” de la ciudad.
-“¡Cónfiro! ¿Cómo
entro al hotel en esta facha?”, se preguntó
Federico, en voz muy alta, viéndose lleno
de grasa, hollín, sudor y tierra de la
cabeza a los pies.
El bombero, un joven de la misma talla del historiador,
le cedió su ropa para que fuese a cambiarse.
“¿Cómo haces tú eso conmigo
sin conocerme? ¿No temes que me lleve
tu mejor percha?”
¡Váyase tranquilo y sin nervios
señor, yo espero aquí! Se bien
que volverá.
Al final sentenció Federico:
-“¿Dónde carajo se ven cosas como
éstas? El socialismo aquí está
sembrado.”
Federico, por llanero y habitante de Caracas,
no sabía, por lo menos con necesaria
certeza, de la mágica generosidad del
mar. Aunque era profesor de historia de la economía
y conocedor de la diversidad de relaciones de
producción que operaban en Venezuela.
Se le olvidó, cuando en el llano, antes
que la voracidad por la apropiación le
invadiese, el ganado abundoso no era de nadie
sino de quien le enlazase y tuviese hambre.
--
Publicado por Eligio Damas para BLOG DE ELIGIO
DAMAS el 3/03/2012 04:25:00 PM |
|
EXTRAVAGANCIAS INFORMATIVAS CONTRA VENEZUELA
|
Eligio Damas
Para Apicalternativa.Com. Sección Misceláneas.
Venezuela, 22-01-12
Pocos días atrás, medios informativos
televisivos internacionales, hablamos de argentinos
y españoles, lanzaron la extravagante información
según la cual “el presidente Chávez”,
porque ex profeso personalizan esos asuntos, había
“expropiado” las islas de Margarita y Los Roques.
Si usted lector, acude al diccionario leerá
que expropiar significa “Privar a una persona
de la titularidad de un bien o de un derecho,
dándole a cambio una indemnización.”
En consecuencia, quien escuchó aquella
información, concluye que el gobierno venezolano,
o específicamente Chávez, como gusta
decir a los informantes, privó a terceros
de la propiedad de la isla que conforma con las
de Coche y Cubagua, el Estado Nueva Esparta y
el archipiélago de Los Roques.
Dicho de otra manera, la inmensa isla de Margarita,
situada al frente de la costa oriental venezolana,
a quince minutos de vuelo y dos horas de viaje
en barco de gran calado, en la cual existen dos
ciudades relativamente grandes como La Asunción,
capital del Estado y Porlamar e infinidad de pequeños
pueblos, era propiedad privada de alguien y ¡zúas!,
llegó Chávez y se la quitó,
como a otro, el gigantesco parque nacional marino
más grande de América Latina, formado
por el archipiélago de Los Roques.
Como que el gobierno español expropiase
de repente el archipiélago de Las Canarias
o el francés la isla de Córcega.
Nadie entendería aquello porque sería
como expropiarse así mismo o meterse un
autogol.
Las islas de Margarita y las que componen el archipiélago
de Los Roques, forman parte del territorio venezolano
desde siempre y, cuando La Margarita estuvo bajo
el control español, sus héroes,
a aquéllos expulsaron para siempre. El
nombre del estado del cual forma parte, es Nueva
Esparta, justamente como alusión a las
heroicidades que allí se produjeron por
la libertad e independencia. Una de las ocho estrellas
del pabellón venezolano representa la antigua
“provincia de Margarita”, por ser de las primeras
en adherirse al movimiento independentista.
¿Cuál es la verdad detrás
de todo ese enredo?
En primer término, se trata de dañar
la imagen del país y su gobierno, valiéndose
de cualquier cosa. Uno no cree que se haya actuado
así por ignorancia, por lo menos en este
caso, sino para eso, dañar.
En el caso relacionado con Margarita, presume
uno que se refieren a la expropiación de
la empresa Conferry, una de las encargadas del
transporte marítimo de carga y pasajeros
entre tierra firme y la isla. Medida tomada por
presión casi absoluta de los usuarios,
cansados de sufrir todo tipo de calamidades por
culpa de la ineficiencia y hasta indiferencia
de la gerencia. Los dueños en aquel momento
y tampoco ahora, se manifestaron en contra de
la medida e inmediatamente se avinieron a negociar
con el Estado. Era vox pópuli, en la isla
como las áreas de tierra firme vecinas,
que aquéllos deseaban y buscaban que aquello
sucediese. Su conducta antes y después
de la medida parece confirmar ese vocerío.
Las otras empresas que se dedican a lo mismo siguen
operando con normalidad.
Los Roques es otro caso. Se trata como ya dijimos
de un archipiélago relativamente distante
de la costa firme. A ellos se llega por avión.
En gran medida unidades de uso privado de personas
que han construido casas en las islas. De modo
que el acceso a ellas es difícil y costoso,
por lo que sólo un grupo de privilegiados,
por años, han podido disfrutar de aquellas
bellezas naturales. La inmensa mayoría
de los venezolanos nunca hemos podido visitar
isla alguna del archipiélago por los altos
gastos que ocasionaría.
Lo que el presidente ha anunciado es la creación
de un mecanismo de transporte y alojamiento que
permite a la gente común, no privilegiada,
llegar a esos espacios y disfrutarlos como tiene
derecho. Además, de manera específica,
habló de planes para que masivamente, niños
del pueblo, puedan acudir allí en períodos
vacacionales y de esparcimiento. Sólo se
trata de eso.
Ahora lector, saque usted sus cuentas y piense
en cuantas cosas esos mismos medios y agentes
interesados inventan para dañar a Venezuela
y su proceso bolivariano. |
|
Por Lorenzo Gonzalo, 13 de enero del 2012
De acuerdo a la opinión más generalizada,
incluyendo la de los radicales y moderados del
ala derecha estadounidense, el candidato presidencial
por el Partido Republicano Mitt Romney, lleva
una buena delantera sobre el resto de los aspirantes
de ese Partido.
Aunque debemos esperar la Primaria Segunda que
tendrá lugar en el estado de Florida, donde
se enfrentará a un gran conglomerado latino
que posiblemente le pida explicaciones sobre su
criterio enfático sobre el derecho a despedir
empleados sin consideraciones aparentes y sobre
su apoyo a las deportaciones de los indocumentados,
los chances de que alcance el 40% de los votos
de ese sector en esta Primaria, no parece imposible.
Más difícil será obtener
ese mismo porcentaje dentro de los grupos independientes.
En la Primaria la maquinaria política es
decisiva para ganar, pero en las generales las
cosas son diferentes. En los que respecta a los
latinos, estos son más proclives a los
beneficios sociales y si bien Romney tiene el
buen antecedente de Massachussets, donde introdujo
una reforma de salud que terminó garantizando
seguros para todos, sus criterios laborales e
incluso su insistencia en rechazar una solución
justa para los más de 10 millones de indocumentados
existentes en el país, lo hacen detestable
a la mayoría de los independientes y los
afiliados demócratas. Estas posiciones
son las que igualmente le ocasionarían
dificultades cuando se enfrente a estos últimos
en la campaña por las elecciones de noviembre
si resultase electo candidato por su Partido.
En Florida, confrontará esas inconveniencias
y específicamente en el Sur deberá
lidiar doblemente con el voto del sector cubanoamericano.
A este sector deberá enfrentarlo primeramente
en la Primaria y luego como contendiente en las
elecciones generales si llegara a ser el candidato
para representar a su partido en noviembre.
Su lucha se dividirá entre la estrategia
que usará en el Norte y la que aplicará
en el Sur, donde el electorado presenta características
diferentes por la concentración latina,
aunque deberá cortejar a los latinos de
Orlando y del resto de esa área central.
En el norte de Florida los aspectos que señalamos
lo alejan del conservadurismo que aún domina
gran parte de la militancia republicana, pero
también está su creencia mormona
en una zona bautista y presbiteriana. Estas religiones
son más exigentes que la católica
o la judía a la hora de considerar la elegibilidad
de un candidato público. Otra cosas es
el posible choque que podría provocar con
los capitalistas puros que abundan en las filas
de esa militancia, por cuanto Romney es un fuerte
crítico de la banca a la cual le achaca
toda la culpa de la burbuja financiera que provocó
la crisis comenzada entre el año 2007 y
el 2008. Esos serán algunos de los aspectos
a lidiar, amén de los golpes bajos que
son típicos durante esas contiendas y que
se usan desde comienzos del siglo XIX, llegando
a convertirse en un arma de combate destructiva.
Ahora bien, en el Sur está la influencia
cubanoamericana, con mayor concentración
en el Condado Miami Dade pero con bastante influencia
sobre los latinos de Tampa.
Estos votantes que posiblemente estén parejos
en número con los que han engrosado las
filas del Partido Demócrata, están
movidos por el tema cubano, especialmente en lo
que se refiere a sus derechos de viajar a la Isla,
enviar dinero y en última instancia incluso,
poder recibir sus cheques de retiro si vivieran
allí, de la misma manera que lo reciben
quienes viven en otros países.
La inteligencia con que el equipo de Romney maneje
estos aspectos podrá lograr una mayor participación
de esos cubanos quienes en general, como el resto
perteneciente a otras filiaciones, están
cansados de que les hablen de derrotar al gobierno
de Cuba o dificultarles la vida a los ciudadanos
de aquel país.
Habría que ver qué podría
tener mayor fuerza: si la elaboración de
una estrategia racional de acuerdo a las nuevas
circunstancias surgidas con la proliferación
de viajes a Cuba, los cambios que allí
se están operando bajo una nueva dirección
política y social o los intereses irracionales
de una maquinaria política dirigida por
gente fanática como los Diaz Balart, Ileana
Ross, Marco Rubio, David Rivera y otros.
Esta confrontación con el ala cubanoamericana,
estará presente también para el
Partido Republicano en unas elecciones generales,
donde probablemente sea Mitt Romney su candidato.
Pero es importante que el discurso anticubano
al uso al que estarán obligados los aspirantes
como único modo de no romper con una maquinaria
política dominada por fanáticos,
no sea visualizado como un mensaje que afectará
el poco derecho que tienen hoy los cubanos emigrados
para visitar la Isla. Es difícil pero deberán
hacer malabares para obtener algún resultado.
Esta estrategia quizás no sea tan imprescindible
durante la Primaria Republicana, pero definitivamente
requerirá de una laboriosa tarea para competir
en las generales.
Las maquinarias políticas son clave para
la producción de votos, porque elaboran
múltiples estrategias que aplican por distritos,
le hacen historias a las personas mayores de edad
y les dicen lo que quieren escuchar, ofrecen transportaciones
en las áreas pobres para conducir votantes
a las urnas en fin, siempre esas maquinarias son
imprescindibles y generalmente esenciales para
ganar la contienda electoral en Estados Unidos.
No obstante, aunque esos procedimientos tienen
resultados muy favorables en las elecciones generales,
la maquinaria no aplica dicha táctica de
igual modo durante las Primarias porque ningún
candidato aceptaría ese tipo de trampas
entre ellos.
Ahora bien, en el tema de Cuba, del cual nadie
se puede desprender en su sano juicio en unas
elecciones en el Estado de Florida, porque los
cubanos dominan el escenario político,
ocupan la mayoría de las posiciones públicas
y constituyen más de la mitad del total
de latinos que viven en el área, los candidatos
deberán ser muy cuidadosos tanto en las
Primarias como en las elecciones generales.
Es de esperar que en el juego de las primarias
al que se enfrentan en estos momentos los aspirantes
a la candidatura presidencial republicana, la
maquinaria política juegue el papel fundamental
y el resto de los temas que pueden ser cruciales
para obtener una mayoría de votos en las
elecciones generales, se traten con criterios
perspectivos, es decir se vayan elaborando desde
ahora y se utilicen para ir diseñando las
estrategias de la gran contienda.
Los criterios antisociales de Romney, favoreciendo
el despido casi indiscriminado, sin proceso ni
beneficio alguno, de aquellas personas que se
“consideren” incapaces para el desempeño
de sus labores, su oposición al Dream Act
y sus criterios de seguros privados de salud obligatorios,
no serán de peso para impedir su elección.
La maquinaria política del Sur de Florida
está dominada por los capos tradicionales
de una política que ha sido cubanizada
a contrapelo del resto de las etnias latinas,
de los negros, los sajones y del resto de las
nacionalidades que aquí conviven y ellos,
los tradicionales con una larga experiencia de
picardía tramposa, apoyan a Mitt Romney.
Por consiguiente no creemos que éste candidato
tenga muchas dificultades para que resulte el
aspirante electo para la representación
de su Partido, como ya lo fue en la Primera Primaria
de New Hamshire. |
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Cuando
La Habana era chiquita
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Ciro Bianchi Ross • 14 de Enero del 2012 20:29:08
CDT
Fue el licenciado Antonio de Chávez el
primer gobernador de la Isla de
Cuba que decidió fijar en La Habana la
residencia del Gobierno. Esa
determinación, en cumplimiento de lo
dispuesto por el monarca español,
adquiría carácter oficial, en
1556, bajo el Gobierno del capitán Diego
de Mazariegos. Impulsaba la resolución
de Mazariegos el hecho de ser
la villa «el lugar de reunión de
las naves de todas las Indias y la
llave de ellas», sin olvidar las espléndidas
condiciones topográficas
del lugar y en especial de su puerto. A partir
de ahí todos los
gobernadores españoles se asentaron en
La Habana, que no mereció hasta
1592 el título de «ciudad»,
el cual le otorgó Felipe II, aunque desde
60 años antes era la localidad más
importante de la colonia.
La
Habana, pese a todo, seguía siendo un
caserío pobre y despoblado.
El 5 de septiembre de 1566, el ayuntamiento
habanero dejaba constancia
de que, con excepción del gobernador
y sus colaboradores y de los
miembros del cabildo, la villa contaba solo
con 19 vecinos. Eran tan
pocos que sus nombres podían consignarse
en el acta correspondiente;
desde los inevitables Juan de Rojas y Antón
Recio hasta Diego de Soto
y Francisco Hernández. Entre las mujeres,
menciona el documento a
María Delgado, Catalina Rodríguez
y Eugenia Pérez, pero la mayoría
de
ellas aparecen registradas solo por sus nombres
de pila: Susana,
Bartola, Quiteria… y no faltan La Portuguesa
y otra que aparece bajo
al nombre de su supuesto marido: «la de
Juan Alonso».
El
comportamiento de las elecciones en años
anteriores a ese de 1566
da idea del estado de la población habanera
de entonces. En 1550
votaron 31 individuos; 36 en 1551; 15 en 1552;
18 en 1553; seis en
1554 y 14 en 1555. Entre 1556 y 1560, 27 personas
ejercieron su
derecho al voto en aquellos comicios que para
elegir al alcalde y a
los regidores del cabildo se llevaban a cabo,
anualmente, en la plaza
pública, donde los votantes iban congregándose
al llamado de una
campana.
La
población masculina blanca la conformaban
las autoridades, los
hacendados, los artesanos y los criados que
vivían agregados a la casa
de los ricos como sirvientes, secretarios, ayudantes
o simples
protegidos. Los negros eran casi todos esclavos,
aunque los había
libres (los llamados horros) a los que se les
concedía terreno para
edificar sus casas y licencia para ejercer algunos
comercios. En las
Actas Capitulares, todas posteriores al primer
semestre de 1550 (no
existen las anteriores) apenas hay mención
a los indios residentes en
La Habana.
Por
el medio ambiente
De 1550 data la que quizá sea la primera
disposición que a favor del
medio ambiente se tomó en la villa cuando,
a fin de proteger el
arbolado de la urbe, se prohibió la tala
de cedros y caobas, maderas
que la vecinería empleaba sobre todo
en la confección de bateas,
aunque también les daba empleo en la
elaboración de objetos más
importantes.
Esa
disposición no impidió, sin embargo,
que se exportasen a España,
en grandes cantidades, maderas preciosas cubanas,
lo que obligaba a
los habaneros a trasladarse a lugares cada vez
más lejanos en su busca
cuando necesitaban construir o reparar su vivienda.
Las personas que
recibían solares para erigir sus moradas,
debían edificarlas en un
plazo de seis meses. Si no lo hacían
en ese tiempo, se les retiraba el
permiso de fabricación, se les multaba
y se les quitaba el terreno
entregado. Todavía en 1555 el gobernador
de la Isla residía en una
casa de tabla y guano, pero cinco años
antes, dos de los vecinos más
ricos, los ya mentados Rojas y Soto, se habían
hecho edificar
viviendas de piedra y tejas.
Durante
sus primeras dos décadas de vida, después
de su asentamiento
definitivo junto al puerto de Carenas, La Habana
no fue más que un
pobre caserío de bohíos que se
extendía entre el comienzo de la calle
Tacón o Sanguily, al fondo del Castillo
de la Fuerza, hasta el lugar
donde se halla el edificio de la Lonja del Comercio.
Entonces,
el centro de la villa era la plaza situada donde
después se
construyó la Fuerza. Se trasladó
dicha plaza a un sitio que hoy ya no
puede precisarse hasta encontrar su emplazamiento
de la actual Plaza
de Armas.
Desde
allí irradió la población,
extendiéndose por las calles Oficios
y Mercaderes, como las más próximas
al punto de desembarco de los
bajeles. Se extendió asimismo por la
calle Real (Muralla) que era la
salida hacia el campo al proseguirse el camino
de San Antonio (Reina).
También por la calle Habana y después
por las de Aguiar y Cuba, que
conducían al torreón de la Caleta
donde, de día y de noche, se
apostaban vigilantes que avisaban de la cercanía
de corsarios y
piratas.
Otras
vías surgirían a partir de 1584.
La calle del Sumidero se
convertiría en O’Reilly, y la del basurero,
en Teniente Rey.
Inquisidor se llamó antes la calle de
las Redes.
Es
también en 1550 cuando se toma la primera
medida en lo que a
política de precios se refiere: obligaba
a los comerciantes a vender
los rábanos a dos por medio. Es por entonces
que empieza a estimularse
la iniciativa privada a favor del bien público,
al sacarse a remate el
surtimiento de agua de la Chorrera que se expendería
a razón de cuatro
botijas por un real. Se fija la vara (36 pulgadas)
como unidad de
medida y se establecen los primeros impuestos
sobre documentos.
En
1521 Juan Verrazano, veneciano al servicio de
la Corona francesa,
interceptó el barco en que Hernán
Cortés remitía a Carlos V una
parte
de los tesoros de Moctezuma, el asesinado emperador
de los aztecas.
Más que un hito aislado, esa es la fecha
que marca el inicio de la
piratería. Apenas cinco años después
el Consejo de Indias disponía la
fortificación de las poblaciones costeras
del Caribe y el cabildo
habanero ordenaba que todos los vecinos portaran,
tanto de día como de
noche, las armas que recibían para hacer
frente a los ataques. Se
estableció que las rondas se reforzaran
con los arcabuces de Alonso
Sánchez Corral y de Inés Gamboa,
sin duda una mujer de armas tomar.
Dineros
de Vuestra Majestad
La corrupción administrativa, la malversación
y el desvío de los
caudales públicos empezaron temprano
en la colonia. En 1539 Lope
Hurtado, tesorero de la isla de Cuba, escribía
al monarca español que
desde años antes, cuando asumió
dicho cargo, «siempre he visto hurtar
la hacienda de Vuestra Majestad». Males
que, se dice, llegaron desde
la vecina isla de Santo Domingo y que, en definitiva,
eran originarios
de la misma España.
Escribe
el historiador Ramiro Guerra que durante el
mando de Diego
Velázquez, el primer gobernador de Cuba,
la rudimentaria vida
político-administrativa y la precaria
vida social se desenvolvieron en
un ambiente de relativa paz, normalidad y honestidad.
Los escasos
habitantes de la Isla vivían consagrados
al trabajo, en especial la
agricultura, la construcción de barcos,
la minería, el fomento de
nuevas poblaciones y el trazado de caminos.
Muchos vecinos trajeron a
sus familias de La Española y otros contrajeron
legítimo matrimonio
con indias. Los rústicos bohíos
primitivos se transformaron poco a
poco para hacerlos más cómodos
y se importaron desde Sevilla, por el
puerto de Santiago de Cuba, prendas de vestir
y artículos de uso
doméstico: muebles, cacharros de cocina,
utensilios para la mesa,
adornos… sin que quedaran fuera víveres,
vinos y licores, así como
velones para el alumbrado que se alimentaban
con aceite de oliva.
Muere
Velázquez y sobreviene para la Isla una
época de decaimiento
económico y moral, pobreza, brutalidad
y concupiscencia. Están a la
orden del día las rencillas, los pleitos,
las riñas sangrientas.
Escribe Ramiro Guerra que esa situación
fue resultado de la vida ruda
y salvaje de los primitivos pobladores, incultos
y aventureros en su
mayoría; del mando sin ley y sin freno;
de la servidumbre y
explotación del indio, por las encomiendas,
y del negro, por la
esclavitud; por la amenaza perenne de corsarios
y piratas…
Para
los que lo sucedieron en la gobernatura de la
Isla, Velázquez fue
culpable en buena medida de todos esos males.
No hay que olvidar que
pese a la honestidad relativa que Guerra advierte
en su mandato, el
primer gobernador de la Isla fue acusado en
su momento y multado
después de muerto por haberse dejado
comprar con presentes y
banquetes, consentir exacciones, aplicar de
manera selectiva impuestos
y aranceles y beneficiar con las encomiendas
de indios a amigos y
allegados en perjuicio de aquellos que no les
simpatizaban.
No
fueron mejores los que les siguieron en el cargo.
A Gonzalo de
Guzmán lo acusaron de consentir blasfemos,
jugadores y amancebados y
de defraudar las rentas reales. De injusto,
ladrón y malo, en su
persona y en su cargo, se tachó a Juanes
Dávila; y a Juan de Aguilar,
de asolar Santiago con robos e injusticias.
Un hombre enérgico e
inexorable como Antonio de Chávez, el
primer gobernador que fijó su
residencia en La Habana, tampoco escapó
a la destitución. Hizo lo que
estuvo a su alcance por aliviar la servidumbre
de los indios y obligó
a pagar lo que por diezmos, quintos y almojarifazgos
adeudaban los
poderosos y acabó por hacerse incompatible
con la ambiciones de los
colonizadores, que terminaron acusándolo
de avaricia y falta de
probidad.
La
ilegalidad y el irrespeto
Entre 1537 y 1541 se organiza el sistema de
flotas, que asegura el
comercio entre el Viejo y el Nuevo Mundo y La
Habana se erige en el
punto de reunión de los convoyes. En
1561 las travesías quedan
establecidas oficialmente.
Dice
el historiador Emilio Roig que un sistema comercial
de
exclusivismo y monopolio obligó a los
habaneros a burlarlo a como
diera lugar, lo que los llevó a vivir
en la ilegalidad, la
transgresión y el irrespeto a la ley.
El contrabando fue válvula de
escape de una población oprimida y agobiada
por el monopolio. Para el
habanero, con el consentimiento tácito
o explícito de las autoridades,
se hicieron habituales el tráfico clandestino,
el fraude, el cohecho,
el robo de los bienes públicos… todo
aceptado y justificado por
razones de necesidad suprema, lo que disolvió
la vergüenza en el
hábito. Provechosa y fatal fuente de
ingresos, precisaba Roig en 1963,
el contrabando fue tónica para la vida
y agente formidable de
perturbación moral.
Otro
hecho que contribuyó a modelar de manera
notable la fisonomía
moral de la naciente Habana fueron las flotas.
Escala de todas las
Indias, era La Habana a mediados del siglo XVI,
como ya se dijo, una
villa pequeña, de población escasa
y marcada pobreza. Los habaneros,
en buena medida, vivían del alquiler
de sus casas a los tripulantes de
las flotas y de la venta de bastimentos para
los navíos. La marinería
era de nacionalidades diversas y de hábitos
relajados.
La
ciudad —mercado, garito, lupanar— engullía
oro y volcaba
concupiscencia, comentaba un historiador. Lo
que fue fuente de daños
morales que entronizaron el hábito de
vivir sin trabajar, la
corrupción y el escándalo.
Ciro Bianchi Ross
ciro@jrebelde.cip.cu
http://wwwcirobianchi.blogia.com/
http://cbianchiross.blogia.com/
|
|
SPD
No. 81 (3/ año 4). La Habana,
13/Enero-2012
|
“Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra
y prensa conforme a los fines de la sociedad
socialista”.
Art. 53 de la Constitución
Boletín por un socialismo más
participativo y democrático.
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y opiniones sobre forma/contenido
ÍNDICE
De las Propuestas para el avance al socialismo
en Cuba
Presentación para su discusión
al pueblo, a los trabajadores y a los revolucionarios
cubanos, a propósito de la convocatoria
del VI Congreso del PCC.
La balada del Poder. Y etcétera. (I Parte)
Estado centralizado-Partido Único IGUAL
a monopolio del pensamiento. IGUAL a fomentar
apoliticismos. Así, imposible lograr
diversidad y expansión de las ideas.
Por Félix Guerra
La balada del Poder. Y etcétera. (II
Parte)
HAIKUS: Partido-Único/ Estado centralizado/
Estado-Gobierno de una sola pieza. ¿Y
LOS DEMAS?
Por Félix Guerra
En el empeño de construir una sociedad
plenamente libre y soberana.
Hay que estar dispuesto a coincidir con quien
sea si lo que dice es verdad. Se puede coincidir
en cualquier apreciación, lo que no se
puede es coincidir en los remedios.
Carlos C. Díaz- Orlando Ocaña.
La "Comuna de París" asoma
en China
Una ola que crece de huelgas obreras y levantamientos
campesinos
Tomado de Prensa Obrera de Argentina. 5 de enero
de 2012
Por un 2012 sin descalificaciones, rencores
ni odios entre cubanos
Crónicas cubanas
Félix Sautié Mederos
CONTENIDO
De las Propuestas para el avance al socialismo
en Cuba.
Presentación para su discusión
al pueblo, a los trabajadores y a los revolucionarios
cubanos, a propósito de la convocatoria
del VI Congreso del PCC.
1-Establecer la República democrática
revolucionaria directa de los trabajadores.
Cambiar la forma indirecta y representativa,
de tipo burguesa, del actual sistema político,
por la democracia participativa, decisoria y
directa. Todo el poder decisorio y legislativo
fundamental recaería totalmente en el
pueblo. Los aspectos nacionales y municipales
más importantes que afecten a todos deberán
ser sometidos a referendo. Todo cuando impida,
obstruya o imposibilite la soberanía
del pueblo sobre las leyes y el gobierno deberá
ser derogado.
-Crear los Consejos de Trabajadores en todos
los centros de producción o servicios,
por donde empezaría esta nueva democracia,
para empoderar a los trabajadores con el verdadero
poder, el de la economía, a fin de que
ejerzan el control directo de todas las decisiones:
elección y/o ratificación de dirigentes
empresariales, planificación, gestión
y control democráticos de los planes
de producción, costos, gastos e inversiones
y cambiar la forma de pago de salario por la
repartición equitativa de parte (1/3)
de las utilidades. Este proceso deberá
ser encabezado directamente por los trabajadores.
Su emancipación es obra de ellos mismos.
-Hacer real el poder del Poder Popular a todos
los niveles, (el estado en lo sucesivo), otorgando
pleno control de toda la actividad social en
los municipios a sus autoridades respectivas,
las cuales deberán ser elegidas en forma
democrática y directa por el pueblo,
con decisión sobre el uso de parte de
los impuestos que se recauden para la organización
y realización de presupuestos participativos
autónomos ajustados a las necesidades
reales y concretas de cada Municipio y Comunidad.
-Todo el actual Orden Interior –policía,
bomberos y demás- subordinado al MININT,
deberá municipalizarse y depender de
los órganos locales, así como
supeditar todo el sistema de prisiones a órganos
de justicia locales.
-Elección por el voto popular, directo
y secreto, de un tribunal de garantías
constitucionales.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Nota de SPD: Publicamos de nuevo La balada del
Poder. Y etcétera. Partes I y II, del
poeta Félix Guerra, con miras a la Conferencia
del PCC.
La balada del Poder. Y etcétera. (I Parte)
Estado centralizado-Partido Único IGUAL
a monopolio del pensamiento. IGUAL a fomentar
apoliticismos. Así, imposible lograr
diversidad y expansión de las ideas.
Por Félix Guerra
Creo que en esta fecha, comienzos del Siglo
XXI, tan crucial como otras, ocurre una suerte
de Renacimiento del pensamiento social y del
Humanismo. Por lo que, con sentido de la oportunidad,
el conjunto y combinación de los asuntos
al respecto deben ser puestos sobre la mesa,
para su análisis crítico. Es hora
ahora de que lo poco y lo mucho necesiten ser
cuestionados.
Es Labor de amasar, agregar, sumar amar, crear,
sin hipercriticismo y al mismo tiempo sin mojigaterías
puritanas u ortodoxas. No al margen de militancias,
ideas y compromisos sociales. Pero sin dejar
espacio a escolasticismo, verdad repetida ni
dogma.er procedencia.
Recuerdo ahora dos Haikus japoneses que versan
sobre política:
1
Monopolios dueños
de todo. Y la Gran Burguesía
dueña de los Monopolios
2
El Estado se apoderó
de todo. Y algunos
se apoderaron del Estado
Alguien, de forma anónima y criolla,
escribió un tercero:
Estos pequeños poemas, muy cultivados
en Japón desde hace siglos, nos lanzan
de inmediato al tema del Poder, y también,
como un resorte, al asunto de los partidos políticos.
Y a otro punto candente de la agenda de nuestros
días: el controvertido Estado.
EL ESTADO
Desde el punto de vista de los antropólogos,
al menos de la mayoría, se sitúa
el surgimiento del Poder en eras inmemoriales,
miles de años atrás, y como antecesor
directo del Estado. La humanidad vivió
algún tiempo en una sociedad igualitaria
donde resultaba más satisfactorio dar
que recibir. Dar era símbolo de un incipiente
poder, aunque sin ostentaciones, un poder humilde,
dulce, obediente, constreñido al sentimiento
de servir a otros. Martí dijo: Los hombres
no siguen sino a quien los sirve, pero lo enunció
hace apenas menos de siglo y medio, como una
suerte de amonestación ética a
poderosos de su época y otras venideras.
Si el espíritu de aquella época
del poder incipiente se pudiera mezclar con
las sociedades contemporáneas, el mundo
estaría repleto hoy de personajes al
estilo del Padre de las Casas, Robin Hood, la
Madre Teresa de Calcuta y otros prominentes
humildes.
Pero el tiempo pasó. Y con el tiempo,
y vamos a decir, la evolución, algunas
criatura alcanzaron la categoría de distribuidores.
Alguien que tiene poder, ya sea por buena puntería
con la lanza o flecha o fuerza sobrante para
arrastrar o cargar la presa, distribuye luego.
Alguien que distribuye, se está haciendo
de un poder creciente.
La distancia entre ese poder creciente y los
que decrecientemente van teniendo menos poder
comunitario y personal, dividió a los
hombres finalmente en clases sociales. El Poder
hoy todavía distribuye, aunque de forma
más compleja y omnímoda que antaño,
por supuesto. El Poder, por lo general, a la
postre reparte poder, y el que reparte y reparte
se queda con la mejor parte.
Quizás por esa razón, ni Martí
ni Marx hablaron excelencias del Poder, aunque
sabían que de momento resultaba necesario
y hasta imprescindible. Marx incluso habló
del Comunismo, donde el Estado se apagaría
como una braza de carbón, y casi toda
la administración de la sociedad pasaría
a manos de la mayoría, es decir, el pueblo
y la suma integra de los individuos. Su gestión
sería el motor del progreso y la luz
del camino.
Hoy se da una paradoja (nada abunda tanto como
las paradojas).
Son o eran, hasta hace unos días, los
mandatarios capitalistas quienes abogaban por
el decrecimiento del Estado, en particular en
los asuntos de economía y otros. Ahora
con la crisis neoliberal que lanza al desempleo
a cientos de miles, azota las bolsas de múltiples
latitudes, crea distancias abismales entre los
ciudadanos, arruina millonarios o consolida
fortunas precisamente de los usureros y, por
y último, constriñen el consumo
y los mercados, ellos mismo se aconsejan con
premura.
El Estado, se proclama, debe regular importantes
asuntos financieros, monetarios, bancarios,
y de paso un tanto algunos tráficos y
aberraciones del mercado, para evitar estos
tropezones aterradores que amenazan riquezas
y estabilidad mundial. La primera aberración
es que esta crisis neoliberal, que amenaza con
hambre, comienza por ser una crisis de superproducción.
Detrás de toda esta crisis, agazapada
y todavía no suficientemente develada,
se esconde la “burbuja” armamentista, mucho
más resistente que las del jabón,
que necesita guerras para aumentar y sofisticar
la producción de arma: sin guerreros
y Estados en guerra, los monopolios bélicos
sufren recesión. Y los dueños
de los monopolios se resienten y tornan huraños
durante esa inopia que es la prevalencia momentánea
de la paz. .
La industria bélica es poderosa y violenta
en sus entrañas. Y aliada siempre, como
decir uña y carne, de los gobernantes
y Estados que prefieren la metralla para dirimir
asuntos de espacios vitales, posesión
de territorios, combustibles y otras materias
primas, agua y otros minerales, así como
en conflictos limítrofes. También
a quienes gusta ostentar del poder del más
fuerte. O por quítate tú, pequeño,
que me pongo yo.
Y son los ideólogos y mandatarios de
signo opuesto, es decir, socialistas, quienes
abogan por el Estado fuerte.
Y más: los países del socialismo
real instauraron en Europa un Socialismo donde
el Estado era propietario principal y casi absoluto.
Dueño tanto de las fuerzas productivas,
mediante el salario (de forma similar al capitalismo),
como de los medios de producción, organizados
en empresas estatales y administrados a través
del clásico sistema vertical de ministerios.
Un Estado con ascensores, por donde suben muy
poco a poco las inquietudes y conflictos y por
donde bajan a toda prisa, y ya sin tiempo para
debate, normas, orientaciones, resoluciones
y leyes.
Los distribuidores en ambos casos están
arriba, en la cúspide, y los trabajadores
distribuidos a su vez en los cimientos y paredes
bajas y mediana de la pirámide. La sociedad
en esencia igualitaria aquella de los albores,
dejó de ser y ahora de nuevo es utopía.
Nos encontramos por doquier y momentáneamente
en el apogeo de los Estados. Unos y otros en
planteos, revalorizaciones o reforzamientos.
EL PARTIDO, LOS PARTIDOS
Martí fundó un partido, no tres.
No estaba loco. Fundó el Partido de la
Independencia.
Pero fuera y por sus respectivas razones, y
por eso fundó Martí, estaban los
partidos de los autonomista y los anexionistas.
De paso, con la presencia del Partido de Martí
y los patriotas que apoyaba, se continuaba una
confrontación ahora de forma más
coagulada, completa, institucional, abierta
y organizada. Era el entrechocar entre las corrientes
lógicas de una época en Cuba,
impuestas por la economía, la geografía
y la historia.
Un grupo tendía a autonomizarse de España.
Otro a anexionarse a USA. Y otro, el último
en aparecer porque necesitaba madurar y era
la actitud más radical, el independentismo,
que postulaba convertir un Estado dependiente
y un país ocupado en una Nación
única en el concierto mundial, con soberanía
irrestricta sobre su territorio.
Martí nunca esgrimió la teoría
de un Partido Único.
Y durante un breve pero fructífero período,
resultó realmente el partido de vanguardia,
no una consigna, porque era imperativo de un
proceso de independencia nacional y también
más general de toda la América
del Sur y el Caribe, superó ideológicamente
el argumento de las lógicas y partidos
adversarios. Triunfó esa esencia en la
conciencia del cubano, a pesar de los escamoteos
de l998 y 1902, la Enmienda Platt y la Base
Naval de Guantánamo.
La independencia de Cuba, con respecto a cualquier
metrópoli colonial o neocolonial, permaneció
latente y reforzó día a día
la identidad del cubano durante más de
medio siglo.
A la idea de la independencia se llegó
por un camino tortuoso que tuvo inicio quizás
cuando los recién llegado conquistadores,
procedentes de España, quemaron al insurgente
Indio Hatuey, que no era precisamente un nativo
de esta Isla de Cuba. La imaginación
de la Historia jugaba una partida complicada,
como todas.
La realidad de cualquier tiempo, incluyendo
el cristianismo y la propia historia de Cuba,
margina cualquier deseo mesiánico de
intentar “arreglar” el mundo definitivamente
de un día para otro, en una conversación
o durante un mandato o una generación.
La Historia demuestra su compleja movilidad
y su antidealismo acérrimo. El mundo
se arregla y se “arreglará” continuamente,
al menos mientras exista la historia, el tiempo
y este Planeta.
Un partido de vanguardia, en los escasos instantes
en que los hubo, interpreta de forma relampagueante
e infalible el “segundo” histórico, para
lograr sus objetivos tácticos y estratégicos,
Y es capaz de mover rápidamente sus trincheras
un minuto más tarde, cuando las “condiciones
objetivas y subjetivas” se transformaron. Fue
todo una acción leninista, aquella de
l917, que al pasar por la tubería de
los manuales se convirtió en consigna
y dogma.
El tiempo y el espacio están tachonados
de regateos, permutaciones y cambios. No hay
verdad sempiterna ni localismos indisolubles.
El cambio es esencia de las dialécticas
que constantemente explican y zarandean los
escenarios históricos. Es el río
de Heráclito aplicado y actualizado a
la totalidad de los individuos y la sociedad.
En USA impera hoy el llamado sistema bipartidista,
que viene a ser el Partido A y el Partido B
del capitalismo norteamericano. Los dos, con
sus desavenencias y diferencias, representan
sin duda los intereses de un mismo sistema.
Aunque todavía queda un margen para los
llamados candidatos independientes, que se suman
a la duración capitalista, pero con otras
visiones más radicales, tanto a la derecha
como a la izquierda. Y los minúsculos
partidos de la izquierda más sustancial
y ortodoxa, que todavía no entraron a
una lógica posible.
Sin embargo, el Partido Republicano y el Partido
Demócrata no son la misma cosa. Dentro
de cualquier institución o sistema o
social, por sencilla y pareja que puedan parecer
sus lógicas, necesariamente hay diversos
y permutables intereses contrapuestos. La diversidad,
la lucha de contrarios, lo que niega o reafirma,
el debate de ideas y su progreso formal o dialéctico,
está implícito en ese juego de
valores, principios, escuelas, estilos, cualidades,
tendencias. Y etcétera.
He aquí varias demostraciones de lo anterior:
No fue lo mismo Clinton que si hubiese sido
su adversario Bush padre. No son semejantes
el Bush II fraudulento y el ecologista Gore.
Obama y McCain no fueron antes ni nunca un calco
uno del otro.
Y así lo expresa hoy el hecho que casi
cada ciudadano y gobernante de Cuba y el Mundo,
antes del 4 de noviembre hubiese dado un pedazo
de su alma a cualquier ángel o demonio
por ver a Obama en la presidencia, cuasi político
de este milenio, Aunque luego decepcione en
poco o en mucho. La esperanza, en el terreno
de la política, tampoco se pierde nunca.
Los hechos lo confirman una y otra vez.
La contingencia histórica del triunfo
de Barack Obama, abre nuevas fascinantes expectativas
e interrogantes que serán despejadas
en el tiempo inmediato venidero.
Y de esa ondulación impredecible también
se alimenta la Historia en grande para avanzar
en alguna dirección, aunque los desenlaces
posteriores no alcancen a ser profetizados.
POEMAS DE LA SANGRE COTIDIANA
Noviembre 5 de 2008
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La balada del Poder. Y etcétera. (II
Parte)
HAIKUS: Partido-Único/ Estado centralizado/
Estado-Gobierno de una sola pieza. ¿Y
LOS DEMAS?
Por Félix Guerra
UNO
¿Cuántos partidos con LÓGICA
podrían convivir en Cuba? Las contrapartidas
ayudan a los gobiernos a más eficacia
en economía e ideología. ¿El
pluralismo de base socialista sería la
solución?
Lo que demuestran las experiencias de Venezuela,
Ecuador y Bolivia, es que los gobernantes y
los pueblos se crecen frente a los contrincantes,
y no tienen opción: es obligado apoyar,
combatir, legislar, gobernar a favor de la mayoría
de la población, en una lucha de acciones
e ideas que no puede llenarse de demasiados
fallos ni secretismo y voluntarismos. Menos
de burocracia dispuesta a vender su alma al
diablo.
Y eso que allí, en los países
mencionados, permanecen las clases antaño
privilegiadas, todavía con una parte
sustancial de sus inmensas riquezas. Y que muchos
recursos mediáticos continúan
en sus manos.
Aquí las clases privilegiadas desaparecieron
hace décadas. Y los medios masivos, estatalizados,
pueden reconvertirse en una nueva modalidad
de propiedad social que contenga al Estado.
Mayoritariamente el pluralismo aquí sería
de base socialista, salvo los grupos que deseen
con intención oponerse al socialismo
o colocarse al servicio de añejos intereses.
DOS
Pregunto en primer lugar:
¿Qué gana un país o un
sistema con un Partido Único?
Un partido único con una militancia del
10 de la población, que ya es mucha militancia,
deja fuera de sus filas a un 90 por ciento de
personas. Ese 90 son individuos también
en su mayoría con instintos, creencias
y convicciones políticas e ideológicas.
Se erige de facto un NO militantismo mayoritario,
que poco a poco y en diagonal crea sus diversas
lógicas al margen, incluso en los momentos
de más identificación con el gobierno
y el sistema.
El desgaste que produce el mucho tiempo en el
Poder, crea diversas erosiones y constantes
apoliticismo. Como no hay donde sufragar reproches,
las diferencias crean un foso que crece y crece.
El apoliticismo, para ir rápido, se alimenta
todo el tiempo de ese segmento creciente de
población y de las diferencias acumuladas
con los gobiernos a todas las instancias.
Y por supuesto, el apoliticismo se nutre de
las reelecciones indefinidas y elecciones restringidas
a la circunscripción. De ausencias de
mecanismos democráticos para opciones
y debates, incluso dentro del Partido Único,
salvo que esté la Orden del Día
por orientaciones verticales (“de arriba”).
De la no participación real, por consiguiente,
en los asuntos de la vida nacional, la política,
la economía, la ideología, el
gobierno y el Poder, así como de los
detalles de una vida ciudadana local del día
a día. Del voluntarismo que prescinde
de opiniones. De la representatividad no efectiva,
siempre silenciosa y aprobatoria.. Del unanimismo
inexplicable y lleno de fantasías.
En el acápite de los detalles de la vida
cotidiana, se agrega cualquier “nimiedad”: una
vivienda que se derrumba, una cuota de aceite
escaza para cocinar, un aceite de shoping para
el que no hay moneda dura, un bache callejero
que no encuentra redención una media
libra que te “tumban de” la cuota del arroz
o el pollo, por parte del bodeguero o el carnicero,
que ese instante representan absurdamente al
Estado. Un trámite burocrático
dilatado hasta la eternidad o una maniobra burocrática
para sacarle pesos al necesitado. También,
y mucho, insuficiencias crónicas del
salario y de la libreta de abastecimientos.
Y etcétera.
El sentido de pertenencia, slogan ahora, no
es posible reforzarlo con propaganda: necesita
un sustento material.
En un Estado centralizado se centralizan las
quejas. El Poder paga y suma constantemente
en su contra cualquier deuda. Cada arañazo
de la insatisfacción popular se agrega
a la curtida piel monopólica del Estado-Gobierno.
Si el Estado centralizado se unificó
en uno solo con el gobierno y el Partido, entonces
es el culpable virtual de cada rincón
y minuto donde se cometa cualquier violación
o error. Es una erosión continua de prestigio
y autoridad.
Los socialismos que se derrumbaron o desviaron,
tenían Partido Único. El Partido
Único en realidad comienza y termina
siendo a imagen y semejanza de los dirigentes
en el Poder (y viceversa) Ese partido no es
más que una herramienta utilitaria del
Poder. Bueno, regular o malo, según la
dirigencia.
Pregunto, en segunda instancia:
¿Alguna Ley, Constitución, Sistema
Social, algún código humano o
mundial, algún signo o tradición
de la Historia, da derecho a impedir creación
y presencia de nuevos partidos, que respondan
a una lógica de fundación, a un
cúmulo de ideas, legítimas insatisfacciones,
a intereses de grupos de individuos en una dirección
específica? Ejemplo, la ecología,
las discriminaciones de etnias y minorias, religión,
género, preferencias sexuales, etcétera?
¿Cualquier partido que no sea ese Único
oficial, representa disidencia, enemigos de
derecha, aliados del Imperio? ¿Nada ni
nadie es de izquierda o socialista si no milita
en ese partido minoritario o se mantiene ortodoxa,
incondicional y constantemente en su orbita?
¿Quién se arroga ese derecho:
directamente el Partido Único o el Poder?
¿A nombre del sistema social de que se
trate?
Me pregunto:
¿El pluralismo de base socialitas, en
primera instancia, no sería una solución
para este conflicto de representatividad, participación
y democracia?
¿El pluralismo de base socialista no
aliviaría en mucho ese embudo de Estado
centralizado y Partido Único que estrecha
la voz social, la secretea, acogota al individuo,
impide la diversidad de ideas y el debate ancho,
abierto, expansivo, realmente persuasivo?
¿Sin tutela ideológica de quienes
también monopoliza la exactitud universal,
resulta posible andar por el buen camino de
la verdad, las lealtades nacionales, el patriotismo,
el antimperialismo, los deseos ecuménicos
de justicia humana y social?
Pregunto: El Partido Único, enlazado
al estado centralizado y reforzado en un haz
también único por el resto de
las organizaciones dependientes, como la organización
de los jóvenes, las mujeres, los CDR
y los sindicatos, ¿no se parece más,
a estas alturas, a un trinquete dedicado al
control ciudadano, de la propiedad, la producción,
de la industria y la agricultura, la cultura
y otras manifestaciones espirituales, etcétera?
Y etcétera.
¿Una sociedad donde prevalezca el “que
nadie toque nada, solo yo puedo tocar”, sería
la tosca culminación de un proceso histórico
que viene desde la más remota antigüedad,
ampliando círculos del derecho humano
a opinar libre, participar siempre o cuando
quiere, elegir y revocar directamente a las
autoridad del Poder?
¿La condición humana puede ser
sometida a esos angostos pasadizos? ¿Y
evocando precisamente a Marx, Engels, Lenin
y toda la teoría escrita sobre Socialismo
y Comunismo?
¿El monopolio ideológico y propagandístico
del Partido Único es la garantía
de la construcción del socialismo y eventualmente
algún día del comunismo? ¿Dónde,
en qué literatura se postula eso, basado
en que experiencia o fundamento histórico?
¿No se parece más bien a un corralito
ideológico y político, donde deba
apacentar por siempre el ciudadano?
El partido único es un pasadizo visible
y allanado para el culto a quienes dirigen:
Partido, Estado, Gobierno, todos Únicos,
centralizados, coaligados a una ideología
en solitario, a los mandantes de por vida, que
ya con los medios de información o divulgación,
prensa y TV, bajo su sombra, logran prescindir
de estatua, íconos y otras formas perversas
de sacralizar el Poder.
No es tampoco porque alguien preconice que resultan
“necesarios” más de un partido para el
esfuerzo, minando la unidad, como insinúa
irónico alguien en un comentario insidioso
a la I PARTE de este artículo, para llegar
algún día a la meta de construir
verdaderamente la sociedad socialista.
Único y unidad no son sinónimos.
Más bien único por lo general
repele la unidad. Único casi siempre
quiere decir elite, señero, solo, exclusivo,
paradigmático. Y además, ya desde
hace mucho comprendimos que solo hay unidad
en la diversidad. Y siempre que se aclare constantemente:
¿Unidad con quien, por qué y para
qué? De lo contrario Unidad es otra de
las consignas abusadas.
Se trata más bien de que un solo partido,
“Único”, relega a la población
mayoritaria a caminos alternativos, le impide
militancia, activismo constructor, crítico
y público, la aportación voluntaria,
parcial o plena, y la capacidad para participar
opinar sin temores.
Único es el antípoda de la necesidad
de contribuir todos a una tarea que entonces
podría ser en realidad colectiva, social,
codo con codo, con propiedad social, y no obra
de artífices o recetas infalibles. La
cooperativa de ideas, entronizada de forma permanente
y para la totalidad de los individuos, es lo
contrario a la historia del General que se fue
guerra sin llevar siquiera cocinero.
La formula del socialismo democrático,
divulgado por restringidos medios informativos,
informales y alternativos, foráneos y
digitales, a falta de otras opciones, ofrece
sin embargo una solución contraria. Los
individuos y el pueblo todo, sin exclusiones,
participando sin tapujos, tabúes o temores,
en economía y política, ideología
y cultura, con la misma intensidad y bríos
que hoy gastamos en practicar deportes o hacer
largas colas en establecimientos de la red minorista
del comercio nacional.
El socialismo de la centralización y
la exclusividad fracasó en la URSS y
el campo socialista, sin excepción.
El socialismo democrático y participativo,
más que una etiqueta fabricado con el
advenimiento del siglo XXI, es una opción
real y otra manera del ver el Estado, el gobierno
y la Nación. También la ideología.
Es un ejercicio de pensamiento compuesto para
encontrar caminos viables a los atolladeros.
Es la oportunidad quizás de preservar
el socialismo en Cuba y volver a entusiasmar
a la población y los individuos que la
componen, quienes compartirían de una
u otra forma la propiedad que ahora es casi
exclusivamente estatal y bajo égida del
voluntarismo centralizado.
Ese socialismo no ha sido nunca y Cuba tiene
la oportunidad de implementarlo por vez primera.
Sería como reconquistar el puesto de
vanguardia revolucionaria que siempre, desde
hace 50 años, tuvo esta revolución
que nació varias veces y casi siempre
con armas en las manos, 1968, 1995 y 1959.
Sería el CAMBIO que aguardamos. Una acción
histórica que tal vez no espera el adversario.
Se haría, en lo económico, político
y militar, con igual respaldo de gobiernos amigos
que hoy tienden la mano.
Un nuevo gobierno en EE.UU., del corte renovador
que ahora se inaugura, sería una cobertura
propiciada por la Historia. Un instante crucial
para colocar a Cuba a una altura suficiente,
que reforzaría nuestras aspiraciones
de dignidad, independencia y socialismo.
Si permanecemos extáticos o erramos el
rumbo, ahora los conservadores podríamos
ser nosotros. Y eso sería la absorción
o extinción, por uno u otro camino.
La diversidad en genes, especies, comunidades,
en opiniones, filosofías y clásicos
de la filosofía e ideas económicas,
los acuerdos desde todos los ángulos
y visiones, las apreciaciones multilaterales,
el dilemas de las opciones, la voz biodiversa
de corporaciones civiles e individuos, conducirán
por el sendero más correcto cualquier
experimento. Y en particular, creo, en este
terreno tan específico de las ciencias
sociales y la construcción de justas
sociedades humanas.
EL PODER, UNA BALADA MUY ANTIGUA.
A continuación algunas citas de textos
de José Martí, héroe de
la independencia cubana:
Cuando ha llegado el plazo que la ley fija para
resignarlo (el poder), ¿es decoroso pretender
conservarlo a toda costa?
Todo poder amplia y prolongadamente ejercido,
degenera en casta. Con la casta vienen los intereses,
las altas posiciones, los miedos de perderla,
las intrigas para sostenerlas.
Todo el poder que iría adquiriendo la
casta de funcionarios, ligados por la necesidad
de mantenerse en una posición privilegiada
y pingüe, lo iría perdiendo el pueblo,
que no tiene las mismas razones de complicidades
en esperanzas y provechos, para hacer frente
a los funcionarios enlazados por intereses comunes.
Para concluir otro pensamiento martiano: Solo
resisten el vaho venenoso del poder las cabezas
fuertes.
POEMAS DE LA SANGRE COTIDIANA
Noviembre 8 de 2008
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En el empeño de construir una sociedad
plenamente libre y soberana.
Hay que estar dispuesto a coincidir con quien
sea si lo que dice es verdad. Se puede coincidir
en cualquier apreciación, lo que no se
puede es coincidir en los remedios.
Carlos C. Díaz- Orlando Ocaña.
La Conferencia del PCC debe ayudar a continuar
en ese empeño, pero solo lo hará
de superar sus propuestas claramente reduccionistas.
Llegó el momento impostergable de erradicar
nuestras insuficiencias e eliminar nuestros
errores políticos-sociales en La Conferencia
del PCC. Lo que aprobemos condicionará
la vida para el futuro que queda a miles de
cubanos, que cargaron sobre sus hombros la construcción
de una nueva sociedad. Y mientras que la justicia
no está conseguida, se pelea.
Aun con demoras y obstrucciones, los acuerdos
del Congreso en su parte económica se
vienen cumpliendo,-ahí están las
eliminaciones de prohibiciones para compra-venta
de casa, autos, estadía en hoteles, celulares,
trabajo por cuenta propia, mayor transparencia
informativa etc.- obra de todos, pero especialmente
de esa izquierda irreductible que lleva tiempo
presionando para ello.
Pero sin mayor democratización social
todo puede ser revertido.
La Revolución Cubana del 59, tuvo como
motivación esencial la restitución
de la Constitución de 1940, pisoteada
por una tiranía militar, profundizó
su pensamiento nacionalista y antiimperialista,
evolucionó rápidamente y se declaró
socialista en el sentido autoritario, burocrático
y reduccionista predominante en el siglo XX,
reproduciendo sus vicios como la estatización
de toda la propiedad nacional y extranjera,
incluyendo la chica y la cooperativa, la concentración
y centralización de todos los recursos
y las decisiones y el desarrollo de un sistema
político con serias limitantes en cuanto
a la transparencia pública, la movilización
continua de las masas para apoyar decisiones
y una democracia restringida y muy vigilada.
A
pesar de avances progresistas importantes, nunca
el proceso evolucionó hasta alcanzar
las cotas democráticas, libertarias y
socializantes del socialismo en sentido marxista.
Tampoco alcanzó las aspiraciones totales
del Proyecto Martiano. El enemigo contribuyó
a ello con una presión sin precedente.
Por otra parte en Cuba también funcionó
la contradicción esencial que se manifiesta
en cualquier proceso de transición socialista,
la que se establece entre un poder que debe
ser necesariamente fuerte y un proyecto libertario
que pretende la emancipación de las personas
de todas las dominaciones. También se
utilizó el liderazgo carismático,
que en determinadas circunstancias, puede ser
aprovechado por los revolucionarios.
Fue el propio líder de la revolución
quien alertó y dijo que los revolucionarios
podríamos destruir la revolución
y llamó a impedirlo.
En ese contexto, tenemos motivos para sentir
cierto orgullo de lo que la revolución
ha logrado; pero -como hemos expuesto- no tenemos
razones para estar satisfechos ni ser complacientes.
Frecuentemente la palabra y los hechos no han
estado unidos. Se han cometimos serios errores.
Hemos sufridos inocultables reveses, e incluso,
no por excepcionales menos dañinos, creyendo
defender lo justo hemos implementado métodos
carentes del humanismo que perseguimos desde
tiempos fundacionales. Algo de discriminatorio,
y a veces de represivo, se impuso también
en el plano ideológico en el proyecto
cubano, ha señalado el intelectual revolucionario
Aurelio Alonso.
Hemos llevado a límites innecesarios
el espíritu de resistencia popular. Dolorosos
problemas de discriminación racial y
sexual en la Cuba de hoy, libertad, limitaciones
de derechos y la separación familiar
con su emigración están en la
mesa del conflicto. La causa principal de eso
fue que en el pensamiento rector estaba cercenado
y simplificada la teoría emancipadora
y la práctica política divorciada
de la realidad.
Reiteramos, el momento impostergable de erradicar
nuestras insuficiencias e eliminar nuestros
errores está ante nuestras caras. Ese
momento se ha condensado ahora en la llamada
Conferencia del PCC. Los que cargaron sobre
sus hombros la construcción de una nueva
sociedad - y especialmente los jóvenes-
deben actuar. Quien menosprecie este momento
pagará muy cara su ignorancia pues dará
así un voto de confianza a la burocracia
para legitimarse.
Se hace necesario no escamotear más la
realidad, el Socialismo no es la propiedad centralizada
y estatal única, ni la dirección
monopólica y excluyente de revolucionarios
profesionales. Las organizaciones de masas son
hoy más las representantes de los intereses
del estado que de sus miembros y la política
de jerarquizar el combate contra el enemigo
no debe olvidar la acción en bien del
pueblo.
El socialismo en Europa y Asia fracasó
estrepitosamente, no por violencia externa,
sino por el repudio de la clase que decía
defender. El partido le debe un análisis
integral a la sociedad cubana de esto.
Hay que volver a considerar las esencias y características
del poder y de ese liderazgo. Es vital para
la sobrevivencia de la Revolución Cubana
que no perdamos el horizonte, que el poder se
subordine al proyecto y sea este el que determine
sus actuaciones, límites y caminos. Que
el liderazgo actúe en el marco de la
democracia y el control de abajo. Esa contradicción
también tiene que ser reanalizada y a
la vez que complejizada, atenuada.
Se hace necesario recordar que los nacionalismos
y los antiimperialismos son progresistas en
determinada etapa, apoyables y defendibles,
pero no suficientes para otras. Debemos recordar
que las independencias son rupturas de vínculos
con el explotador internacional; las revoluciones,
aniquilación de órdenes impuestos
por explotadores internos y sus aliados transnacionales.
Y revolución que se detiene fracasa.
Hay que acabar de renunciar a voluntarismos,
extremismos, falta de sentido común,
deseos de grandeza que no son posibles sino
a un costo que afecta la construcción
de una nueva Cuba y acabar de entender que todos
contamos. Hay que cambiar no para satisfacer
al enemigo, sino para satisfacer al pueblo que
habló muy claro.
El
cambio de las sensibilidades económicas
políticas y sociales del mundo a principio
del siglo XXI y del propio pueblo cubano exige
nuevas metas democráticas, libertarias
y socializantes por alcanzar, y son a nuestro
juicio los objetivos socialistas de esta etapa
del proceso revolucionario cubano; objetivos
que parece comparte muy poco la dirección
histórica.
Y sobre todo el abandono de un modelo de gestión
político social donde las personas y
sus derechos son menospreciados y la democracia
popular termina siendo una consigna vacía,
que hipoteca el ideal del socialismo, solo aceptada
como movilización rutinaria permanente
para apoyar pero sin ningún vehículo
institucional serio para decidir.
La economía cubana alcanzó, en
los últimos cincuenta años, un
exagerado grado de concentración de la
propiedad bajo las formas de propiedad estatal,
A la vez, se estableció una identidad
entre propiedad social y estatal, y se redujo
a una mínima expresión a otras
formas de propiedad social. La elevada concentración
de la propiedad en manos del Estado propició
la centralización excesiva, el desarrollo
de la burocracia, limitó la iniciativa
individual y la capacidad de decisión
de los productores.
Por otra parte el poder popular solo dio verdaderamente
cuotas de democracia a la base, a partir de
allí, no es así y todo lo deciden
comisiones de candidaturas previamente seleccionadas
y propuestas por el PCC y sus organizaciones
de masas, que se convirtieron solo en poleas
transmisoras de las directivas de arriba y olvidaron
su papel de representación de los intereses
de sus miembros y muchas veces la identidad
propia.
La sociedad actuó a partir de los mismos
valores creados por el capitalismo, conteniendo
primero y sofocando después muchos de
los nuevos valores que se intentan crear. La
crisis de los noventa concluyó ese trabajo
y llegamos a aceptar el nepotismo como natural,
la permanencia vitalicia en los cargos como
necesaria y hasta nombrar internacionalismo
a la venta de servicios médicos y la
preparación deportiva en otros países.
El alerta de Fidel y las acciones de Raúl
han contribuido a la concientización
de que si no arreglamos esto caeremos en el
abismo. Ya no hay más tiempo que perder.
Pero en propias palabras de Raúl hay
dos problemas serios que enfrentar. La concepción
de que todo se debe al imperialismo y la amenaza
de la inercia, el inmovilismo, la apatía.
En la opinión del Primer Secretario del
PCC y Presidente del país: “El mayor
obstáculo que enfrentamos en el cumplimiento
de los acuerdos del Sexto Congreso es la barrera
sicológica formada por la inercia, el
inmovilismo, la simulación o doble moral,
la indiferencia e insensibilidad y que estamos
obligados a rebasar con constancia y firmeza”.
Por su parte el documento base para la Conferencia
nos plantea…”Lo primero que estamos obligados
a modificar en la vida partidista es la mentalidad
que, como barrera psicológica, es la
que más trabajo nos llevará superar,
al estar atada a dogmas y criterios obsoletos.”
Sin embargo, el propio documento a la Conferencia
adolece de insuficiencias y no está a
la altura de lo demandado por nuestros dirigentes
máximos.
Para comenzar, en su Informe Central al Sexto
Congreso, el Presidente de Cuba, Raúl
Castro, dijo que entre los problemas pendientes
de solución figuraba la confusión
de tareas y funciones entre esos tres poderes,
que se expresaba en el “debilitamiento del trabajo
político” del partido y el “deterioro”
de la autoridad gubernamental y estatal. Confusión
que se sigue manifestando en la propuesta a
la conferencia, pues se quieren crear cuadros
políticos administrativos integrales.
Como además, cosa que no dice el documento
pero todos sabemos, se está privilegiando
el ascenso de cuadros militares, tendremos una
bonita trilogía de dirigentes multipropósito
que contribuyen más a la confusión
que señalaba Raúl que a erradicarla.
Por otra parte, se nos sigue negando -a más
de 20 años de sucedido- un análisis
integral de las causas de la caída del
campo socialista. No se caracteriza qué
es el socialismo hoy, solo se define revolución
que no es lo mismo, Y NO ESTA EN EL DOCUMENTO,
ADEMAS. No se caracteriza al Partido actual
en su conjunto. Fortalezas y debilidades. No
se caracteriza el momento histórico cubano,
latinoamericano ni mundial. Menos se vislumbran
los desafíos que enfrentaremos en los
próximos cinco años.
La caracterización de la población
cubana actual es reduccionista. No se abordan
problemas vitales como la totalidad de los desafíos
ideológicos y morales a los que nos enfrentamos,
las características actuales de la influencia
de la emigración en la sociedad, el peligroso
problema del nepotismo.
Tampoco el papel protagónico de funcionarios
electos por nadie en el aparato central del
PCC, el apoderamientos de la revista del PCC
por un grupito de intelectuales dueños
de la categoría ideológica revolucionaria
-sin definir y solo soportada por las opiniones
de los lideres.
Llama la atención los pocos procedimientos
nuevos para asegurar los amplios y múltiples
propósitos que el PCC se adjudica. Por
ejemplo, las buenas intenciones para ampliar
la transparencia y eliminar el secretismo en
la prensa no tienen correspondencia con nuevos
mecanismos para asegurarlo.
Nuevos mecanismos democráticos como pudieran
ser la elección de los secretarios generales
del Municipio por el voto de toda la militancia,
el establecimiento de órganos de ética
y control sobre los medios de información,
la participación de los secretarios generales
de todos los municipios del país-junto
al Comité Central -para la revisión
de la marcha de la política a mitad de
quinquenio-, mayor control y derechos a la comisión
de control y revisión del PCC, el establecimiento
del voto de censura a la dirección en
caso de violación de los estatutos y
políticas, normas para conocer la información
en manos del partido, la cual debe ser para
toda la militancia y no solo para una parte,
posibilidades de intercambio horizontal entre
los núcleos para sugerir políticas
y alertar sobre situaciones etc., etc., están
completamente ausentes del documento que se
nos ha presentado.
Y la ausencia de recomendaciones para mejorar
el poder popular es una ausencia muy relevante
e inconcebible.
Si estas insuficiencias no se abordan -y otras
más- el propósito del partido
de encabezar el empeño de construir una
sociedad plenamente libre y soberana, será
una consigna más, la ultima, pues después,
los signos de desintegración de la nación
no podrán ser neutralizados.
La fatal división ocurrirá. Querámoslo
o no. Esa es la historia de Cuba. Y no tengamos
dudas, el imperialismo la utilizará sabiamente.
Viva la revolución Cubana.
Viva la renovación Socialista.
Socialismo o Barbarie.
La Habana, 10 de enero de 2012
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La "Comuna de París" asoma
en China
Una ola que crece de huelgas obreras y levantamientos
campesinos
Tomado de Prensa Obrera de Argentina. 5 de enero
de 2012
En los últimos meses, China volvió
a ocupar las primeras planas de la prensa internacional.
En el marco de una desaceleración industrial,
un conjunto de huelgas obreras y levantamientos
campesinos ha vuelto a poner de manifiesto un
cuadro de ascenso de masas, que plantea al rojo
vivo todas las contradicciones del proceso de
restauración capitalista en el país.
Huelgas en el "taller del mundo"
Entre los llamados "incidentes de masas",
que llegaron a 180 mil el año pasado
(The New York Times, 14/12), sobresalen los
protagonizados por la clase obrera. Según
un reciente cable de Ansa, más de 200
empresas fueron cerradas el mes pasado solamente
en la provincia de Zhejiang, en el este de China,
"afectadas, en su gran mayoría,
por la caída de las exportaciones y el
aumento de los costos laborales". El proceso
que había estallado el año pasado,
con una serie de huelgas en las plantas automotrices
de propiedad japonesa, se ha visto profundizado
en los últimos meses de 2011. Las empresas
están recortando horas extras y, como
ocurre en el distrito de Guangdong (el principal
polo industrial de China), las autoridades anuncian
la suspensión del aumento del 20% en
el salario mínimo. El gobierno central,
a través del responsable máximo
de la seguridad interna, hizo saber a las autoridades
locales que deben "prepararse para los
efectos negativos (¡!) de la economía
de mercado" (Financial Times, 4/11).
La agitación y las huelgas se reproducen
a lo largo y a lo ancho del país, "desde
las fábricas de zapatos y textiles de
la provincia de Guangdong, conocida como el
‘taller del mundo', hasta el núcleo de
plantas de electrónica y productos deportivos
del sudoeste, cientos y hasta miles de trabajadores
han paralizado la producción de las principales
marcas occidentales" (Reuters, 25/11).
Más de 10 mil trabajadores fueron a la
huelga en noviembre en los centros industriales
de Shenzhen y Dongguan, en el sur del país,
destacándose la huelga de los más
de cuatro mil trabajadores (en su mayoría
mujeres) de la empresa Hailiang, que produce
componentes para la japonesa Hitachi, en conflicto
desde comienzos de diciembre. También
en noviembre fueron a la huelga unos siete mil
trabajadores de la planta de zapatos Yue Cheng,
en la provincia de Guangdong, contra la intención
de la patronal de mudar la fábrica a
una zona rural del interior del país,
donde la mano de obra es más barata.
La semana pasada, se declararon en huelga unos
ocho mil trabajadores de una fábrica
de productos electrónicos, subsidiaria
de LG, ubicada en la ciudad de Nanjing, también
en el sur de China, de propietarios surcoreanos.
Los trabajadores denuncian que el bono de fin
de año de los empleados de la firma en
Corea del Sur es seis veces superior al de la
filial en China. También en reclamo de
un adicional de fin de año, en este caso
recortado por una patronal japonesa, fueron
a la huelga hace pocos días unos 1.500
trabajadores de la fábrica Aries en Guangzhou,
la cual produce autopartes para Nissan, Honda
y Toyota.
"Una Comuna de París en China"
El conflicto que recorrió los titulares
de todo el mundo durante las últimas
semanas fue, sin embargo, el protagonizado en
un pueblo de pescadores de unos 15.000 habitantes
llamado Wukan, el que fue virtualmente tomado
por sus pobladores durante casi todo diciembre.
El conflicto se inició en septiembre,
a partir de una movilización contra maniobras
ilegales y fraudulentas en operaciones de venta
de la tierra rural: según diversas fuentes,
la ira popular estalló cuando se vendió
una granja usufructuada por toda la comunidad
local para la construcción de un complejo
habitacional de lujo, a cambio de 156 millones
de dólares que quedaron en manos de las
autoridades.
El conflicto se mantuvo durante varios meses
y cuando uno de los dirigentes de la población
apareció muerto y con signos de tortura
mientras estaba en manos de la policía,
se produjo una pueblada que expulsó a
las autoridades del PC local y a la policía,
lo que dejó al pueblo bajo el control
de sus habitantes movilizados y armados. Los
pobladores dejaron ingresar a la prensa extranjera,
lo cual permitió dar una enorme resonancia
internacional a la protesta y obligó
a las autoridades a negociar. Un corresponsal
extranjero lo caracterizó como "una
Comuna de París en China", porque
-al igual que la de 1871, en Francia- "el
primer gobierno obrero de la historia"
organizó la totalidad de la vida social
de la ciudad al margen del Estado. Finalmente
se llegó a un acuerdo durante la última
semana, cuando el gobierno aceptó liberar
a los detenidos y no tomar represalias, además
de iniciar una investigación sobre la
muerte del dirigente local.
El conflicto de Wukan toca la línea de
flotación de todo el proceso de restauración
capitalista: la cuestión de la privatización
de la tierra. Es la sustentación de la
gigantesca especulación inmobiliaria
que atraviesa el país. En la China ultracapitalista
no hay propiedad privada de la tierra: como
propiedad del Estado, los gobiernos están
autorizados a expulsar a los campesinos que
la usufructúan a cambio de una indemnización.
Este es el núcleo de la caracterización
de China como un régimen capitalista
en transición, que pone en conflicto
sus dos polos fundamentales: el capital internacional,
por un lado, y la masa agraria no capitalista,
por el otro.
El aparato burocrático, surgido de la
revolución de 1949, funciona ahora con
toda su potencia al servicio de la expropiación
de los medios de trabajo del campesinado. La
presión de la urbanización capitalista
-resultado gigantesco de la rápida proletarización
del país- choca con el trabajo de la
masa campesina; el Estado intermedia esta confiscación
a cambio de enormes beneficios monetarios en
forma de coimas. A lo largo y ancho del país,
las poblaciones rurales denuncian ventas clandestinas
e ilegales de esas tierras, o sea sin autorización
ni pago de la indemnización legal por
parte de las autoridades locales: "Los
residentes de Wukan afirman que oficiales corruptos
han requisado cientos de hectáreas, en
connivencia con los promotores, y las han vendido
sin su consentimiento" (ídem).
Las autoridades locales y regionales calculan
el precio de la tierra de acuerdo con su rendimiento
agrícola, pero lo venden de acuerdo al
rendimiento inmobiliario potencial. Algunos
especialistas han calculado que los pobladores
obtienen solamente un 5% del total del valor
al cual las autoridades terminan vendiendo la
tierra. Se calcula que las ventas de tierra
suman aproximadamente un tercio de los ingresos
totales de los gobiernos locales, que "dependen
de estas ventas para sostener los gastos cotidianos"
(New York Times, 14/12). "En los últimos
cinco años se han producido más
de 200 mil conflictos con campesinos cuya tierra
fue expropiada por municipios invasores en el
proceso de urbanización más acelerado
de la historia" (World Policy, 23/10).
El
problema de la tierra y la sucesión en
el PCCh
Para el año 2012 está prevista
la selección de la "quinta generación"
-una rotación quinquenal establecida
por Deng Xiaoping- y se renovarán siete
de nueve lugares del politburó del Partido
Comunista Chino. Una de las figuras en ascenso
es precisamente Wang Yang, visto como ‘liberal',
el secretario de la región de Guangdong,
donde está ubicada la aldea de Wukan
y buena parte de las industrias exportadoras
(se trata de la provincia más rica del
país). Wang aparece enfrentado a Bo Xilai,
de la provincia de Chongqing, considerado un
‘conservador' y, al mismo tiempo, el máximo
exponente de la política de privatización
de tierras rurales para impulsar grandes emprendimientos
inmobiliarios. Wang intervino en las huelgas
que atravesaron Guangdong en 2010 para imponer
a las empresas la negociación con los
trabajadores en conflicto. Los ‘liberales' y
los ‘conservadores' defienden la expropiación
de los campesinos, que está inscripta
en la ley. Los gobiernos locales, sin embargo,
no la aplican, para evadir la autorización
legal y el monto de las indemnizaciones. "Más
allá de lo que diga la ley, pierden terreno
aquellos dirigentes que titubean en cuanto a
las expropiaciones de tierra y son promovidos
aquellos que generan riqueza más rápidamente,
por lo general transformando las tierras campesinas
en propiedad municipal con altos precios",
dice sin rodeos un editor del Wall Street Journal(28/12).
La tregua negociada con los pobladores rebeldes
de Wukan será temporaria: "las ocupaciones
de tierras se incrementarán a medida
que las autoridades locales busquen ingresos
para promover el desarrollo de proyectos que
les aseguren su promoción política"
(ídem, 28/12).
Los que pretendieron que la restauración
del capital en China sería la vía
de escape para la economía mundial suelen
olvidar que esa restauración se procesa
en los mismos términos de las leyes que
llevan al capital a la crisis y al colapso.
Prensa Obrera ha caracterizado en numerosas
ocasiones, desde hace años, que la pieza
decisiva de ese proceso de restauración
giraba en torno de la expropiación de
millones de campesinos. El futuro de la restauración
capitalista en China es inseparable del futuro
del capitalismo: las contradicciones mortales
del capital adquieren una explosividad sin precedentes
cuando se desarrollan en un marco de una transición
histórica que supone liquidar un desarrollo
no capitalista, impuesto por un movimiento revolucionario
que atravesó diferentes etapas históricas.
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Por un 2012 sin descalificaciones, rencores
ni odios entre cubanos
Crónicas cubanas
Félix Sautié Mederos
Otro
problema muy importante que deberíamos
plantearnos en este nuevo año, sería
eliminar de raíz las dinámicas
de descalificaciones, rencores y odios entre
cubanos de adentro y afuera del país;
que algunos, desde uno u otro signo político,
han convertido en la razón de ser de
su acción en la sociedad cubana contemporánea.
En estas circunstancias, en mi criterio, las
polarizaciones han llegado a un punto tal, que
entorpecen la comunicación civilizada
entre las personas; la que debería realizarse
con independencia de opiniones y criterios sobre
la política, la economía, las
ideas religiosas y el medio social. Tal parece
que el respeto por los demás ha entrado
en una crisis de fondo y algunos se esfuerzan
con similar intransigencia que la que critican
por no restablecerlo como parte de un clima
de reencuentro, perdón con justicia y
reconciliación que tanta falta nos hace
a los cubanos hoy.
También
hay quienes reprimen a los demás para
mantener de manera empecinada por encima del
pensamiento diferente, sus ideas, criterios
y poder. En paralelo, aparecen los que en nombre
de sus divergencias no aceptan ninguna idea
distinta a la de ellos, actuando con la misma
ceguera y actitud intransigente que critican;
y, que deberíamos erradicar para recorrer
los caminos de convivencia, propios de una república
democrática y participativa en la que
quepamos todos en paz y concordia nacional.
Incluso
podemos identificar, a los que desde afuera
del país intentan forzarnos a quienes
estamos adentro para que asumamos sus mismos
criterios y posiciones, como si ellos fueran
los únicos jueces de lo que internamente
sucede. Con esas posturas coinciden con las
cúpulas que desde adentro no admiten
ninguna crítica o pensamiento diferente.
Los extremos se encuentran y coinciden. Esa
situación propicia rencores y crea un
proceso de mayor fragmentación social
que en definitiva es dañino para todos.
El pueblo de a pie, entre tanto, es quien sufre
como nadie los problemas internos, los bloqueos
externos, las prohibiciones absurdas así
como las inconsecuencias de unos y de otros.
En este sentido, opino que la población
nunca hará suyas las posiciones de fuerza
que tanto rechaza en sus fueros internos, vengan
de donde vengan y, en definitiva, no respetará
a ninguna de las partes que así actúan.
En el fondo de todo se encuentra el sustrato
esencial del no respeto irrestricto a los derechos
inalienables con que venimos a este mundo en
virtud de nuestra condición
humana, así como la falta de las libertades
de conciencia, pensamiento, expresión
y asociación. Por otra parte, los problemas
acumulados y las dilaciones en resolverlos,
incluidas las faltas de esperanza y de perspectivas
futuras, se encuentran actualmente en un punto
de inflexión que podría desbordarse
en cualquier momento por causa de que se continúen
desoyendo los anhelos y las angustias del pueblo,
que en sus fueros internos lo hacen sentirse
frustrado y desengañado.
Yo pienso que en el 2012 ha llegado el momento
de detener los procesos de imposición
y represión por medio de la fuerza, así
como las descalificaciones, rencores y odios
que se retroalimentan unos a otros, para plantearnos
la urgencia de un diálogo de todos con
todos en los más elevados planos, basado
en los intereses esenciales de la identidad
nacional que dieron origen a la Patria forjada
por nuestros ancestros. Estamos ante una situación
que requiere adoptar un camino de búsqueda
de entendimientos en aras de la subsistencia
de la Nación Cubana, la que se encuentra
amenazada por circunstancias, coyunturas y empecinamientos
que ponen en peligro su estabilidad.
En
este orden de pensamiento, la lógica
coyuntural aconseja que la iniciativa de los
primeros pasos debería ser tomada por
quienes detentan más poder y fuerza,
porque precisamente ello les facilita mayor
flexibilidad y capacidad suficiente para convocar
un diálogo nacional en el que se impongan
la razón, el entendimiento y los intereses
esenciales del pueblo, con pleno respeto para
la diversidad y las minorías, sobre la
base del ideal martiano de con todos y para
el bien de todos.
Las
coyunturas, espacios temporales que vivimos
en los años transcurridos del siglo XXI,
presentan una crisis generalizada de las estructuras
tradicionales de partidos, asociaciones y formas
de poder, a la cual se suma un inminente cambio
climático que habrá de sobrevenir
ineluctablemente más temprano que tarde.
En consecuencia, los cubanos de conjunto deberíamos
ser lo suficientemente aprensivos y consecuentes
con el medio socio político y natural
en que estamos insertados, para plantearnos
la urgencia de la concertación y de la
concordia con el propósito de poder enfrentar
el complicado futuro que cada vez nos es más
cercano.
Escribo
lo que he expresado inmerso en los sentimientos
propios de quien ha vivido durante distintas
épocas de la Historia Universal y específicamente
cubana, porque nací en 1938 y mis primeros
pasos de niño fueron en tiempos de la
segunda Guerra Mundial, después vinieron
las épocas de los gobiernos auténticos,
del Batistato, de la guerra en la Sierra y en
el llano, de la Revolución triunfante,
Girón y el Bloqueo, la Crisis de Octubre,
así como la Guerra Fría, la Caída
del Muro de Berlín, el Período
Especial en tiempo de paz y los momentos actuales.
Estas vivencias me permiten apreciar en su verdadera
dimensión las complicaciones del presente
y la necesidad de construir un futuro de concertación
y encuentro no basado en ilusas hipótesis
de país, sino en las realidades, posibilidades
e intereses básicos de la población
con pleno respeto por las diferencias y la diversidad,
expresados en un proyecto factible de tránsito
y construcción en pos de un socialismo
participativo y democrático, cuyos fundamentos,
factibilidades y conveniencias hemos explicado
con reiteración sus partidarios. Libre
por demás de autoritarismos, centralismos
y secretismos que se manifiestan contra natura.
Así lo pienso y así lo afirmo
más allá de cualquier extremo
o intransigencia inconsecuentes, en uso a mi
derecho a expresarlo y proponerlo con respeto
hacia los demás y amor por mi país,
sin dejarme presionar por nada ni por nadie.
E-Mail: fsautie@yahoo.com. Publicado en Por
Esto! el lunes 16 de enero 2012
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=141623
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Brasil,
el gigante económico latinoamericano
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Hedelberto
López Blanch
Rebelión
El año 2011 cerró con una agradable
e importante noticia para América Latina
y los proyectos de integración que se
desarrollan en la región: el 27 de diciembre
el Centro de Economía e Investigación
en Negocios (CEBR), una institución con
sede en Londres, informó que Brasil se
había convertido en la sexta potencia
económica del mundo al sobrepasar a Gran
Bretaña.
Su crecimiento ha sido constante en los últimos
10 años, y si ya en 2007 ocupaba el décimo
lugar por el total de su Producto Interno Bruto
(PIB), en 2008 superó a Canadá,
en 2009 a España para alcanzar la octava
posición; en 2010 a Italia y a finales
de 2011 a Gran Bretaña.
Ahora, con un PIB de 2 208 billones, solo lo
superan Estados Unidos, China, Japón,
Alemania y Francia, por ese orden.
Con 203,4 millones de habitantes, Brasil es
el quinto país más poblado del
mundo, pero con bajo índice de densidad
poblacional, debido a que la mayor parte de
sus habitantes se concentran a lo largo del
litoral, por lo cual el interior del territorio
presenta un gran vacío demográfico.
Sus sectores económicos más desarrollados
son los servicios, agrícola, minero,
manufacturero y el mercado de trabajo. Entre
sus principales productos de exportación
aparecen aeronaves, equipos electrónicos,
automóviles, alcohol, textiles, calzados,
hierro, acero, químicos, café,
jugo de naranja, soya y otros alimentos.
Para el Instituto Brasileño de Geografía
y Estadística (IBGE) el crecimiento alcanzado
en los últimos años se ha producido
por la fuerte expansión de la demanda
interna, que se reflejó en un alza del
7 % en el consumo de las familias y un aumento
del 21,8 % de la formación bruta de capital
fijo.
Es innegable que los éxitos económicos
están en línea directa con las
políticas económicas y sociales
puestas en vigor durante los ocho años
presidenciales de Luiz Inacio Lula de Silva
y su continuidad llevada adelante por la actual
mandataria Dilma Rousseff.
La administración de Lula, desde su comienzo
en 2002, se ocupó de emprender varios
proyectos sociales como Hambre Cero, Bolsa Familia
(brindan asistencia a núcleos pobres)
y Primer Empleo que facilita a los jóvenes
el acceso al mercado laboral, además
de los subsidios distribuidos y el aumento del
53 % del salario mínimo desde 2003.
Esos programas han permitido que las capas más
desfavorecidas de la sociedad hayan aumentado
sus ingresos y los consumos, que impulsan a
la vez el desarrollo de la economía.
Como complemento directo se suma la financiación
de la escolaridad infantil y la elevación
del número de los puestos de trabajo,
para sacar de la miseria extrema a más
de 20 millones de brasileños e ir disminuyendo
los altos niveles de criminalidad que existían
en esa sociedad.
Los índices de pobreza se redujeron desde
el 42 % en 2002 a 20 % en 2011, o sea más
de la mitad en nueve años; la tasa de
desempleo se fijó a finales de 2011 en
5,2 % (la más baja en toda la historia);
mientras diferentes instituciones señalan
que se continúa reduciendo la desigualdad
y disminuyen las migraciones desde las regiones
pobres del campo hacia los centros urbanos.
Los sectores insignias en el crecimiento del
pasado año fueron la minería (15,7%),
construcción civil (11,6%), industria
(10,11%), agricultura (6,5%) y los servicios
(5,4%). Los cultivos más favorecidos
resultaron la soja (20,2%), trigo (20,1%), café
(17,6%) y maíz (9,4%).
Los analistas aseguran que el incremento del
PIB se detuvo un poco debido a la revalorización
del real frente al dólar. Las importaciones
subieron un 36 % mientras las exportaciones
llegaron a 11,5 %.
Como afirmó el ministro de Hacienda,
Guido Mantega, aun queda mucho camino por andar
pues “Brasil necesitará de 10 a 20 años
para ponerse al día con los niveles de
PIB per cápita de las economías
desarrolladas de Europa”. Mantega destacó
que pese a los avances, Brasil requiere aumentar
sus inversiones en el área social, mejorar
las infraestructuras en muchos territorios y
continuar disminuyendo las asimetrías
actuales.
Sin embargo, el ministro enfatizó que
el gigante latinoamericano es un país
“respetado y codiciado por inversores extranjeros”
y que en 2012 se espera la llegada de capitales
por 65 000 millones de dólares.
El gobierno de Rousseff tiene entre sus proyectos
convertir a Brasil en la quinta economía
del mundo (es decir, por encima de Francia)
en esta década para lo cual cuenta con
el potencial industrial instalado, grandes reservas
petroleras descubiertas en los últimos
años y numerosa fuerza laboral.
Ante los azotes de la crisis económica
mundial en la que Estados Unidos y la Unión
Europea no acaban de salir de la recesión
y por ende dejan de comprar numerosas mercancías,
Brasil se dirige a fortalecer su enorme mercado
interno con la elevación del poder adquisitivo
de la población.
En ese sentido, se han puesto en acción
numerosas obras como la ampliación y
recuperación de carreteras, ferrocarriles,
ejecución de puentes, mejoramiento de
los puertos y la construcción de viviendas
con facilidades de financiamiento, todo lo cual
genera millones de puestos de trabajo.
Los logros alcanzados por Brasil llegan en hora
buena a Latinoamérica donde una ola de
unidad e integración recorre la región
en aras de desembarazarse de las políticas
coloniales, hegemónicas y neoliberales
que ha padecido esta zona durante varios siglos.
Rebelión ha publicado este artículo
con el permiso del autor mediante una licencia
de Creative Commons, respetando su libertad
para publicarlo en otras fuentes.
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En
el 2012, las esperanzas y un jubileo
extraordinario
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Félix Sautié Mederos
Crónicas cubanas
En el 2012, las esperanzas y un jubileo extraordinario
El
2012 ha comenzado con muy diversas significaciones:
el fin del mundo según las profecías
de la Antigua Civilización Maya; un año
decisivo para avanzar en pos de acuerdos vinculantes
con vistas a la preservación del medio
ambiente entre todos los países del mundo;
un período crucial para la evolución
de la crisis económica en la Vieja Europa;
el peligro latente de las guerras y confrontaciones
que enlutan a la humanidad; y, en lo referido
a Cuba, un nuevo año en el que se anuncian
cambios, reformas y medidas, pero que tal parecería
por su ritmo lento y a cuenta gotas desde que
se iniciaron a partir del 2007 a la fecha, que
constituyen una realidad que nunca va a culminar
con soluciones efectivas capaces de mitigar
nuestras penurias y angustias existenciales.
Cuando así me expreso, lo hago porque
no puedo desconocer la desesperanza que me rodea
por todas partes. No plantearlo podría
convertirse en un engaño propio de las
visiones idílicas de una sociedad perfecta
que algunos insisten en presentarnos como la
única realidad válida que de no
aceptarla sería “una coincidencia” según
ellos, con quienes infructuosa y criminalmente
nos bloquean al objeto de forzarnos por hambre.
En tales circunstancias, quiero decir que ni
unos ni otros, los de la sociedad perfecta y
los que nos bloquean, tienen la razón
y ambos coinciden en sus extremos y propósitos
según sus características e intereses
específicos.
Me
explico: En muchos años de observación
directa sobre el terreno y de sufrir en carne
propia las consecuencias de estas situaciones,
confrontaciones y coincidencias en los extremos,
me hacen considerar que los cubanos de adentro
y de afuera del territorio nacional, hemos comenzado
el 2012 atrapados entre signos de fuerza, predicciones
apocalípticas y agudas polarizaciones
que se enfrentan y controvertidamente en última
instancia coinciden en los extremos. Estamos
atrapados dentro de un círculo vicioso
del cual deberíamos salirnos en este
nuevo año con el reencuentro, el diálogo
y la reconciliación que nos permitan
buscar en conjunto los nuevos rumbos que requieren
las nuevas situaciones de Cuba y del mundo.
Ese podría ser uno de nuestros propósitos
más importantes para situarnos efectivamente
dentro de las realidades contemporáneas
y recuperar la esperanza en el futuro que tenemos
por delante.
Como
prolegómeno de la posibilidad que se
abre ante nosotros en este nuevo enero 2012,
podría citar sin temor a equivocarme,
las extraordinarias explosiones de espiritualidad
manifestadas masivamente a lo largo y lo ancho
de todo nuestro territorio nacional desde agosto
del 2010 a diciembre del 2011, con motivo de
la Peregrinación Nacional con el lema
“La Caridad nos Une” de la más antigua
réplica de la imagen original de la Virgen
de la Caridad del Cobre, que se conoce como
la Virgen Mambisa por haber participado junto
a los mambises en la Guerra de Independencia,
según se plantea en una muy vieja tradición,
atesorada en la Iglesia de Santo Tomás,
en la Ciudad de Santiago de Cuba. El cierre
de esta inusitada actividad nacional de carácter
espiritual y patriótico, en la que participaron
miles y miles de cubanos a todo lo largo y ancho
del país, se efectuó el pasado
30 de diciembre 2011 en La Habana, específicamente
en la Avenida del Puerto, con una multitudinaria
Misa de Campaña a la que asistió
una impresionante multitud de habaneros quienes
escenificaron uno de los más masivos
y extraordinarios actos de carácter estrictamente
espiritual de que se tienen noticias en los
últimos años, que sólo
podría compararse con las manifestaciones
públicas durante la visita del Papa Juan
Pablo II en 1998. En esa concentración
se anunció además que se le había
concedido por la Santa Sede la dignidad de Basílica
menor al Santuario Diocesano de la Virgen de
la Caridad, ubicado en el municipio de Centro
Habana; con lo cual en adelante la Virgen de
todos los cubanos contará con dos basílicas
menores la de Santiago de Cuba en donde está
la imagen original y la de La Habana.
La
Peregrinación de la imagen de la Virgen
de la Caridad por toda nuestra geografía
y su colofón habanero en mi interpretación,
han sido un mensaje alto y claro de los cubanos
creyentes y no creyentes que debería
ser tenido muy en cuenta por quienes durante
muchos años han tratado de menospreciar
nuestros sentimientos espirituales de identidad
nacional propios de la condición humana
del pueblo cubano de adentro y de afuera del
país, porque todos en definitiva somos
un único pueblo. La vida sin espiritualidad
ni esperanzas se convierte en un gran vacío
existencial que nunca podrá llenarse
por medio de los autoritarismos voluntaristas,
las consignas abstractas ni mucho menos los
miedos inducidos.
Yo
considero que en este 2012, Jubileo Nacional
por el 400 Aniversario de la aparición
en la Bahía de Nipe de la Imagen de la
Virgen de la Caridad, ya va siendo tiempo para
que se pongan los oídos y los pies en
la tierra, al objeto de escuchar y percibir
verdaderamente la expresión de las angustias,
frustraciones, sentimientos y anhelos del pueblo
cubano. Es tiempo también para no continuar
indiscriminadamente con los criterios que las
cúpulas esgrimen, según ellos
de no dejarse “presionar” por nada ni por nadie
que en determinados casos pudieran ser correctos;
pero cuando se aplican con oídos sordos
a los clamores de la población, niegan
el proclamado concepto de tener al pueblo al
centro de todo. Eso deviene una contradicción
que día a día, ahonda una mayor
brecha entre las cúpulas y el pueblo
que cada vez se hace más insalvable y
anula las esperanzas.
Mi exhortación al respecto de estos asuntos
cruciales, es reiterativa y no me canso de plantearla
en la medida de mis posibilidades y mientras
haya tiempo para hacerlo. El 2012 con su Jubileo
Nacional por la Virgen de la Caridad, símbolo
de la Nación Cubana, es una oportunidad
para hacer que la esperanza renazca entre todos
los cubanos y para que las cúpulas de
la sociedad no la defrauden. Así lo pienso
y así lo afirmo con una mezcla de amarguras,
dudas y esperanzas, que quisiera se transmutaran
en un futuro de unión en la Caridad así
como de soluciones, concordia, paz y amor.
E-Mail:
fsautie@yahoo.com
Publicado
en Por Esto! el lunes 9 de enero del 2012.
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=140117
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ELIGIO DAMAS
Para Apicalternativa.Com Sección Misceláneas.
Venezuela 22-12-11
Cuando el señor Reagan, al borde del histerismo,
gritó desaforado, "embarguemos a Nicaragua",
y para justificar la medida alegó que "el
gobierno de ese paìs atenta contra la libertad
y es una amenaza para los Estados Unidos",
no convenció pero tampoco produjo extrañeza
a nadie.
Gestos como ese se corresponden perfectamente,
como bien sabemos y recordamos todos, con la política
tradicional del Departamento de Estado desde el
nacimiento mismo de los Estados Unidos como nación
independiente.
La conducta norteamericana frente a la misma Nicaragua
en vida de Sandino, el intento de apoderarse del
territorio cubano mientras en ese país
se luchaba por la independencia, el posterior
bloqueo en el inicio del gobierno de Fidel Castro,
las invasiones de Guatemala, Santo Domingo, etc.,
por recientes, son lecciones de historia que,
a las nuevas generaciones de latinoamericanos
nos han enseñado el carácter agresivo
de la política del tío Sam
Es una conducta vieja y cebada que se explica
en los orígenes mismos de la independencia
y de la clase social que siempre ha controlado
la Casa Blanca.
La independencia de los Estados Unidos, la industria
británica y la revolución industrial,
en general, son hijas del algodón, por
la rapidez con que la industria textil y las actividades
relacionadas con ella acumulaban capitales. Esto
explica por qué en las colonias del norte
se dedicaban grandes extensiones de tierra al
cultivo de ese producto que se exportaba a Inglaterra
y también el rápido crecimiento
económico de las propias colonias. Con
gula, el mercado imperial consumía la materia
prima cosechada en América y aquí
la producción británica.
Por esa fluidez comercial e intensa acumulación
de capital, la independencia de los Estados Unidos
fue promovida por una burguesía nacional
de claros perfiles, formada en la escuela inglesa,
experimentada en la lucha contra las clases dominantes
de aquella nación y con un sentido exacto
de las ventajas y desventajas de la política
de libre cambio. Ella pudo constatar que comerciar
sin restricciones con un país más
desarrollado significa otorgarle ventajas a éste.
Desde un principio, la burguesía de los
Estados Unidos mostró una actitud agresiva
- también aprendida de los ingleses - en
tal magnitud que las relaciones de ese paìs
con el resto de América se han caracterizado
por la violencia y el despojo. De esa manera la
burguesía norteamericana le ha abierto
cauces al crecimiento de su economía y
activado en los momentos de crisis. La agresividad
inglesa de los siglos XVII y XVIII se convirtió
en el estandarte de la política del Departamento
de Estado.
Desde muy temprano, ante el crecimiento rápido
de su economía y población, el poder
norteamericano se lanzó a una política
de anexiones rapaces. Estados Unidos invadió
la isla Amelia en la costa de la Florida y colonia
española, para desalojar a patriotas venezolanos
que la habían ocupado por órdenes
del Libertador, con el fin de hostilizar la armada
española y entorpecer su desplazamiento
hacia esta parte del continente.
La siguiente víctima y en grado superlativo
fue México. En 1845 se produjo un alzamiento
en Texas, entonces territorio mexicano; lo promovieron
los grandes propietarios y caudillos locales de
origen norteamericano llegados allí en
la época colonial. El gobierno del tío
Sam decretó la anexión de Texas
y, argumentando daños causados a la propiedad
de sus nacionales, pidió a México
reconocer la frontera a partir del río
Grande y amenazó con apoderarse a la fuerza
de Nuevo México y California.
Estalló la guerra entre ambos países.
El Departamento de Estado la provocó y
México se vio obligado a defender su dignidad
e integridad territorial. Vencido el país
de los aztecas, regiones de Nuevo México
y California, desde las Rocosas hasta el Pacífico,
pasaron a formar parte de la Unión del
Norte.
El tigre continuó pintándose de
rayas, cincelando estrellas, asegurando su patio
trasero y mirando con arrogancia al infinito.
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Ese
rígido sentido de obra perfecta
que se proclama...
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Félix
Sautié Mederos
Crónicas
cubanas
Hace
algunos días decidí retar a las
dificultades de mi andadura y me fui caminando
hasta el jagüey que se alza en la esquina
de las calles Morro y Colón, junto al
parque en donde se encuentra el Memorial del
Yate Granma, al fondo del Museo de La Revolución,
antiguo Palacio Presidencial en La Habana Vieja,
para participar en un sentido acto y una muy
característica marcha desde allí
hasta la explanada de la Punta frente a la entrada
del Puerto, en donde en 1871 fueron fusilados
los 8 Estudiantes de Medicina mártires
criollos en época del Gobierno Colonial
de España en Cuba. En aquel lugar histórico
de donde partió la sui géneris
marcha con ritmos y participantes investidos
de “diablitos” representativos de la tradición
afro cubana, fueron masacrados hace 140 años
cinco héroes anónimos negros y
por demás ñáñigos,
que trataron de rescatar a sus jóvenes
hermanos blancos de la furia desatada entonces
por los voluntarios integristas que en aquella
época salían a las calles de La
Habana para reprimir cualquier manifestación
a favor de la libertad y la Independencia de
Cuba.
Los
iniciadores de esta convocatoria reivindicativa,
reiterada desde hace algunos años, han
sido y son un conjunto de asociaciones y entidades
de nuevo tipo surgidas en las mismas entrañas
del pueblo de a pie sin contar con el favor
oficial, pero toleradas en su existencia institucional;
además de la Sociedad Abakúa de
Cuba que es una entidad de carácter religioso.
Me refiero muy en especial a la Cofradía
de la Negritud, la Cátedra Haydeé
Santamaría y la Red Protagónica
Observatorio Crítico en las que se agrupan
inquietudes, anhelos, ansias de justicia, proyectos
comunitarios, reivindicaciones de género,
de razas y de preferencias preteridas y subestimadas,
que de conjunto han tomado la palabra sin pedir
permiso a nadie en específico para plantear
públicamente su pensamiento con el uso
de los medios a su alcance y la complicidad
de las nuevas tecnologías de la información.
Escribo sobre algo que además es posibilitado
por los avances del Siglo XXI en los campos
de la ciencia y la técnica de las comunicaciones,
así como de las circunstancias de inflexión
que estamos viviendo en Cuba.
Durante
años los actos conmemorativos del crimen
contra los ocho estudiantes de medicina en 1871,
excluyeron y/o silenciaron a esas manifestaciones
de enfrentamiento valientemente protagonizadas
también por un grupo de esclavos que
trabajaban entonces en la construcción
del Palacio Aldama, ubicado junto al hoy Parque
de la Fraternidad, así como a la acción
organizada por los Abakúa a que me referí
inicialmente. Todos fueron masacrados pero sin
que durante mucho tiempo se les considerada
en la Historia, hasta que últimamente
ha comenzado a tambalearse el rígido
sentido de obra prefecta que presume de no equivocarse
y que no ha admitido objeciones, ni críticas,
ni criterios diferentes, que dio por resueltos
todos los problemas de discriminación
racial y que convirtió en tabú
cualquier manifestación de su existencia.
Realmente
hay que reconocer que durante el proceso sociopolítico
cubano a partir de 1959 a la fecha, se han alcanzado
importantes logros a favor de la igualdad de
razas y en contra de la discriminación
racial que imperaba en Cuba desde épocas
de la esclavitud. Pero de ahí a que ya
no existan serios problemas y tensiones de origen
racial, hay verdaderamente un trecho que todavía
queda por solucionar y que no debería
ser negado por quienes se afanan en proclamar
una perfección virtual que ha encubierto
a empecinamientos, burocracias, prohibiciones
absurdas, corrupciones, errores y excesos silenciados
por el secretismo, la falta de libertades de
conciencia, expresión y asociación
así como los efectos controvertidos propios
de la centralización excesiva de la sociedad
y del espíritu de “plaza sitiada” que
cada vez se han ido haciendo más extemporáneos
e insostenibles.
Mientras
escuchaba los discursos, las expresiones y canciones,
algunas interpretadas con orgullo étnico
en lenguas africanas que han sido trasmitidas
inmemorialmente de padres a hijos con amor y
preciosismo cultural; cubanos todos por derecho
propio, que conforman una parte esencial del
tronco en que se fundamenta nuestra identidad,
nacionalidad y república, experimenté
un torbellino de sentimientos que se adueñaron
de mi conciencia, de mi pensamiento y de mi
vocación de cronista de mi época,
los que movieron el regreso a mi casa para escribir
esta crónica con la finalidad de transmitirle
a mis lectores lo que en aquellos lugares viví
y experimenté con mis hermanos de identidad
nacional a partir de sus intervenciones, ritmos,
cantos así como bailes propios de una
negritud y un mestizaje que marcan con fuerza
y enriquecimiento la sangre cubana que corre
por nuestras venas, roja para todos por igual.
Tampoco
pude sustraerme de mis convicciones cristianas,
revolucionarias y libertarias, ni de mis conceptos
de la Teología de la Liberación
asumidos académicamente y de manera práctica
en mi peregrinaje tras las huellas de Jesús
el de Nazaret. El Jesús que vivió
junto a los excluidos y los pobres de su época,
que resumió la Ley en solo dos mandamientos:
amor de Dios y amor del prójimo como
a uno mismo. Recordé también con
mucha fuerza el planteamiento de Juan en su
Primera Carta que expresa textualmente: “(…)
quien no ama a su hermano a quien ve no puede
amar a Dios que no ve (…)” (1ra de Juan 4, 20).
En
consecuencia, considero que constituye una genuina
manifestación de justicia y de amor por
la humanidad, el reconocimiento con la finalidad
de solucionarlos y/o erradicarlos efectivamente,
de los rezagos, tensiones subsistentes y problemas
de discriminación por motivo de raza,
sexo, religión o preferencias personales
que aún se manifiestan en la sociedad
cubana de hoy, dejando a un lado a ese “rígido
sentido de obra perfecta” que algunos se afanan
en proclamar situándonos por encima de
los demás países del mundo que
según ellos deberían imitarnos.
Así lo pienso, y así lo afirmo
con mis sentimientos a favor de las acciones
afirmativas en pro de la dignidad y los derechos
humanos que nos unen a todos sin excepción
de ninguna índole. fsautie@yahoo.com
Publicado en Por esto! el martes 6 de diciembre
del 2011
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=133096 |
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Por Lorenzo Gonzalo, 8 de diciembre del 2011
El canciller de Tinidad Tobago, Saruj Rambachan,
declaró que su país respetando las
“leyes internacionales”, aceptará la decisión
de Washington que le prohíbe a cualquier
institución estadounidense prestarle servicios
de ningún tipo al gobierno cubano sin una
licencia específica.
A su llegada a ese país, el Presidente
del Consejo de Estado cubano, General Raúl
Castro tuvo que mudar la comitiva que lo acompañaba
para asistir a una reunión del CARICOM,
hacia otra localidad, porque el Hotel Hilton,
donde se hospedaron todos los participantes no
puede darle albergue al mandatario cubano.
Estas son las cosas del Bloqueo y es la razón
por la cual se le llama Bloqueo y no Embargo como
eufemísticamente lo denomina Washington.
La diferencia del término esta definida
porque el contenido de ese engendro, va más
allá de las fronteras de Estados Unidos.
Aquellas personas o instituciones que plantean
que Cuba no puede achacarle al Bloqueo gran parte
de sus dificultades y carencias, deben observar
hechos como estos, para entender el asunto. No
se trata de buscar productos en otros países,
para sustituir el comercio con Estados Unidos
y obtener en ellos lo que este último le
niega. La gravedad del problema estriba en el
mundo en que vivimos, donde los capitales se han
mezclado a niveles tales, que muchas veces es
difícil esclarecer con precisión
quiénes forman parte de determinadas corporaciones.
Y dentro de esa mezcla, la inmensa mayoría
de los fabricantes de alta tecnología,
necesarias hoy en todos los campos de la economía
so pena de ser desplazados de la competencia,
los capitales estadounidenses son una de las partes
y por consiguiente casi ninguna de ellas puede
venderle a Cuba.
Lo ocurrido en Trinidad Tobago no tiene importancia,
si lo miramos desde el punto de vista que la delegación
cubana, la cual ha viajado a ese país para
la mencionada reunión regional compuesta
por países del Caribe. La inconveniencia
terminó en el preciso instante en que los
delegados y el Presidente escogieron otro hospedaje.
Si alguna importancia tiene lo ocurrido, es para
destacar hasta dónde llegan las consecuencias
de las leyes del Bloqueo.
Incluso es importante para entender cómo
el lenguaje de los gobiernos se atempera ante
estas situaciones por ese temor reverencial que
tienen ante las represalias de un monstruo, capaz
de negarle asistencia en equipos médicos
a un país en desarrollo, cuyo pecado es
buscar otras avenidas de Estado diferentes a las
naciones capitalistas. No es un gobierno que mata
a su gente en las calles ni apela a burdas represiones.
Es cierto que se aplican fuerzas coercitivas y
se imponen las políticas consideradas idóneas
para el objetivo de organizar el Estado dentro
de esos criterios. Es de aclarar que no solamente
se trata de organizarlo con ligereza sino de estamparle
los resortes que le permitan andar por sí
solo.
Es cierto que las imposiciones que tienen lugar
son diferentes a las impuestas en los Estados
Capitalistas. Las mismas son generalmente más
drásticas que las de estos, lo cual no
debe asombrar a quienes son entendidos en asuntos
sociales. Los Estados Capitalistas se conformaron
a lo largo de quinientos años y encontraron
forma estructural definitiva a partir del nacimiento
de Estados Unidos. Fue un largo período
suficiente para hacerle múltiples ajustes
al sistema, permitiendo a su vez que se establecieran
reflejos ciudadanos que hacen innecesarias ciertas
medidas permanentes de coerción. No obstante,
a pesar de esa larga experiencia, no han podido
evitar la brutalidad de la cual somos testigos
diariamente, para acallar protestas que se convierten
en inevitables.
En Cuba no han resuelto aún un camino institucional
sostenible del Estado, capaz de funcionar en sus
tareas básicas con relativa independencia
de las decisiones personales de sus representante,
pero todo indica que marchan por ese camino, con
una apertura de pensamiento y participación
que no ha sido posible en los otros países
que se esfuerzan por organizar un Estado Socialista.
Nos referimos solamente a China y Vietnam, porque
algunos de los países latinoamericanos
que parecen proponerse el mismo rumbo, están
aún en los meros comienzos de las políticas
a seguir.
La represión cubana es más benigna
con creces que la del resto de muchos otros del
planeta, donde Washington mira para otro lado,
sin importarle cuántos ciudadanos fueron
asesinados o cuántos han sido salvajemente
reprimidos. Incluso en ciertos aspectos es muchísimo
menos lacerante que la empleada en las “grandes
democracias representativas” y casos sobran para
inundar la prensa.
El suceso de Trinidad Tobago es lamentable, porque
sin dudas significa la aplicación de una
Ley que afecta los asuntos internos de terceros.
No importa que su Canciller haya referido que
ellos cumplen con las Leyes internacionales, haciendo
uso de ese lenguaje reverencial que mencionaba.
En este caso no se trata de una cuestión
internacional. Es una Ley aprobada en, y aplicada
por Washington. Si el poderío de Trinidad
fuese suficiente, hubiese podido decirle al Hotel
Hilton que mude sus oficinas y su negocio para
otro sitio, porque ellos no tienen por qué
acatar Leyes de terceros. Pero no es así,
porque el poderío económico le otorga
a Washington la impunidad.
Por tanto, este nuevo incidente provocado por
una Ley pretoriana, existente solamente en países
o territorios que han tenido mentalidades imperiales,
sirve para apuntalar el discurso cubano en contra
del Bloqueo y para explicar por qué en
la ONU, todos los años, todos los países
votan unánimemente en contra de semejante
aberración.
El Canciller de Trinidad dijo acatar lo sucedido
aludiendo las leyes internacionales pero él
sabe bien que no es así, por eso cuando
vota en la ONU, como también el resto del
los 193 países que la componen, se opone
al Bloqueo y vota en contra de Estados Unidos
y un par de satélites. Porque todos resienten
tener que atenerse a Leyes que no son las de sus
propias naciones.
Es un bochorno que un país tan poderoso
como Estados Unidos, imponga a otros tan pequeños
como Trinidad Tobago, reglas de guapetón
abusivo. |
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La última pelea de Kid Chocolate
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Ciro Bianchi Ross • 10 de Diciembre del 2011 20:22:02
CDT
Fue el más grande de los boxeadores cubanos.
El más popular. El de
mejores récords. El que más dinero
ganó. Eligio Sardiñas, el hombre
que hizo célebre el sobrenombre de Kid
Chocolate, está considerado
entre los diez grandes peso pluma de todos los
tiempos y podía repetir
con razón: «El boxeo soy yo».
Fue
un artista del ring y aprendió sus lecciones
con los grandes
boxeadores de la historia, cuyas películas
estudiaba. Un boxeador de
velocidad extraordinaria y habilidad fantástica.
Tenía, sin embargo,
un defecto físico: su brazo izquierdo
era más corto que el derecho.
Eso solo lo sabían Pincho Gutiérrez,
su manager; Jess Losada,
entrenador entonces y, con los años,
un importante comentarista
deportivo, y, por supuesto, el sastre que le
confeccionaba los trajes
al campeón y a quien Pincho hizo jurar
de rodillas que nunca revelaría
el secreto. Tampoco llegó nunca a oídos
de la prensa que el boxeador
era un hipocondríaco en toda la línea
ni que en su equipaje iba
siempre una maleta en la que portaba los medicamentos
más impensables
para todas las enfermedades reales e imaginarias.
Nació
en La Habana el 28 de octubre de 1910, y murió
en la misma
ciudad, el 8 de agosto de 1988. De niño,
fue vendedor de periódicos.
Se inició en el boxeo con 12 años,
en 1922. Ganó entonces el
campeonato auspiciado por el periódico
La Noche. Como amateur
intervino en cien peleas y las ganó todas;
86 por K.O., y las otras,
por decisión de los jueces. Como semiprofesional,
derrotó al campeón
metropolitano de Nueva York y enseguida pasó
al profesionalismo. Por
su primera pelea como profesional devengó
32 pesos, y 40 por el primer
combate que sostuvo en EE.UU. Siete meses después
recibía 17 500
dólares por su enfrentamiento con Bushy
Graham y, en junio de 1929,
justo al año de su debut en Norteamérica,
su presencia batía el récord
de taquilla en el Polo Ground. Más de
66 000 personas fueron a verlo
pelear. Pagaron por las entradas 215 624 dólares,
de los que
correspondieron al boxeador cubano 50 000, la
mayor cantidad de dinero
pagada a un peso pluma en toda la historia del
boxeo hasta entonces.
En
sus días de esplendor, Eligio Sardiñas,
Kid Chocolate, tuvo 297
peleas y solo perdió diez. En sus diez
apariciones en el Madison
Square Garden llevó más de un
millón de dólares a las taquillas.
Fue
sin dudas el cubano más taquillero. En
13 peleas hizo una bolsa de 243
800 dólares. Alcanzó los honores
máximos del boxeo y estableció
el
récord de ganar 169 peleas en sucesión.
Hizo un desastroso viaje a
Europa y fue noqueado por primera vez en noviembre
de 1933 cuando se
enfrentaba a Tony Canzoneri.
Canzoneri
fue una piedra en su zapato. El Kid siempre
sostuvo que el
primer combate él se lo ganó al
italoamericano. Fue un combate
cerrado, que dejó una estela de inconformidad
cuando declararon a
Canzoneri ganador. A partir de entonces volver
a medirse con Canzoneri
fue casi una obsesión. Y en aquel segundo
encuentro Canzoneri, que era
un púgil de solo cinco pies con cuatro
pulgadas de estatura, lo mandó
a la lona con su pegada descomunal a los pocos
minutos de haberse
iniciado el combate.
Enfermo
y debilitado por la sífilis, ya no sería
nunca más el que fue.
Aun así propició una recaudación
de 10 000 pesos en el estadio de La
Tropical, de La Habana, cuando en 1938 derrotó
a Fillo Echevarría. El
17 de diciembre del mismo año, luego
de su pobre exhibición frente a
Nicky Jerone, su manager Pincho Gutiérrez
lo obligó a retirarse.
En
París con Gardel
Tras cobrar su primera gran bolsa, Chocolate
y su manager se
aficionaron a los juguetes caros, como el Cadillac
de 16 cilindros que
adquirió el campeón y del que
hablaremos en otro momento. Pudo
entonces meter en la cama a no pocas luminarias
de Hollywood y del
cine europeo y le fue posible alternar con muchas
celebridades.
A
Carlos Gardel lo conoció en París.
Muchos años después el púgil
cubano rememoraría ese encuentro con
el cronista Elio Menéndez, premio
nacional de Periodismo. Recordaba al cantante
argentino como un hombre
sencillo, enamorado y sentimental a más
no poder. Como un correntón
empedernido y generoso.
Tenían
raíces comunes. Ambos conocieron una
infancia muy pobre.
Chocolate, como vendedor de periódicos.
Gardel buscaba en el mercado
de abasto los centavos con los que ayudaría
a su madre.
En
París, el cubano y el argentino recorrieron
los prostíbulos. Pero
las prostitutas francesas, decía el cubano,
no llenaban sus
expectativas. Volvieron a encontrarse en Nueva
York en 1934 y
Chocolate fue el anfitrión de Gardel
por los prostíbulos de Harlem.
Ambicionaba que el argentino viajara a La Habana.
Lo llevaría entonces
a la casa de Marina, en el muy habanero barrio
de Colón, que era el
prostíbulo que lo seducía.
La
posibilidad se presentó en 1935. Gardel
vendría a La Habana como
parte de una gira por el Caribe y Sudamérica.
El recorrido debió
comenzar por Cuba, pero empezó por Puerto
Rico y continuó por
Venezuela y Colombia. El 24 de junio de 1935,
en Medellín, ocurrió el
accidente fatal. El avión en que viajaba
Gardel chocó con otro en la
misma pista del aeropuerto y el cantante murió
carbonizado.
Ni
vencedor ni vencido
¿Cómo fue la última pelea
de Kid Chocolate? Un relato pormenorizado de
aquel combate lo haría en la revista
Réplica, de Miami, en 1971, el ya
aludido Jess Losada que, a pedido de Pincho
Gutiérrez, asumió la
encomienda de dirigir el entrenamiento previo
al encuentro y tutorar
al púgil, el día en cuestión,
desde la esquina del cuadrilátero.
Pincho
insistió en que Chocolate se retirara
luego de su
enfrentamiento con Fillo Echevarría,
el 10 de marzo de 1938. Esa vez
el Kid salió al ring con un coraje sicológico
que apenas halló
respaldo en su ya abatida anatomía. Aun
así, pidió a Pincho que no lo
retirara; debía dinero. Prometió
a su mentor que se cuidaría como
nunca antes. Pincho accedió. Encerró
al boxeador en el campamento
deportivo que le propició el jabonero
Ramón Crusellas y se dedicó a
buscarle un contrario con nombre, pero acabado.
Ese rival resultó ser,
como ya se dijo, Nicky Jerone.
Llegó
el día del encuentro. Al subir al ring,
Chocolate fue saludado
con una ovación que destilaba admiración
y cariño. Cuando, al final
del combate, Cuco Conde, que oficiaba de árbitro,
levantó un brazo a
cada uno de los boxeadores en señal de
empate, aquella multitud que
había acudido al coliseo a ver ganar
a Chocolate guardó un largo y
angustioso silencio. La pelea resultó
una confrontación patética entre
un pobre Jerone, que pretendió dar el
máximo sin tener con qué
hacerlo, y un gran estilista que rendía
su postrer esfuerzo pidiéndole
al cuerpo lo imposible.
Recordaba
Losada que al finalizar el séptimo round,
Chocolate llegó
exhausto a la esquina. Trató de ayudarlo
a sentarse. No pudo porque se
lo impidió la rigidez de las articulaciones
de las rodillas del
campeón. Losada se aterrorizó.
Preguntó a su pupilo si podía
proseguir
el combate y le manifestó su decisión
de suspenderlo. Faltaban tres
asaltos para que finalizara la pelea. Chocolate
respondió que Jerone
estaba peor y que lo dejara continuar y acabar.
Se mantuvo de pie, en
la esquina, durante los descansos correspondientes
al séptimo, octavo
y noveno asaltos. Aquel cuerpo elástico
y armonioso que, en sus buenos
tiempos, revoloteaba sin parar en torno a su
adversario —escribía Jess
Losada en la revista Réplica—, se había
convertido en una gimnasia
angustiosa de espasmos musculares dirigida por
el esfuerzo mental de
un genio del boxeo.
Llegaba
el momento culminante de la noche del 17 de
diciembre de 1938.
Cuco Conde, en señal de empate, levantó
el brazo de los dos
contendientes. Ni vencedor ni vencido. El público
enmudeció de
asombro, pero no demoró en comprender,
con indulgencia y
agradecimiento, que fue una decisión
justa y humana. El rostro de
Chocolate traslucía una expresión
sombría: era su adiós al deporte
que
le había dado notoriedad mundial.
Aquella
noche imborrable Pincho Gutiérrez y Jess
Losada siguieron al
Kid hasta su camerino. Chocolate sudaba a mares.
Pincho abrazó al
boxeador y le dijo casi en su susurro: «Esta
es tu última pelea».
Momentos
después, Eligio Sardiñas, Kid
Chocolate, abandonaba el
coliseo. Iba llorando.
Un
hombre rico
La enfermedad, que se le diagnosticó
en momentos en que no había
medios adecuados para combatirla —solo el arsénico—,
lo derrotó
finalmente. El campeón, que solía
repetir «El boxeo soy yo» y que
ganó
una fortuna con sus peleas, terminó como
entrenador y en la pobreza.
Una
tarde departía con un grupo de admiradores
y amigos en la cantina
de la bodega de San Rafael y Hospital, cuenta
el cronista Elio
Menéndez. Rememoraba las grandes bolsas
que le reportaron sus peleas
con Berg, Singer y Canzoneri, y cómo
jamás se olvidó de la niñez
desvalida. Cuando los muchachos lo veían
aparecer en su Cadillac,
corrían tras él y Chocolate repartía
entre ellos hasta la última
moneda que llevaba en el bolsillo. Uno de los
presentes se aventuró a
decirle:
—Caramba,
campeón, si hubiera ahorrado algo, hoy
no estaría en la miseria.
Fue
como si le clavaran un gancho en el hígado.
Chocolate se despegó
de la barra, miró de arriba abajo a su
interlocutor, le puso una mano
en el hombro y le preguntó:
—¿De
dónde sacas tú que yo estoy en
la miseria?
Confundido,
el intruso trató de disculparse, pero
el Kid no le dio tiempo.
—Apréndete
bien esto y que no se te olvide jamás.
Muchos de los que se
llaman ricos hicieron su fortuna a costa del
dolor y del llanto ajeno.
Yo, que no amasé fortunas con el sufrimiento
de nadie, sino con mi
esfuerzo y mi sudor, me sentí dichoso
proporcionando felicidad a los
demás.
Apuró
el trago y volvió a la carga.
—Ahí
tienes la diferencia entre un rico pobre y un
pobre rico. Los que
juegan en la primera novena, toman pastillas
para dormir. Yo, que con
mi dinero repartí alegrías, me
siento millonario y duermo a pierna
suelta, porque todavía disfruto del más
grande de todos los tesoros:
el calor de mi gente.
El
hombre todavía insistió en disculparse,
pero Chocolate no le dio tregua.
—A
quien te diga que Chocolate vive en la miseria,
dile que es
mentira. Que aun sin un centavo, Chocolate sigue
siendo rico.
--
Ciro Bianchi Ross
ciro@jrebelde.cip.cu
http://wwwcirobianchi.blogia.com/
http://cbianchiross.blogia.com/ |
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Una noche de lluvias e Historia.
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Por Froilán González y Adys Cupull
En la ciudad de Puerto Padre durante la Semana
de la Cultura que se celebra todos los años
desde el 18 al 25 de diciembre, se presentó
en Premier el documental El Rescate, que aborda
la salida de la selva de los sobrevivientes de
la Guerrilla boliviana en 1967. La lluvia persistente
en esos días no impidió que los
invitados acudieran al Cine Principal para apreciar
el material filmico basado en hechos inéditos.
Entre los asistentes se encontraban los principales
dirigentes de la UNEAC, funcionarios de cultura,
entre ellos Yamilé Infante Cordoví;
el Historiador de la Ciudad, Ernesto Carralero;
miembros de la Dirección Política
del Minint; del Partido Municipal; una representación
de la Asociación de Combatientes de la
Revolución Cubana y de jóvenes ingenieros
graduados de la Universidad de Ciencias Informáticas.
La presentación del filme fue realizada
por el escritor Gustavo Alonso, presidente de
la UNEAC en esa ciudad quien se refirió
a los jóvenes realizadores Leandro y Liván
González Cupull cuyas raíces se
encuentran en esa ciudad, que sienten suya por
la relación permenente con ella y el afecto
que siempre han recibido.
El realizador Leandro González Cupull se
refirió al deseo de Inti Peredo que fue
cumplido al dar a conocer estos hechos, por primera
vez, desde la querida ciudad hacia el mundo.
En 1968 Inti escribió:
"Deliberadamente nunca hemos explicado nuestra
salida del monte porque ello pone en peligro la
vida de varios campesinos y sus familiares, que
se jugaron enteros por nosotros, así como
honestos revolucionarios de la ciudad.
Ellos comprendieron el sentido de nuestra lucha
y arriesgando lo poco que tienen crearon las condiciones
para que pudiéramos iniciar la etapa de
la reestructuración del ELN. Algún
día no lejano habrá que hacerles
justicia..."
La primera impresión del público,
despertó asombro ante los desconocidos
y profundos relatos de los bolivianos. El periodista
Jorge Luis Peña sugirió la necesidad
de presentarlo como material de estudio y opinó
que era muy instructivo para las clases docentes.
"Fue un éxito", expresó
Silvia Puig, "nos quedamos con los deseos
de conocer más acerca del hecho" y
enfatizó que era un privilegio que la Premier
se realizara en Puerto Padre, que era la primera
vez que sucedía un hecho así.
Un profesor pidió autorización para
impartir conferencias y resaltar los valores de
esos hombres y mujeres que arriesgaron su vida,
tanto los guerrilleros como los revolucionarios
bolivianos.
El filme presenta los testimonios de once miembros
del Comando Revolucionario que rescató
a los sobrevivientes, quienes después de
romper siete cercos militares, se establecieron
en la región de San Isidro en el Departamento
de Santa Cruz de la Sierra, a unos 140 kilómetros
de La Higuera.
Desde ese intricado lugar fueron llevados a Cochabamba,
distante unos 250 kilómetros, para unos
15 días después trasladarlos secretamente
a La Paz, a unos 450 kilómetros y posteriormente
recorrer los 203 hasta Oruro para desde allí
ir por las pampas frías y desoladas del
altiplano boliviano hasta la frontera con Chile
a unos 180 kilómetros. Apreciaron los mapas
animados por la diseñadora Mayra Frutos
Mena.
Los temas musicales son de los mexicanos René
Zhinno y Canek Ortiz Aldama, y fragmentos de La
Danza del Sicuri interpretada por el grupo boliviano
Savia Andina, que resalta en sus notas el imaginado
movimiento de la marcha larga y rápida
de los caminantes.
El equipo formado por los guías bolivianos
y los sobrevivientes cubanos venció obstáculos,
evadió controles militares y desafió
el clima frío, las lluvias heladas y las
elevadas alturas.
Entre los entrevistados se encuentran: Roberto
Arnez, Ernesto Guzmán, Gustavo Giacoman,
Juan Coronel Quiroga, Roberto Pol Caballero, María
Márquez viuda del doctor José Decker,
Damiana Mendoza, Miguel Ballón, Marcos
Farfán, hijo de Josefina Farjat, Efraín
Quicañez y Antonio Peredo.
El documental, además, rinde homenaje a
los que no pudieron esperar este dia, entre ellos:
Inti Peredo Leigue, David Adriazola Veizaga, Estanislao
Villca, Rodolfo Saldaña, Jesús Lara;
Francisco Mejía, Conrado Sahonero, Josefina
Farjat, Moisés Arenas y Hugo Murillo.
Los realizadores agradecen en los créditos
la atención y sugerencias de Catalina González,
quien participó como asistente en las diferentes
etapas de la edición. A la Brigada Médica
de Cuba en Bolivia, la Embajada Cubana en ese
país, a Rafael Dausá, Mercedes de
Armas, Abel López, Orlando Oliveros, Katia
Gumucio, Rafael Monroy y Roxana Vaca.
Al final de la proyección la joven Mabel
González enfatizó: "Fue una
noche de lluvias y de estrellas históricas."
.
Fotos:
1- Ernesto Guzmán y Roberto Arnez dos de
los protagonistas de la acción
2- Puente de San Isidro, lugar de encuentro donde
comenzó el rescate.
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Ciro Bianchi Ross • 24 de Diciembre del 2011 20:58:04
CDT
¿Pedro? ¿Procopio? ¿Anastasio?
¿Tomás? ¿José Manuel?
¿Pedro Tomás,
acaso? Los que lo conocieron o lo vieron al
menos alguna vez no
recuerdan su nombre; tal vez no lo supieran
nunca, y tampoco lo
consignaron los que escribieron sobre él.
Nadie sabe ya a ciencia
cierta la razón de su cojera. Enrique
Núñez Rodríguez, en una
crónica
que dio a conocer en esta misma página,
habla de una prótesis de palo
en una de sus piernas, «lo que lo hacía,
decía el cronista, más
interesante en el desempeño de su juglaresca
función». Para Eduardo
Robreño, en cambio, no hubo pata de palo
que valiera y el Cojo solo
arrastraba una pierna, mientras que Luis Ortega,
periodista cubano
fallecido en Miami hace un par de años,
en las páginas que le dedica
en sus memorias todavía inéditas,
ratifica la imagen del sujeto que
legó Núñez Rodríguez.
Precisa
Luis Ortega que no hubo un solo Cojo, sino varios.
Escribe en
sus memorias:
«Lo
que ocurrió fue que el oficio que había
inventado el Cojo
auténtico, que era el de cronista social
callejero, se convirtió en
una actividad productiva y existieron varios
cojos».
Núñez
Rodríguez no va tan lejos, pero concede
al personaje en cuestión
cierto don de ubicuidad. Como un ser omnipresente,
el Cojo se hacía
sentir en Galiano y San Rafael, en Infanta y
San Lázaro, en los
jardines del Capitolio y en el Gran Estadio
del Cerro (Estadio
Latinoamericano) donde animaba, con su bocina,
los juegos entre los
eternos rivales, Habana y Almendares, aprovechando
los momentos más
emocionantes del desafío. Afirmaba Núñez
Rodríguez que junto con La
Marquesa y El Caballero de París formaba
la tríada de los personajes
más populares de la capital en aquellos
ya lejanos años 40 del siglo
pasado.
No
hay que minimizarlo. Ese cronista ambulante
sabía hacer muy bien lo
suyo. Tenía talento, gracia y una memoria
de elefante que le permitía
aprehender un rostro con solo verlo una vez
y tener siempre a flor de
labios el nombre oportuno y la información
precisa que propalaba u
ocultaba a discreción. No necesitaba
más que una bocina para hacerlo,
un modesto altoparlante desmembrado a veces
de un fonógrafo de cuerda.
En
lo suyo, el silencio podía resultar tan
lucrativo como la palabra.
Porque senadores de la República, representantes
a la Cámara,
ministros, alcaldes y concejales al oír
mencionar su nombre seguido de
unos cuantos adjetivos elogiosos, se apresuraban
a darle una propina
al Cojo, que vivía de eso, y abrían
sus carteras asimismo cuando el
Cojo destacaba la presencia de sus esposas y
aludía a su rango en la
sociedad. Una módica cuota, que los políticos
tampoco eran remisos a
soltar cuando el Cojo callaba su última
trapacería, su cobardía o las
cortedades que querían hacer pasar en
silencio. El Cojo era un
conocedor de su trabajo. Casi un publicista.
La
cosa funcionaba más o menos así.
Se apostaba el Cojo en las afueras
del Capitolio en espera de la apertura de la
sesión del Senado o la
Cámara. Veía acercarse, digamos,
al senador Guillermo Alonso Pujol y,
ni lento ni perezoso, gritaba: Ahí llega
Guillermo Alonso Pujol, el
artífice del permanente renuevo… ¡Viva
el senador Alonso Pujol! Se
suponía que a esa altura el astuto político
matancero ya hubiera
«tocado» al Cojo con una peseta
por lo menos, porque si no, todos los
elogios se volvían denuestos… Y lo mismo
hacía con todos los políticos
que podía cazar.
Hasta
borracho me da pena
Si el Cojo de la Bocina se movió en La
Habana, gente de su mismo
oficio hubo en toda la República.
Núñez
Rodríguez recordaba a un «vocero
popular» camagüeyano. Como en
el caso del cronista ambulante habanero, tampoco
se sabe su nombre,
solo que servía a los intereses de los
políticos de turno a través de
su negra bocina.
En
una oportunidad contrataron al sujeto para anunciar
la llegada a la
capital agramontina del presidente Federico
Laredo Bru al que, como
Vicepresidente de la República, le tocó
ocupar la primera magistratura
de la nación luego de que el Senado,
instigado por el coronel Batista,
juzgara y destituyera al presidente Miguel Mariano
Gómez a siete meses
escasos de que accediera al poder.
El
vocero camagüeyano no «tragaba»
a Laredo; lo tenía como un tipo
débil, gris, dócil a los dictados
de Batista. Le molestaban
sobremanera los ditirambos con que, según
le pedían, debía anunciar al
Honorable Señor Presidente de la República:
gobernante ejemplar,
patriota distinguido, político honesto,
demócrata insigne… Aquello era
demasiado, más de lo que podía
soportar, pero el anuncio de aquella
visita haría que algunos pesos le cayeran
en el bolsillo, dinero que
su familia necesitaba para comer. No podía
negarse. Con todo, él era
un profesional, no un mercenario, y mantenía
cierta ética.
Proseguía
Núñez Rodríguez:
«Para
darse valor, ya que estaba consciente de la
mentira que
encerraban aquellas palabras, consumió,
antes de salir a cumplir su
cometido, dos botellas de aguardiente, trago
a trago, mientras
ensayaba su texto. Salió, por fin, hacia
el centro mismo de la ciudad.
Muy cerca de la casa natal del Mayor, frente
al bar Correos, se colocó
la bocina ante los labios y con voz clara y
precisa exclamó:
—¡Camagüeyanos!
Lo
rodearon decenas de curiosos. Prosiguió
la arenga:
—Todos
a recibir al Honorable Señor Presidente
de la República.
Ejemplar gobernante. Patriota distinguido…
Se
detuvo de pronto, precisaba Núñez
Rodríguez. Y sin quitarse la
bocina de los labios, exclamó:
—¡Qué
va… hasta borracho me da pena!
Una
legal y otra secreta
Durante el primer Gobierno de Batista (1940-1944)
existieron en Cuba
dos primeras damas. Una, Elisa Godínez,
vivía en Palacio a plena luz
del día. Batista la conoció cuando
él todavía era un soldado que
montaba guardia en el portón de la finca
del presidente Alfredo Zayas,
y ella era una lavandera del Wajay. La otra,
secreta, ejercía las
funciones de querida del Presidente. Se llamaba
Martha Fernández
Miranda, una muchacha muy humilde de Buenavista,
en Marianao, linda, a
quien Batista doblaba descansadamente la edad
y de la que se desconoce
con exactitud cómo llegó al entorno
del Presidente.
Escribe
Luis Ortega en sus memorias que eso de tener
una amante «era
lo normal en la época. Lo primero que
hacía un cubano de alguna
posibilidad era echarse una querida. Sobre todo
los políticos, los
militares, los profesionales de alguna jerarquía.
Tener una querida o
dos era entrar en el libro de oro de la sociedad
secreta. Todos en
algún momento cometimos ese pecado, si
se puede llamar pecado a lo que
en el fondo era un castigo».
Contó
a Ortega el general Manuel Benítez, jefe
de la Policía Nacional
en el primer Gobierno de Batista, que una tarde
Martha se disponía a
entrar en El Encanto, la tienda del mundo elegante
habanero, cuando de
pronto apareció el Cojo, con su pata
de palo, la muleta y su bocina y,
sin pensarlo dos veces, gritó:
—Se
dispone a entrar en el exclusivo establecimiento
de Galiano
esquina a San Rafael la ilustre dama Martha
Fernández Miranda, la muy
querida, respetada y bondadosa señora
que es orgullo de nuestra
sociedad.
En
una situación normal, Martha se hubiera
sentido muy orgullosa de
que el Cojo destacara su presencia, pero ella
no era por entonces un
personaje público, sino un secreto, aunque
todos la conocían y le
rendían honores. Los gritos del Cojo,
al ponerla en evidencia, la
abochornaron y se metió en la tienda
como una flecha.
Esa
noche, en la intimidad, sigue contando Luis
Ortega, le armó una
bronca a Batista. Y Batista, a la mañana
siguiente, llamó a Palacio al
general Manuel Benítez. De muy malas
pulgas, le dijo:
—¿Cómo
permite usted que ese Cojo miserable ande por
ahí insultando a
las damas? Me lo agarra, le quita la bocina
y lo encierra en un
calabozo.
Dicho
y hecho. Un par de horas después el Cojo
estaba tras las rejas
de un calabozo de la estación de policía
de la calle Dragones.
Una
semana más tarde Martha se disponía
a entrar otra vez en El
Encanto y el Cojo, esa vez en forma más
rimbombante, volvió a anunciar
su presencia. Esa noche, la escena entre Batista
y Martha fue de
argolla. Lloraba ella de indignación,
y el mandatario, molestísimo,
dispuso la presencia inmediata del general Benítez
en Palacio.
El
cuadro, contado en detalles a Luis Ortega por
el mismo jefe de la
Policía, es indescriptible. Batista estuvo
a punto de destituirlo.
—¡Yo
le ordené a usted que metiera preso al
Cojo…!
Benítez,
parado en posición de firme, no entendía
ni jota de lo que
pasaba. Había cumplido la orden. En verdad,
tenía al Cojo preso, pero
Batista volvía con su andanada.
—¡Otra
vez el Cojo se metió con Marthica! ¡Algo
intolerable! ¿Qué
clase de jefe de Policía es usted?
Benítez
salió desconcertado de Palacio. Ya en
la Jefatura, movilizó a
todas las fuerzas bajo su mando. Ordenó
que localizaran al Cojo; al
otro Cojo, porque al primero lo tenía
entre rejas.
El
general Manuel Benítez los agarró
a todos, los reunió en su
despacho y les dijo lo que tenían que
hacer: debían guardar sus
bocinas cada vez que vieran aparecer a la querida
del Presidente y
tragarse cualquier anuncio o comentario.
Después
que Batista abandonó la Presidencia de
la República, el 10 de
octubre de 1944, se divorció de Elisa
Godínez y se vio obligado a
partir con ella, mitad por mitad, su fortuna,
calculada entonces en 22
millones de pesos.
Contrajo
matrimonio de inmediato con Martha Fernández.
Podía ella,
como esposa legítima, acompañar
a Batista a plena luz del día, lo que
no pudo hacer hasta entonces. Pero estaba desconsolada.
Se había
quedado con las ganas de ser Primera Dama de
la nación.
Con
su zumbante ironía escribe el periodista
Luis Ortega en sus
memorias que Batista dio el golpe de Estado
de 10 de marzo de 1952
para que ella pudiera serlo de veras.
|
|
DR.
FRANCISCO CARONE DEDE
|
| Cuba
Manuel
Pereira, México DF | 07/07/2011
Cuando
toqué la aldaba de aquella casa de El
Vedado yo no sabía que estaba llamando
a la puerta de un testigo de excepción
del “último aldabonazo”. Corría
el año 1972 y en la revista CUBA internacional
me habían encargado una investigación
sobre el “Canal Vía Cuba”, para lo cual
debía entrevistar a un tal Francisco
Carone Dede, de quien nunca había oído
hablar. Tampoco sabía nada sobre el Canal
Vía Cuba, algo que, en un primer momento,
me sonó a emisora de televisión.
Carone Dede vivía frente al hospital
“González Coro” (antiguo “Sagrado Corazón”).
Me abrió la puerta una señora
bajita, muy amable, fumando con una elegante
boquilla. Aunque ya empezaba a peinar canas,
y a pesar de su aparente fragilidad, se movía
ágilmente. Era la Dra. Vicentina Antuña,
a quien yo conocía de oídas gracias
a un chiste que circulaba en los ambientes literarios.
Cuando alguien se enfrentaba a un debate demasiado
enrevesado, proclamaba: “¡esta es una
discusión bizantina antuña!”.
Bromas aparte, yo sabía que era una destacada
latinista y renombrada profesora universitaria.
Hasta hacía poco había sido directora
de la Escuela de Letras. Acababan de tronarla.
No obstante, seguía militando en el partido
y le habían dejado una clase semanal.
Tenía un envidiable sentido del humor.
En un edificio de la Universidad que solo tenía
tres pisos, ella pidió al ascensorista
que la llevara hasta el cuarto. “Doctora, como
usted sabe, solo llegamos al tercer piso”. “No
importa, hijo, ¿no ve que me han ascendido?”
Vicentina me introdujo en el despacho de su
esposo, el doctor Francisco Carone Dede, quien
se puso de lo más contento. “¡Al
fin un periodista decente que viene a entrevistarme!”.
Era muy alto, casi me sacaba una cabeza. ¡Qué
pareja más dispareja!, pensé comparándolo
con su diminuta esposa.
Vicentina se despidió y entró
en su estudio, que quedaba enfrente, al otro
lado del largo pasillo que atravesaba la casa.
Allí leía abultados libros, fumando
y tomando notas. Desde el escritorio nos miraba
de vez en cuando a través de sus anticuados
espejuelos estilo secretaria.
Carone estaba ninguneado, proscrito en su propio
hogar, en esa situación política
que el humor cubano ha bautizado como “plan
pijama”. Había llegado a ser Decano de
la Facultad de Derecho, pero discrepó
en público con su antiguo alumno, Fidel
Castro, razón por la cual lo habían
“jubilado” apresuradamente y a la cañona.
Estaba fuera de la Universidad, acaso porque
sabía demasiado, quizá porque
su locuacidad resultaba peligrosa en aquellas
aulas donde ya las autoridades académicas
forjaban al “Hombre Nuevo” del Che Guevara.
Visité su casa varias veces, pues mi
pesquisa periodística requería
consultar muchos documentos y recortes de prensa
de veinte años atrás. Ya en la
segunda visita, sintiéndose en confianza
conmigo, Carone empezó a contarme anécdotas
estudiantiles de Fidel Castro, una etapa de
su vida que las hagiografías oficiales
siempre sortean, ocultan o edulcoran. Fidel
vestido de traje, dejando ver la pistola Colt.
45 en su cinto, Fidel alborotando sin cesar
en la Universidad o entrando desafiante en las
aulas. Esa fue la imagen que Carone me transmitió.
“¿Quieren un poquito de café?”,
preguntó Vicentina asomándose
a la puerta del bufete de Carone.
Noté que cuando ella regresaba con las
tacitas humeantes, él callaba abruptamente
o cambiaba de tema. En mi tercera visita, Carone
dijo: “vamos a hablar en el comedor” y me llevó
al fondo de la casa, lejos del despacho de Vicentina.
“Ella es comunista, ¿sabes?”, me susurró
alzando los ojos al cielo.
¡Qué pareja más dispareja!,
seguía pensando yo.
En la mesa del comedor, ya con mayor familiaridad,
Carone seguía contándome anécdotas,
cada vez más incendiarias, sobre Antonio
Guiteras y Eduardo Chibás, de quienes
fue amigo y estrecho colaborador. Carone era
muy campechano. Aparte de ser cubanísimo,
descendía de italianos, y esa mezcla
tan explosiva la desplegaba haciendo chistes
verdes y contándome anécdotas
picantes de personajes históricos demasiado
canonizados por la propaganda gubernamental.
Pertenecía a la estirpe de Orestes Ferrara,
aquel napolitano tan ingenioso, culto y audaz
que llegó a ser coronel del ejército
mambí.
Carone no tenía con quien hablar y se
despachaba conmigo. Era muy bromista y gesticulaba
un poco a la manera de Raúl Roa: todo
un estilo de ser cubano que mucho me temo ha
desaparecido o está en vías de
extinción. Yo me reía mucho con
sus historias. Sin embargo, a pesar de nuestras
carcajadas homéricas, yo percibía
la tristeza de aquella pareja en cierta forma
dividida por motivos ideológicos.
En la cuarta o quinta visita ya no hablábamos
del “Canal Vía Cuba”, que fue un plan
impulsado por Batista en 1954. El dictador quería
partir la Isla en dos con un canal para el tráfico
marítimo que atravesaría el país
de norte a sur, desde la Bahía de Cárdenas
hasta la Bahía de Cochinos. La idea era
conectar el Canal de Panamá con el sur
de Florida.
El argumento principal afirmaba que esa vía
acortaría las rutas de navegación,
ahorrando así muchas millas náuticas
a las embarcaciones. Sin embargo, enseguida
afloró el sentimiento nacionalista aunado
a la sospecha de que el proyecto ocultaba fines
estratégicos norteamericanos de índole
militar. Las protestas fueron tan generalizadas
e intensas que la obra nunca llegó a
ejecutarse.
Uno de los más enérgicos detractores
de aquel plan constructivo fue Carone Dede,
quien presentó varios recursos ante el
Tribunal de Garantías Constitucionales
denunciando quince violaciones de la Carta Magna.
A pesar de llevar trabajando tres años
en la prensa, yo no sabía nada de aquel
episodio histórico, ni de sus principales
protagonistas. En Cuba ya existía un
control tan férreo de la información
que los jóvenes de mi generación
ni siquiera nos enteramos del Festival de Woodstock,
ni de la llegada del hombre a la Luna. Como
decía Baltasar Gracián: “Hombre
sin noticias, mundo a oscuras”.
Ese “mundo a oscuras” que era yo, escuchaba
boquiabierto a Carone, a sabiendas de que mucho
de lo escuchado nunca me lo publicarían
en ningún medio de la Isla. A veces salía
de aquella casa asediado por las dudas. ¿No
estaría exagerando el viejo cuando despotricaba
de Fidel? Todo aquello que me relataba, ¿no
serían desahogos de resentimiento tras
haber sido separado de la Universidad? Por si
acaso, nunca le conté nada a nadie, en
parte para no perjudicarlo más de lo
que ya estaba, en parte para proteger a su mujer.
Más tarde, ya en el exilio y gracias
al dios de Internet, pude confirmar en otras
fuentes todo lo que él me contó.
Carone empezó a abrirme ligeramente los
ojos revelándome algunas de las claves
del sistema en el que yo había crecido
sin la opción de conocer otro modelo
de sociedad.
Batista tildó de “comunistas” a todos
los que se opusieron a su proyecto constructivo,
pero puedo asegurar que Carone Dede, de comunista,
no tenía ni un pelo. Un hombre que fue
tan famoso en la década del cincuenta,
ahora estaba totalmente relegado, en una especie
de ostracismo interior. Por lo menos Vicentina
seguía dando clases y publicando, aparecía
en actos públicos, de vez en cuando la
entrevistaban, razón por la cual era
más conocida que él. Carone, en
cambio, era un muerto en vida. Incluso hoy,
en el ciberespacio, resulta difícil encontrar
algún rastro suyo.
Carone era un archivo ambulante y yo me pasaba
horas nutriéndome de sus relatos, rellenando
muchas lagunas sobre la historia oculta de mi
país. Para que se sintiera más
seguro, yo no tomaba notas, tampoco llevaba
grabadora. Desgraciadamente, con los años,
algunas anécdotas que me contó
se me han olvidado y otras no consigo evocarlas
con la precisión indispensable para reproducirlas
aquí.
Recuerdo que hablamos sobre la dictadura de
Batista. Carone seguía siendo un antibatistiano
radical, pero me decía que, al menos,
en el régimen anterior existía
el hábeas corpus y había un Tribunal
de garantías constitucionales: conceptos
y estructuras jurídicas que yo desconocía,
pero con su ayuda empecé a descifrar.
La prueba de que en la anterior dictadura se
respetaba hasta cierto punto el estado de derecho
es que tanto la enérgica acción
de Carone como las protestas de la prensa escrita,
la radio y la televisión, los universitarios,
la iglesia y los sindicatos obligaron a Batista
a cancelar un proyecto que era la niña
de sus ojos. Y toda esa protesta tuvo lugar
pacífica y civilizadamente, sin vocinglerías
ni violencia. Además, me explicaba aquel
maestro defenestrado, nunca hubo represalias
contra los opositores, ni fueron a la cárcel,
ni los silenciaron, ni los obligaron a exiliarse.
La conclusión a la que yo he llegado
años más tarde, y atando cabos,
es que Batista fue un dictador con ínfulas
de demócrata, un golpista al que le gustaba
—al menos en ciertos momentos— darse aires de
liberal. Pero ese detalle, aun tratándose
de una fachada, convertía su dictadura
en dicta-blanda comparada con cualquiera de
las “dictaduras del proletariado” que han existido
hasta hoy en el mundo.
¿Qué clase de universidad era
aquella?, me preguntaba yo cuando Carone se
refería al gansterismo estudiantil que
en la Isla llamaban “bonchismo”: un cubanismo
derivado del inglés bunch. Para mí
todo aquello era incomprensible, entre otras
razones, porque en mi primera juventud la palabra
“bonche” significaba algo completamente opuesto.
En la secundaria llamábamos “bonche”
a la broma, a la burla jovial entre amigos.
¿Cómo fue que aquella palabra
cambió tan drásticamente su significado,
pasando de la violencia extrema al relajo y
la jarana?
La palabra bunch —o sea, “grupo”— conecta con
gang o pandilla, pero a su vez puede designar
a un grupo de amigos que se divierte metiéndose
unos con otros, lo que en Cuba también
llamamos “jodedera”.
He aquí un misterio de nuestra idiosincrasia.
Cuando el 26 de julio Fidel Castro atacó
el cuartel Moncada, se pasó súbitamente
del carnaval a la masacre. Sin embargo, desde
hace años esa efeméride tan luctuosa
es día feriado. En lugar de ser día
de luto nacional —pues murieron muchos cubanos
de ambos bandos—, resulta que es fiesta nacional,
incluyendo la celebración de carnavales,
ya no solo en Santiago, sino también
en La Habana. Así las cosas, hemos realizado
el camino de regreso, yendo esta vez de la matanza
a la comparsa.
Hacia 1935 un acto terrorista se convertía
en guaracha cuando el trío Matamoros
cantó: “¿quién tiró
la bomba?” incluyendo explosiones de fondo.
En Cuba conviven —o se mezclan con asombrosa
fluidez— la violencia y la alegría, como
supo captar magistralmente Tomás Gutiérrez
Alea en la secuencia inicial de Memorias del
Subdesarrollo. Una frase antológica cubana
afirma: “acabó como la fiesta del Guatao”
y no olvidemos los carnavales del 70 con los
navajazos y “El perico está llorando”.
Fidel no era el único estudiante que
subía armado a la colina universitaria.
Todos aquellos muchachos “del gatillo alegre”
encarnaban algo que se cultiva entre nosotros
desde la infancia, desde la primaria: la guapería
como mérito primordial. En Cuba la fajazón
es una orgía al revés donde se
disfruta con el placer de propinar golpes o
de recibirlos. ¡Qué despilfarro
de energía!
Carone me contó que le pidió a
Chibás que Fidel Castro entrara en la
sección juvenil del Partido Ortodoxo.
Chibás le respondió: “yo no quiero
gánsteres en mi partido”. Solo entonces
empecé a entender por qué en Cuba
no le rinden homenajes a Chibás, a pesar
de haber sido éste el ídolo de
Fidel en su juventud, su principal fuente de
inspiración.
Chibás fue el maestro de Fidel en muchas
cosas: en la capacidad para convertir la política
en espectáculo, en la idea mesiánica
de sí mismo, en la gesticulación
(el admonitorio índice levantado), en
la violencia retórica, en la oratoria
gritona (incluyendo gallos escapados y ronqueras).
¿Por qué entonces un gobierno
que ha durado más de medio siglo no ha
erigido una estatua a Chibás, ni siquiera
un busto? ¿Por qué lo ha ninguneado
tanto? Tal vez porque Fidel nunca le perdonó
aquel comentario de rechazo, quizá porque
Chibás fue un anticomunista visceral.
El Gobierno cubano ha dedicado sellos de correos
y hasta una estatua a una vaca, mientras que
a Chibás no le ha obsequiado ni el nombre
de una calle importante. Queda en Prado 109
una tarja donde estaba la oficina del Partido
Ortodoxo y que hoy es un edificio olvidado y
ruinoso. Salvador Allende tiene su avenida en
La Habana, Lenin tiene un inmenso parque, la
princesa Diana tiene un jardín, pero
ninguna gloria urbanística para Chibás.
Hasta John Lennon ostenta una estatua en un
parque de El Vedado, aunque los fetichistas
le hayan robado las gafas, pero a Chibás
ni siquiera sus espejuelos de miope le pueden
robar.
Llama la atención que un personaje tan
importante que ocupó las principales
portadas de las revistas cubanas haya sido silenciado
durante tanto tiempo. ¿Cómo es
posible que no recibiera mayores alabanzas alguien
cuya imagen estampada en abanicos de cartón
yo veía de niño en las manos de
todas mis vecinas? ¿Qué pasó
con aquel líder tan popular que su voz
se multiplicaba en las cuarterías de
mi barrio cada vez que hablaba por radio? ¿Cómo
pasó al olvido el hombre cuyo entierro
fue el más multitudinario que recuerde
La Habana?
Yo creo que Chibás no ha sido exaltado
oficialmente, entre otras razones, porque fue
un suicida. Como en toda sociedad de corte feudal,
en Cuba impera una iglesia atea llamada Partido
Comunista. Para la Iglesia católica todo
suicida es un pecador, ya que quitarse la vida
equivale a despreciar el don que Dios nos hace.
Según la versión marxista-leninista-fidelista
de ese dogma, la vida hay que consagrarla en
cuerpo y alma a la revolución, por tanto,
suicidarse es una afrenta a la revolución.
Esto explica por qué tampoco se ensalzan
figuras como Paul Lafargue o Haydée Santamaría.
Carone fue más lejos en sus revelaciones
cuando me contó que Chibás no
quería matarse. En realidad, no acertó
con el disparo, pues su plan era darse un tiro
a sedal en la ingle, quizá como parte
de uno de sus acostumbrados shows. El líder
ortodoxo era bastante excéntrico, lo
mismo iniciaba una bronca a trompadas en medio
de la calle que se batía en un duelo
a espada. Después del pistoletazo (agosto
de 1951) que ha pasado a llamarse “mi último
aldabonazo”, Chibás agonizó once
días en un hospital. Estando a solas
con Carone, el moribundo le hizo esa confesión.
De pronto Carone me dijo:
-¿Nunca te has preguntado por qué
él dijo que era su último aldabonazo?
Fíjate que dijo “último”.
No supe qué contestar.
-Si aquel fue su último albadonazo, ¿no
te parece que entonces hubo antes otro disparo?
Sonriendo ante mi ingenuidad, me contó
que ya Chibás había hecho algo
parecido. En 1939 resultó herido de bala
en circunstancias nunca aclaradas. Fue un disparo
a sedal que, según algunos historiadores,
se descerrajó para ganar popularidad
en vísperas de unas elecciones, según
otros, por una perreta al ver que no formaba
parte de la Asamblea Constituyente.
Como quiera que sea, para mí el legado
de Chibás no es su suicidio —real o simulado,
único o reiterado—, sino sus denuncias,
su infinito afán de criticar cualquier
abuso o corrupción ejercidos desde el
poder. Lo demás fue más bien la
política como una sucursal de la farándula:
Batista con su bala en el directo, Fidel robándose
la Campana de La Demajagua, el maletín
vacío de Chibás y su disparo ante
los micrófonos, los Diez Millones van,
los cubanos muertos en Granada “abrazados a
la bandera”… patéticas exageraciones
saturadas de teatralidad.
A Cuba le ha hecho mucho daño la maldita
idea de que somos un país de guerreros.
A los niños en primaria deberían
enseñarles no tanto ejemplos de valentía,
o heroísmo, como dechados de sabiduría.
En los libros de texto de la Isla abundan las
páginas destinadas a los Maceo, los Máximo
Gómez, los Agramonte, los Mella, los
Che Guevara… Sin embargo, ¿cuántas
páginas, fotos e ilustraciones dedican
esos mismos libros a Capablanca, a Finlay, a
Felipe Poey, a Tranquilino Sandalio de Noda,
a Brindis de Salas? La palma sin duda se la
llevan los guerreros. Mientras no se dediquen
más páginas a las celebridades
civiles que a las militares, Cuba seguirá
hundida en la superstición de la violencia
como único recurso para construir el
futuro.
Oímos muchas trovas sobre mambises y
combatientes, pero ¿cuántas están
dedicadas a los genios cubanos de la ciencia
y del arte? Mientras que en Cuba no le quiten
el énfasis a la violencia como virtud
y le otorguen el lugar que merece a la profundidad
de pensamiento, al conocimiento, a la capacidad
de dialogar con el que opina diferente, estaremos
perpetuamente perdidos como nación. Habrá
mucho “cañón de futuro”, pero
ningún futuro.
El conflicto entre el poder civil y el militar
se remonta a la malhadada reunión en
La Mejorana y a las páginas arrancadas
del Diario de José Martí. Algún
día habrá que suprimir el elemento
militar de la cúpula gobernante cubana
si se quiere tener una nación civilizada,
incluso el Ejército debería desaparecer
y con ese presupuesto colosal fundar más
escuelas, pues el único recurso que permite
construir el futuro de cualquier nación
es el fomento de la inteligencia desde la infancia.
Ese culto oficial a la violencia —que viene
del “bonchismo” universitario— es lo que hoy
permite que se reprima a los disidentes pacíficos.
Todo ese aguaje y gritería, todos esos
“actos de repudio”, no son más que chusmería
política. La violencia ideologizada,
todo ese catecismo de la coacción, se
ha ejercido de muchas maneras, sobre todo en
el siniestro colofón de todas las arengas,
ese “Patria o muerte” que algún día
tendrá que transformarse en otra consigna
que diga simplemente “Patria y vida”.
Después de aquellos encuentros, la vida
y el trabajo me llevaron por otros rumbos. Nunca
más volví a ver al magnífico
Carone.
Si murió, que Dios lo tenga en su gloria,
junto a su Vicentina.
Mayda
Carone 08/22/2011 09:03 AM
• Soy familia del Dr. Francisco Carone Dede
- Chichilo como carinosamente le llamabamos
- y agradezco este articulo porque muchos cubanos
no conocen la historia del Canal Via Cuba y
otros detalles que Vd. ha reflejado en este
articulo muy instructivo. Muy acertada tambien
su descripcion de Chichilo - efectivamente era
un archivo ambulante y lo unico que siento es
que tuve que marcharme de Cuba con corta edad
y no pude disfrutar de mas relatos de todo sus
conocimientos. Sin embargo siempre estuvimos
muy cerca de el recuerdo que siendo pequena
me encantaba sentarme en su biblioteca y el
me prometia que todos los libros serian para
mi...que pena que este deseo de ambos no se
pudo cumplir!
o
Frank Galindo 07/07/2011 06:51 PM
o
Una vez más Pereira nos ilustra con sabiduría
sobre oscuros pasajes de la historia cubana,
así como de las bases que sustentan ciertos
tonos deformados de nuestra identidad nacional,
construida a veces sobre posturas extremas,
como las que describe el artículo, para
desgracia del pasado y el presente de la nación-Ojala
que las generaciones futuras sepan beber en
estas fuentes- como esta a la que ahora contribuye
a plasmar Pereira en su nuevo crónica;
será sin duda más productivo para
el futuro de Cuba, borrar esa vieja práctica
de vendernos siempre el concepto Patria y Patriotismo,
en una especie de ajiaco ideológico,
donde nacionalismo, antiimperialismo, cubanía,
izquierdismo se mezclan con el sentimiento patriótico
que es sencillamente una virtud que se debiera
cultivar sin signos ideológicos, como
erróneamente se ha venido produciendo
en toda la historia patria, llevado al paroxismo
de la saturación en los últimos
cincuenta años. Que bueno que existan
mentes cubanas iluminadas a pesar de la debacle
que ha constituido la desintegración
de la sociedad cubana con el exilio, la migración
y el ostracismo en que viven cientos de miles
en la Cuba actual, que dediquen su esfuerzo
e intelecto en sacar a luz pública referencias
como estas, que sirven a la causa de reconstruir
algún día...
o Mostrar más
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Los
hombres de la Sierra Maestra
|
Por Roger Redondo González. (Fundador
del frente de guerra del Escambray).
Sería al final del mes de Julio de 1959
y me encontraba en mi hogar situado en la calle
F. 110, apartamento 18 en el Vedado, ciudad
de La Habana, instalando un televisor nuevo.
En ese momento tocaron a mi puerta, mi esposa
Olga, me avisa que el visitante era un amigo
mío. Voy a la sala y me encuentro con
el comandante Félix Duque, espirituano
como yo. Nos conocíamos pero en verdad
no nos habíamos tratado tanto. En cambio
con su hermano si y en menor grados con sus
hermanas, yo me había relacionado. Félix
pasaba mucho tiempo fuera de Santi Espíritus
y cuando estaba siempre tenía problemas
y muchas peleas. Yo sabía que él
conspiraba contra Batista, pero sus actividades
revolucionarias eran en otros lugares, fuera
de Santi Spiritus.
Félix tenia un tío, que era dirigente
del 26 de Julio. A mi me extrañó
mucho su visita, pero más aún
cuando me dijo que venía a tratar un
caso muy confidencial. Félix fue uno
de los primeros Guerrilleros que se incorporaron
a Fidel en la Sierra Maestra, él era
algo discolor, pero muy valiente y era de los
hombres que hacían falta para la insurrección.
Aunque no era muy inteligente, llegó
a formar parte de los hombres mas cercanos a
Fidel Castro.
Entonces, para atender a Duque, le pedí
a mi esposa que nos dejara solos. Ella no decía
nada cada vez que eso pasaba, yo no la dejaba
saber de mis actividades, por el bien de ella,
se iba, pero disgustada, pero sabía,
que eso era definitivo y que no tenía
remedio.
Poco después del desembarco del Granma,
donde fue diezmada la mayor parte de los expedicionarios,
llegó a la Sierra Maestra un refuerzo
desde la Ciudad de Santiago liderado por Jorge
Sotu que era el primer refuerzo que le mandaba
Frank Pais a Fidel. Huber Matos, que residia
en Manzanillo, prestó un camión
de su propiedad para trasladar el refuerz y
como los caminos estaban en mal estado el vehículo
fue abandonado y por el número de la
chapa la policía de Batista pudo identificar
al propietario. A Huber Mato le era muy fácil
salir de su casa caminando y en un par de horas
ya se encontraba en territorio rebelde. Sin
embargo, Huber se fue a la ciudad de Cienfuegos
y de allí a la lejana Costa Rica. Y de
allá regresó en un avión
a la sierra Maestra con un cargamento de armas.
Y Fidel Castro nombró Comandante a Huber
Matos por encima de sus ya veteranos Guerrilleros.
Con solo 5 meses en la Sierra de Guerrillero,
Huber paso a primer plano, impuesto por el jefe
del 26 de Julio. Fidel siempre fue así,
ese es uno de sus defectos. Nombraba a la gente
por su percepción personal en ese momento
y no por sus méritos. Hubert Matos tenía
menos méritos que Duque, pero así
eran las cosas. Duney Pérez Alamo fue
otro caso parecido, con más mérito
que Hubert Matos tuvo que subordinársele.
Ahora, Félix Duque, estaba en mi casa
y me dijo: “mi hermano me han contado los problemas
que tú has tenido con los comunistas
y Joaquín Ordoqui, tiene tomado el mando
ya de todas las ramas militares, y van a dar
un golpe. Raúl me nombro jefe de las
fuerzas táctica de la provincia de Oriente
y vengo a solicitar tu ayuda para conseguir
oficiales del Escambray que no sean comunistas,
para cuando ellos den el golpe, nosotros nos
quedamos en la Sierra Maestra, para defender
a Fidel.”
Mientras Duque hablaba por mi mente me pasaban
muchas ideas: desde que se había vuelto
loco hasta que era un provocador que me tendía
una trampa. Por supuesto, lo que Félix
Duque no sabía era que yo veía
con frecuencia a Fidel porque yo estaba en las
actividades de la conspiración Trujillista
, aunque esas citas con Fidel eran a escondidas.
En ese instante, yo le ptegunté a Duque
por qué no le había comunicado
nada a Fidel y Duque me respondió que
todo el que se acercaba a Fidel para informarle
sobre esta cuestión, lo apresaban o lo
votaban. Yo le contesté:
“Bueno Félix nosotros estamos dentro
de las fuerzas armadas no es lo mismo que si
trabajáramos en el ministerio de Obras
Publicas, y tú has venido a mi casa a
darme esa información, y como no te quiero
engañar e ir por mi cuenta solo a comunicar
un golpe de estado, si tu no vas conmigo, yo
voy a ir a ver a Camilo, para decirlo y ahora
mismo esta noche,”
Duque se paró muy alarmado y me respondió:
“A Camilo no, porque a él lo tienen rodeado,
o es un melón : Verde por fuera y rojo
por dentro.”
Yo le repliqué:
“Pues entonces vamos a llamar a Raúl
Castro, que Raúl se fue del partido para
el 26 de julio y eso no lo perdona el partido.
Entre el partido y su hermano él se tiene
que decidir por su hermano.”
Yo no tenía teléfono en mi casa
pero al lado había una muchacha, Olga,
que nos presto el teléfono. El numero
de Raúl lo tenía Duque y desde
allí se comunicó con Raúl
pidiendo una cita urgente, Duque había
dejado su carro en la calle línea a más
de tres cuadras de mi apartamento, sabiendo
que en mi calle había lugar para parquear.
Yo conocía la casa de Raúl en
ciudad libertad, pero esta nueva no. Raúl
Castro se había mudado a un apartamento,
frente al zoológico más o menos,
un edificio de 4 o 5 pisos donde me llevó
Duque. Desde abajo vimos a Raúl en un
balcón conversando con un hombre que
Duque no conocía pero yo sí y
mucho, era Luis Mas Martín. Entonces,
le dije a Duque no hablaracon Raúl delante
de Mas Martín que era un hombre fuerte
del partido. Tomamos un pequeño elevador
y ya dentro del apartamento, Duque se fue a
otra habitación con Raúl y yo
me quede conversando con Mas Martín,
a quien le pregunté que hacía
y dónde trabajaba. Trabajo y vivo aquí
en casa de Raúl, paso aquí las
24 horas del día.
En ese momento pensé: O Raúl está
bajo control o está en la jugada también.
En menos de 10 minutos, salió Duque y
ya en la calle, le pregunté sobre el
tema sobre que habló con Raúl.
Entonces, Duque me dijo que no tocó el
tema por que se dió cuenta por la presencia
de Más Martín que los comunistas
lo tenían todo controlado. Solamente
le había hablado acerca de escoger algunos
oficiales para formar las fuerzas tácticas
de la provincia de Oriente con gente que no
fueran amigos para tener más autoridad
y para que el amiguismo no fuera un obstáculo
en implementar la disciplina. También,
Duque le pidió una cantidad de dinero
para los gastos y ya había conseguido
el visto bueno de Raúl.
Regresamos a mi casa, y mientras mi esposa dormía,
nosotros en la mesa del comedor conformamos
la lista de los oficiales, para la fuerzas Tácticas
de la provincia de Oriente. Esta fue la estructura:
Jefe comandante Félix Duque, Segundo
al mando, Capitán Raúl Varandela.
Oficiales del II Frente Del Escambray: Capitán
Jesús Caballero Gómez, Capitán
Roberto Sori, Capitán Reinaldo Abreu,
un grupo de tenientes, y un numero de Clases
y soldados que no recuerdo sus nombres.
A pesar de estar casi toda la noche sin dormir,
me levanté temprano en la mañana,
para despertar a Menoyo que nunca se despertaba
antes de las 10 a.m. Mientras yo estuve esa
noche tratando con Duque, Menoyo llego muy tarde,
pues había estado reunido con Fidel,
tratando el caso de la operación de Trujillo.
Me costó trabajo despertarlo y no se
puso alerta hasta que su mamá Mercedes
le dio una taza de café y encendió
un cigarrillo, Eloy me escuchó mi historia
que yo creí que era muy importante, pero
sólo conseguí una larga sonrisa,
Menoyo me dijo:
“Roger estás viendo Fantasma, y ese guajiro
está loco tu vas a creer que eso viejos
manengues, van a atreverse hacer algo, ellos
lo que están es politiqueando para conseguir
puesto en los sindicatos, como siempre han hecho,
como tú crees que yo le voy a tratar
eso a Fidel, esa Bobería… tienes que
descansar unos días, te has quemado con
tanto ajetreó, en La Habana, vete con
Olga unos días para Santi Espíritus
a descansar unos días.”
Atendí el consejo de Eloy y me fui para
la casa de la familia de mi esposa Olga para
Banao, 4 o 5 días.
De verdad, eran demasiados los problemas, aún
estando física y mentalmente en optima
condiciones, para asimilar tantas contradicciones,
tantas intrigas, Cuba había caído
en medio de la lucha entre las dos grandes potencias
y si a eso le sumamos los problemas internos,
las injusticias, los excesos, las traiciones
y desconfianza entre personas que desde niños
fueron amigos y ahora unos desconfiaban de los
otros, todo eso fue introducido en el país,
aquel torbellino sucedió en cuestión
de meses.
Las operaciones de la C.I.A. Contra la revolución
eran conocidas por todos. Sin embargo, las operaciones
de la K.G.B. sólo eran conocidas por
muy pocos. Aún hoy día poco se
sabe de esas operaciones, y muchos de los que
las conocían ya han desaparecidos, sin
dejar nada escrito y se llevaron a la tumba
los secretos.
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Democracia
en Hialeah y
“demócratas cubanos”
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Por Lorenzo Gonzalo, 12 de noviembre del 2011
Recientemente hubo elecciones en la ciudad de
Hialeah, perteneciente al Condado Miami-Dade,
ubicado en el Estado de La Florida.
Los escándalos alrededor de estas elecciones
han sido los mismos que ocurren siempre en los
procesos electorales de Estados Unidos y reflejan
las dificultades que presenta el sistema electoral
de partidos, para una participación ciudadana
que finalmente no quede transformada en un circo.
Unas elecciones suponen ser uno de los vehículos
a través del cual la ciudadanía
participa en la solución de sus problemas.
Uno de ellos es que los fondos públicos,
provenientes de las comunidades, se utilicen
racionalmente y sobre todo no desaparezcan por
manipulaciones corruptas.
Pero no se justifican elecciones, sin una discusión
de las actualidades comunitarias con la participación
de quienes viven en ellas. La manera de hacerlo
puede ser muy variada y no tendría que
excluir a organizaciones políticas siempre
y cuando, estas no sean las aspirantes al cargo.
Tampoco aplicaría la presencia de organizaciones
semejantes, aun en el caso de que los elegidos
gobernaran luego al margen de las mismas, como
supone ser en Estados Unidos, donde no se elige
a los partidos sino a sus candidatos.
Lo anterior es difícil de precisar y
se presta a confusiones y violaciones que son
palpables en el interminable proceso electoral
en el cual ha devenido la gobernación
estatal.
George Washington, al igual que los demás
fundadores de la nación llamada Los Estados
Unidos de América, tenía claro
el peligro de los partidos. De aquí que
dijera al respecto en su discurso de despedida:
“Todo lo que impide la ejecución de las
leyes, todas las combinaciones y asociaciones
bajo cualquier motivo plausible con designio
de turbar, oponerse, violentar las regulares
deliberaciones de las autoridades constituidas,
son destructivas de los principios fundamentales,
y de una tendencia peligrosa. Ellas dan nacimiento
a las facciones, y les prestan una fuerza extraordinaria.
Ellas colocan en lugar de la voluntad delegada
de la nación la voluntad de un partido,
y las miras pequeñas y artificiosas de
unos pocos, y siguiendo los alternativos triunfos
de las facciones diferentes, dirigen la administración
pública por mal concertados e intempestivos
proyectos, no por planes consistentes y saludables,
dirigidos por consejos comunes, y modificados
por intereses recíprocos”.
Los problemas resultantes de las facciones que
crearon los partidos políticos y finalmente
el engendro de los dos grandes “contendientes”
que, como manera obvia de marcar la división
preconizada por Washington se convirtiera en
Dos Grandes Partidos, lo palpamos en las crisis
que a diario nos perturban la existencia y perjudican
nuestros particulares estilos de vida.
Las discusiones al uso en los locales municipales,
no solucionan los requerimientos de una real
democracia. Las “puertas abiertas” de esos locales,
donde a penas cien personas pueden reunirse,
no representan un vehículo apropiado
para debatir el camino general de las posibles
soluciones requeridas por las comunidades. En
realidad, este procedimiento al uso, aviva la
división partidaria, porque a estas reuniones
no asisten los ciudadanos comunes. No significa
esto que estimemos posible que toda la ciudadanía
se va a interesar por participar, pero la restricción
de espacio y la poca cobertura recibida para
esos supuestos debates, no alienta la participación
masiva. Sobre todo no ayuda a la educación
ciudadana, para que busquen ellos mismo cómo
reducir la autoridad del gobierno en la solución
de sus problemas, participando en la búsqueda
de estos con propuestas varias que solamente
nacen de quienes los padecen. Para esto hace
falta más de un local municipal, y como
eso no es factible, se requeriría una
reforma total del procedimiento electoral y
partidista.
Los presupuestos de Hialeah como el de las demás
ciudades crecen. Nunca se equilibran en un punto
o se reducen. Los impuestos a las propiedades
cuando sus valores aumentan, también
aumentan y al final quienes reciben estos aumentos
son una multitud de compañías
que cada vez cobran más por sus servicios
de mantenimiento y construcción y también
la masa de burócratas que reciben salarios
capaces de ruborizar a los más eficientes
empresarios de las mayores corporaciones.
Hialeah ha ido de un escándalo a otro
por el oscuro manejo de sus finanzas.
Los alcaldes que se disputaron la contienda
fueron Carlos Hernández y Raúl
Martínez quien ocupó ese cargo
durante más de veinte años y ahora
vuelve a aspirar. De los dos, éste último
tiene mejor recordación porque resolvió
gran cantidad de problemas, entre ellos la atención
de los ancianos y los retirados y las grandes
ineficiencias del drenaje público que
aquejaba a la ciudad, al margen de que terminó
su último período dejando un superávit
en el presupuesto.
Pero como el asunto no se refiere a quién
es mejor o peor sino quién convence a
los pocos electores dispuestos a votar y qué
procedimientos se aplican, al margen de su legitimidad
para ganar el certamen, el resultado final se
ve plagado de irregularidades.
El bochorno en esta ocasión es un hecho
repetido durante muchos años y que ha
sido manipulado desgraciadamente por un grupo
de cubanos de origen que se han dedicado a sostener
a capa y espada el poder político de
la ciudad y han querido convertir las elecciones
estadounidenses en un partido de oposición
al gobierno cubano. Parece surrealista pero
es así de fantasioso, aunque en la realidad
constituya un peligro y un bochorno sin nombre.
Estas personas, en su mayoría de origen
cubano, con ayuda de otros de diferentes nacionalidades,
entrenados debidamente por ellos, llevan a votar
a personas mayores, muchas de ellas incapacitadas
hasta el punto de la vergüenza, como el
caso reciente en estas últimas elecciones,
donde a un anciano se le cayeron los pantalones
y quedó en pañales frente a los
desconcertados votantes que estaban en la sala.
La trampa consiste en que esas personas se presentan
en los centro de ancianos con un ómnibus
y “cargan” con ellos como si fueran mercadería.
Previamente, los mismos han sido instruidos
de cómo deben votar por algunos miembros
del personal interno de esos centros, quienes
reciben algunos privilegios por su cooperación
en la trampa.
Quienes asistimos habitualmente a las casas
de ancianos, y hablamos con ellos en los pasillos,
sabemos que son influenciables, sobre todo por
quienes de algún modo los atienden todos
los días. Son personas con mucho miedo
y temen perder lo poco que las circunstancias
le ofrecen a sus vidas.
Bochorno de elecciones que se repiten desde
hace muchos años.
Lo triste es que quienes se prestan a esto,
representan a personas que pretenden llevar,
según ellos, “la democracia a Cuba”.
Nos parece mejor que Cuba continúe por
el camino de llegar a la democracia por sí
sola. Quizás mientras más se demore,
mejores oportunidades de que el sueño
quede realizado con una ventana permanente al
futuro y sobre todo para que hayan desaparecido
totalmente de la memoria, tácticas y
métodos que nada tienen que ver con un
Estado serio.
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Opinando
sobre la opinión.
|
Estas
líneas están destinadas a ser
publicadas en una sección de opinión.
¿Qué mejor tema para dicho evento,
que emitir una opinión sobre lo que la
opinión es?
Yo
realmente, no me siento calificado para abordar
el tema. Tengo prejuicios casi biológicos
sobre el acto de opinar. Cada vez que alguien
me pregunta: ¿Qué opinión
tú tienes sobre…? Se me ponen los pelos
de punta como si la pregunta me electrificara.
Yo
preferiría una sección que se
llamara “Criterios”. Acepto que en los tiempos
en que vivimos, los que auspician el sitio,
correrían el riesgo de que todos nos
abstuviéramos de escribir, y la sección
permaneciere eternamente sin contribución
alguna, porque el vocablo criterio, ha desarrollado
cierto sabor a compromiso, a juramento racional.
Pero
en fin, hablemos de lo que la opinión
es o debiere ser:
Al
margen de la acepción oficial de los
vocablos, estos van evolucionando paulatinamente,
incluso a veces, hasta llegar a significar lo
contrario de lo que representaban anteriormente.
Actualmente
opinar, casi, o tal vez siempre, significa sencillamente
expresar una preferencia. Y tal vez luego, argumentarla
ligeramente; sustentando la argumentación
no con razonamientos, sino con más preferencias.
La
cuestión, que parece, o al menos se puede
enfocar jocosamente, tiene tan profundas causas,
que concienciarlas, es cosa vital para una existencia
más cristalina.
Hay
un hecho tremebundo que muy pocos detectan.
La realidad llega a nosotros, no virgen, sino
adulterada, pre-interpretada, como producto
final mercadeado por la industria manufacturera
de realidades socio políticas, en que
se han convertido los medios de publicación,
tanto los informativos como los publicitarios.
En
ocasiones, soy víctima de la sospecha
de que las vanguardias anticipatorias del futuro
que nos antecedieron, son perniciosas, y cuanto
más acertadas, más perniciosas.
El dilema socio existencial que enfrentamos
hoy, fue expuesto, de forma muy simple, por
un grupo de intelectuales, casi unos treinta
años, y en algunos casos, más
atrás todavía. Ejemplos: McLuhan,
con dos libros: “Leyes de los medios de comunicación”
y “La aldea Global” y Alvin Toffler, con “El
shock del futuro”. Anteriores: Aldous Huxley
con: “Un Mundo Feliz”, y Orwell, con “1984”.
Estamos dando nuestros primeros pasos en un
presente, que encaja perfectamente en las predicciones
que ellos hicieron del futuro.
Olvidemos
por el momento a estos gurúes del pasado
que anticiparon exitosamente nuestro presente.
Regresemos a lo que hay de importante en el
acto de opinar:
Dijo
Ortega y Gasset (otro anticipador, como los
anteriores, pero que exige cierto esfuerzo para
descifrarlo) que: “el yo no es el que piensa,
sino el que piensa que pienso”.
En
otras palabras, que hay un “yo” amanuense, operativo,
que se encarga de lidiar intelectualmente con
la realidad, pero hay una conciencia previa,
superior, que tiene como función servir
de
observador ético del yo oficioso que
tiene como tarea interpretar la realidad, y
además, trazar una conducta cónsona
con esa interpretación.
Conclusión:
Conocemos al mundo a través de las opiniones
que nos suministramos a nosotros mismos, de
ese mundo.
El
yo primordial, se alimenta de las opiniones
que el yo ejecutivo le suministra. Puede que
el primero asuma una actitud cómoda de
canallita, que dé por buenas las opiniones
que el otro le provee, desatendiendo, por la
peor de las perezas: la del espíritu,
su función de veedor moral. Llevará
una vida fácil, sin esfuerzos, pero falsa,
no conocerá su mundo, sino el mundo de
otros, que ofertaron su visión del mundo
en el mercado de opiniones, y que el yo ejecutivo
adquirió allí, también
por facilismo.
Asumir
la opción del canallita tiene sus ventajas,
podemos pasar inadvertidos en un mundo, que
se caracteriza por lo canallesco que es. Ya
no hay una universal repulsa para las canalladas,
actualmente se discute, se argumenta su derecho
a ser. Los que pertenecemos a la generación
anterior, tenemos dificultades serias, no estamos
preparados para rebatir racionalmente las canalladas.
En nuestro tiempo, bastaba señalarlas
para que fueran repelidas a priori. Mientras,
los que las defienden, disponen de un arsenal
de argumentos adquiridos en el mercado de opiniones,
surtido por los señores del Poder, de
fácil acceso para sus cómplices.
Lo canallesco, es intrínseco y no circunstancial.
Es ignorar la condición humana, cuando
la condición humana se viola.
A
pesar de que tiene sus ventajas, cargar con
la conciencia de que somos canallitas, no es
un sentimiento fácil de carga en la conciencia.
Queda no obstante, una opción más
llevadera. Podemos ser cobardes.
¿Por
qué dar un paso al frente y denunciar
la iniquidad, si los demás no lo hacen?
¿Por qué provocar que nos aparten
condenándonos a la soledad, por no participar
en el consenso? Sobrevivir sin inconvenientes
mayúsculos, es una consigna diaria de
nuestro existir, o más bien, de nuestro
inexistir.
Hay,
por suerte, una tercera alternativa: Se puede
ser imbécil. Mientras que la cobardía
y la canallada son opciones selectivas, que
se pueden escoger, la imbecilidad es impuesta,
inamovible. Claro, que se puede ser canalla
o cobarde, simplemente porque la imbecilidad
no nos deja concienciar el matiz que caracteriza
a estas posturas. La conciencia a veces, necesita
un empujón.
Una
opinión valida, es aquella que proporciona
un empujón a las conciencias, a veces,
hasta a la conciencia propia.
Este
articulo, es para una sección de opiniones.
Pedro
Fraga 13 de noviembre de 2011
|
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UNA
LARGA CITA
DE EDUARDO LIENDO
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“Nunca
más tendré ídolos”. “Los
Topos”. Eduardo Liendo.
ELIGIO
DAMAS
Eduardo Liendo es un novelista venezolano, caraqueño
para más señas, bueno. Es más,
ahondaría que es muy bueno y muchos lectores
en Venezuela le conocen. Tiene tres excelentes
trabajos, que no son los únicos, que
he leído no por pasar el tiempo, matar
el ocio, sino escrutarle. Ellos son “El Mago
de la Cara de Vidrio”, “Los Topos” y “Si Yo
Fuera Pedro Infante”. De los tres, el último
es mi preferido, por la manera de manejar la
historia, las indagaciones que tuvo que haber
hecho, porque una novela siempre está
llena de la realidad aunque se hable de ficción
y nunca ella esté ausente. Manejo de
los planos y lo tanto que acerca al personaje,
Pedro Infante, a los lectores.
Confieso que, aunque leí “El Mago de
la Cara de Vidrio” para realizar un trabajo
con fines académicos, hace unos años,
no tuve interés en este escritor con
posterioridad, hasta uno dos o tres meses que
“me tiré de punta a punta, casi sin respirar”,
pero detallando cada frase “Si yo fuera Pedro
Infante”. Quizás influyó en ello,
que yo había terminado hacía poco
una novela titulada “La Mudanza”, que no obstante
tantas diligencias no ha encontrado editor,
cosa que con casi todos mis trabajo sucede,
en la cual el actor y cantante mejicano tiene
una breve pero significativa presencia.
Hace una hora he leído la última
página de “Los Topos”, novela de Liendo,
aparecida en 1975, dos años después
de “El Mago de la Cara de vidrio”. La he cerrado
y me dispongo a leer a “Quanos” de Renato Rodríguez,
mientras tomo aliento para continuar leyendo
“Blanco Nocturno”, de Ricardo Piglia, novela
ganadora del recientemente otorgado premio “Rómulo
Gallegos”, que se me ha vuelto pura trama policial
lenta, rutinaria y cansona.
No soy crítico literario, estoy muy lejos
de eso y de ostentar méritos para emitir
tales juicios y pretender se les tomen como
serios o enjundiosos. Pero días atrás,
interrogué a un personaje suficientemente
dotado y formado para emitir opiniones sobre
esos temas, de la manera siguiente:
-Leíste “Blanco Nocturno”.
Me respondió, como con poco interés:
-Bueno llevo unos días leyéndola
y voy por la página 80 más o menos.
Se refería a una obra, cuya edición
que poseo, editada por el Celarg, tiene cerca
de 300 páginas.
La pregunta pareció despertar poco interés
y menor entusiasmo en el premiado escritor oriental.
La respuesta fue poco entusiasta. En vista que
no mostraba interés por agregar otro
comentario, insistí:
¿Crees que se merece el premio? Pregunté
con indiscreción pero con interés
para orientarme. Su opinión es para mí
interesante y valedera.
Habló ligeramente de poca fuerza y creatividad
narrativa y terminó por decir:
-Habría que hablar con el jurado para
saber qué pasó allí.
Para mi es obvio que no parecía conforme,
pero prefirió mostrarse prudente. No
quise seguir importunándole. Él
forma parte del oficio. Aquello era suficiente
además.
De manera que “uno lee y tiene quien le escriba”.
Son muchos años leyendo novelas, hasta
aquellos bodrios del “realismo literario” soviético,
como para tener un cierto nivel, si no para
juzgar por lo menos para preferir. Por eso,
digo con libertad que me gustó en gran
medida, “Si yo Fuera Pedro Infante”, aunque
a cualquiera se le pueda ocurrir que para un
intelectual como Liendo, la vida del mejicano
no debió tener interés alguno.
Lo que pasa es que hay el qué y el cómo.
Es el meollo del asunto. La semilla literaria.
Por cierto, hablando de Renato Rodríguez,
a cualquier entendido podría sorprender
que uno haya leído “Al Sur del Equanil”,
apenas unos meses atrás. Y tendría
toda la razón del mundo.
Pero recuerdo que por razones que mucho tenían
que ver con la política y los intereses
de grupos literarios a los cuales uno estaba
cerca, no dentro de ellos, hubo como una estigmatización
del escritor margariteño. Todavía
no logro recordar suficientemente por qué
uno asumió, sin haber ser escrito nada
en aquella época, sino apenas se era
joven iniciado en la lectura, que no había
que leer a Renato. Y al título “Al Sur
del Equanil”, muchas veces le vi en alguna parte
y no se me ocurrió leerle. Ni siquiera
tomarlo indebidamente de alguna parte, como
habituaba uno hacer para poder leer, pues en
aquellos tiempos los libros costaban un ojo
de la cara. No como ahora que en Venezuela un
buen libro puede costar hasta cuatro veces menos
que en café o una gaseosa.
Pero me pregunto por qué no a Renato
y si a Henry Miller y sus “Trópicos”.
Tendré que averiguar bien el asunto.
Uno y otro bien lejos estuvieron de la política
y la lucha armada. Quizás Renato, era
más de carne y hueso, real e inmediato
que el escritor gringo. Y siendo aquello así,
no estaba entre los grupos literarios de aquella
época podían exaltar o ignorar.
Hace poco compré un ejemplar de “Al Sur
del Equanil”. Le abrí, comencé
a leerle y una cosa como magnética me
pegó a aquella rica y potente narración.
Me atrajo fantásticamente y me hizo mentar
madres contra aquellos que me indujeron a no
leerle. Vainas que pasan y de las cuales no
me meteré en detalle e intimidad. Pero
inmediatamente leí de Renato, quien murió
recientemente a una larga edad, “El Bonche”.
Estoy seguro que en aquella época juvenil
me hubiese entusiasmado la rica imaginación,
la inmensa capacidad narrativa y fluidez de
los diálogos que, en la literatura de
Renato Rodríguez abundan.
Después decir todo lo anterior, para
resaltar en primer término a Eduardo
Liendo, quiero tomar para copiarlo aquí
un texto de su novela casi vivencial, “Los Topos”,
publicado en 1975, cuyos temas centrales son
la lucha armada, particularmente guerrillera,
la vicisitudes de los presos políticos
en la IV República y balances y juicios
finales sobre aquellos hechos, que deberían
ser de mucha utilidad. Pero el balance debe
servir no para refocilarse en lo sucedido o
aliñar decadentes discursos, sino acomodar
la vida, los huesos e ideas para los nuevos
combates. Buena la frase de Liendo, “Nunca más
tendré ídolos”.
Pero antes, quiero recordar el balance particular
de un amigo:
-Teníamos el respaldo casi total de la
clase obrera; la mayoría determinante
de la población urbana, en sus distintas
escalas, nos apoyaba. El movimiento estudiantil
universitario y hasta los muchachos de liceos
formaban parte de una vanguardia entusiasmada
y combativa a favor nuestro. Llegamos a controlar
el congreso y nuestra influencia en las Fuerzas
Armadas era significativa como lo demostraron
los alzamientos de Carúpano y Puerto
Cabello. Ante ese cuadro, optamos para irnos
a enguerrillarnos en el monte, justamente donde
no teníamos a nadie.
No se puede pensar con cabeza prestada y esperar
acertar.
En “Los Topos, después de informar de
unos cuantos serios golpes contra el movimiento
guerrillero, de la detención de un buen
número de combatientes, el asesinato
de Alberto Lovera y la accidental muerte de
Argimiro “Miro” Gabaldón, dice el narrador:
“Lo que está ocurriendo en el exterior
– el narrador
habla desde la isla de Tacarigua – es verdaderamente
grave,
un grupo anarquizado ha hecho en nombre de la
revolución
varias acciones de corte terrorista. Esto ha
venido a aumentar
más aún los serios problemas del
movimiento. El terror puro
como instrumento de combate es una aberración.
La fuerza irracional puede provocar miedos,
pero
jamás podrá ganar los corazones
para una causa justa. Y una
revolución popular tiene que conquistar
los corazones,
emocionar a la mayoría de los hombres
para que trabajen y
luchen por un nuevo sueño, por una nueva
esperanza de
felicidad, por una cristalina justicia. Nada
es más ajeno a eso
que terror. Vladimir Ilich Lenin y otros grandes
teóricos de la
revolución escribieron sabias páginas
sobre el efecto
contraproducente y nefasto del terrorismo como
forma de
de lucha, pero muchos adoradores ciegos de su
figura
prefieren orinar esas páginas en vez
de leerlas y asimilarlas
como lección histórica. La consigna
de los fanáticos de
izquierda parece ser “¡Muera la experiencia!”.
En represalia,
el gobierno ha desatado una feroz represión
política. El
movimiento de oposición democrática
se encuentra
acorralado y las fuerzas revolucionarias se
reducen cada día
más.
Nos repetimos tantas veces que la revolución
a pesar de
todos los obstáculos marcha hacia adelante,
que ahora nos
cuesta mucho comprender la necesidad imperiosa
de retroceder.
La victoria rápida * fue un enceguecedor
espejismo. Ahora la
derrota nos muerde las tripas y nos saca la
lengua. El asalto
armado al poder ha fracasado. La dirección
revolucionaria
discute de manera enconada los términos
del repliegue.
Se habla de desmovilizar los grupos guerrilleros
que se
mantienen aún en la montaña y
las pocas unidades tácticas de
combate que quedan en la ciudad. Retroceder
con disciplina y
utilizar otras formas de lucha política
menos decisivas que
permitan la recuperación política
de un movimiento revolucionario
severamente golpeado, parece lo único
sensato. Para reconocer
Para reconocer una derrota también se
requiere valor.
Ezequiel, desde su calabozo, le ha escrito a
Emiliano: “No
debemos temer a la calumnia, el repliegue lo
impone una realidad
completamente adversa. Es necesario restañar
nuestras heridas,
enterrar nuestros muertos y prepararnos para
nuevos combates”.
Dirigentes revolucionarios, que en un momento
de triunfo
fueron respetados y exaltados hasta la idolatría,
son ahora agredidos
con los más severos calificativos; algunos
los tildan de traidores;
otros más moderados, de incapaces; casi
nadie confía plenamente en
ellos y mucho menos en su sabiduría.
Deben pagar el alto precio de
la derrota. Evocando su vida de duro cautiverio,
Jesús Farías dice en
una carta escrita con dolor: “A veces pienso
que soy un héroe a la
fuerza”, y herido por las voces acusadoras exclama:
“¡Soy un tigre
sin garras!”.
No todos los combatientes revolucionarios admiten
la profun-
didad del descalabro. Un hombre con vocación
de caudillo descono –
ce la necesidad de dar un paso atrás,
mucho menos diez pasos. Para él
replegarse significa traición. Es un
carácter impulsivo y enérgico,
vale-
roso hasta la temeridad. Considera que ha llegado
el momento de
asumir el mando y llenar con su figura el vacío
de autoridad que existe
en las filas revolucionarias. En este momento
su nombre tiene fuerte
resonancia: Douglas Bravo, nombre de guerrero.
Desde Cuba lo apoya
Fidel. Su terrible discurso por la Radio Habana**,
ha dejado a muchos
Desconcertados.
Me voy a la cama y no puedo dormir. Es una lucha
contra los
ídolos, es el mismo fuego que una vez
consumió a Cristóbal en la rebelión
Nunca más tendré ídolos,
nunca más.”
*No entiendo muy bien a qué acontecimientos
o circunstancias calificó de esa manera.
**No parece estar clara si el discurso al cual
se refiere fue de Fidel o de Douglas.
--
Publicado por Eligio Damas para BLOG DE ELIGIO
DAMAS el 11/21/2011 02:23:00 PM
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|
LA GRATUIDAD DE LA EDUCACIÓN
|
Eligio Damas
Para Misceláneas, Sección de Apicalternativa.Com.
Barcelona, Venezuela, 23-10-11
Nota previa: Este trabajo fue escrito y publicado
en 1988. Como ahora en Chile, por recomendaciones
del FMI y formando parte del recetario neoliberal,
el Presidente Piñera propone eliminar la
gratuidad de la educación, queremos recordar
que en nuestro país, Venezuela, ha habido
intentos de lo mismo. Lea y entérese como
los políticos dirigentes durante la IV
República se propusieron aquello. Tenga
presente además que pese ahora no lo digan,
por razones de estrategia, eso forma parte de
su plan.
----------------------------------------------------------------------------------------------
A lo largo de la discusión que se ha venido
dando en la Comisión de Educación
del Senado de la República, con la participación
de personalidades muy vinculadas al problema educativo,
se han definido con nitidez tres posiciones respecto
a la reforma del artículo 8 de la Ley de
Educación Superior.
El sector oficial ha propuesto que se contemple
el cobro de una matrícula a los estudiantes
universitarios a partir de un determinado nivel
del ingreso familiar. La OPSU, organismo estatal,
ha especificado esta idea partiendo de niveles
de ingreso familiar relativamente bajos.
Otro sector, en el cual destacan los rectores
Edmundo Chirinos y Pedro Rincón Gutiérrez,
ha planteado recabar, a través del impuesto
sobre la renta, de las familias adineradas y de
los sectores comercial e industrial, una cuota
adicional para contribuir con los gastos universitarios.
Ahora, más recientemente, Ernesto Mayz
Vallenilla, ha señalado en la comisión
senatorial que la alternativa válida es
un sistema de trabajo obligatorio para los estudiantes
de educación superior que retribuya al
Estado parte de los recursos invertidos en el
sector educativo.
La posición oficial, de resultar aprobada,
violentaría el viejo, democrático
y progresista principio de la gratuidad de la
enseñanza, tan caro al país y a
la propia gente de AD. Aparte que golpearía
a sectores hoy empobrecidos o al borde de la pobreza,
realmente incapacitados para pagar una matrícula
escolar, esa medida introduciría una antipática
diferencia en el sector estudiantil de la escuela
universitaria oficial, entre quienes pagan y no.
Además, se sabe con certeza que los ingresos
que se obtendrían por esa vía serían
insignificantes con respecto a las necesidades
del sector universitario. También sería
un serio retroceso en la historia de nuestro sistema
educativo y un alarmante peligro, una amenaza
cierta al derecho a recibir educación que
tienen los venezolanos y especialmente los hijos
de los trabajadores, sobre todo si tomamos en
cuenta las serias y permanentes tendencias inflacionarias
de nuestra economía. Y provocaría
una verdadera estampida hacia el sector privado
de la educación de quienes estarían
obligados a pagar.
La proposición de pechar a través
del impuesto sobre la renta a sectores de altos
ingresos no viola el principio de la gratuidad
de la educación, obvia ese grave precedente,
garantiza una contribución económica
significativa y una menos injusta distribución
del ingreso. Al aplicar esta norma con carácter
obligatorio para quienes tengan o no hijos en
la universidad oficial, se elimina el peligro
señalado por Mayz Vallenilla de una huida
a la educación privada, buscando, con el
equivalente del pago de la matricula a la universidad
oficial, eludir lo que él llama las incomodidades
del rigor académico.
La proposición de Mayz Vallenilla del trabajo
obligatorio, como una forma compensatoria del
gasto estatal en educación que ha sido
hecha para afirmar el principio de la gratuidad
de la enseñanza, no es excluyente en relación
con la de los otros rectores. Además se
vincula a la del rector Edmundo Chirinos, en el
sentido que el Estado contrate con la universidad
el suministro de productos, como algunas medicinas,
servicios, tecnología y asesorías,
a costos inferiores a los que hoy cancela a la
empresa privada nacional e internacional.
Esta proposición de Mayz Vallenilla tiene
además un gran sentido estratégico
y apunta a los cambios que demanda la sociedad
venezolana. Ella implica la posibilidad de incorporar
al proceso productivo a grandes sectores que hoy
son desaprovechados. Generaría una actitud
nueva frente al trabajo e identificaría
más al educando con la universidad y los
intereses de su país. Esta alternativa
incita además a introducir reformas en
los sistemas de estudio de la propia universidad
de modo que forme los profesionales para nuestro
desarrollo y cumpla, al mismo tiempo, los compromisos
que ella adopte como resultado de los convenios
que firme con la empresa privada y el Estado.
De esta forma, iríamos en la búsqueda
de ese Estado barato, eficiente y productivo que
tanto anhelamos.
Las dos últimas proposiciones bien pueden
aplicarse simultáneamente. |
|
La
protestas y el futuro de nuestras sociedades
|
Por Lorenzo Gonzalo 14 de octubre del 2011
Hablando sobre las protestas que han tenido lugar
frente a Wall Street decíamos hace unos
días que, salvando las distancias con las
manifestaciones del Medio Oriente que hicieron
renunciar a gobiernos autoritarios y altamente
represivos y las marchas y vigilias que ocurrieron
en España, estos altercados tienen motivos
similares, pero escenarios diferentes.
Las manifestaciones de New York y una decena de
ciudades, son una denuncia de la avidez de las
grandes corporaciones y las manipulaciones de
Wall Street.
Las personas que manifiestan no proponen un programa
de reformas. En primer lugar no tienen por qué
proponerlo puesto que no reclaman convertirse
en partidos políticos, sino que alguien
le ponga fin a la corrupción; en segundo
lugar, no tienen un programa porque las soluciones
que puedieran resolver la crisis no están
a la mano; y en tercer lugar el movimiento es
una manera, conciente en unos casos e inconsciente
en la mayoría, de reclamar presencia en
las soluciones y quizás para recordarle
a las direcciones políticas que hombres
y mujeres de carne y hueso sufren las consecuencias
de sus errores y maldades.
No se puede extrapolar de esas protestas el comienzo
del movimiento que llevará a nuevas formas
de gobernar y mejores administraciones de los
procesos productivos y financieros. Esos tiempos
comenzaron cuando se desmembró el Bloque
Soviético, hecho que terminó con
la era de los sueños igualitarios y con
el paraíso social al alcance de la mano
del hombre y las mujeres.
A partir de entonces la justicia debía
buscarse por otros caminos y las desigualdades
resueltas mediante métodos que, sin olvidar
al necesitado, no graven injustamente a los más
equipados, intelectual y técnicamente,
para lidiar con la modernidad del medio en el
cual todos vivimos.
Las protestas recuerdan que todo está aún
por resolver, pero no son sus integrantes los
protagonistas y mucho menos los iniciadores de
una revolución que se vienen produciendo
desde hace muchos años y a la cual le falta
mucho aún para concluir.
El criterio de que las revoluciones acontecen
de la noche a la mañana ha sido superado
y jamás constituyó una realidad
generalizada, sino un hecho circunstancial.
El triunfalismo nacido del proceso soviético
en el año 1917, esquematizó el concepto
de revolución. Marx no llegó a profundizar
en todos los órdenes del fenómeno,
aunque nos queda claro de sus lecturas, sin mucha
profundización, que la evolución
es el carro de la eventual transformación
a una nueva forma política de gobierno.
Sin embargo, no sería poco acertado decir,
que sin el Proceso Bolchevique y sin el estudio
y las conclusiones básicas de Marx referentes
a las concentraciones y el papel del dinero convertido
en instrumento financiero, que llegaría
a ser capaz de crear virtualidades productivas
inimaginables, el proceso de buscar nuevos modos
de dirección política se hubiese
quizás retardado.
Las confusiones surgidas fueron tales que, si
analizamos en reprospecto, la Toma de la Bastilla
fue considerada una revolución, lo cual
descontextualiza dicho evento del proceso evolutivo
que tenía lugar hacía doscientos
años en Inglaterra, de la Independencia
de Norteamérica y del pensamiento de decenas
de años que ya había concebido formas
políticas diferentes de gobernar. Cuando
Luis XVI fue llevado al cadalso, hacía
tiempo que la monarquía había perdido
todas sus bases en Francia, porque las relaciones
sociales surgidas durante el proceso de crecimiento
y acumulación de recursos, de la tecnología
y la capacidad potencial de producción
disponible en ese entonces, había convertido
en obsoletas esas formas de gobernar. La revolución
estaba prácticamente terminada. La certeza
de lo que acabamos de decir es tal, que ni siquiera
la eliminación física de la monarquía
significó su desaparición total.
No fue hasta que la economía alcanzó
cierto grado de desarrollo e integración
que en Francia se estableció la primera
democracia parlamentaria, ochenta y cinco años
después de tomada la Bastilla. En el año
1875 se establece la Tercera República.
La debacle de la Unión Soviética
dejó el camino expedito a los ideólogos
de la política de estado basada en el capital.
Fue un buen momento para profundizar en sus prácticas
desenfrenadas de dirección financiera,
alentados por el otro sueño que consistió
en que el derrumbe “socialista” les otorgaba la
razón y sancionaba sus prácticas.
El avance de las sociedades consiste en un choque
continuo de los intereses diversos que las componen
en cada momento histórico donde cada uno
jala la brasa para acercarla a su sardina. Ese
tira y encoge es el que precisamente permite halla
las diversas soluciones en el transcurrir del
tiempo. No son ricos y pobres quienes se enfrentan
en esta arena de gladiadores. El enfrentamiento
es mucho más complejo, porque la supervivencia
toca a las puertas de todos y aún en medio
de las terquedades y las bajas pasiones que acompañan
estos procesos, continuos en gran medida, históricamente
sin interferencias a penas, las piezas van encajando
en el sitio que mejor les toca en cada instante.
La falacia a la que muchos pudiera recurrir pudiera
alegar que en las protestas no vemos a Bill Gates
y a los grandes corporativos que acumulan para
sí grande fortunas. Casi mejor sería
no contestarlas por obvias.
La gente protesta para hacerse notar y resaltar
el desplazamiento al cual han sido sometidos por
las incongruencias y corrupciones en la administración
de las cosas. Sus integrantes no son las mayorías.
En ciudades donde habitan millones de habitantes
son por cientos minoritarios los que sufren despidos.
Ni siquiera los pocos marginados de las ciudades
de los países pobres concurren a estas
manifestaciones. Son aquellos que tenían
un nivel de vida y deciden marchar a Wall Street
para reclamar posiblemente el puesto de corredor
de bolsa del que acaba de ser despedido. Por eso
decíamos que no hay programa político
envuelto en ninguno de esos movimientos. Ni siquiera
en los masivos de Oriente Próximo han surgido
nuevas propuestas de gobierno. En los países
árabes el número de manifestantes
es gigantesco porque la densidad del grupo humano
que concurre a una protesta es proporcional al
número de desplazados. En Medio Oriente
esto también está relacionado con
la incruente represión de cuerpos militares
insensibles que están dirigidos por castas
de familias centenarias.
La diferencia de estos movimientos que hoy contemplamos
es que ocurren en una dimensión histórica
donde ya ha ocurrido otra revolución que
no solamente es la de la cibernética, la
informática y las comunicaciones, sino
también avanza en el orden energético
y se extiende a otros renglones de vida. Pero
además, existe el crecimiento de los países
emergentes y también el de los subdesarrollados,
lo cual ha generado una demanda dos veces superior
a la existente hace a penas treinta años
atrás. Esos procesos de crecimiento y de
surgimiento de nuevas fuentes productivas, con
requerimientos de empleomanía reducido,
cambia la faz social.
Los indignados, las Primaveras, los que reclaman
Ocupemos Wall Street y los que vendrán,
son los pensamientos que hoy pueden aquilatar
las realidades por la inmensa información
disponible. Siendo minorías como decíamos,
los integrantes de las marchas, sus clamores llegan
a quienes mantienen sus puestos de trabajo, porque
a ellos, por otras vías también
les llegan ráfagas del ciclón. Aun
los grandes ejecutivos y dueños de capitales
se suman de cierto modo, porque quieren que la
maquinaria no se detenga, pero sobre todo, porque
algunos de ellos, poniéndole un paréntesis
a sus prejuicios, pueden penetrar en el interior
de los problemas. De aquí que gente millonaria
aparezcan hoy asumiendo posiciones sociales. Son
pocos, pero los hay.
Las protestas y los movimientos que de ellas se
derivan no son el comienzo de nuevos tiempos sino
la reafirmación de que no pueden detenerse
los esfuerzos por hallar otras formas de gobierno,
otras maneras de administrar la economía
y revalorar los criterios sociales de bienestar.
La sociedad del futuro no será nunca como
esta, aunque tampoco será radicalmente
diferente. No sabemos si los tataranietos de nuestros
nietos, nos estudiarán y apreciarán,
como estudiamos y apreciamos hoy los comienzos
del feudalismo. Pero nuestros nietos, lo más
que podrán hacer es compararnos con la
época de Cromwell. |
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Cinco hombres de honor y racionales
convicciones
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Por Lorenzo Gonzalo, 12 de octubre del 2011
Se convierte en algo manido y siempre de mal gusto
que cierta prensa de Miami y otras que no son
de esta ciudad, insistan en distorsionar las informaciones
y sobre todo en confundir a sus lectores o a aquellos
que por accidente los leen cuando se trata de
noticias de primera plana.
En el caso de los Cinco prisioneros cubanos que
guardan prisión en Estados Unidos, dicha
prensa insiste maliciosamente en presentarlos
como espías.
La historia de varias décadas ha dejado
en claro, que Cuba nunca le ha tirado a Estados
Unidos, ni a ninguno de sus funcionarios en el
exterior, ni siquiera una piedra o le haya propinado
una bofetada a alguno de estos últimos.
Actitud tan consistente durante tantos años,
a pesar del distanciamiento agresivo existente
entre ambos países, evidentemente no puede
responder a la casualidad, sino a una marcada
intención cubana por mostrar su desacuerdo
con la conducta seguida por Washington y sus órganos
militares. De todos es conocido que Estados Unidos,
para bochorno de sus ciudadanos, practica la agresión
contra terceros cuando lo estima necesario para
la defensa de “sus intereses”. Dicha práctica,
en el caso de Cuba, ha rebasado todos los límites,
abarcando un abanico que ha consistido en invasiones
armadas, conspiraciones para asesinar a sus dirigentes
políticos y actos terroristas deleznables.
Durante todo ese tiempo la respuesta cubana ha
consistido en denunciar los hechos, pero nunca
respondiendo a una agresión con otra. Esta
conducta seguida por el gobierno cubano durante
tantos años, es suficiente para desmentir
la presencia de espías de origen cubano
en el territorio nacional y especialmente en Miami,
ciudad donde se han producido algunas de los mayores
actos de naturaleza terrorista en Estados Unidos,
exceptuando quizás las zonas de Montana
y otras donde existen las llamadas milicias.
Aun en los casos de ciudadanos estadounidenses
detenidos y luego condenados por realizar actividades
de espionaje a favor de Cuba, se ha comprobado
que las informaciones acopiadas por los mismos,
han sido, en esencia, las relacionadas con posibles
atentados contra Cuba o referentes a las políticas
estadounidenses en proceso de elaboración,
concebidas para desestabilizar al gobierno cubano.
Se consideran espionaje las actividades realizadas
por una entidad en relación a otra, consistentes
en acopiar e investigar sobre sus asuntos sensibles.
A Cuba nunca la ha interesado conocer de los asuntos
internos sensibles de Estados Unidos, y cuando
más cerca ha estado de una actividad semejante,
lo ha hecho exclusivamente para conocer de antemano,
los planes de Washington que puedan resultar en
perjuicio del Estado cubano.
Las evidencias del juicio a estas Cinco personas,
solamente demostraron que se trataba de agentes
cubanos que informaban sobre las actividades terroristas
de los muchos que transitan con impunidad por
la calles de Miami. Llamarlos espías, sumándose
a las campañas políticas de quienes
hicieron posible la ignominia del torcido y vergonzoso
juicio realizado contra estos agentes antiterroristas,
constituye una total falta de ética.
Las verdades, lamentablemente, requieren ser repetidas,
porque ellas, a diferencias de las mentiras que
vemos multiplicadas por una prensa que ni siquiera
responde actualmente a la búsqueda de ganancias,
sino a comercializar los valores de las corporaciones
que las poseen y dirigen, finalmente prevalecen,
al mismo tiempo que las falsedades languidecen.
Muchas veces nos hemos referido a este tema. Es
necesario continuar haciéndolo desde diferentes
ángulos hasta dejarlo agotado y vencer
la mentira de quienes venden la ética de
su profesión o son incapaces de sobreponerse
a ciertas bajas irritaciones que los estimulan.
Es cierto que lo dicho hasta aquí coincide
con la posición oficial cubana, pero siempre
es más sano coincidir con la verdad que
con la mentira. Por otra parte, el proceso cubano
a contrapelo de sus desaciertos y errores, ha
demostrado mayor ecuanimidad en estos tiempos
de crisis y revaloraciones, que los estados capitalistas.
Hasta el momento, estos últimos insisten
en arreglar las cosas aplicando los mismos procedimientos
fallidos de siempre, mientras en Cuba se impone
el estilo de escuchar los clamores de su población,
nuevas políticas son concebidas, ciertas
estructuras estatales son transformadas y la serenidad
de la conducta pública es convertida en
hábito.
Es importante seguir diciendo y sobre todo aceptar,
que todos los seres humanos nos hemos equivocado
y que quizás sea esa una de las mejores
virtudes que tenemos. Ningún periodistas
debe ceder ante la política que obscuros
intereses intentan hacer prevalecer, solamente
por la cobardía de no decir que se equivocaron.
Los Cinco prisioneros injustamente sentenciados
a injustas condenas en Estados Unidos, no son
espías, sino agentes antiterroristas, hombres
de mucho honor y de racionales convicciones.
Uno de ellos acaba de ser puesto en libertad.
Bienvenido. Que pronto vaya para la tierra mágica
que lo quiere y admira y ojalá el raciocinio
haga que pronto los otros cuatro sigan su camino.
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Crisis
económica mundial
¿Por qué América
Latina respira?
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Hedelberto
López Blanch
Rebelión
La economía de América Latina,
con altas y bajas, ha ido escapando de la profunda
crisis capitalista mundial que después
de tres años continúa afectando
a Estados Unidos, la Unión Europea y
Japón.
Un informe de la Comisión Económica
para América Latina y el Caribe (CEPAL)
indica que el valor de las exportaciones de
bienes en la región crecerá 27
% en 2011, aumento similar al del pasado año.
La expansión se debe a un crecimiento
de 9 % en el volumen exportado y de 18 % en
los precios de esos productos.
El estudio, denominado Panorama de la inserción
internacional de América Latina y el
Caribe 2010-2011, agrega que el valor de las
importaciones aumentará en 23 % y por
tanto al finalizar 2011 la región acumulará
un superávit comercial de alrededor de
80 000 millones de dólares.
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional
(FMI), caracterizado por influenciar temores
a nivel mundial y sobre todo en América
Latina para que los Estados apliquen las recetas
neoliberales a favor del capital privado, señaló
que “el crecimiento de la región perderá
velocidad para ubicarse este año en 4,5
% y 4 % en 2012, aunque seguirá mostrando
un vigor que contrasta con el pobre desempeño
de Estados Unidos”.
El organismo financiero augura para este año
aumentos en Argentina 8 %; Chile 6,5 %; Paraguay
6,4 %; Perú 6,2 %; Uruguay 6 %; México
3,5 %; América Central 3,9 %; el Caribe
3,3 % y Venezuela 2,8 %, mientras que el más
bajo será el de Estados Unidos con 1,5
%. El FMI insiste en que para evitar una regresión
económica, los países adopten
programas de ajustes y una política monetaria
más relajada.
Tanto la CEPAL como el FMI señalan que
la compleja situación en los países
desarrollados, en especial Estados Unidos, Japón
y Europa, está empezando a afectar a
las naciones emergentes y podría traducirse
en un menor ritmo de incremento de las exportaciones
a esos mercados durante 2012.
Además, la disminución en los
precios de las materias primas (principales
rubros exportables de algunos países
de la región), afectarían el crecimiento,
así como la crisis en Estados Unidos
y Europa rebajaría las entradas de remesas
principalmente hacia México y las naciones
centroamericanas, lo cual esta ocurriendo con
más énfasis desde 2008.
Existen factores relevantes para que América
Latina haya dado pasos satisfactorios a nivel
global en su economía (aunque hay grandes
lagunas entre unos países y otros) que
no son destacados y en otras ocasiones son denigrados
por la propaganda en los medios de comunicación
capitalista o por algunos organismos internacionales.
Aunque se reconoce que los dos aspectos fundamentales
para que la región no esté envuelta
en la crisis son el aumento en los precios de
sus materias primas y el crecimiento constante
de esas exportaciones a China, ya se está
impulsando una campaña contra la nación
asiática al tildarla de potencia explotadora
en el área.
El primer punto ha sido básico, pues
al aumentar el valor de las materias primas
en el mercado internacional, los países
productores se han visto beneficiados y en sus
intercambios con China están creando
nuevas infraestructuras, servicios y fábricas
que ayudarán a contrarrestar el posible
agotamiento o las disminuciones en los precios
de esos productos.
Un factor a tomar en cuenta será que
un menor crecimiento de las economías
emergentes, junto a la crisis de los países
industrializados, podrían bajar las importaciones
internacionales de los productos básicos.
No es menos cierto que se hace imperativo priorizar
la cooperación regional comercial y financiera
que permitan amortiguar los impactos de un eventual
empeoramiento en el escenario internacional.
Pero analicemos que si China no hubiera ocupado
un papel destacado en el comercio con América
Latina, la crisis hubiera envuelto en una mayor
espiral económica descendente a las naciones
latinoamericanas.
La CEPAL refiere en su informe que América
Latina se ha convertido en el socio comercial
más dinámico para China, con un
crecimiento anualizado de 31 % en sus exportaciones
a la región entre 2005 y 2010, comparado
con 16 % al resto del mundo. Se comprende lo
que hubiera ocurrido en la región sin
la entrada comercial del gigante asiático.
Por ejemplo, en 2009, un año después
de estallar la crisis económica financiera
en Estados Unidos, un equipo de analistas de
la Organización de Naciones Unidas para
la Agricultura y la Alimentación (FAO)
significó en un informe que el número
de personas hambrientas en América Latina
se incrementaría en 53 millones.
Con las exportaciones a China se ha logrado
paliar en algo esa situación, aunque
esta también tiene mucho que ver con
las políticas sociales que ha adoptado
cada país, pues mientras en Venezuela,
Bolivia, Brasil, Argentina, Nicaragua y Uruguay,
por citar algunos, las cifras de pobres han
disminuido, en otros han aumentado porque continúan
con las directrices neoliberales del FMI y el
Banco Mundial.
Otros dos factores que nunca aparecen reflejados
en los informes de las organizaciones ni en
los medios capitalistas de comunicación,
son: una política económica regional
menos dependiente de Estados Unidos, la cual
ha tomado fuerte impulso en gobiernos progresistas
y nacionalistas surgidos en los últimos
diez años, y la actitud desinteresada
e integradora desarrollada por la República
Bolivariana de Venezuela con los países
del área.
La primera se reforzó tras la derrota
que le infligieron los países latinoamericanos
a Estados Unidos durante la cumbre de las Américas,
realizada en 2005 en Buenos Aires, cuando rechazaron
la propuesta norteamericana de crear el Área
de Libre Comercio para las Américas (ALCA),
o sea, la nueva versión neocolonial de
Washington para ejercer el control económico
y político en la zona.
La segunda resultó la iniciativa del
presidente venezolano Hugo Chávez de
crear Petrocaribe en 2005, que se convirtió
en el pulmón de países sin yacimientos
petrolíferos y pocos recursos económicos,
que no podrían haber enfrentado la profunda
crisis económica cuando se elevaron considerablemente
los precios del crudo.
Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica,
Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras,
Jamaica, Nicaragua, República Dominicana,
San Cristóbal y Nieves, San Vicente y
Las Granadinas, Santa Lucía y Surinam
reciben petróleo venezolano en condiciones
muy ventajosas con un plazo de financiamiento
de 25 años y tasa de interés de
solo 1 %.
Venezuela también ha realizado beneficiosos
convenios de intercambio petrolero, construcción
de empresas mixtas y desarrollo de infraestructuras
con Brasil, Argentina, Colombia, Uruguay, Paraguay
y Cuba, mientras a través del Mercado
del Sur (Mercosur) las relaciones comerciales
se incrementan en el área.
El desafío para América Latina
será continuar por un camino de integración
regional sin desdeñar un comercio justo
y equitativo con las naciones desarrolladas,
todo lo cual redundará en un mayor desarrollo
económico, político y social de
sus pueblos.
Rebelión ha publicado este artículo
con el permiso del autor mediante una licencia
de Creative Commons, respetando su libertad
para publicarlo en otras fuentes.
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¿Razones
para preocuparse?...
Sí, y muchas…
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Crónicas
cubanas
Félix
Sautié Mederos
Hace
algunos días un sacerdote amigo a quien
distingo y aprecio muy especialmente por su
valentía y dignidad pastoral, expresó
como parte de sus comentarios antes de la bendición
final a los que asistíamos a la Eucaristía
de aquel domingo a que me refiero, que estaba
muy preocupado porque veía dureza en
la mirada y en los rostros de muchos de los
que iban a su Parroquia o se encontraba por
la calle. Nos dijo que eran miradas de angustias,
preocupaciones e incluso desesperación.
Sus
referencias son del barrio de Los Sitios en
el municipio de Centro Habana, que es una zona
de mucho hacinamiento y pobreza en medio de
nuestra Capital. A los planteamientos de mi
amigo, en mi opinión, no es posible negarle
fácilmente sus fundamentos ni su veracidad;
porque bastaría un breve recorrido por
nuestro entorno, para comprobarlos objetiva
y subjetivamente; sólo habría
que mirar detenidamente a los transeúntes
y vecinos. En consecuencia, puedo decir a plena
responsabilidad que confirmo lo que nos dijo
aquel cura cubano inquieto y bondadoso como
parte de sus justos reclamos planteados siempre
alto y claro con su lenguaje habitual incisivo
y justo, porque vivo en Centro Habana y también
aprecio sus preocupaciones.
Por
otra parte, en este orden de pensamiento, reiteradamente
aparecen ante nosotros, vivas y activas, las
resistencias de las fuerzas retardatarias que
actúan dentro de nuestra sociedad cubana
actual; fortalecidas y amparadas durante muchos
años por un pensamiento único
sacralizado, que no ha permitido ni permite
aún, la menor duda ni discrepancia sobre
su política triunfalista que constantemente
pregona logros, soluciones y ventajas contrastadas
con un mundo exterior que día a día
los noticieros locales nos repiten hasta el
cansancio que se está cayendo a pedazos.
Puedo
decir entonces, que considero que existen verdaderas
razones para preocuparse y muchas; porque incluso
ante esas angustias manifiestas, controvertidamente
aparecen escamoteos, y zancadillas burocráticas
de índole político, económico
y social, dirigidas ahora en contra de los esfuerzos
que han comenzado a tratar de ponerse en práctica
como resultado del VI Congreso del Partido,
a los efectos de buscar soluciones para
nuestros
problemas que, aunque resultan insuficientes
en calidad y cantidad, de realizarse concretamente
concertarían la esperanza y el estímulo
para continuar adelante,
generando
sinergias sistémicas propiciadoras de
nuevos y más profundos cambios, reformas
y soluciones importantes, urgentes e imprescindibles,
que ya no aguantan más como se diría
en lenguaje popular cubano.
Las
angustias más agudas y los desencantos
desmovilizadores se manifiestan principalmente
en el pueblo de a pie, que en su mayoría
no cuenta con remesas externas de familiares
o amigos y que tampoco tiene las posibilidades
accesibles, laborales o de otra índole,
que poseen limitados sectores de trabajadores
y determinadas personas para acceder a los pesos
convertibles en que son vendidos los productos
de primera necesidad, o a los precios en pesos
cubanos calculados por la escala de pesos convertibles
que también convierten en inaccesibles
a muchos de esos productos. Con una visita a
los agros, a las bodegas o a los comercios de
cualquier lugar de La Habana o del país
en general, se pueden verificar estas afirmaciones
y comentarios que escribo referidos a la preocupación
de mi amigo cura, cubano genuino y místico
de tiempo completo.
Pero
considero que hay más razones aún
para preocuparse, porque aparecen recurrentes
enfrentamientos abstractos y polarizaciones
personales de diversos signos, agudizadas en
una espiral ascendente que enfrentan a unos
contra otros de manera ciega, sin ir a lo profundo
de los problemas que son lo verdaderamente determinantes,
incluyendo actos de repudio que complican mucho
más el ambiente. Todo esto acompañado
de una práctica de exclusiones por cualquier
causa, muy en especial por motivo de los miedos
conservadores, de los rencores íntimos,
de los pases de cuenta, así como de las
desconfianzas generalizadas de unos hacia los
otros, las que vivo en carne propia. En mi crónica
publicada en POR ESTO! con el título
“PARA DERROTAR A LAS FUERZAS RETARDATARIAS”
(*), yo insisto y considero con mucha preocupación
que si en definitiva estas fuerzas retardatarias
que hoy se mueven activamente en nuestros medios
sociales para frenar los cambios y reformas
complicando las cosas aún más
de lo que están, continúan activas,
fuertes y vigentes en nuestros ámbitos
locales y/o nacionales, entonces podríamos
seguir bordeando el precipicio y hundirnos definitivamente
en el caos y la desolación. Esto podría
eclosionar muy en especial si las personas no
encuentran salidas a sus angustias y preocupaciones
objetivas y subjetivas que hoy endurecen sus
miradas y las expresiones de los rostros.
En
mi opinión, los caminos son los del diálogo,
el reencuentro, la reconciliación entre
todos los cubanos y considero que con realismo
político y los pies puestos sobre la
tierra deberíamos apostar decisivamente
por los cambios y reformas que se están
planteando, por insuficientes que puedan ser,
porque abrirán en definitiva los movimientos
indetenibles que tanto necesitamos; pero a la
vez considero que sin derrotar moral y políticamente
a estas fuerzas retardatarias y burocráticas
presentes en nuestra sociedad, todo sería
muy complicado, difícil y costoso política,
económica y socialmente. Finalmente reitero
mis sentimientos a favor de desarrollar una
República en la que quepamos todos y
a favor de un socialismo humano, participativo
y democrático que nada tiene que ver
con la centralización, el autoritarismo
y el estalinismo que son causa de nuestras angustias
y preocupaciones. Así lo pienso y así
lo afirmo. fsautie@yahoo.com Publicado el lunes
3 de octubre del 2011.
*http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=117534
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|
EL
PROYECTO FRANKENSTEIN, UNA HISTORIA
ADECA, APTA PARA “EMPRESARIOS SOCIALISTAS”
|
Eligio Damas
Para Apicalternativa.com, Sección Misceláneas.
Barcelona, Venezuela, 19-09-11
Esta historia es ficticia. Pero como todo acto
de creación viene de la vida. Perdone,
si algo le suena al Vargas Llosa, de “La Tía
Julia”.
Nadie tiene por qué darse por aludido.
Pero es bueno poner las barbas en remojo; y cada
uno de nosotros, obligado a hacer contraloría
social, debe mantener las luces encendidas. De
seguidas echo el cuento.
El viejo patriarca (Alfaro Ucero), aquel que por
un tiempo tuvo un erecto dedo, jorungaba sus recuerdos
lentamente y hablaba a una escuálida audiencia
de nietos y sobrinos nietos.
“Yo había percibido malos signos. Todo
empezó cuando a la juventud del partido
le dio por meterse a guerrillera. Nos quedamos
los viejos casi solos con nuestros dolores reumáticos
y una meadera permanente”.
Menos mal, agregó el anciano taciturno,
antiguo mandamás del bunker, que al compañero
guatireño, Rómulo Betancourt, se
le ocurrió la idea salvadora. Él
bien sabía que nada gustaba más
a un vacilante aspirante a guerrillero que un
pasaje a Europa y un manojo de dólares
para una larga estadía. Y así, a
corto plazo, plagamos al país de pre y
postgraduados europeos. “Llegamos a tener más
que el viejo continente”. Por supuesto, dijo el
viejo, muchos de esos bi-borlados regresaron al
partido. Otros no, pero por lo menos dejaron de
echar vaina.
“Como Fedecámaras era goda y jodía
demasiado, creamos la fracción de aspirantes
a empresarios”.
Habló el viejo dirigente de la etapa de
esplendor de la fracción y recordó
con amargura a Beto Pinto, a quien llamó
“el primer burgués que fabricamos para
penetrar la cúpula empresarial”.
“Era Beto Pinto un hijo de la clase obrera. Un
espécimen ideal para el proyecto de hacer
burgueses de la clase obrera. Cuando le conocí
ya él militaba en la fracción juvenil,
siguiendo las huellas de su padre, quien cuando
López Contreras, ya era dirigente sindical”.
“Nos proponíamos penetrar la burguesía
con ricos y biborlados nuestros, hechos por nosotros,
para darle un nuevo rostro al capitalismo venezolano.
Ese fue el proyecto Frankestein”.
“Por años, mientras los dólares
entraban a borbotones, le dimos al proyecto total
respaldo. Pusimos a disposición de la nueva
clase todos los recursos del Estado, para que
se enriqueciese y pusiese a Fedecámaras
en sintonía con la línea del partido.
Y la estrategia, por lo menos a mediano plazo,
dio buenos resultados”.
“Pero llegó el tiempo de las vacas flacas.
Y llegó por la sed de riqueza de Beto Pinto,
la fracción que alcanzó frondosidad
y el contubernio en el que entraron con las macollas
extranjeras. Todos ellos no encontraron trampa
que inventar para saciarse. Y cuando ya no se
pudo más comenzaron a mandarnos. El híbrido
que creamos, la criatura de Frankestein, resultó
más rapaz y desalmada que los viejos burgueses”.
Y lo que es peor, nosotros, los viejos patriarcas,
creadores de la criatura, terminamos bailando
el son que ella y sus aliados nos tocaban”.
Por eso, dice uno, al escuchar el rezongo del
viejo patriarca, razón tiene Chávez,
cuando nos recuerda a cada instante, con insistencia,
que debemos tener “ojo peláo”. |
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Mientras
el tiempo transcurre las personas consumen
su vida
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Crónicas cubanas
Félix
Sautié Mederos
El tiempo es una categoría filosófica
con la que, entre otras funciones fundamentales,
se miden los límites de la vida en el
Universo. Nadie puede escapar de su movimiento
ni situarse por encima de sus ritmos, porque
el tiempo transcurre de manera inexorable e
impacta definitivamente en nuestras vidas. Su
devenir no debería ser manipulado ni,
mucho menos, ponerse en juego a contrapelo de
la vida de los demás, principalmente
desde posiciones de poder social, económico
o político. Hacerlo constituye un problema
moral y ético, cuyas consecuencias afectarán
necesariamente la credibilidad y la gobernabilidad
de la sociedad, incluyendo las esperanzas de
la ciudadanía en general.
En
este orden de pensamiento, quiero llamar la
atención sobre el significado práctico
de las dilaciones a contracorriente que retrasan
la solución de las urgencias necesarias
e imprescindibles, sobre todo cuando lo que
está de por medio es la vida de la población
en su conjunto. Me refiero a una contradicción
actual, que podría parecer sutil porque
su presencia en la sociedad es muchas veces
imperceptible. Los días inician y terminan
a un ritmo vertiginoso, mientras que la vida
se nos va consumiendo persistentemente en cada
segundo que transcurre a la espera de que se
puedan resolver nuestros problemas y necesidades
básicas. Es como si no nos percatáramos
que nuestra existencia terrenal se acorta sistemáticamente,
suceda lo que suceda; y, en muchas ocasiones,
se nos mantiene atrapados a la espera contra
toda esperanza casi sin que tomemos conciencia
de ello.
Los
inmovilismos estáticos, fijos o en movimientos
relativos, por clasificarlos de alguna forma,
manifestados en nuestras circunstancias locales,
se apoyan decisivamente en la manipulación
de las improntas temporales porque los conceptos
relativistas de que parten en su manifestación
concreta, aunque parezcan una contradicción
esencial, cuando se les compara con las necesidades
perentorias de la población, evidencian
que en esos casos las soluciones verdaderas
están detenidas en el tiempo. Es lo que
sucede en la sociedad cubana contemporánea,
cincuenta y tantos años después
del inicio de un proceso socio económico
que necesita una urgente renovación,
cuyos cambios, reformas y soluciones imprescindibles
con el ritmo que se manifiestan en la actualidad,
tal parecería que requerirán de
otro prolongado espacio de tiempo similar que
queda indefinido en su duración. En consecuencia,
como resultado de esa incertidumbre, se crean
angustias existenciales, desesperaciones, hastíos
y muchos optan por el escapismo.
Las
muy específicas circunstancias y coyunturas
en que se desenvuelven estos inmovilismos producen
una falta de expectativas en las personas y
un deterioro en los desarrollos socio-políticos
y económicos de la sociedad en su conjunto.
En su manifestación específica,
se nos hace posible percibir el meollo de este
asunto porque para poner en movimiento positivo
a la sociedad. hay que contar con las motivaciones
de las personas que se desenvuelven en su vida
consciente y sus expectativas, las que nunca
podrían rebasar los tiempos útiles
de su existencia terrenal. O sea que cada ser
humano cuando comienza a vivir trae, genéticamente
marcado, un tiempo existencial que la ciencia
ha podido alargar en determinadas sociedades
avanzadas entre las que puede contarse a Cuba,
dada su revolución educacional y de salud;
pero, en definitiva, siempre será un
tiempo con límites, que cada cual tiene
el derecho inalienable a disfrutar, sin que
se le manipule o se le menoscabe centralmente
desde la cúpulas de la sociedad.
Cuando las expectativas se alejan en el tiempo,
por razón de la inercia manifestada en
los ritmos económicos y políticos
del desarrollo social, la situación que
se crea por estas inercias se convierte en una
verdadera involución en espiral descendente
que habría que detener sin dilaciones.
Para
detener ese deterioro, la acción de la
voluntad política y económica
en su conjunto constituye una variable importante
que, de acuerdo a la dirección de su
movimiento, podría actuar positiva o
negativamente sobre estas decadencias a que
me estoy refiriendo. Es imprescindible, al respecto,
tomar muy en cuenta los sentimientos, las aspiraciones
y necesidades esenciales de las personas, poniéndolas
al centro de los objetivos que se plantean alcanzar.
Esto se lograría únicamente, en
mi criterio, dejando a un lado los egos preponderantes,
los autoritarismos contra natura y las violencias
injustificables.
Escribo
sobre un conjunto de problemas determinantes
que requieren ser analizados a partir de los
más altos rangos conceptuales porque
su expresión simplista, así como
menospreciarlos y/o descuidarlos, impedirá
comprender sus efectos desmoralizadores y paralizantes
en la participación popular y en los
apoyos que son requeridos para que la gobernabilidad
pueda resultar efectiva facilitando que los
flujos de cambios, reformas y soluciones fluyan
adecuadamente a favor de los grandes intereses
del pueblo.
A
tales efectos, quiero expresar que estoy muy
de acuerdo con que no hay márgenes para
la equivocación ni para los errores,
así como que los apresuramientos, superficialidades
y mimetismos de lo externo, pueden ser particularmente
dañinos. En cambio, también considero
que son necesidades inexcusables, la transparencia,
incluyendo contar con los intereses mayoritarios
de la población, propiciar el reencuentro
y la reconciliación entre cubanos, poner
en práctica el diálogo sistemático
e imprimir agilidad en los movimientos. Sin
la puesta en práctica de estos conceptos,
la sociedad no podrá salir del letargo,
del hastío, de la falta de confianza
y de la no credibilidad, así como de
la ausencia de esperanzas en que nos encontramos.
El
punto de inflexión a que hemos llegado
en Cuba, no admite dilaciones ni regodeos con
las fuerzas retardatarias que se oponen a todo
lo que sea cambio y recuperación. Estas
fuerzas retardatarias pujan por hacer lentos,
complicados y contradictorios los esfuerzos
del VI Congreso del Partido, los que aunque
insuficientes, reconozco que rompen el inmovilismo.
El pueblo necesita conocer y poder participar
efectivamente. Sin la participación popular,
no habrá soluciones y podría llegarse
a un callejón sin salida como resultado
de las concepciones burocráticas de quienes
pretenden interpretar superficialmente los anhelos,
necesidades y criterios de la población
profundizando con sus actitudes la brecha que
los separan de la ciudadanía en su conjunto.
Para
no perder el tiempo, considero imprescindible
abrirse al pueblo que incluye a todos los cubanos
de adentro y de afuera del país, sin
excepciones onerosas, cambiar los rumbos centralizadores,
excluyentes, burocráticos y autorit autoritarios
con democracia, diálogo y participación.
Así lo pienso y así lo planteo.
fsautie@yahoo.com
Publicado en Por Esto! el lunes 5 de septiembre
del 2011
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=113164
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Ciro Bianchi Ross • 17 de Septiembre del 2011
20:40:06 CDT
¿Sabía usted que las presentaciones
de Lola Flores, «la Faraona», en
el América, con gente de pie en los pasillos
y en los laterales —algo
inusual en ese teatro, que cerraba sus taquillas
en cuanto se agotaban
las localidades— batieron todos los récords
de entrada en la historia
de ese coliseo? ¿Que las presentaciones
en ese espacio de la actriz y
cantante argentina Libertad Lamarque paralizaron
el tráfico en la
calzada de Galiano, con la intervención
policial consiguiente, y que
al finalizar una de sus actuaciones la intérprete
fue llevada en
hombros hasta el hotel donde se alojaba?
Si
desconoce esos detalles es posible que ignore
entonces que en enero
de 1943 se formaron colas enormes en el portal
y los alrededores de la
instalación a fin de adquirir el boleto
para asistir al estreno en
Cuba de Casablanca, ese filme de culto, protagonizado
por Humphrey
Bogart e Ingrid Bergman. ¿Sabe que la
vedette Josephine Baker, que
actuó en La Habana en noviembre y diciembre
de 1950, fue la única
artista que logró mantenerse en el escenario
del teatro de la calle
Galiano entre Neptuno y Concordia durante cinco
semanas consecutivas,
con dos funciones diarias de lunes a sábado
y una más los domingos, y
que se despidió del público casi
exhausta por el titánico esfuerzo?
Ahora
le diré lo mejor. Al igual que en el
viejo Teatro de la Ópera de
París, en los sótanos del América
habita un fantasma. No son pocos los
actores, tramoyistas y técnicos que creen
oír, procedentes de los
subterráneos de la instalación,
arias de ópera y lamentos angustiosos.
Como si el personaje creado por Gaspar Lereox
arrastrara por los
subsuelos del América las cadenas de
su eterna desesperación.
Esos
lamentos se han oído durante décadas.
Con exactitud desde el 22
de noviembre de 1943, día que marca un
hito de leyenda en el devenir
del espectáculo en Cuba. En esa fecha
tuvo lugar una función que
combinó en la puesta elementos del teatro
y el cine. En la pantalla
del teatro América, el estreno mundial,
a las diez de la noche, de El
fantasma de la Ópera, con Claude Rains
como el fantasma, mientras que
una hora antes, técnicos del coliseo
y del Circuito CMQ conjuntaban
esfuerzos para llevar al país, en un
empeño nunca acometido, el
concierto que precedería a la exhibición
de la película y que en
transmisión simultánea y por control
remoto se escucharía en La Habana
a través de la CMQ y la COCO; por la
CMHQ, en Santa Clara; la CMJL, en
Camagüey; y la CMKU, en Santiago. Fue una
gala en la que quedaron
fuera más de los que pudieron entrar.
Un
dato más, ya para finalizar. El edificio
que alberga al coliseo de
la calle Galiano entre Neptuno y Concordia,
con sus diez pisos y dos
niveles más en la torre, 77 apartamentos
para alquilar,
cafetería-restaurante y dos salas para
funciones de teatro y cine, una
de las cuales es hoy La Casa de la Música,
nunca se llamó ni se llama
América. Es el edificio Rodríguez
Vázquez, español nacido en Lugo.
Su
hijo, Antonio H. Rodríguez Cintras, que
mandó a edificarlo, quiso que
llevara el nombre de su progenitor.
Encontré
todos esos datos en el libro titulado El teatro
América y su
entorno mágico, del historiador Pedro
Urbezo, publicado este año, y
que el maestro Jorge Alfaro Sama, director del
coliseo de la Calzada
de Galiano, me obsequió en esos días.
Una obra prolija en detalles y
con una información fotográfica
descomunal. Tal parece que allí ningún
programa se perdió y que en el transcurso
de su ya larga historia sus
empresarios se empeñaron en guardar para
el futuro la memoria de la
instalación.
El
Molino Rojo
La cuadra de Galiano entre Neptuno y Concordia,
famosa en el pasar de
la farándula y el espectáculo
habaneros, fue, a comienzos del siglo
XIX, una finquita destinada probablemente a
surtir con sus
producciones a una frutería llamada El
Camagüey, que como expendio de
alimentos ligeros todavía existe en la
esquina de Galiano y Concordia.
Hacia
1880 se instaló en el área de
Galiano entre Neptuno y Concordia
una sociedad de recreo fundada por la Colonia
Catalana de Cuba. Uno de
esos salones hacía las veces de teatro
y allí tenían lugar
representaciones artísticas, bailes típicos
catalanes y puestas de
obras de teatro bufo. La sociedad catalana desapareció
y en el
edificio se instaló una sociedad gallega,
Aires de Miña Terra, que se
mantuvo hasta el cese de la Guerra de Independencia.
En
1899 se instala allí el teatro Cuba,
frecuentado por el generalato
independentista. Durante los años iniciales
del siglo XX se dieron en
su escenario gustadas temporadas de teatro vernáculo
y obras de sabor
patriótico pero, no se sabe por qué,
el teatro quebró. En 1908 lo
arrendaron los hermanos Anckermann, y lo bautizaron
con el nombre de
El Molino Rojo. Sus comienzos fueron muy modestos:
un cuadrito donde
solo aparecían el negro, el gallego,
la mulata, el bobo… «Poco después
llevaron a escena obras picarescas, espectáculos
exclusivos para
hombres en su afán de competir con el
Alhambra, de Consulado y
Virtudes. Nacía así un nuevo género,
llamado sicalíptico», dice el
historiador Pedro Urbezo. El Molino Rojo llega
a ser un competidor
fuerte del Alhambra. Allí actuaba Consuelo
Pórtela, la célebre Chelito
criolla, que en alguna que otra función
se rifaba ella misma a tanto
la papeleta. Llegó a ganar 250 pesos
diarios, una suma exorbitante
para la época. Arropada por el público
y mimada por la prensa, murió,
sin embargo, en un asilo de ancianos.
El
Molino Rojo evolucionó con los años.
Dejó de ser un teatro para
hombres solos, dio entrada en su programación
a la zarzuela criolla y,
sobre todo, sumó a sus exhibiciones teatrales
las proyecciones
cinematográficas, películas cortas
y silentes que se pasaban en los
intermedios. Imitadores, magos, acróbatas,
artistas circenses
nacionales y extranjeros se presentaban en ese
escenario. Hubo hasta
espectáculos de lucha libre y peleas
de boxeo a seis entradas entre
púgiles del patio y de otras naciones.
En
la segunda década del siglo XX El Molino
Rojo, sin embargo, fue de
más a menos. Sus empresarios, animados
por otros intereses, cerraron
sus puertas. En 1923, los hermanos Chaple, los
nuevos arrendatarios,
dieron vida a El Teatro Cubano que cubría,
en toda su extensión, la
calle Galiano entre Concordia y Neptuno, y presentaba
obras originales
de Arquímedes Pous con música
de Jaime Prats. Tampoco duró mucho; lo
sucedió el teatro Regina. El nuevo teatro
se acondicionó como los
grandes coliseos norteamericanos. Su propietario
era Clemente Vázquez
Bello, presidente del Senado y timonel del Partido
Liberal, figura muy
cercana a Machado, que le llamaba «mi
inseparable». Se llamó así
por
su esposa, la hija de Regino Truffin, hombre
con grandes intereses en
el azúcar. A su inauguración,
el 23 de septiembre de 1927, asistió
la
flor y nata del régimen machadista. Allí
se dio cita lo más exclusivo
de la sociedad habanera y la entraba fue por
invitación. Regina, que
no demoraría en ser la viuda de Vázquez
Bello, ajusticiado por un
comando revolucionario, bautizó el teatro
con la clásica botella de
champán. Después hubo un espacio
para la canción en las voces de Dora
O’Siel y Rita Montaner, que días después
estrenó allí la zarzuela Niña
Rita, célebre por el tango congo Mamá
Inés, que interpretaba noche a
noche la Montaner. Niña Rita tiene libreto
de Aurelio Riancho y
Antonio Castells y música de Lecuona
y Eliseo Grenet. Completaba el
programa la revista La tierra de Venus, donde
se popularizó Siboney.
Otras obras de éxito fueron El cafetal
(Lecuona/Sánchez Galárraga) y
la zarzuela La camagüeyana, de Grenet.
Durante
los primeros años, el Regina mantuvo
su nivel de concurrencia
y pudo competir con el Alhambra. Pero hacia
1929 va decayendo por la
crisis económica mundial, las tensiones
políticas internas y el auge
del cinematógrafo.
Radio
Cine
A mediados de la década de los 30 cierra
sus puertas el teatro Regina.
Lo hace con la exhibición de Nobleza
baturra, protagonizada por
Imperio Argentina. Con el nombre de Radio Cine
y 2 600 capacidades
reabriría la instalación el 24
de noviembre de 1936. Contratada
especialmente para la apertura, la jornada contó
con la actuación de
Imperio Argentina. Pedro Valcarce Gutiérrez,
empresario de Radio Cine
y que administraba asimismo los cines Payret,
Rialto y Campoamor, se
asocia con el ya aludido Rodríguez Cintras.
Fue
Cintras quien ideó la construcción
del rascacielos de la calle
Galiano, obra de los arquitectos Fernando Martínez
Campos y Pascual de
Rojas, inmueble que recuerda, se dice, el Rockefeller
Center, de Nueva
York.
El
edificio estaba rodeado de cines de mayor o
menor cuantía: Neptuno,
Encanto, Rialto, Alcázar, Verdum, Majestic,
Fausto, Prado, Lara,
Payret, Niza, Montecarlo, Capitolio…
Sin
embargo, La Habana precisaba de un teatro de
mayor categoría, que
fuera emblemático de la ciudad moderna.
Surge así la idea de Rodríguez
Cintras de añadir a la obra, en la planta
baja, al lado del Radio
Cine, lo que sería el cine teatro América.
Sus 1 775 lunetas solo
serían superadas entonces por las del
mismo Radio Cine, el Teatro
Nacional y el Teatro Auditórium. Valcarce
asumiría el arrendamiento
del nuevo espacio cinematográfico. Ya
para entonces, además de los
mencionados, administraba el teatro Milanés,
de Pinar del Río.
Precisa
el historiador Urbezo que el teatro América,
al igual que el
edificio, se inauguró el 29 de marzo
de 1941 con el estreno de El
cielo y tú, producción de Warner
Bros., con dirección de Anatole
Litvak, con Betty Davis y Charles Boyer en los
protagónicos. Otras
películas que, por esos días,
atrajeron numeroso público fueron El
gran dictador, El ladrón de Bagdad, La
carta trágica, Su último
refugio…
El
primer show o variedad del América estuvo
a cargo de Pedro Vargas,
en la semana del 22–29 de septiembre de 1941.
En enero del año
siguiente se presentó en ese coliseo
la primera película hablada en
español, Mi amor eres tú, con
Paulina Singerman. Y el lunes 26 de
octubre se exhibió la primera película
cubana, Romance musical,
producida por CMQ y con dirección de
Ernesto Caparrós. Actuaban
Normita Suárez, Minín Bujones,
América Crespo, Otto Sirgo, etc. El
restaurante-cafetería se inauguró
el lunes 21 de septiembre de 1942.
Pronto ganó el favor de las familias
habaneras, concurrieran o no a
ambos cines-teatro.
Un
buen día Radio Cine pasó a ser
el cine Jigüe. Y el 25 de mayo de
2002 se instaló en ese espacio la Casa
de la Música Habana, mientras
que el América prosigue su rumbo como
el gran teatro que fue y sigue
siendo, continuador de una tradición
en la que sobresalen nombres como
Benny Moré, Fernando Albuerne, Xiomara
Alfaro, Luis Carbonell, Orlando
de la Rosa, Leopoldo Fernández y Cabrisas
Farach, entre otros muchos
cubanos, y también Carmen Amaya, Tito
Guisar, Toña la Negra, Alfredo
Sadel, Los Chavales de España, Los Churumbeles,
Los Panchos y Brenda y
Sicardi, por solo mencionar unos pocos artistas
extranjeros.
--
Ciro Bianchi Ross
ciro@jrebelde.cip.cu
http://wwwcirobianchi.blogia.com/
http://cbianchiross.blogia.com/
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La
lucha anarquista no está subordinada
a los mesianismos de turno sino que es y será
por el Comunismo libertario, ergo, contra el
Estado-capital, aquí, allá y acullá.
Gustavo Rodríguez | México | 15-9-2011
a las 23:42 | 621 lecturas | 8 comentarios
Que
un Estado/gobierno –de cualquier confín
del mundo– considere y catalogue de “terrorista”
a cualquier anarquista, evidentemente, cuenta
con toda la lógica que impone su propia
razón de ser. De igual forma, para tod@s
l@s anarquistas, es un proceder habitual y hasta
consecuente, que nos consideren “terroristas”
todos los Estados-gobiernos del mundo. Nosotr@s
–por regla general– no hacemos esa “prudente”
y sutil distinción socialdemócrata
entre “gobiernos buenos” y “gobiernos malos”,
para justificar adhesiones, alianzas y opciones
preferenciales por el “mal menor”; mucho menos
recurrimos a los habituales eufemismos de “gobiernos
progresistas” y/o “procesos revolucionarios”
con que tradicionalmente se maquillan y solapan
las infamias de los Estados protostalinistas,
neo-populistas y nacionalistas, reticencias
harto recurrentes desde esa entelequia amorfa
y reformista que se autodenomina izquierda.
Para
l@s anarquistas, no existen excepciones ni para
el “caso Cuba” ni para Venezuela ni para Bolivia,
Ecuador, Perú ni para Tumbumtú,
por lo que habría que reafirmar, a punto
de partida, que nuestra lucha no está
subordinada a los mesianismos de turno sino
que es y será por el Comunismo libertario,
ergo, contra el Estado-capital, aquí,
allá y acullá.
Por
todo lo anterior, no nos extrañan las
condenas y vituperios emitidos por el gobierno
de La Habana, como siempre saturados de epítetos
nada novedosos (“terroristas”, “gusanos”, “espías”,
“agentes de la CIA”, etc.). Sin embargo, si
nos sorprenden las intenciones declararas por
el Colectivo Editorial de Kaos en la Red, acatando
las “ordenes” del partido-gobierno-Estado cubano.
Nos sorprende sobre manera este proceder de
quienes se declaran en lucha permanente contra
“la criminalización de la libertad de
expresión y opinión“, nos extraña
de quienes se asumen a favor de la contrainformación
alternativa como arma crítica indispensable
para el desarrollo de la conciencia antagonista
de los pueblos frente a la desinformación
alienante de los medios masivos de comunicación
al servicio del sistema de dominación
global. Lamentablemente, este resolutivo de
expulsión “irrevocable” –acordado por
“decisión mayoritaria”– nos demuestra,
en primer lugar, la dolorosa inconsecuencia
entre el discurso y la práctica, tan
común en amplios sectores del izquierdismo
pululante. En segundo lugar, manifiesta la obstinada
presencia de quienes permanecen refugiados en
la nostalgia de las antiguas gestas revolucionarias
–ubicadas a años luz de la realidad contemporánea–
diluidas hoy en la más salvaje de las
rapiñas. En tercer término, nos
indica la sobrevivencia de cobardes complicidades
jacobinas que han impedido hasta ahora el impostergable
debate en torno al “proceso cubano” y han obstruido,
desde hace décadas, el ascenso de nuevos
lineamientos político-prácticos
imprescindibles para re-encausar las luchas
de la gente cubana por el Socialismo y la Libertad.
Ante
los hechos, no nos cabe duda, que asistimos
al recrudecimiento de la censura y al incremento
de las medidas autoritarias en la Isla, destinadas
a acallar a las nuevas voces comprometidas con
el rumbo revolucionario –tozudamente dedicadas
a la puesta en marcha del
Socialismo
participativo y libertario en la mayor de Las
Antillas– y decididamente opuestas a la acelerada
transición del fallido capitalismo de
Estado al capitalismo monopolista que desde
un tiempo se viene instituyendo por mandato
de la jerarquía del partido-gobierno-Estado
cubano. Sin que quepan dos opiniones al respecto,
la longa manus del partido-gobierno-Estado cubano,
vuelve a articularse en pleno revival del pragmatismo
stalinista, convirtiendo a Kaos en la Red en
una vernácula franquicia del diario Granma,
imponiendo en ultramar el pensamiento único
y el monólogo acrítico con que
amordaza a los cubanos desde hace medio siglo
el exclusivo “propietario de la palabra pública”
(RCA).
Es
preciso, entonces, ahora que el capitalismo
–como a todas luces sucede en China y Vietnam–
, ya no está naturalmente asociado a
la democracia parlamentaria y/o representativa,
reflexionar profundamente sobre la actualidad
cubana. Sin cortapisas ni complacencias. Y es
necesario hacerlo con urgencia para después
discutirlo y hablarlo colectivamente y a voz
en cuello. Se trata, ni más ni menos,
de hablar de Cuba desde la crítica revolucionaria,
sin malabarismos semánticos ni indulgencias
y excepciones. Es momento de abandonar los coros
de acólitos y de romper ese infructuoso
silencio que cínicamente se autodenomina
“crítica constructiva” o “solidaridad
crítica” y que se impulsa desde las miopes
y anodinas concepciones que razonan su reaccionario
proceder en la espuria consigna de “no hacerle
el juego al enemigo”. Esas posturas forzadas
en nada contribuyen a la Revolución y
a la gente cubana, únicamente auxilian
el inmovilismo y el continuismo excluyente y
autoritario que predomina en la Isla en exclusivo
beneplácito de su liderazgo vitalicio.
Hoy,
para quienes verdaderamente nos empecinamos
en el rescate de los escasos componentes revolucionarios
sobrevivientes en la Isla y nos aferramos a
encarrilar los pasos hacia la emancipación
socialista y libertaria, no tenemos otra alternativa
que la defensa insoslayable de las potencialidades
de autonomía de la gente cubana, emprendiendo
una crítica obligatoriamente mordaz e
impiadosa que denuncie la agudización
del abismo que separa lo que representó
la gesta libertaria de la Revolución
cubana y lo que hoy representa el partido-gobierno
Estado cubano. Se trata de “la posibilidad irrebatible
de liberar la palabra, los deseos y los sueños
en la magia de los encuentros colectivos a pleno
sol, a cara descubierta y sin limitaciones de
ninguna especie” –como atinadamente adelantara
nuestro compañero Rafael Spósito
(Daniel Barret)– “Ésta es la única
posibilidad de recuperar un proyecto socialista
y de confirmar a los cuatro vientos que el mismo
es inseparable de esa impronta libertaria que
algunos todavía se empeñan en
negar. En ello la gente cubana se juega su última
oportunidad”[1]
Gustavo
Rodríguez
San
Luis Potosí
A
15 de septiembre de 2011
Nota:
A continuación la misiva del Colectivo
Kaos en la Red.
Hola
Gustavo:
Recientemente
hemos recibido informaciones sobre el MLC (Movimiento
Libertario Cubano) que nos han preocupado enormemente.
En ellas se nos dice que, lejos de realizar
una crítica constructiva de la Revolución
Cubana, su labor es más cercana a la
que desarrolla la gusaneria desde Miami.
El
caso es que nos hemos puesto en contacto con
compañeros de la más absoluta
confianza. Estos saben de primera mano que en
el MLC hay directamente personas que trabajan
como miembros de la contrarrevolución
(grupos terroristas, espionaje, etc.)
Sabes
que Kaos siempre ha recibido duras críticas
justamente por no apoyar acríticamente
lo que se hace en Cuba. Sin embargo, nuestra
intención de integrar en Kaos una perspectiva
anarquista no pasaba en ningún momento
por realizar ni apoyar movimientos contrarrevolucionarios.
No
podemos dar espacio al MLC en Kaos. Y dado que
tú te presentas como miembro del mismo,
nos vemos en la obligación de dejar de
publicar tus textos.
Lamentamos
enormemente esta situación, pero no podemos
hacer otra cosa. Colectivo de Kaosenlared
Sobre
la expulsión de Gustavo Rodríguez:
Una rectificación y una disculpa
Kaos
en la Red ha decidido, ante todo, pedir disculpas
públicas y, si él lo considera
oportuno, volver a publicar sus escritos. Colectivo
Kaos en la Red | Para Kaos en la Red | 16-9-2011
a las 21:46 | 2111 lecturas | 40 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/sobre-expulsion-gustavo-rodriguez-rectificacion-disculpa
Compartir:
Estimadxs
lectorxs de Kaos en la Red:
Hace
pocos días el Colectivo Kaos en la Red
comunicó al compañero libertario
Gustavo Rodríguez la decisión
de no volver a publicar sus escritos. Tras varios
días de recibir apoyos contundentes hacia
él por parte de grupos, asociaciones
y personas de Cuba y de fuera de ella
que
demuestran que los argumentos que llevaron a
tomar tal decisión eran completa y absolutamente
infundados, Kaos en la Red ha decidido, ante
todo, pedir disculpas públicas y, si
él lo considera oportuno, volver a publicar
sus escritos.
La
decisión de expulsar a Gustavo Rodríguez
fue tomada después de varias semanas
de discusiones durante las cuales tratamos de
verificar algunas de las denuncias que habían
llegado a nuestro correo por parte de gente
afín a nuestra y vuestra web. Éstas
indicaban que uno de los grupos con los que
colabora, el Movimiento Libertario Cubano (MLC),
tenía vínculos con la CIA.
Las
informaciones que nos llegaron indicaban que,
si bien no había pruebas de que Gustavo
Rodríguez fuera una de esas personas,
el MLC sí tenía infiltrados agentes
al servicio de la agencia estadounidense.
Tras
hacerle llegar nuestra decisión, Gustavo
Rodríguez nos escribió criticándola
duramente, interpretando que ésta era
debida a su línea ideológica (muy
crítica con el gobierno cubano). Además,
posteriormente ha hecho circular un escrito
con la finalidad de hacer público lo
que consideraba un acto arbitrario. Tal y como
se han dado las cosas, en estos momento pensamos
lo mismo que él.
Kaos
en la Red no verificó suficientemente
las informaciones recibidas. Kaos en la Red
no preguntó ni comunicó a Gustavo
Rodríguez lo que estaba sucediendo bajo
la idea de que, si eran ciertas esas informaciones,
sus palabras no tenían porqué
generarnos ningún tipo de confianza.
Aún así, el no hacerlo fue un
error grave que ahora lamentamos.
Queremos
dejar claro que la decisión no trataba
de silenciar las críticas a la Revolución
Cubana. Kaos en la Red mantiene una posición
de apoyo crítico al gobierno de la isla
y así seguirá siendo.
Queremos
también dejar claro que, como algunxs
han podido interpretar, el Gobierno cubano no
ha sido consultado por Kaos en ningún
momento. De hecho Kaos no mantiene ningún
tipo de contacto con ningún gobierno,
independientemente de su línea ideológica.
Aún
así, y queremos subrayarlo, Kaos en la
Red ha cometido un error extremadamente grave.
No queremos poner excusas. Tan sólo hacer
público lo que ha sucedido y, sobre todas
las cosas, rectificar y pedir disculpas.
Disculpas
a Gustavo Rodríguez. Disculpas al todxs
lxs lectorxs de Kaos en la Red. Y disculpas
al todo el movimiento libertario con el que
muchxs de lxs miembros de nuestro colectivo
editorial se identifican plenamente.
Es
decisión de Gustavo Rodríguez
el volver o no a Kaos en la Red. Entendemos
que el tratamiento recibido por nuestra parte
pueda hacerle pensar que es mejor no hacerlo.
Lo entenderíamos. Aún así,
las puertas de Kaos en la Red quedan abiertas
para él.
Saludos
combativos.
Colectivo
Kaos en la Red
|
|
El
movedizo pantanal europeo
|
Hedelberto
López Blanch
Rebelión
Grecia se hunde cada vez más en un callejón
sin salida porque las políticas privativas
y neoliberales que le han impuesto la llamada
troika, el Fondo Monetario Internacional (FMI),
la Unión Europea (UE) y el Banco Central
Europeo (BCE), profundizan sus problemas económicos
y financieros sin que aparezca una leve luz
en el camino.
Y en este pantanal movedizo lo acompañan
o le siguen los pasos, otros países de
la Unión Europea que no logran pisar
suelo firme en su andar, léase Irlanda,
Portugal, Italia, España, Rumania, Hungría,
República Checa, Inglaterra, Francia.
Grecia, con la soga al cuello, ha sido obligada
a tomar nuevas medidas para ahorrar 2 000 millones
de dólares adicionales (el tercer recorte
en dos años) y tratar de frenar los rumores
sobre una inminente bancarrota.
Cada día son más fuertes las preocupaciones
de los inversionistas de que el país
no pueda obtener los 8 000 millones de euros
(11 010 millones de dólares) que aún
le faltan por recibir del rescate de 110 000
millones de euros autorizados el año
pasado.
La reciente reunión de los ministros
de finanzas de la eurozona efectuada en Polonia
puso el puñal en la garganta griega al
demorar la autorización del pago hasta
principios de octubre. Los analistas indican
que no solo está en riesgo la entrega
de ese préstamo correspondiente al paquete
de rescate de 2010, sino también un segundo
paquete por 109 000 millones de euros.
Los 8 000 millones de euros son imprescindibles
para que Grecia pueda contar con liquidez para
pagar nóminas públicas y pensiones
, pues el Gobierno reconoció que solo
dispone de recursos hasta octubre.
Los ministros de Finanzas reiteraron a Atenas
que solo recibirá el próximo tramo
del rescate si cumple totalmente con el programa
de austeridad pactado.
Como un enviado del más allá,
apareció en esa reunión el secretario
del tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner,
con el objetivo de presionar a Alemania para
que aportara mayores estímulos fiscales
a la debilitada zona euro lo que fue rechazado
por los anfitriones al decir que confían
en la sostenibilidad de sus finanzas públicas.
Varios ministros expresaron que Estados Unidos
no era el más indicado para ofrecer recetas
a Europa cuando ese país padece grandes
dificultades en controlar la deuda y el déficit.
El gobierno heleno anunció que la economía
se contraerá este año un 5 % y
no 3,8 % como había anticipado.
El tercer recorte, anunciado por el primer ministro
George Papandreou prescribe aplicar un impuesto
inmobiliario de cuatro euros por metro cuadrado.
Para los hogares más pobres el tributo
sería de 50 céntimos, llegaría
a 10 euros a los más acomodados y se
cobrará a través de la cuenta
de la luz para hacerlo más rápido.
Cerrarán varias empresas cuyos funcionamientos
dependen de subvenciones estatales y se reducirán
aun más los sueldos de los funcionarios
públicos, a quienes se les eliminará
el salario de un mes. Además, subirán
nuevamente los impuestos al alcohol y el tabaco.
La orden de austeridad indiscriminada fue dada
por el representante permanente para Grecia
del FMI, Bob Traa, cuando afirmó que
la nación helénica “debe aplicar
las medidas de ahorro, especialmente las privatizaciones
y reducciones de empresas, y la disminución
de personal y salarios en el sector público”.
Grecia intenta disminuir por todos los medios
el déficit que tuvo en 2010 y llevarlo
al 3 % en 2014. Para 2011 la meta prevista es
bajarlo a 7,5 %, o sea, 17 100 millones de euros
y a 14 900 millones en 2012.
Lo que resulta inconcebible es que los rescates
financieros vayan dirigidos hacia los bancos
para que estos paguen las deudas que el Estado
ha adquirido con otros bancos. Es decir, es
una espiral ascendente de endeudamiento con
los nuevos impuestos que se le adicionan.
Si el capital se destinara a la producción
real, con la creación de más empleos,
se aumentaría el consumo interno y la
economía se potenciaría.
Pero en contraposición, los grandes banqueros
continúan acumulando capitales. Un artículo
aparecido en The New York Times, en diciembre
de 2010, revela que “cada tercer miércoles
del mes, nueve miembros de la elite de la sociedad
de Wall Street se reúnen en Manhattan”
para proteger los intereses de los grandes bancos
en el vasto mercado de los derivados financieros,
uno de los más redituables y controvertidos
campos de las finanzas”. Los nueve banqueros
conforman “un poderoso comité que ayuda
a vigilar las transacciones de los derivados,
instrumentos que, como los seguros, son usados
para cubrir los riesgos” en un gran negocio
de “multibillones”.
El artículo, reproducido recientemente
por el diario mexicano La Jornada indica que
el capital conjunto de esas instituciones rebasa
el millar de billones, en una equivalencia de
varias veces el PIB global y cuyo monto se desconoce
debido a su “desregulación” (carece de
vigilancia tanto gubernamental como ciudadana)
y su “contabilidad invisible” (off balance sheet)
en los “paraísos fiscales” (off shore).
Esas entidades son: JP Morgan Chase, Goldman
Sachs, Morgan Stanley, Deutsche Bank (del que
es asesor el ex presidente de la FED estadounidense,
Alan Greenspan), UBS; la británica Barclays;
Credit Suisse; Bank of America; y Citigroup
(accionista de la “calificadora” Moody’s).
Pero la crisis en Europa no atañe solo
a Grecia, pues España, Irlanda, Portugal,
Italia, Inglaterra y Francia ya se han visto
obligadas a tomar drásticas medidas neoliberales
y de mayores privatizaciones para reducir sus
déficit fiscales.
Junto a las restricciones, crece el malestar
de los habitantes europeos que ven como el desempleo,
los bajos salarios y las rebajas en los programas
sociales le han cambiado en pocos meses su modo
de vida, mientras la pobreza y la inseguridad
vuela como ave de rapiña sobre sus cabezas.
Rebelión
ha publicado este artículo con el permiso
del autor mediante una licencia de Creative
Commons, respetando su libertad para publicarlo
en otras fuentes.
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