En USA un estadounidense aspira al Senado
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Por Lorenzo Gonzalo, 10 de Mayo del 2010
No exageramos cuando decimos que un estadounidense aspira
a una de las senadurías del Estado de la Florida.
De hecho, los aspirantes al Senado en Estados Unidos, son
ciudadanos estadounidenses aún cuando se trate de
personas naturalizadas, por consiguiente, puede parecer
contradictoria la aseveración que hacemos.
Lo que ocurre en este caso, es que Charlie Crist es un estadounidense
genuino por los cuatro costados.
El puesto senatorial que aspira a reemplazar, estuvo ocupado
hasta hace poco por Mel Martínez, una persona de
origen cubano que llegó al cargo no tanto por el
amor que pueda sentir por los Estados de la Unión,
como por el odio enfermizo que siente por el proceso cubano.
Más allá de los Castro, odia todo lo que signifique
o pueda significar, un cambio radical de ese sistema económico,
basado exclusivamente en la ganancia, la producción
anárquica, un mercado libre de regulaciones y un
sistema financiero cuyo crecimiento se sustenta en labores
improductivas y se ha convertido en un parásito.
Los otros aspirantes para el cargo son Kendrick Meek por
el Partido Demócrata y Marco Rubio por el Republicano.
El primero, Kendrick Meek, es un demócrata disfrazado
que ha sobrevivido jalándole la leva a los republicanos
Lincoln y Mario Díaz Balart, Ieana Ross y al resto
de esos cubanos de origen, que lograron convertir la presencia
de un proceso revolucionario en Cuba, en un negocio lucrativo
del cual surgen los votos requeridos para controlar los
cargos políticos en el senado y la representación
federal.
Marco Rubio, es un fanáticos, más a la derecha
aún que los Díaz Balart y compañía.
Representa el ala más radical y fanática de
los republicanos. Precisamente, fue esa radicalidad conservadora,
de los componentes del Partido Republicano, la que obligó
a Charlie Crist a optar como aspirante independiente.
La Florida no es el único Estado del país
secuestrado por intereses ajenos a los nacionales. En las
labores congresionales existe la tendencia perniciosa de
prestar oído al dinero y eso da lugar a que muchas
leyes no respondan a las necesidades reales de los electores.
En La Florida esa tendencia se ha exagerado. Quizás
porque es administrada por cubanos, los cuales tienen fama
de exagerados y desenfadados. Pero lo cierto es, que el
peso final de la votación, ese voto marginal que
decide, lo han obtenido fundamentalmente de la población
cubana, ubicada en el Condado Miami - Dade. Para ello el
aspirante promete luchar desde su cargo para derrotar al
gobierno de La Habana. Las ansias de la mayoría de
los emigrados por regresar a su país, los hace manipulables
a las promesas de que pueda establecerse un clima de normalidad
con la tierra de origen. Ese sentimiento ha sabido ser explotado
con mucha efectividad por los herederos de la dictadura
de Bastista, que tienen el control político y económico
del Condado.
El resultado ha sido unos representantes y senadores desligados
de las necesidades de la población en general y con
un discurso alejado de las etnias que componen La Florida
y de los nacionales que en ella viven.
Otro de los cargos en disputa es el de Representante Federal,
específicamente la vacante dejada por la renuncia
de Lincoln Díaz Balart.
Se disputarían este cargo David Rivera y Joe García.
Ambos provienen de padres extranjeros y ambos nacieron en
Estados Unidos. La singularidad y coincidencia de ambos
es que sus padres son cubanos y ambos han participado de
ese frenesí, a veces inexplicable, hacia la tierra
de sus padres: Cuba. Sin embargo, aun cuando Joe García
fue dirigente y fundador de la Fundación Nacional
Cubano Americana, su trayectoria ha ido derivando hacia
una visión más enfocada en la problemática
estadounidense. En cambio, David Rivera, ha llegado a expresar
que uno de sus sueños es llegar a ser alcalde de
Cienfuegos, Cuba, la ciudad de sus padres.
En el recorrido político de ambos Joe se ha aproximado
más al estadounidense preocupado por su país
en general y su área residencial en particular. A
pesar de los naturales vínculos con cubanos y sus
criterios respecto a Cuba, más conservadores que
moderados, su prédica y sus gestiones como político
y funcionario, se han enfocado en las obligaciones nacionales.
Nunca ha sido bufón y nunca ha expresado sandeces.
Esta contienda puede decidir mucho para la Florida porque
de salir electas, personas como Crist y Joe García
(y hay otros más), se le devolvería a la conducción
política del estado su carácter estadounidense
y producirse un clima más acorde con sus realidades.
En especial, en términos de la política exterior
hacia Cuba, en una época que promete unos 300.000
cubanos visitando su país. Rivera insiste en meterse
en la vida privada de los emigrantes de origen cubano y
ha realizado presiones para terminar o entorpecer los viajes
y los intercambios universitarios con Cuba.
En medio de una campaña electoral que ya ha comenzado,
sorprende un poco que la Fundación Nacional Cubano
Americana no se haya pronunciado sobre un candidato como
Joe García. La recaudación monetaria es importante
para ganar una campaña en Estados Unidos. David Rivera
tiene más de 700.000 dólares en su cuenta
política y aunque Joe García ha mostrado ser
un buen recaudador, requiere moverse con ligereza para vencer
el fanatismo que tradicionalmente ha dominado al Sur de
la Florida en todas las contiendas electorales. Por la relación
personal de García con los dirigentes de esa organización
y por sus antecedentes como director ejecutivo de la misma,
es de suponer que recibirá el apoyo de este organismo
como en anteriores elecciones.
Esperemos para ver qué sucede y confiemos que la
política floridana pueda ser nacionalizada en estas
elecciones para servir mejor a los intereses de Estados
Unidos.
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