Consideraciones sobre la realidad
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Para
Apic. 6-1-10
Estas
consideraciones han sido necesarias para introducir el tema
de la socialización del estado y desestatización
de la sociedad. Percibimos la realidad social –Víctor
Raúl Haya de la Torre prefería llamar espacio-tiempo
histórico- al objetivo de concertar las acciones
que conlleven a su modificación a fines de realizar
los valores que sustentan al pensamiento que llamamos social-revolucionario.
El
camino al socialismo requiere un quehacer gradual, no constituido
por la aproximación a un modelo económico
o institucional pre-establecido, sino a la consideración
de factores cambiantes en aras siempre a la mayor independencia
de la persona y más diáfana justicia social
en la comunidad.
Este
método de interpretación de la realidad al
efecto de la realización al socialismo, no es de
modo alguno una especulación cuyo objeto es desentenderse
de la obligación del que hacer, sino una investigación
que nos permita hacer. Así lo entendió Víctor
Raúl Haya de la Torre.
La
idea de intentar una reflexión sobre algo que denominamos
“cambio” nos puede llevar al riesgo de perplejidad, no obstante
desde que el hombre empezó a pensar y eso ocurrió
apenas tuvo conciencia de su existencia; el y ella ha meditado
sobre el cambio o el devenir, si es consecuencia de la decisión
de la divinidad o de las divinidades, o un proceso determinado
desde que el hombre vive en sociedad, tratando en determinar
si el mismo es un proceso pendular, lineal, cíclico
o circunstancial.
Desde la perspectiva humana parece que no es posible interpretar
el cambio de manera clara y efectiva sin elaborarse un razonamiento,
una inferencia de lo conocido inmediato a lo desconocido
propuesto, sin que de esto último podamos abstraer
más que la noción misma, la idea, un nombre
de algo con pretensión incomprobable de su realidad.
Haya
de la Torre explicaba que el espacio-tiempo histórico
era la trama de relaciones de cada fenómeno social,
inseparable de la realidad, realitivizandose con la de otro
u otros espacio-tiempo-histórico, agregando que no
debe confundirse “distancia histórica” y “distancia
espacial”, “tiempo histórico” con “tiempo cronológico”.
En consecuencia, la realización de una serie de impulsos
biológicos, culturales y psicológicos que
inciden en la realidad telúrica en escenario y momento
dado en el que -como dijera Hegel- la historia se eleva
a la conciencia, no de improviso, sino tras un prolongado
proceso, convirtiéndose en razón de acción
político social.
El espacio-tiempo-histórico
es la realidad social misma que se conforma en la integración
de factores telúricos, étnicos, sociales y
económicos. Estos crean una unidad, conformando las
condiciones, interactuando los elementos imprescindibles
para permitir el desarrollo de la fuerza creadora de historia.
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