La
Unión Europea en el "corralito"
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El anuncio de la Unión Europea (UE) y el FMI, el
lunes 10 de mayo pasado, de un paquete de rescate de 750
mil millones de euros puso de relieve que la cesación
de pagos de Grecia se había extendido a otros países.
Portugal y España encabezan la lista, seguidos por
Irlanda e Italia. Pero, además, el paquete o “Fondo
de Estabilización” –que pretende evitar los defaults
en cadena– tiene limitaciones insuperables. En primer lugar,
porque los recursos se “activarían” sólo en
ciertas condiciones; en segundo lugar, porque al mentado
“paquete” no constituye un fondo respaldado por un Tesoro
único, sino por los tesoros dispares de una treintena
de naciones, cuya mayor parte se encuentra en quiebra.
Por eso mismo Alemania exige que el paquete sea acompañado
por un derecho de inspección de las cuentas públicas
de los Estados, incluida la posibilidad de vetar sus presupuestos.
El paquete deja plantada la intención de superar
el fraccionamiento nacional por medio de una anexión
política de los Estados más débiles
por los más fuertes. No estamos entonces, solamente,
ante una operación de saneamiento fiscal o de refinanciación
de deuda, sino ante un proceso político más
general o estratégico. La tendencia a transformar
en forma clara a la UE en un régimen de protectorados
de Alemania, y secundariamente de Francia, plantea una completa
reestructuración capitalista de las relaciones sociales
al interior de sus países, que se desarrollará
por medio de crisis políticas y una agudización
extraordinaria de la lucha de clases.
Rescate de la banca, hundimiento del euro
Con la utilización del “Fondo de Estabilización”,
los Estados transformarían sus deudas con los bancos
privados –¡que son los que serían rescatados!–
por una nueva deuda con los acreedores estatales (UE y FMI),
que no admiten quitas, sea de capital o intereses. El “rescate”,
en estas condiciones, se transforma en un factor de bancarrota
porque bloquea a las naciones insolventes el recurso a la
convocatoria de acreedores y la quiebra judicial, una institución
fundamental del capitalismo, que incluye la posibilidad
de una quita en la deuda. El bloqueo de este mecanismo equivale
a una suerte de ‘corralito’ fiscal o una cesación
de pagos sin fin. El paquete desarrolla así la crisis
a un nuevo nivel. Los bancos se ven protegidos de un default,
y hasta de la posibilidad de quitas, y obtienen, en cambio,
una intervención de sus Estados para que la deuda
sea pagada con la venta de patrimonio público, o
sea mediante el desguace del Estado endeudado y, por supuesto,
mediante un ataque sin precedentes a las condiciones de
vida de las masas.
Para apuntalar el rescate, el Banco Central Europeo (BCE)
decidió aceptar como garantía los ‘títulos
basura’ de los Estados quebrados que están en poder
de los bancos y también comprarlos en forma directa.
Esto significa que emitiría moneda contra títulos
que valen poco o nada -una inundación de moneda sin
ninguna clase de respaldo, que lleva a una mayor devaluación
del euro y a la inflación. El BCE, sin embargo, pretende
–luego de rescatar a los bancos por medio de este procedimiento–
absorber esos euros mediante la venta de títulos
propios. Es decir que el BCE se quedaría con la porquería
“tóxica”, mientras que los bancos rescatados se convertirían
de acreedores de Estados fallidos en acreedores del Banco
Central de toda la zona euro. El BCE se convierte así
en el tacho de basura que recoge los desperdicios del capital
financiero, como ya lo es la Reserva Federal de Estados
Unidos.
La devaluación de euro viene siendo fogoneada desde
hace tiempo por los fondos especulativos: venden a la baja
los títulos públicos de los países
del euro y lo mismo hacen con el euro, comprando con este
dinero dólares y oro. La especulación capitalista
juega un fenomenal papel disolvente del capitalismo y agudiza
la crisis de éste; no es un fenómeno caprichoso
sino imperioso, pues los capitales no podrán sobrevivir
a la crisis sin descargarla sobre otros capitales y sobre
el propio Estado. Lo que se manifiesta como una conspiración
de un puñado de ricachones contra la moneda, el capital
y el Estado –es una lucha por la propia supervivencia en
el marco de la bancarrota de la bancarrota capitalista.
Crisis mundial, despertar obrero
La devaluación del euro plantea una crisis con Estados
Unidos y, principalmente, con China, porque afecta las exportaciones
de ambos al viejo continente. Por otro lado, alejaría
la posibilidad de la revalorización del yuan, que
Estados Unidos (y Brasil, Argentina, Uruguay) le reclama
China; es decir que acentuaría el conflicto comercial
con estos países. Un sube y baja de monedas sería
el comienzo de la guerra comercial en la presente crisis.
Pone definitivamente en la picota la reactivación
que China ha impulsado por medio de gasto estatal y créditos
fáciles, y por medio del subsidio a las exportaciones.
Así lo demuestra el derrumbe de la Bolsa de Shangai.
Europa ha pasado, en corto tiempo, de una crisis bancaria
por hipotecas a una crisis de deudas de Estados, luego a
al comienzo de una crisis monetaria, en seguida a una del
euro y ya, claramente, a una crisis política. Los
observadores atribuyen la crisis europea a la defectuosa
estructuración de la Unión Europea y a la
débil base del euro. Pero, en realidad, la desigualdad
de desarrollo entre los países que integran la UE
es precisamente la que permitió incentivar, en su
momento, las inversiones de los capitales de los países
más desarrollados a los menos, que ofrecían
oportunidades excepcionales de beneficios. La necesidad
de producir una ‘convergencia de economías dispares’
fue el motor del crecimiento de los años precedentes,
que ahora se señala como la causa de la crisis.
Hemos ingresado en una nueva etapa política. Las
masas griegas van por la quinta huelga general y su consigna
es “que se vayan todos”; pero lo principal es que marcan
una nueva disposición política de los trabajadores
en Europa. En Gran Bretaña, los sindicatos han anunciado
que ocuparán los lugares de trabajo si prospera el
‘ajuste’ que plantea el gobierno inconsistente que ha surgido
de las últimas elecciones. En España hay menos
anuncios, pero la situación es más explosiva.
Hay manifestaciones en Rumania. En esta etapa avanzada de
la crisis, la disposición a movilizarse para “que
la crisis la paguen los capitalistas”, o “los ladrones”,
o “ellos”, o “que no sean los trabajadores” marca un principio
de viraje en la disposición popular, y esto en Europa,
donde la crisis de los regímenes políticos
tiende a generalizarse. En España, hoy por lo menos
la madre de la crisis europea, es inminente una crisis de
gobierno. Zapatero, más que el griego Papandreu,
es el que ocupa el lugar de De la Rúa en la presente
crisis. La derecha española está preparando
un golpe de Estado, como lo demuestra la condena que ha
impuesto la Corte Constitucional al juez Garzón,
para defender abiertamente al franquismo. Aunque la politiquería
parlamentaria sigue en el centro de la escena, las masas
tienden cada vez más a darle la espalda. Tampoco
la crisis política se encapsula en Europa; para Le
Monde Diplomatique, por ejemplo, “La nueva revolución
(en Kirgystan) podría entrar en la historia como
el primer movimiento social de la era postsoviética”.
Lo mismo vale para los procesos revolucionarios o de guerra
civil en Nepal y Tailandia. Con respecto a América
Latina, digamos simplemente que la crisis europea y del
euro anuncia un proceso devaluatorio del real brasileño,
que explica las medidas proteccionistas desesperadas del
gobierno argentino. El mismo Le Monde Diplomatique señala
el desgaste o agotamiento del proceso ‘indigenista’ de Evo
Morales, al que califica de “vacío de contenido”.
Las tentativas de reestructuración capitalista, por
medio de la intervención estatal y el bonapartismo,
se agotan a los ojos de todo el mundo. Es la hora de la
autonomía política de la clase obrera y de
la estrategia de la revolución social.
Versión reducida de un artículo que aparecerá
en la próxima edición de En Defensa del Marxismo
y que se puede ver en el sitio de Internet del Partido Obrero
(en po.org.ar/node/24876).
Jorge Altamira
Versión reducida de un artículo que aparecerá
en la próxima edición de En Defensa del Marxismo
y que se puede ver en el sitio de Internet del Partido Obrero
((en po.org.ar/node/24876).
CON SALUDOS
CESAR USCAMAYTA
TEL: +591 79620723
http://amr-bolivia.blogspot.com
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