Consideraciones sobre el socialismo
y la democracia
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Hemos de partir en el camino al socialismo y a la democracia
como ayer, hace algo más de dos siglos, el teólogo
jesuita francés conocido como el padre Vigo identificara
al socialismo con el cristianismo. Es decir identificando
los valores éticos de convivencia en sociedad que
identifican estas posiciones individuales antes la comunidad.
Nosotros
preferimos partir, afirmando que el socialismo es una proposición
ética y la democracia es una formulación jurídica.
Al hablar
de democracia y de socialismos es necesario considerar los
fundamentos esenciales a que nos referimos. Generalmente
el tema de la democracia esta asociado al pluripartidismo
y al poder ejercer el voto, en determinados periodos de
tiempo y circunstancias; para elegir a determinados candidatos
propuesto por los llamados partidos políticos y sobre
todo por el libre ejercicio de la propiedad privada en que
los empresarios así llamados comúnmente (poseedores
del capital) impongan su concepción de sociedad conforme
a sus intereses o modo de pensar.
La
definición de democracia por Abraham Lincoln, Presidente
de
Estados Unidos a mediado del Siglo XVIII, expresaba que:
democracia es gobierno del pueblo, por el pueblo y para
el pueblo; no era consciente que estaba definiendo el socialismo
en su formulación elemental y superficial, con un
concepto muy restringido. Para él Señor Presidente,
del concepto de pueblo se excluían a las mujeres,
a los negros, a los indios, y a los que no contribuían
al gobierno con el pago de impuestos.
Permítanos
hacer en estas consideraciones como paso previo para entrar
en el tema las definiciones siguientes: “democracia como
concepto jurídico o institucional de sociedad” y
“socialismo como concepto ético de la sociedad”.
La
democracia es una relación jurídica entre
los integrantes de una sociedad, que crea condiciones para
la creciente participación de los ciudadanos en las
tomas de decisiones del quehacer comunitario. Ha estado
padeciendo el mal endémico de partidos políticos,
financiados por los que sustentan el poder económico,
y que en el ejercicio del poder político imponen
una serie de normas legales en beneficios de los que poseen
el poder económico en cada sociedad.
El
socialismo sustentado en valores éticos no ha de
responder en cada caso a estructura jurídica determinada.
Cada percepción de la realidad por la sociedad creará
la formulación institucional siempre temporal –éticamente
sustentada- en el largo camino al socialismo y será
un permanente re-emprender camino al logro de una creciente
colaboración y solidaridad social.
El socialismo
es búsqueda de camino al logro pleno de la libertad
de la persona, fundamentado en los valores de: Solidaridad
y Colaboración.
Solidaridad proviene de la palabra latina “solidus”, de
la que deviene macizo, refiriéndose a la fuerte cohesión
y adhesión que debe haber entre todos los miembros
de la sociedad. Colaboración, trabajo en común
complementa al de solidaridad, porque sin el trabajo en
común no es posible la fuerte cohesión y adhesión
que debe haber entre los miembros de una sociedad para emprender
el camino al socialismo.
Estos
fundamentos éticos: solidaridad y colaboración,
han de ser bases imprescindibles para emprender el camino
al socialismo. Lo cual nos permite concluir que el trabajo
es un fin en si mismo al logro del socialismo, es el aporte
de cada persona al desarrollo de a la sociedad, del crecimiento
económico y cultural de la familia y la comunidad
humana. En
consecuencia de modo alguno puede aceptarse que sea considerado
mercancía determinada por las leyes de la oferta
y la demanda.
En consecuencia
de lo expuesto, el valor del trabajo en modo alguno puede
aceptarse que sea determinado por la empresa, considerada
esta como concertación del capital financiero técnico-científico.
El capital trabajo, se ha de determinar mediante la concertación
colectiva entre la representación de la comunidad
del trabajo –el sindicato- y la representación del
o los empresarios.
El
sindicato en el ejercicio de su responsabilidad social no
habrá de concretarse en concertar las relaciones
contractuales. Ha de tener participación activa de
supervisión de las condiciones de seguridad y servicios
médicos del trabajador en cada centro de trabajo,
los beneficios económicos y de seguridad social.
Además en ejercicio de su responsabilidad social
ha de asistir a trabajadores y familias en cada comunidad
en el reclamo de los servicios que las mismas demandan.
El sindicato
a medidas de sus posibilidades ha de desarrollar actividades
de promoción cultural, desarrollo del cooperativismo
en sus diversas modalidades y de aquellas iniciativas que
incrementen la solidaridad social.
Algunas
consideraciones Históricas
Las
estructuras institucionales en el conocimiento histórico
del hombre han mostrado su ineficacia al logro de la plena
realización de la persona. Los regímenes fascistas,
democracias representativas, capitalismo liberal, capitalismo
de estado, paternalismo estatal han caducado. Son entelequias
institucionales que se sostiene por inercia o por coacción.
Aspiramos
a resolver el conflicto histórico entre individuo
y sociedad, superando la enajenación de la persona
y su condición de ser manipulado.
Liberando así energía activa en un enorme
segmento de la humanidad, a través de una autentica
sociedad que haga posible: compromiso y libre participación
de todos, en el proceso de definir y crear la perspectiva
social elegida.
Al sustentar
esta aspiración es obvio que rechazamos toda sociedad
de partido único, concepción filosófica
o teológica del estado que conlleve penalidades,
exclusiones o discriminaciones para los que no compartan
la doctrina imperante.
Toda
filosofía oficial de estado, llamase socialista,
cristiana, nacionalista o de cualquier otra denominación,
sustenta un régimen inquisitorial creando una autoridad
para determinar heréticos y desviados.
“Socialistas”
y “demócratas” acorde con su identidad, no obstante
sus notables diferencias podemos aceptar por razón
de facto puramente eventual, la identidad de estado y gobierno
en un momento que se desplome un viejo régimen. No
obstante su temporal legitimidad estará sustentada,
al proclamar su eventualidad y proveer el tránsito
a la legitimidad.
Esta
no puede alcanzarse sino por la aprobación expresa,
en pleno ejercicio de las libertades públicas de
la población directamente representada. El reclamo
de Unidad bajo subordinación irrestricta al caudillo,
partido o grupo no es mas que una argucia para implantar
un régimen totalitario negador de los fueros que
han de ser incólume de la persona humana.
Rechazamos
tanto el concepto de verticalidad unipersonal de gobierno
y la de identidad entre estado y gobierno en una sola identidad
fáctica. Si en los primeros momentos, después
que un régimen acaba de desplomarse por conquista
armada o colapso institucional asume el poder un nuevo equipo,
el estado de facto es una realidad determinante. No obstante
el gobierno así establecido al objeto de una provisoria
legitimidad, tiene que reconocer su provisionalidad y proveer
su transito a la legitimidad.
Esta
no puede alcanzarse, sino por aprobación expresa,
en pleno ejercicio de las libertades públicas de
la población directamente representada. El reclamo
de unidad bajo subordinación irrestricta al caudillo,
grupo o partido victorioso no es más que una argucia
para implementar un régimen totalitario negador de
los fueros inconculcable de la persona humana.
En una
democracia real, llámesele obrera, participativa,
socialista, orgánica, funcional, –el nombre no es
lo importante- sino como se institucionalizan jurídicamente
y sustenta económicamente la estructura social y
conforman los órganos del estado.
Esta
institucionalización ha de responder a la realidad
de cada país, hoy me atrevo afirmar que la sociedad
demande la superación de las viejas estructuras.
Es decir la tríada de poder ejecutivo, legislativo
y judicial son insuficientes y es necesario redefinir nuevos
órganos que garanticen la más amplia participación
de las personas en la base social.
En
forma enunciativa de modo alguno limitativa, nos permitimos
referirnos por ejemplo a la judicatura institucionalizada
en uno o más órganos autónomo, Tribunal
Constitucional, Tribunal Supremo en lo Civil y lo Penal,
Ministerio Fiscal. Organos legislativos, regionales y municipales,
la Central Sindical, Centros de altos estudios (Universidades),
órganos de dirección económica y de
seguridad social, promoción cultural, etc. etc. etc.
En síntesis
rechazamos el concepto de la unicidad del estado y creo
que el proceso histórico nunca lineal, ha de contemplar
la pluralidad de órganos que permitan creciente participación
de los ciudadanos en su dirección.
Los
regímenes paternalistas, la mal llamada democracia
representativa y los estados totalitarios cualquiera que
sea o haya sido su denominación han resultado insuficientes
para dar respuesta confiables a los grandes problemas con
que abrimos el presente siglo. Es necesario replantearse
el problema de la institucionalidad política y formulación
de estructura económicas mínimamente justas,
frente a los tremendos desniveles y contradicciones actuales.
Demostrado
está que el poder económico genera poder político.
Cuando aquél se encuentra en derecho domínico
o de usufructúo por parte de un gobierno de partido
o clase, genera el totalitarismo, y cuando esta en mano
de corporaciones privadas nacionales o transnacionales genera
el capitalismo.
El
estado sometidos por esas estructuras, produce entonces
una sociedad capitalista o colonial. En cambio si el poder
económico es ejercido por amplios sectores sociales,
se van creando condiciones para una democracia económica,
en la cual el ciudadano pasa de ser un simple súbdito
de la economía a señor de la misma. De igual
manera, cuando se impone en una comunidad una política
económica diseñada por factores extraños
a la misma, o se desconocen los derechos sociales y económicos
de la persona, se dan condiciones de inestabilidad.
Los
socialistas comprendemos la naturaleza cambiante de la realidad
pero tomamos la decisión de modificarla para realizar
los valores de libertad, solidaridad y colaboración
entre las personas, al objeto lograr la plena libertad de
la persona para su realización. Es evidente que las
formulas ensayadas a lo largo de la historia no son satisfactorias
para lograr ese fin.
Quizás
seamos muy reiterativo en nuestras definiciones de socialismo
y democracia, pero nos resulta importante al observar el
confucionismo con que se hace referencia a estos términos.
Hemos identificado al socialismo como una interrelación
ética entre sociedad y persona, y una posición
de esta última y la realidad.
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