Incongruencias y contradicciones.
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Hace décadas,
cuando abrí la primera ventana en el muro de mi ignorancia,
me tropecé con el sicoanálisis, (un método
sicoterapéutico), y con la sicoanálisis, (una
escuela filosófica que abarca todo lo humano, hija
o hermana del primero). El sicoanálisis se basa principalmente,
en un método que utiliza la libre asociación
de ideas como instrumento terapéutico.
Cuando aprendí
a pensar, me percaté de que mi razón argumentaba
con una síntesis tan estricta, que parecía
no mantener una continuidad en los análisis, sino
que semejaba una sostenida libre asociación de ideas,
a pesar de que, con un ligero esfuerzo, se podía
detectar que tampoco se salía del tema.
Nunca descubrí
si esa característica era una traspolación
del método sicoanalítico, o una deficiencia
innata de mi razón.
Más tarde,
analizando la efectividad del mensaje contenido en las llamadas
“frases célebres” llegue a la conclusión que
el éxito de dichas frases, se debía a que
son tan sucintas, que no permiten elaboración defensiva
para impugnarlas, por parte del receptor. Son simplemente,
un dardo lanzado por el intelecto.
Tengo la sospecha
de que ante un argumento elaborado coherentemente, y sostenido
con lógica persistente y continua, la inteligencia
receptora tiene ventaja para estructurar un rechazo emocional
al mismo y bloquear su efectividad. Desde entonces, no dedico
esfuerzo a expresarme con una lógica hilvanada, aunque
trato de mantenerme dentro del tema.
--O---
Las aptitudes,
son las habilidades que un ser humano posee para desarrollar
determinados quehaceres específicos. Un cúmulo
de aptitudes, adquieren categoría de cualidad, cuando
el conjunto califica para desarrollar tareas o funciones
complejas que requieren aptitudes múltiples e inter-complementarias.
Un ser humano
dotado con habilidades matemáticas, lo califican
para un sinnúmero de tareas, pero si adicionalmente,
posee una capacidad didáctica que le permite transmitir
conocimientos con facilidad, entonces podremos decir que
tiene cualidades excepcionales y especificas para el quehacer
docente en el área de las matemáticas.
Cuando a la cualidad
se le agrega ética y valores existenciales, cuando
el maestro ve su función no solo como un acto mecánico
de transmitir conocimientos concretos, sino que junto a
ello, conciencia que existe en la función docente
la obligación de impartir orientación existencial,
de desplegar ante sus discípulos la necesidad de
que visualicen la vida como un compromiso con la existencia,
solo entonces la cualidad se convierte en virtud.
Mahatma Ghandi
y José Marti, son ejemplos de virtuosos del quehacer
social. Es más, sus virtudes desbordaron sus cualidades
para la tarea que se habían auto asignado, incluso
anulando algunas de ellas.
En el mundo de hoy, se califican solo las cualidades de
las personalidades públicas. Las virtudes, incapaces
de manifestarse en un ámbito tan estrecho para el
desarrollo de los valores como el que ofrece el mundo contemporáneo,
amenazan con ubicar a quienes tratan de practicarlas, bajo
el lente de la psicología patológica. El mundo
actual, el anterior inmediato, y el de siempre, están
saturados de líderes llenos de cualidades pero absolutamente
desprovistos de virtudes.
Para ingresar
a cualquiera de los ruedos políticos existentes,
pareciere indispensable mostrar un boleto que garantice
la entrada. Dicho boleto, no es sino el comprobante de aceptación
previa de determinados compromisos:
1) Condenaras
unas guerras, pero otras no.
2) Unos crímenes
son crímenes, y otros son ajusticiamiento.
3) Hay comportamientos
perversos, y otros, aunque similares, son simples errores
que deben ser enmendados.
4) Hay actos
que deben ser juzgados por si mismos, sin importar las circunstancias,
otros, al margen de la semejanza que tengan con los anteriores,
deben ser analizados y justificados, a la luz de los objetivos
que persiguen.
5) Los que comparten
tu militancia, son intrínsicamente buenos, no deben
ser cuestionados. Los que marchan en la vida fuera de tu
grupo, son enemigos, corruptos y malvados a priori.
Los que tenemos
dificultad para arroparnos con estupidez consciente, enfrentamos
enormes obstáculos insalvables para proclamar una
militancia política. No reunimos los meritos suficientes
para adquirir boleto de compromisos.
¡Detesto
la unanimidad! No soy ilustrado en cosas de la Naturaleza,
pero todo lo que veo en ella, es un alarde de pluralidad.
Yo no sé
como los proclives a análisis estrictamente dialecticos,
se expresan con desdén de sus adversarios intelectuales,
sin estos, no habría realidad relacional para ellos.
El intelecto se nutre y crece de sus adversarios, estos
son los que le tienden puentes para cruzar sobre los abismos
que aquel encuentra en su exploración de la realidad.
El intelecto adversario, es aquel que solo trata de seducirte
para que lo acompañes en el pensar
¡Y no más!
Hace años,
sembrando un árbol en el patio de mi casa, conciencié,
fundadamente, que a la vez que lo hacía en el patio,
lo hacía también en el vecindario, en la ciudad,
en el estado en el país etc. hasta llegar al universo,
no sin pasar antes por el sistema solar y la galaxia. Todo
dependía de la dimensión categórica
en que se trepara mi percepción de la realidad. Me
sentí vital sabiendo, que cuantas veces quisiera,
podría sembrar un árbol en el universo.
Abundan talleres
intelectuales, dispersos por el planeta, donde se manufacturan
piezas para ensamblar el futuro destino del pueblo cubano.
Algunos de ellos estrechos, mezquinos, con propósitos
de inmediatez volátil y bochornosa. Pero aun en los
más avanzados, en aquellos que tienen conocimiento
de que la propuesta tiene que ser obligatoriamente una barricada
existencial protectora contra el por-venir, parece faltarles
conciencia del grado de universalidad de la tarea. Están
atascados en la salvación de los fulanos y los menganos,
que no tienen ni estatura ni tamaño para adentrarse
siquiera como imagen a imitar, en el futro obligatorio que
se avecina. La sed de hoy, es de Atenas, porque de Esparta…
¡Estamos hartos!.
Pedro Fraga 25
de mayo de 2010
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