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Consideraciones sobre el socialismo
y la democracia


Por: Roberto Simeón


Hemos de partir en el camino al socialismo y a la democracia como ayer, hace algo más de dos siglos, el teólogo jesuita francés conocido como el padre Vigo identificara al socialismo con el cristianismo. Es decir identificando los valores éticos de convivencia en sociedad que identifican estas posiciones individuales antes la comunidad.

Nosotros preferimos partir, afirmando que el socialismo es una proposición ética y la democracia es una formulación jurídica.

Al hablar de democracia y de socialismos es necesario considerar los fundamentos esenciales a que nos referimos. Generalmente el tema de la democracia esta asociado al pluripartidismo y al poder ejercer el voto, en determinados periodos de tiempo y circunstancias; para elegir a determinados candidatos propuesto por los llamados partidos políticos y sobre todo por el libre ejercicio de la propiedad privada en que los empresarios así llamados comúnmente (poseedores del capital) impongan su concepción de sociedad conforme a sus intereses o modo de pensar.

La definición de democracia por Abraham Lincoln, Presidente de
Estados Unidos a mediado del Siglo XVIII, expresaba que: democracia es gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; no era consciente que estaba definiendo el socialismo en su formulación elemental y superficial, con un concepto muy restringido. Para él Señor Presidente, del concepto de pueblo se excluían a las mujeres, a los negros, a los indios, y a los que no contribuían al gobierno con el pago de impuestos.

Permítanos hacer en estas consideraciones como paso previo para entrar en el tema las definiciones siguientes: “democracia como concepto jurídico o institucional de sociedad” y “socialismo como concepto ético de la sociedad”.

La democracia es una relación jurídica entre los integrantes de una sociedad, que crea condiciones para la creciente participación de los ciudadanos en las tomas de decisiones del quehacer comunitario. Ha estado padeciendo el mal endémico de partidos políticos, financiados por los que sustentan el poder económico, y que en el ejercicio del poder político imponen una serie de normas legales en beneficios de los que poseen el poder económico en cada sociedad.

El socialismo sustentado en valores éticos no ha de responder en cada caso a estructura jurídica determinada. Cada percepción de la realidad por la sociedad creará la formulación institucional siempre temporal –éticamente sustentada- en el largo camino al socialismo y será un permanente re-emprender camino al logro de una creciente colaboración y solidaridad social.

El socialismo es búsqueda de camino al logro pleno de la libertad de la persona, fundamentado en los valores de: Solidaridad y Colaboración.
Solidaridad proviene de la palabra latina “solidus”, de la que deviene macizo, refiriéndose a la fuerte cohesión y adhesión que debe haber entre todos los miembros de la sociedad. Colaboración, trabajo en común complementa al de solidaridad, porque sin el trabajo en común no es posible la fuerte cohesión y adhesión que debe haber entre los miembros de una sociedad para emprender el camino al socialismo.

Estos fundamentos éticos: solidaridad y colaboración, han de ser bases imprescindibles para emprender el camino al socialismo. Lo cual nos permite concluir que el trabajo es un fin en si mismo al logro del socialismo, es el aporte de cada persona al desarrollo de a la sociedad, del crecimiento económico y cultural de la familia y la comunidad humana. En
consecuencia de modo alguno puede aceptarse que sea considerado mercancía determinada por las leyes de la oferta y la demanda.

En consecuencia de lo expuesto, el valor del trabajo en modo alguno puede aceptarse que sea determinado por la empresa, considerada esta como concertación del capital financiero técnico-científico. El capital trabajo, se ha de determinar mediante la concertación colectiva entre la representación de la comunidad del trabajo –el sindicato- y la representación del o los empresarios.

El sindicato en el ejercicio de su responsabilidad social no habrá de concretarse en concertar las relaciones contractuales. Ha de tener participación activa de supervisión de las condiciones de seguridad y servicios médicos del trabajador en cada centro de trabajo, los beneficios económicos y de seguridad social. Además en ejercicio de su responsabilidad social ha de asistir a trabajadores y familias en cada comunidad en el reclamo de los servicios que las mismas demandan.

El sindicato a medidas de sus posibilidades ha de desarrollar actividades de promoción cultural, desarrollo del cooperativismo en sus diversas modalidades y de aquellas iniciativas que incrementen la solidaridad social.

Algunas consideraciones Históricas

Las estructuras institucionales en el conocimiento histórico del hombre han mostrado su ineficacia al logro de la plena realización de la persona. Los regímenes fascistas, democracias representativas, capitalismo liberal, capitalismo de estado, paternalismo estatal han caducado. Son entelequias institucionales que se sostiene por inercia o por coacción.

Aspiramos a resolver el conflicto histórico entre individuo y sociedad, superando la enajenación de la persona y su condición de ser manipulado.
Liberando así energía activa en un enorme segmento de la humanidad, a través de una autentica sociedad que haga posible: compromiso y libre participación de todos, en el proceso de definir y crear la perspectiva social elegida.

Al sustentar esta aspiración es obvio que rechazamos toda sociedad de partido único, concepción filosófica o teológica del estado que conlleve penalidades, exclusiones o discriminaciones para los que no compartan la doctrina imperante.

Toda filosofía oficial de estado, llamase socialista, cristiana, nacionalista o de cualquier otra denominación, sustenta un régimen inquisitorial creando una autoridad para determinar heréticos y desviados.

“Socialistas” y “demócratas” acorde con su identidad, no obstante sus notables diferencias podemos aceptar por razón de facto puramente eventual, la identidad de estado y gobierno en un momento que se desplome un viejo régimen. No obstante su temporal legitimidad estará sustentada, al proclamar su eventualidad y proveer el tránsito a la legitimidad.

Esta no puede alcanzarse sino por la aprobación expresa, en pleno ejercicio de las libertades públicas de la población directamente representada. El reclamo de Unidad bajo subordinación irrestricta al caudillo, partido o grupo no es mas que una argucia para implantar un régimen totalitario negador de los fueros que han de ser incólume de la persona humana.

Rechazamos tanto el concepto de verticalidad unipersonal de gobierno y la de identidad entre estado y gobierno en una sola identidad fáctica. Si en los primeros momentos, después que un régimen acaba de desplomarse por conquista armada o colapso institucional asume el poder un nuevo equipo, el estado de facto es una realidad determinante. No obstante el gobierno así establecido al objeto de una provisoria legitimidad, tiene que reconocer su provisionalidad y proveer su transito a la legitimidad.

Esta no puede alcanzarse, sino por aprobación expresa, en pleno ejercicio de las libertades públicas de la población directamente representada. El reclamo de unidad bajo subordinación irrestricta al caudillo, grupo o partido victorioso no es más que una argucia para implementar un régimen totalitario negador de los fueros inconculcable de la persona humana.

En una democracia real, llámesele obrera, participativa, socialista, orgánica, funcional, –el nombre no es lo importante- sino como se institucionalizan jurídicamente y sustenta económicamente la estructura social y conforman los órganos del estado.

Esta institucionalización ha de responder a la realidad de cada país, hoy me atrevo afirmar que la sociedad demande la superación de las viejas estructuras. Es decir la tríada de poder ejecutivo, legislativo y judicial son insuficientes y es necesario redefinir nuevos órganos que garanticen la más amplia participación de las personas en la base social.

En forma enunciativa de modo alguno limitativa, nos permitimos referirnos por ejemplo a la judicatura institucionalizada en uno o más órganos autónomo, Tribunal Constitucional, Tribunal Supremo en lo Civil y lo Penal, Ministerio Fiscal. Organos legislativos, regionales y municipales, la Central Sindical, Centros de altos estudios (Universidades), órganos de dirección económica y de seguridad social, promoción cultural, etc. etc. etc.

En síntesis rechazamos el concepto de la unicidad del estado y creo que el proceso histórico nunca lineal, ha de contemplar la pluralidad de órganos que permitan creciente participación de los ciudadanos en su dirección.

Los regímenes paternalistas, la mal llamada democracia representativa y los estados totalitarios cualquiera que sea o haya sido su denominación han resultado insuficientes para dar respuesta confiables a los grandes problemas con que abrimos el presente siglo. Es necesario replantearse el problema de la institucionalidad política y formulación de estructura económicas mínimamente justas, frente a los tremendos desniveles y contradicciones actuales.

Demostrado está que el poder económico genera poder político. Cuando aquél se encuentra en derecho domínico o de usufructúo por parte de un gobierno de partido o clase, genera el totalitarismo, y cuando esta en mano de corporaciones privadas nacionales o transnacionales genera el capitalismo.

El estado sometidos por esas estructuras, produce entonces una sociedad capitalista o colonial. En cambio si el poder económico es ejercido por amplios sectores sociales, se van creando condiciones para una democracia económica, en la cual el ciudadano pasa de ser un simple súbdito de la economía a señor de la misma. De igual manera, cuando se impone en una comunidad una política económica diseñada por factores extraños a la misma, o se desconocen los derechos sociales y económicos de la persona, se dan condiciones de inestabilidad.

Los socialistas comprendemos la naturaleza cambiante de la realidad pero tomamos la decisión de modificarla para realizar los valores de libertad, solidaridad y colaboración entre las personas, al objeto lograr la plena libertad de la persona para su realización. Es evidente que las formulas ensayadas a lo largo de la historia no son satisfactorias para lograr ese fin.

Quizás seamos muy reiterativo en nuestras definiciones de socialismo y democracia, pero nos resulta importante al observar el confucionismo con que se hace referencia a estos términos. Hemos identificado al socialismo como una interrelación ética entre sociedad y persona, y una posición de esta última y la realidad.


     
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