LA PUJA ELECTORAL EN COLOMBIA
|
Especial para Apicalternativa.Com- Sección Artículos,
15-05-10.
El sondeo recogido hoy de varios medios, nacionales e internacionales,
atribuido a la encuestadora Ipsos- Napoleón Franco,
habla de un empate técnico entre Antanas Mockus,
del Partido Verde y Juan Manuel Santos, ex ministro de Defensa
de Uribe, quien le respalda, por el Partido de la U.
La medición incluyó a 1200 encuestados, en
36 ciudades y municipios, con un margen de error de 3,5
por ciento.
Esta información no varía sustancialmente
con respecto a lo que ya conocíamos desde hace aproximadamente
20 ò 25 días. Que traducido en otras palabras,
el ex alcalde de Bogotá, a quien la prensa oligárquica
colombiana y los medios que rebotan sus noticias suelen
recordarle su origen lituano, con no oculta xenofobia, y
le endilgan el mote de excéntrico, de haber iniciado
su campaña con un pìrrico porcentaje, en breve
tiempo alcanzó el mismo nivel del candidato de la
gran prensa – recordemos que Juan Manuel Santos es miembro
de la familia propietaria de El Tiempo de Bogotá
y otros medios impresos y audiovisuales que fuertemente
influyen en la opinión colombiana -, gobierno de
Uribe y parte importante de la oligarquía.
Pero lo más resaltante es que la Constitución
de aquel país prevé que de no haber un ganador
con más del 50%, en la primera instancia, se iría
a segunda vuelta con los dos más votados como contrincantes.
Los sondeos, tanto de Ipsos Napoleón Franco, como
de otras encuestadoras, en este caso dan a Mockus de ganador
con cierta comodidad.
Al intentar explicar este fenómeno, los “analistas”,
citados por la prensa colombiana, los cuales pocas veces
tienen nombre y apellido, tampoco rostros, pero se les identifica
como “expertos”, coinciden en atribuir el descenso de Santos
y violento ascenso de Mockus, a circunstancias como las
denuncias de corrupción contra el gobierno, que por
cierto son de vieja data, las persistentes sobre los vínculos
de éste con el paramilitarismo, tanto más
que medio congreso uribista aparece legalmente enredado
en el asunto. También le dan aquellos “expertos”,
un sobre valor a las ya viejas denuncias de interceptaciones
telefónicas. Tales asuntos, no obstante parecen,
como dicen los periodistas, “un refrito”.
Olvidan esos misteriosos y sesudos “analistas”, que el máximo
responsable en esas irregularidades, por decir lo menos,
el presidente Álvaro Uribe, según la prensa
que les cita, “en el último sondeo alcanzó
el 68%” de popularidad.
Entonces uno se pregunta, ¿cómo esos desafueros
de Uribe, a él no le han alcanzado, pero si a su
candidato Juan Manuel Santos?
¿No habrá entonces otras razones que pudieran
estar empujando la tendencia que favorece a Mockus?
Uno podría pensar que Mockus es mejor candidato que
Santos y aquello de lo excéntrico, mencionado insistentemente
por la prensa que no le gustaría verle en el palacio
de Nariño, lejos de afectarle le ayuda y acerca más
a la idiosincrasia colombiana. Por algo ha sido dos veces
alcalde de Bogotá. Pero también, que el pueblo
percibe que Mockus representa la posibilidad de sus cambios
anhelados.
Primero la Guerra:
De ganar Santos, por sus antecedentes, sus actitudes de
permanente saboteo a las gestiones para el rescate de los
secuestrados, negativas a cualquier acción humanitaria,
sabe el colombiano común que se cierra toda posibilidad
de diálogo para poner fin a la guerra, los actos
de la guerrilla que comúnmente se censuran, como
los de los paramilitares y las propias fuerzas del oficialismo
colombiano como aquella atrocidad conocida como de los “falsos
positivos”. Consiste esta práctica en detener y fusilar
inocentes presentándoles falsamente como guerrilleros
y de la cual, en su partida de nacimiento, aparece Santos
como el padre.
Hace apenas unos dos o tres días, Antanas Mockus,
sobre el asunto de las FARC, fijó una posición
flexible, pues sostuvo que no habría acuerdos con
ella, “mientras se mantuviese al margen de la constitución”,
con lo que abre un resquicio. Aunque Santos, quien no da
tregua alguna, llegase hablar el mismo discurso, la fuerza
guerrillera, por razones de historia reciente, no le consideraría
un interlocutor válido.
Segundo, candidatos por la guerra:
El pueblo colombiano que aspira ver terminada la guerra
interna y lejos las amenazas de confrontaciones violentas
con sus vecinos, se estremeció hace tres semanas,
cuando en domingo, Santos y Noemí Sanìn, candidata
del Partido Conservador, respondiendo a periodistas, afirmaron
que volverían a bombardear a Ecuador en caso de presentarse
la situación del 2008 en Sucumbíos. Es más,
se extendieron en aquella respuesta amenazante hacia los
demás vecinos, incluyendo a Venezuela.
Pese a que se arrepintieron y de inmediato intentaron recoger
sus palabras, ya el mal estaba hecho y comenzaron a derrumbárseles
los números, mientras que Mockus, quien se mostró
nada belicista, empezó a ascender.
Tercero, el caso Venezuela
Hace apenas dos días, una representante de algo así
como la asociación colombo venezolana de comerciantes,
se lamentaba del estado actual de las relaciones comerciales
entre ambos países, que ha llegado a niveles muy
críticos. Eso está produciendo gran malestar
en el vecino país, pues se ha traducido en desempleo,
ostensible baja de la producción, hasta quiebra de
empresas, etc., y descontento en significativa parte de
la población, sobre todo aquella ligada a las relaciones
comerciales entre ambos países. La interrupción
de esa corriente comercial lamentablemente afecta sobre
manera a Colombia y poco a Venezuela. Un intercambio de
siete mil millones de dólares que se tranca, sin
duda alguna debe producir serios contratiempos e inconformidades.
Para que todo vuelva a la normalidad y mercancías
colombianas entren con igual fluidez y abundancia a nuestro
país, pareciera depender de las mejores relaciones
entre los palacios de Nariño y Miraflores.
Mockus, quien no ha dejado de distanciarse del presidente
Chávez y a éste exigirle mantenerse al margen
de la disputa electoral colombiana, en la cual no pareciera
meterse, lo que no le niega el derecho a defender la dignidad
y respeto por Venezuela, representa una posibilidad seria
de regresar las relaciones entre los dos países a
la normalidad que todos deseamos. Este asunto es de vital
importancia para los venezolanos, lo es también para
colombianos por razones de historia, solidaridad, afecto
y en lo de ayudarnos mutuamente.
Tanto esto es verdad que, hace pocas horas, de manera inesperada,
Santos, viéndose con las tablas en la cabeza, ha
dicho que casi inmediatamente de ganar las elecciones se
reuniría con el presidente Chávez.
Pero sucede que la mayoría de los venezolanos percibe
a Santos, como dado a irrespetar nuestra soberanía,
amenaza para la paz, contrario a la unión de nuestros
pueblos. Esto hace que no le veamos tampoco como el interlocutor
válido. Y el pueblo colombiano bien lo sabe.
Los sesudos analistas de la derecha, de este lado y aquel,
pasan por alto “estas menudencias”.
|